martes, octubre 25, 2011

UPyD: cuando unas siglas están vacías

UPyD es un partido personalista. Es el "defecto" que muchos analistas le suelen achacar. Sin embargo,  UPyD sería indistinguible de muchos partidos sin representación parlamentaria si no fuese por la imagen de Rosa Díez. Por esto ese carácter personalista no constituye un problema. El problema es que el partido de Rosa Díez es que no existe fuera de Madrid y las contradicciones que arrastra.

Para ser un partido nacional es necesaria una implantación territorial. En algunas circunscripciones (Orense, Lugo, Zamora, Lleida, Teruel y Guadalajara) UPyD no tuvo candidato alguno en las "primarias" realizadas de cara a las Elecciones Generales y las listas que finalmente se han realizado son evidentemente a base de gente inactiva (básicamente gente que figura afiliada a la que se ha llamado por teléfono para que se postulen como candidatos) o bien de "paracaidistas" de otras regiones. De la circunscripción de A Coruña, por experiencia personal, puedo dar fe de que las listas están confeccionadas con gente "que pasaba por allí". Mención a parte requiere, además, el propio asunto de las primarias: un proceso que UPyD ha vendido a los medios de comunicación como de ejemplares cuando en no pocos sitios (Álava, Cuenca, Girona, Huesca, La Rioja, Navarra y Soria) el candidato ha salido elegido con 10 votos o menos; siendo el caso de Soria el más sangrante, ya que habíendo sólo 1 candidato y 4 electores aquél salió elegido con... 1 voto. La "máxima democracia" de votarse entre amiguetes o de votarse a uno mismo. Ciertamente un esperpento que deja ver el lamentable estado de UPyD: que concentra 1/3 de sus afiliados sólo en Madrid. Los números son terriblemente contundentes.

La respuesta a esta situación que he podido percibir entre los activistas de UPyD se mueve entre la negación y la propaganda. Un hecho esperable. Pero llama especialmente la atención un argumento en concreto: "no importan las personas sino las ideas". Interesante cuestión procediendo de personas que respaldan un partido que entre sus máximos objetivos se encuentra "devolver la política a los ciudadanos". Y se trata no precisamente de una ocurrencia: en el pasado ya se me opuso, al hecho de que en las listas de UPyD figurasen reconocidos caciquillos, cambiachaquetas o extremistas de derechas, eso de que había que mirar hacia otra parte porque lo importante son las ideas "y no quien haga de portavoz de las mismas". Un argumento que ha permitido a la dirección nacional del partido lavarse las manos aceptando como cabeza de sus organizaciones locales a personas muy dudosas o de ideologías que ni siquiera tienen que ver con los principios de UPyD sobre la pura y simple base de la "obediencia formal". O lo que es lo mismo: para "dar publicidad a las ideas" se ha aceptado que "cualquiera" sea el portavoz de UPyD en tanto en cuanto simplemente se muestre servil con la dirección del partido. Un método tan pragmático como suicida: pues colocaba al frente de las organizaciones locales y regionales a gente sin principios y con una sintonía con el ideario de UPyD entre lo difuso y lo inexistente. Así, por ejemplo, el coordinador de UPyD en Galicia, que se muestra completamente a las órdenes de Madrid, emite muy a menudo opiniones sobre la privatización de la Sanidad u otras medidas completamente al margen del programa de UPyD.

UPyD no debe constituir una comunidad ejemplar de todo aquello que propone, pero no es posible sostener (ni siquiera sobre el papel, ya que algunos leemos) que se está por una superación del sectarismo PP-PSOE cuando se asumen tan abiertamente razonamiento sectarios. Para eso ya estaban el PP y el PSOE, precisamente. Dos partidos que en miles de ocasiones hacen sentir incómodos a muchísimos de sus votantes por aquéllo que efectivamente hacen pero que llegado el momento llaman a la disciplina del voto.

Tanto participa del sectarismo UPyD que llegó a organizar un acto en el Palacio de Vistalegre en cuanto se enteró de que el PSOE cancelaba su tradicional acto pre-elecciones municipales. El objetivo era "llenar" y, distribuyendo a la gente de forma adecuadamente espaciada, en las fotos se apreciaba claramente que no se había llenado ni una cuarta parte del aforo. Cuando en su día lo hice notar, señalando que en el pasado UPyD había rechazado esos actos por "despilfarros y circos para los ya convencidos", recibí una avalancha de insultos de gente del partido que afirmaba, contra toda evidencia, que habían conseguido el aforo que se habían propuesto. ¿Con este grado de mentira y circo sectario en qué se diferencia UPyD de los otros partidos?

Del mismo modo, las declaraciones públicas de Rosa Díez cada vez más obviamente tratan de llamar la atención de lo que sólo podemos llamar "electorado ultraconservador". Porque ya no es que se sostenga un discurso errático sobre el aborto u otros temas candentes, es que se dicen frases como "¿Pedimos que juzguen a franquistas muertos y renunciamos a que juzguen a etarras vivos?". Y declaraciones semejantes sólo pueden concebirse como un intento de arrancar la aclamación de parte de la derecha más exaltada. Las declaraciones de Rosa Díez sobre el reciente anuncio del fin del terrorismo de ETA, sin ir más lejos, fueron las más extremas de la política española.

Pero la contradicción más grave de UPyD, al menos para mí, es la que mantiene frente al tema de Bildu. Si UPyD pretende ser un partido que aspira a ampliar la representatividad del poder no es de recibo que adopte posturas contrarias al pluralismo político. Porque si los abertxales rechazan la violencia es perfectamente lógico que puedan concurrir a las elecciones. Denegárselo no tiene caso y es muy poco inteligente. En este sentido, la postura de UPyD frente a Bildu fue la decisiva para darme de baja de este partido. Las cosas que se dijeron en esos días sobre la sentencia del Tribunal Constitucional eran tan populistas, antidemocráticas y maledicentes que no podía seguir en ese partido.

A modo de aclaración ante las inevitable críticas malintencionadas he de decir que a lo largo de mi periplo en UPyD me fueron ofrecidos muchos cargos en la organización. Y siempre los rechacé. Lo hice por el hecho de que esos cargos no tenían otra función que halagar el narcisismo de gente mediocre. ¿Qué sentido tenían comités y consejos diversos si apenas se podía contar con afiliados para ocupar un par de filas de auditorio? Ninguno, salvo para la ambición de algunas personas que se movían entre lo pintoresco y lo picaresco. Pero es que la propia dirección del partido fomentaba esto al fijar unas cuotas de afiliación de 20 euros al mes. A la larga, esta decisión (vestida con la excusa de una "autonomía financiera" que semejantes cuotas tampoco consiguen) garantizaba el enanismo del partido y que, irónicamente, los afiliados más exaltados, enredadores o malintencionados obtuviesen fáciles dominios locales. De ahí el constante recurso a expedientes disciplinarios y expulsiones por parte de la dirección de UPyD: algo que hubiese sido perfectamente evitable de haber existido más afiliados.

UPyD, en definitiva, es un partido sin afiliados más allá de Madrid y que intenta presentar al electorado y la prensa una implantación nacional que los datos desmienten. Un partido que pretende desplazar al sectarismo del debate político pero que en último término se ha constituído en secta en miniatura. Un partido, en suma, que no merece ninguna mayor confianza que cualquiera de los ya existentes y mayoritarios. Que no engañen a nadie.


"La política saca a flote lo peor del ser humano" Mario Vargas Llosa.

viernes, octubre 21, 2011

Los tristes ante el final del terrorismo de ETA

Ayer ETA entonó el "se acabó". Tras dos años sin matar, la banda terroristas vasca emitió un comunicado en el que daba por finalizada definitivamente su "actividad armada". La parte fundamental del comunicado dice como sigue:


ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada. ETA hace un llamamiento a los gobiernos de España y Francia para abrir un proceso de diálogo directo que tenga por objetivo la resolución de las consecuencias del conflicto y, así, la superación de la confrontación armada. ETA con esta declaración histórica muestra su compromiso claro, firme y definitivo.
Esto es: ETA anuncia que abandona el terrorismo y que ahora negociará la situación de sus comandos activos y sus presos ("consecuencias del conflicto"). ETA, por tanto, no pone ninguna condición a su decisión, que ya ha tomado, de cesar su actividad armada.

Como no podía ser de otro modo, a este comunicado de ETA ha seguido la incredulidad de muchos y la alegría de muchos más. La alegría para quienes pensaban que jamás verían una España sin el terrorismo etarra y una extraña tristeza para quienes, por una razón o por otra, habían hecho de la ETA terrorista el centro de sus vidas. Y no lo olvidemos: hay gente que ha construído toda una carrera política y mediática a partir de la temática de la ETA terrorista.

El fin de la violencia de ETA no es el fin del separatismo vasco de extrema izquierda. Y eso es un problema para muchas personas que cargando sus tintas contra ETA en realidad atacaban al nacionalismo vasco en general. El reaccionario más exaltado pasaba por persona presentable con tal de acreditar su condición de víctima de ETA. Consecuencia de la violencia.

Hay pues quienes están incómodos con el comunicado de ETA e inmediatamente han puesto en duda su veracidad y han puesto a funcionar la máquina de leer al revés. No ha sido raro escuchar que el comunicado de ETA constituye una nueva amenaza o que se demuestra que "ETA está más fuerte que nunca". Pero sin duda el argumento estrella es que "no se han entregado las armas" y "no se ha pedido perdón a las víctimas". Reacciones todas éstas que frente al comunicado de ETA de ayer resultan fácilmente descriptibles: ridículas. Porque me atrevo a adelantar que si se diese el caso de una entrega de armas o incluso la petición de perdón habría todavía una nueva batería de ocurrencias por las cuales algunos sostendrían todavía que "ETA no dejará de matar". ¡Y es que se vive tan bien contra ETA!

La reacción de medios como ABC o El Mundo es fácilmente comprensible: que termine la violencia de ETA bajo un gobierno de izquierdas no es procedente, si fuese de derechas sí. Está bien claro. Pero los representantes de UPyD o de las víctimas del terrorismo dan la sensación de que el fin de la violencia de ETA les turba, les molesta. Y es por eso que ante el comunicado del fin de la violencia han dado una respuesta equiparable a la que darían ante un atentado con resultado mortal. Es la matriz narrativa del fanatismo: una vez se olvida lo que se quiere, se redobla el esfuerzo. Y es que... ¿qué quiere la AVT o UPyD respecto a ETA? Pues parece que una fabulosa ceremonia en que todos los miembros de ETA se entreguen en una comisaría de Madrid (no vaya a ser que no valga una del País Vasco) y se pongan a cantar como pajaritos sobre todos y cada uno de los delitos de ETA pasados. Sí, exacto: la misma "generosidad" de la que hablaba Mayor Oreja cuando el Ministro de Interior era él. Un absurdo tan colosal que sólo puede corresponder a personas que si ETA escenificase una entrega de armas o incluso una petición de perdón a sus víctimas responderían con similar desprecio al mostrado ante el comunicado de ayer. Nada vale. Y ya tenemos prueba de eso.

La prueba de que hay elementos que jamás asumirán el fin de la violencia de ETA ya la vimos hace unos meses con motivo de la sentencia del Tribunal Supremo sobre Bildu. Una sentencia completamente insostenible que tuvo que ser enmendada por el Tribunal Constitucional por ir directamente contra la noción misma del pluralismo político. Y es que habiendo rechazado inequívocamente la violencia Bildu y todos sus candidatos muchos vinieron a decir que eso no bastaba. Y lo decían tras lustros afirmando que Batasuna para ser legal debía condenar la violencia. En ese momento se dijo que no, que además de condenar la violencia tenías, más o menos, que dejar de ser abertxale. O lo que es lo mismo: no cabía más regreso a la democracia que la renuncia a una particular ideología. Democracia en estado puro.

Es por esto que no me sorprende que quienes lanzaron llamaradas de indignación por Bildu digan ahora que el comunicado de ayer de ETA no supone nada.

Frente al comunicado de ETA se puede sostener una razonable desconfianza, qué duda cabe, pero emitir ahora  discursos incendiarios sobre connivencias entre ETA y el gobierno no procede y deja muy bien retratados a muchos. Muchos que en el día en que posiblemente ETA abandonó para siempre el terrorismo decidieron mostrarse tristes, enfurecidos y desorientados. ¿Cómo ésas personas pueden pretender que deseaban derrotar a ETA? Parecería más bien que quieren derrotar antes que nada al nacionalismo vasco en general y, por supuesto, al PSOE. Sectarismo en estado puro. O lo que es peor: parece que mucha gente ve en el anuncio de ayer de ETA el final de su actividad política o su carrera ante las cámaras. Vergonzoso.




“El fanático redobla los esfuerzos cuando ha olvidado los fines”. Jorge Santayana


jueves, octubre 06, 2011

La impunidad del Real Madrid, avalada por la RFEF

La Resolución del Juez Único de la RFEF sobre la agresión de Mourinho a Tito Vilanova es inaceptable. Pero lo que ya es completamente inadmisible es la explicación que los medios afines al Real Madrid (tantos y tantos...) están dando de dicha sentencia.

Se ha dicho que se considera "leve" la acción de Mourinho porque "no hubo lesión" o, cuando menos, "no hubo intento de lesionar. Razones por las cuales dicha acción no podría, en definitiva, ser calificada como "agresión". En lo que sólo puedo valorar como extrema mala fe o ignorancia supina, determinados voceros del madridismo mediático se aventuraron incluso a asegurar que el Juez Único de la RFEF había avalado en su resolución sancionadora que Tito Vilanova había provocado a José Mourinho. 

La realidad es que la resolución del Juez Único de la RFEF en ningún momento hace suya la teoría de la provocación de Tito Vilanova hacia José Mourinho. Se limita a mencionar en su razonamiento que el Real Madrid alegó la existencia de dicha provocación y que el Instructor de la causa la rechazó. Es decir: cuando los periodistas de Marca y similares dicen que la RFEF aceptó su teoría de la provocación a Mourinho están, simplemente, mintiendo.

Tanto a José Mourinho (agresor) como a Tito Vilanova (agredido) se les ha condenado en base a un mismo artículo del Código Disciplinario de la RFEF. Se trata del artículo 123, que reproduzco a continuación:
Artículo 123 Violencia en el juego
 
Producirse de manera violenta con ocasión del juego o como consecuencia directa de algún lance del mismo, siempre que la acción origine riesgo, pero no se produzcan consecuencias dañosas o lesivas, se sancionará con suspensión de uno a tres partidos o por tiempo de hasta un mes.

Aplicar este artículo se corresponde mal a la actitud de Mourinho en el hecho analizado (de forma pausada y alevosa dirigirse por detrás hacia Tito Vilanova para luego introducirle a traición un dedo en el ojo). Porque está claro que la acción de Mourinho no se produce "con ocasión del juego" ni como "consecuencia directa de algún lance del mismo". Considerar que atacar tranquila, pausada y traicioneramente a una persona puede ser "consecuencia directa de algún lance del juego" es una interpretación muy forzada, inasumible. Tampoco puede invocarse este articulo por hacer referencia a la no producción de lesiones: otros artículos más aplicables que el 123 lo hacen. Ni a Mourinho ni a Tito Vilanova le debieron aplicar este artículo 123 del Código Disciplinario.

Hay un artículo del Código Disciplinario que es perfectamente aplicable a Mourinho y su "dedazo". Hablamos del artículo 98:

Artículo 98 Agresiones


1. Agredir a otro, sin causar lesión, ponderándose como factor determinante del elemento doloso, necesario en esta infracción, la circunstancia de que la acción tenga lugar estando el juego detenido o a distancia tal de donde el mismo se desarrolla que resulte imposible intervenir en un lance de aquél, se sancionará con suspensión de cuatro a doce partidos.
Lo que caracteriza a la agresión (no a su gravedad, que es otra cuestión) es el "factor determinante del elemento doloso" y éste, como vemos en el artículo, es que la acción tenga lugar al margen del juego. Si un jugador mete el dedo en el ojo a otro estando detenido el juego o a distancia del mismo y el árbitro lo ve, lo correspondiente sería la roja directa por agresión. No por Mourinho ser técnico es ajeno a esta regla o por serlo Tito Vilanova carece de la misma protección que un jugador.

Una agresión es grave por definición. Por esto la sanción que se reserva para ella es de suspensión entre 4 y 12 partidos. Por esto no tiene sentido, de nuevo, cierta especie extendida entre la prensa madridista de que el "dedazo" no puede ser una agresión porque "no hizo daño" o "no es grave". Es tan sencillo como, insisto, imaginar la misma acción protagonizada por un jugador de campo. Meter el dedo en un ojo no es un simple manotazo o empujón. No estamos ante un simple menosprecio, estamos ante una agresión. Aunque la sanción, vía atenuantes, hubiese sido igualmente de 2 partidos daría igual, era necesario diferenciar lo que hace Mourinho de lo que hace Tito Vilanova. Lo realizado por el entrenador luso es agresión y lo que hace Tito Vilanova no. Lo que hizo Tito Vilanova es una infracción leve que debió sancionarse en base al artículo 122 (Conductas contrarias al buen orden deportivo).

Lo que ha hecho la RFEF es, por tanto, una injusticia manifiesta: una decisión que prácticamente equipara al agredido con el agresor. Una decisión que si merece algún adjetivo, ciertamente, es el de política. La política de ponerse a los pies de Florentino Pérez y el circo mediático del cual es máximo mecenas. Intimidan a muchos, pero sus crueldades y miserias sólo hacen aún más grandes los méritos del F.C Barcelona.




"La justicia es gratuita; lo que cuesta son los medios de llegar a ella." Eugenio Breux.