martes, enero 17, 2012

La Central Lechera o la calumnia que no cesa.

La condena penal por un delito de calumnias de los periodistas Jesús Alcaide y Carlos Carbajosa constituye la prueba oficial de que existe la Central Lechera. A saber: periodistas que ejercen de sicarios del presidente del Real Madrid Don Florentino Pérez. Y lo hacen ya sea, en su día, para auspiciar la vuelta de su patrón a la presidencia del Madrid, bajo el palio de la demagogia populachera, o para echar basura sobre el F.C Barcelona.

No olvidemos que quienes publican el primer artículo que afirmó que Tito Vilanova (aunque al principio se lo atribuyeron a Guardiola) había "insultado y provocado al banquillo del Real Madrid", para compensar lo del "dedazo de Mou", fueron el señor Alcaide y el señor Carbajosa. Sí, han leído bien: Jesús Alcaide y Carlos Carbajosa.


Desde entonces los periodistas afines al Real Madrid no cesan de responder a cualquier mención del "dedazo" que todo vino a raíz de provocaciones e insultos de Tito Vilanova. Citando para ello como fuente de confianza "una información de compañeros periodistas de los que no tengo por qué dudar". No obstante, en la casa blanca es costumbre de larga data el alegar "provocación" ante las agresiones de sus empleados. Sin ir más lejos, cuando el defensa central del Real Madrid conocido por "Pepe" enloqueció en cierto partido contra el Getafe, agrediendo repetidas veces a jugadores del equipo contrario, la defensa jurídica del Real Madrid alegó que hubo "provocación previa" (ver páginas 130 a 137). Las imágenes hablan por sí solas y dicen mucho de la hipocresía madridista.

Otro periodista afín al Real Madrid, Josevi Hernáez, también sacó la "primicia" de que el año pasado Gerard Piqué en los túneles de vestuarios (donde por cierto había cámaras de La Sexta y ninguna imagen se mostró del supuesto hecho...) se dirigió a los jugadores del Madrid llamándoles despectivamente "¡A ocho puntos, a ocho puntos! ¡Españolitos, ya os hemos ganado vuestra Liga española, que os den!". Piqué negó tajantemente haber realizado estas afirmaciones. Cabe añadir que hay más españoles en el Barça (10) que en el Real Madrid (8).


Por cierto, es gracioso sacar a colación al señor Juanma Rodriguez, otro elemento de la Central Lechera, echando flores a los condenados por "temerario desprecio de la verdad" Alcaide y Carbajosa, porque "Hicieron lo que cualquier periodista honesto habría hecho en su caso: denunciar las auténticas tropelías del presidente del Real Madrid".

Santiago Segurola, extrañísimo ejemplar superviviente en MARCA, ya denunció lo que en su día Carles Torras (creador del término "Central Lechera"): la existencia que los artículos y noticas anteriormente expuestas dejan bastante a la vista. Y que es un grupo de periodistas que faltando a la ética periodística más elemental (a veces hasta de forma criminal: como se plasma en la sentencia contra Alcaide y Carbajosa) se inventan noticias para respaldar o incluso crear una "conveniente verdad oficial" para el Real Madrid. Medios no les faltan y sus escrúpulos no tienen ningún límite, como mostraron atizándole a nada menos que Vicente del Bosque (al que intentaron dejar como "pesetero" ante el madridismo) por negarse a ser un peón de una operación de lavado de imagen de Florentino Pérez. He aquí lo que dijo Segurola sobre los "pretorianos mediáticos" de Florentino:


Tenebroso es decir poco. Se trata de una trama que compra y vende "verdades". Una trama que bien podría explicar, junto a la "gira teatral" de José Mourinho por las ruedas de prensa del año pasado a lo largo y ancho de España, por qué este año los arbitrajes al F.C Barcelona están siendo bastante polémicos. La presión mediática es brutal y los medios alineados con el madridismo establecen lo que es verdad y lo que no lo es. Esto explicaría que los árbitros prefieran no acertar a favor del F.C Barcelona (sobre todo en momentos clave o con marcadores ajustados) a equivocarse a favor del Real Madrid. Lo primero genera debate, porque hasta expulsiones de rivales o penaltis clamorosos se someten a la más disparatada crítica (ayer mismo, en el programa "Punto Pelota" se analizaba la jugada de un claro penalti, no señalado, a Iniesta llegando a la conclusión de que el jugador blaugrana debió haber sido expulsado) mientras que los errores a favor del Real Madrid prácticamente se pasan por alto o desde luego no se analizan durante días. 

Estamos ante un viejo juego, el de la presión a los árbitros, pero bajo la sombra de la Central Lechera de Florentino Pérez ha alcanzado sus cotas más altas de descaro, mala fe y descarada conducta mafiosa. No en vano, como ya había dicho por aquí, este nuevo madridismo "mourinhista" representa, por sus maneras y obsesiones, una nueva forma de fascismo.



"La gran diferencia entre un gato y un mentiroso es que el gato tiene apenas nueve vidas." Mark Twain

viernes, enero 13, 2012

Un Sherlock Holmes contemporáneo

Sherlock Holmes es un personaje que, rivalizando con Robin Hood y similares, ha sido mil veces llevado al cine y la televisión. El carácter de las adaptaciones de Sherlock Holmes siempre consistió, no obstante, en un ejercicio de clasicismo. No ha sido hasta hace relativamente poco cuando productoras de cine y televisión se pusieron el objetivo de "readaptar" el mito de Sherlock Holmes sacándolo de sus corsés victorianos. Un ejemplo muy conocido de esto es la serie "House", donde Hugh Laurie interpreta a un trasunto de Sherlock Holmes en la forma de médico adicto a los calmantes que resuelve los casos que ningún otro médico resuelve. Y es que Sherlock es atemporal: un tipo que disfruta del aislamiento, es adicto a las drogas y tiene una extraordinaria habilidad. Sin embargo, la nota contemporánea al personaje de Sherlock es la completa anulación de su moralidad. Donde antes Sherlock Holmes se mostraba implacable pero leal a una serie de instituciones y valores, ahora es mostrado prácticamente como un anarquista que ejerce su papel para vencer al aburrimiento, sin más.

El Sherlock Holmes contemporáneo se lleva hasta el absurdo en las adaptaciones de la historia realizadas por Guy Ritchie. En ellas Holmes es presentado como la caricatura del bohemio de la época y como una suerte de personaje de un disparatado Street Fighter victoriano. Aunque las líneas del personaje de Conan Doyle aparecen aquí y allá, el Sherlock interpretado por Robert Downey Jr. (quien como siempre hace de sí mismo) parece un juerguista universitario sin demasiados amigos y que, al igual que el personaje de Hugh Laurie en "House", es desde luego un anarquista. Qué decir del personaje del Dr. Watson (interpretado por Jude Law): un personaje que en las obras de Conan Doyle es la voz de la experiencia del hombre corriente y aquí es incomprensiblemente una persona más joven que Sherlock Holmes. Sin embargo, la cuidada recreación de los escenarios y los vestuarios victorianos en las adaptaciones de Ritchie hace menos desagradable el experimento. Al menos esto ocurría así en la primera adaptación de Ritchie pero no desde luego en la segunda.

"Juego de Sombras" es una película en la que la investigación de Sherlock Holmes prácticamente brilla por su ausencia. Del mismo modo, la interacción personal de Sherlock Holmes con el villano que aparece en esta segunda adaptación de Ritchie (nada menos que el profesor Moriarty) es antinatural. Y es que parte de la "gracia" del personaje de Holmes es su cuidado análisis de los detalles para llegar a verdades mayores y su uso de esos detalles para "comunicarse" con los criminales. La primera adaptación de Guy Ritchie del personaje de Sherlock (año 2009) montraba a un villano (interpretado por el ubicuo Mark Strong) que se mantenía a cierta distancia o se mostraba esquivo frente a Sherlock Holmes. En cambio, en esta segunda parte, al villano Moriarty lo tenemos hasta en la sopa. No tiene sentido que Sherlock Holmes vaya al despacho (?) de Moriarty a tener un intercambio verbal con él. Como no lo tiene tampoco que Moriarty no se oculte en absoluto e incluso sea presentado como una celebridad del momento. ¿Dónde está, entonces, el "juego de sombras"?

Guy Ritchie da todo muy "masticadito", muy facilón, en esta su segunda adaptación de Sherlock Holmes. Nada resulta sorprendente ni hay algún giro que no sea por completo previsible. El Holmes de Ritchie, por tanto, queda en un vulgar ejercicio de pirotecnia a mayor gloria de los fabricantes de palomitas. Mucho más digna, por cierto, la adaptación de Sherlock Holmes a cargo de la BBC que ayer pudimos ver estrenada en Antena 3. En esa adaptación se prescinde por completo de la época victoriana y plantea un Sherlock del siglo XXI. Un personaje inverosímil, claro (dadas las modernas técnicas policiales), pero al que los guionistas saben sacar su jugo como "sociópata con muchas habilidades".


"Yo no soy la ley, pero represento a la justicia hasta donde mis pequeños poderes alcanzan" Sherlock Holmes.

martes, noviembre 08, 2011

El debate Rubalcaba vs Rajoy: un accidente deplorable

Ayer se produjo el único debate electoral de cara a las próximas elecciones del día 20 de Noviembre. Este debate, más allá de las filias y fobias de cada uno, se saldó con una absoluta victoria de Alfredo Pérez Rubalcaba. Un Rajoy insultón, a ratos silente y visiblemente acobardado, teniéndolo todo a favor, fue incapaz de fijar el debate en sus propios términos. El candidato socialista, en cambio, cuajó una actuación redonda en la que fue capaz de presentar al PP como un gran peligro para el país: un éxito absoluto partiendo de donde partía.

La política no es cosa de buenos y malos. Decir la verdad es raro en política. De hecho, la posición del político no es la de un técnico sino la de un comercial. Y el comercial quiere siempre transmitir un mensaje para convencer, no para llegar a la verdad de las cosas. Resumir es mentir: una verdad o lo es por entero o no es verdad. ¿Pero cómo va a desgranarse en política la verdad de cosas que una mayoría de la gente ignora? Utilizar un vocabulario equivocado, incurrir en una expresión que se preste a diferentes interpretaciones o mantener un determinado tono al hablar pueden ser la ruina de cualquier político más allá de la integridad personal e ideológica que tenga. Por todo esto resulta esencial en política "el arte de llevar la razón".

Resulta que ayer, al igual que Solbes frente a Pizarro hace cuatro años, toda la razón se la llevó Rubalcaba. El argumento de que "Rajoy salió vivo" o la idea de que "ganó el debate" es irrelevante. Para cualquier persona imparcial salta a la vista que si Rajoy ganó ayer el debate sería en todo caso porque no lo podía perder. Pero que Rajoy no pudiese perder no implica que Rubalcaba no saliese de dicho debate habiendo ganado mucho.

El principal problema del PSOE de cara al 20-N no es que el PP le quite votantes sino más bien que muchos de quienes tradicionalmente votan al PSOE opten por la abstención, los comunistas o el voto gamberro a partidos minoritarios. Una circunstancia que vendría generada tanto por los obligados recortes sociales operados por el gobierno de Zapatero como por la elevadísima cifra de desempleo. Ante este panorama no son pocos entre la izquierda que no ven en el PSOE más que una cara más del "neoliberalismo" que normalmente achacan a los partidos de derecha. Pero estas personas, ante la exhibición dialéctica de Rubalcaba en la noche de ayer bien podría estar replanteándose su posición. Y no tanto porque Rubalcaba haya abrazado alguna propuesta de extrema izquierda sino porque ha conseguido presentar a Rajoy como un absoluto enemigo del Estado del Bienestar.

Mariano Rajoy tiene fama de gran parlamentario. Si es así, resulta una mala imagen del parlamentarismo español. Porque Rajoy no sabe debatir en las distancias cortas, si quiera mínimamente. A su pobre imagen personal suma una absoluta falta de cintura que le llevó ayer, ante el acoso de Rubalcaba, a acusaciones directas, momentos de "tu palabra contra la mía" o incluso a decir increíbles mentiras. Mentiras como, por ejemplo, cuando Rubalcaba dijo que el PP subiría el IVA aunque no lo pusiese en su programa, Rajoy dijo: "No tomaré ninguna medida que no venga en mi programa". Un absoluto disparate.

Rubalcaba consiguió ayer resultar atractivo para los radicales de izquierda sin extremar su discurso: simplemente señalando el de su rival, que colaboró en ello. De hecho, pienso sinceramente que Rajoy no se preparó demasiado para el debate de ayer contra Rubalcaba. Al igual que Felipe González en 1993 contra el entonces aspirante Aznar, parece que Rajoy pensó que comparecer y emitir unas cuantas consignas interesadas iba a bastar para aplastar al rival. Tanto es así que Rajoy adoptó una actitud pedante, despreciativa, en cuanto Rubalcaba le mostró los puntos débiles del programa del PP. Dijo varias veces que Rubalcaba no entendía el programa electoral del PP (si Rubalcaba no lo entiende...¿quién lo entendería?). Rubalcaba además consiguió hacer ver que Rajoy no conocía su propio programa electoral. Y con todo esto se reforzó precisamente la idea que el propio Rubalcaba intentaba transmitir: que el PP tiene un programa oculto.

A estas horas muchos, en la Calle Génova, se habrán dado cuenta de que el debate fue un error, un grave error. Rajoy y el PP se las prometían tan felices, armados de las cifras de desempleo, que lo sucedido ayer sólo puede calificarse, al modo de Baudelaire, como un "accidente deplorable", un vapuleo fallido.



"Una discusión prolongada es un laberinto en el que la verdad se pierde siempre." Lucio Anneo Séneca

martes, octubre 25, 2011

UPyD: cuando unas siglas están vacías

UPyD es un partido personalista. Es el "defecto" que muchos analistas le suelen achacar. Sin embargo,  UPyD sería indistinguible de muchos partidos sin representación parlamentaria si no fuese por la imagen de Rosa Díez. Por esto ese carácter personalista no constituye un problema. El problema es que el partido de Rosa Díez es que no existe fuera de Madrid y las contradicciones que arrastra.

Para ser un partido nacional es necesaria una implantación territorial. En algunas circunscripciones (Orense, Lugo, Zamora, Lleida, Teruel y Guadalajara) UPyD no tuvo candidato alguno en las "primarias" realizadas de cara a las Elecciones Generales y las listas que finalmente se han realizado son evidentemente a base de gente inactiva (básicamente gente que figura afiliada a la que se ha llamado por teléfono para que se postulen como candidatos) o bien de "paracaidistas" de otras regiones. De la circunscripción de A Coruña, por experiencia personal, puedo dar fe de que las listas están confeccionadas con gente "que pasaba por allí". Mención a parte requiere, además, el propio asunto de las primarias: un proceso que UPyD ha vendido a los medios de comunicación como de ejemplares cuando en no pocos sitios (Álava, Cuenca, Girona, Huesca, La Rioja, Navarra y Soria) el candidato ha salido elegido con 10 votos o menos; siendo el caso de Soria el más sangrante, ya que habíendo sólo 1 candidato y 4 electores aquél salió elegido con... 1 voto. La "máxima democracia" de votarse entre amiguetes o de votarse a uno mismo. Ciertamente un esperpento que deja ver el lamentable estado de UPyD: que concentra 1/3 de sus afiliados sólo en Madrid. Los números son terriblemente contundentes.

La respuesta a esta situación que he podido percibir entre los activistas de UPyD se mueve entre la negación y la propaganda. Un hecho esperable. Pero llama especialmente la atención un argumento en concreto: "no importan las personas sino las ideas". Interesante cuestión procediendo de personas que respaldan un partido que entre sus máximos objetivos se encuentra "devolver la política a los ciudadanos". Y se trata no precisamente de una ocurrencia: en el pasado ya se me opuso, al hecho de que en las listas de UPyD figurasen reconocidos caciquillos, cambiachaquetas o extremistas de derechas, eso de que había que mirar hacia otra parte porque lo importante son las ideas "y no quien haga de portavoz de las mismas". Un argumento que ha permitido a la dirección nacional del partido lavarse las manos aceptando como cabeza de sus organizaciones locales a personas muy dudosas o de ideologías que ni siquiera tienen que ver con los principios de UPyD sobre la pura y simple base de la "obediencia formal". O lo que es lo mismo: para "dar publicidad a las ideas" se ha aceptado que "cualquiera" sea el portavoz de UPyD en tanto en cuanto simplemente se muestre servil con la dirección del partido. Un método tan pragmático como suicida: pues colocaba al frente de las organizaciones locales y regionales a gente sin principios y con una sintonía con el ideario de UPyD entre lo difuso y lo inexistente. Así, por ejemplo, el coordinador de UPyD en Galicia, que se muestra completamente a las órdenes de Madrid, emite muy a menudo opiniones sobre la privatización de la Sanidad u otras medidas completamente al margen del programa de UPyD.

UPyD no debe constituir una comunidad ejemplar de todo aquello que propone, pero no es posible sostener (ni siquiera sobre el papel, ya que algunos leemos) que se está por una superación del sectarismo PP-PSOE cuando se asumen tan abiertamente razonamiento sectarios. Para eso ya estaban el PP y el PSOE, precisamente. Dos partidos que en miles de ocasiones hacen sentir incómodos a muchísimos de sus votantes por aquéllo que efectivamente hacen pero que llegado el momento llaman a la disciplina del voto.

Tanto participa del sectarismo UPyD que llegó a organizar un acto en el Palacio de Vistalegre en cuanto se enteró de que el PSOE cancelaba su tradicional acto pre-elecciones municipales. El objetivo era "llenar" y, distribuyendo a la gente de forma adecuadamente espaciada, en las fotos se apreciaba claramente que no se había llenado ni una cuarta parte del aforo. Cuando en su día lo hice notar, señalando que en el pasado UPyD había rechazado esos actos por "despilfarros y circos para los ya convencidos", recibí una avalancha de insultos de gente del partido que afirmaba, contra toda evidencia, que habían conseguido el aforo que se habían propuesto. ¿Con este grado de mentira y circo sectario en qué se diferencia UPyD de los otros partidos?

Del mismo modo, las declaraciones públicas de Rosa Díez cada vez más obviamente tratan de llamar la atención de lo que sólo podemos llamar "electorado ultraconservador". Porque ya no es que se sostenga un discurso errático sobre el aborto u otros temas candentes, es que se dicen frases como "¿Pedimos que juzguen a franquistas muertos y renunciamos a que juzguen a etarras vivos?". Y declaraciones semejantes sólo pueden concebirse como un intento de arrancar la aclamación de parte de la derecha más exaltada. Las declaraciones de Rosa Díez sobre el reciente anuncio del fin del terrorismo de ETA, sin ir más lejos, fueron las más extremas de la política española.

Pero la contradicción más grave de UPyD, al menos para mí, es la que mantiene frente al tema de Bildu. Si UPyD pretende ser un partido que aspira a ampliar la representatividad del poder no es de recibo que adopte posturas contrarias al pluralismo político. Porque si los abertxales rechazan la violencia es perfectamente lógico que puedan concurrir a las elecciones. Denegárselo no tiene caso y es muy poco inteligente. En este sentido, la postura de UPyD frente a Bildu fue la decisiva para darme de baja de este partido. Las cosas que se dijeron en esos días sobre la sentencia del Tribunal Constitucional eran tan populistas, antidemocráticas y maledicentes que no podía seguir en ese partido.

A modo de aclaración ante las inevitable críticas malintencionadas he de decir que a lo largo de mi periplo en UPyD me fueron ofrecidos muchos cargos en la organización. Y siempre los rechacé. Lo hice por el hecho de que esos cargos no tenían otra función que halagar el narcisismo de gente mediocre. ¿Qué sentido tenían comités y consejos diversos si apenas se podía contar con afiliados para ocupar un par de filas de auditorio? Ninguno, salvo para la ambición de algunas personas que se movían entre lo pintoresco y lo picaresco. Pero es que la propia dirección del partido fomentaba esto al fijar unas cuotas de afiliación de 20 euros al mes. A la larga, esta decisión (vestida con la excusa de una "autonomía financiera" que semejantes cuotas tampoco consiguen) garantizaba el enanismo del partido y que, irónicamente, los afiliados más exaltados, enredadores o malintencionados obtuviesen fáciles dominios locales. De ahí el constante recurso a expedientes disciplinarios y expulsiones por parte de la dirección de UPyD: algo que hubiese sido perfectamente evitable de haber existido más afiliados.

UPyD, en definitiva, es un partido sin afiliados más allá de Madrid y que intenta presentar al electorado y la prensa una implantación nacional que los datos desmienten. Un partido que pretende desplazar al sectarismo del debate político pero que en último término se ha constituído en secta en miniatura. Un partido, en suma, que no merece ninguna mayor confianza que cualquiera de los ya existentes y mayoritarios. Que no engañen a nadie.


"La política saca a flote lo peor del ser humano" Mario Vargas Llosa.

viernes, octubre 21, 2011

Los tristes ante el final del terrorismo de ETA

Ayer ETA entonó el "se acabó". Tras dos años sin matar, la banda terroristas vasca emitió un comunicado en el que daba por finalizada definitivamente su "actividad armada". La parte fundamental del comunicado dice como sigue:


ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada. ETA hace un llamamiento a los gobiernos de España y Francia para abrir un proceso de diálogo directo que tenga por objetivo la resolución de las consecuencias del conflicto y, así, la superación de la confrontación armada. ETA con esta declaración histórica muestra su compromiso claro, firme y definitivo.
Esto es: ETA anuncia que abandona el terrorismo y que ahora negociará la situación de sus comandos activos y sus presos ("consecuencias del conflicto"). ETA, por tanto, no pone ninguna condición a su decisión, que ya ha tomado, de cesar su actividad armada.

Como no podía ser de otro modo, a este comunicado de ETA ha seguido la incredulidad de muchos y la alegría de muchos más. La alegría para quienes pensaban que jamás verían una España sin el terrorismo etarra y una extraña tristeza para quienes, por una razón o por otra, habían hecho de la ETA terrorista el centro de sus vidas. Y no lo olvidemos: hay gente que ha construído toda una carrera política y mediática a partir de la temática de la ETA terrorista.

El fin de la violencia de ETA no es el fin del separatismo vasco de extrema izquierda. Y eso es un problema para muchas personas que cargando sus tintas contra ETA en realidad atacaban al nacionalismo vasco en general. El reaccionario más exaltado pasaba por persona presentable con tal de acreditar su condición de víctima de ETA. Consecuencia de la violencia.

Hay pues quienes están incómodos con el comunicado de ETA e inmediatamente han puesto en duda su veracidad y han puesto a funcionar la máquina de leer al revés. No ha sido raro escuchar que el comunicado de ETA constituye una nueva amenaza o que se demuestra que "ETA está más fuerte que nunca". Pero sin duda el argumento estrella es que "no se han entregado las armas" y "no se ha pedido perdón a las víctimas". Reacciones todas éstas que frente al comunicado de ETA de ayer resultan fácilmente descriptibles: ridículas. Porque me atrevo a adelantar que si se diese el caso de una entrega de armas o incluso la petición de perdón habría todavía una nueva batería de ocurrencias por las cuales algunos sostendrían todavía que "ETA no dejará de matar". ¡Y es que se vive tan bien contra ETA!

La reacción de medios como ABC o El Mundo es fácilmente comprensible: que termine la violencia de ETA bajo un gobierno de izquierdas no es procedente, si fuese de derechas sí. Está bien claro. Pero los representantes de UPyD o de las víctimas del terrorismo dan la sensación de que el fin de la violencia de ETA les turba, les molesta. Y es por eso que ante el comunicado del fin de la violencia han dado una respuesta equiparable a la que darían ante un atentado con resultado mortal. Es la matriz narrativa del fanatismo: una vez se olvida lo que se quiere, se redobla el esfuerzo. Y es que... ¿qué quiere la AVT o UPyD respecto a ETA? Pues parece que una fabulosa ceremonia en que todos los miembros de ETA se entreguen en una comisaría de Madrid (no vaya a ser que no valga una del País Vasco) y se pongan a cantar como pajaritos sobre todos y cada uno de los delitos de ETA pasados. Sí, exacto: la misma "generosidad" de la que hablaba Mayor Oreja cuando el Ministro de Interior era él. Un absurdo tan colosal que sólo puede corresponder a personas que si ETA escenificase una entrega de armas o incluso una petición de perdón a sus víctimas responderían con similar desprecio al mostrado ante el comunicado de ayer. Nada vale. Y ya tenemos prueba de eso.

La prueba de que hay elementos que jamás asumirán el fin de la violencia de ETA ya la vimos hace unos meses con motivo de la sentencia del Tribunal Supremo sobre Bildu. Una sentencia completamente insostenible que tuvo que ser enmendada por el Tribunal Constitucional por ir directamente contra la noción misma del pluralismo político. Y es que habiendo rechazado inequívocamente la violencia Bildu y todos sus candidatos muchos vinieron a decir que eso no bastaba. Y lo decían tras lustros afirmando que Batasuna para ser legal debía condenar la violencia. En ese momento se dijo que no, que además de condenar la violencia tenías, más o menos, que dejar de ser abertxale. O lo que es lo mismo: no cabía más regreso a la democracia que la renuncia a una particular ideología. Democracia en estado puro.

Es por esto que no me sorprende que quienes lanzaron llamaradas de indignación por Bildu digan ahora que el comunicado de ayer de ETA no supone nada.

Frente al comunicado de ETA se puede sostener una razonable desconfianza, qué duda cabe, pero emitir ahora  discursos incendiarios sobre connivencias entre ETA y el gobierno no procede y deja muy bien retratados a muchos. Muchos que en el día en que posiblemente ETA abandonó para siempre el terrorismo decidieron mostrarse tristes, enfurecidos y desorientados. ¿Cómo ésas personas pueden pretender que deseaban derrotar a ETA? Parecería más bien que quieren derrotar antes que nada al nacionalismo vasco en general y, por supuesto, al PSOE. Sectarismo en estado puro. O lo que es peor: parece que mucha gente ve en el anuncio de ayer de ETA el final de su actividad política o su carrera ante las cámaras. Vergonzoso.




“El fanático redobla los esfuerzos cuando ha olvidado los fines”. Jorge Santayana


jueves, octubre 06, 2011

La impunidad del Real Madrid, avalada por la RFEF

La Resolución del Juez Único de la RFEF sobre la agresión de Mourinho a Tito Vilanova es inaceptable. Pero lo que ya es completamente inadmisible es la explicación que los medios afines al Real Madrid (tantos y tantos...) están dando de dicha sentencia.

Se ha dicho que se considera "leve" la acción de Mourinho porque "no hubo lesión" o, cuando menos, "no hubo intento de lesionar. Razones por las cuales dicha acción no podría, en definitiva, ser calificada como "agresión". En lo que sólo puedo valorar como extrema mala fe o ignorancia supina, determinados voceros del madridismo mediático se aventuraron incluso a asegurar que el Juez Único de la RFEF había avalado en su resolución sancionadora que Tito Vilanova había provocado a José Mourinho. 

La realidad es que la resolución del Juez Único de la RFEF en ningún momento hace suya la teoría de la provocación de Tito Vilanova hacia José Mourinho. Se limita a mencionar en su razonamiento que el Real Madrid alegó la existencia de dicha provocación y que el Instructor de la causa la rechazó. Es decir: cuando los periodistas de Marca y similares dicen que la RFEF aceptó su teoría de la provocación a Mourinho están, simplemente, mintiendo.

Tanto a José Mourinho (agresor) como a Tito Vilanova (agredido) se les ha condenado en base a un mismo artículo del Código Disciplinario de la RFEF. Se trata del artículo 123, que reproduzco a continuación:
Artículo 123 Violencia en el juego
 
Producirse de manera violenta con ocasión del juego o como consecuencia directa de algún lance del mismo, siempre que la acción origine riesgo, pero no se produzcan consecuencias dañosas o lesivas, se sancionará con suspensión de uno a tres partidos o por tiempo de hasta un mes.

Aplicar este artículo se corresponde mal a la actitud de Mourinho en el hecho analizado (de forma pausada y alevosa dirigirse por detrás hacia Tito Vilanova para luego introducirle a traición un dedo en el ojo). Porque está claro que la acción de Mourinho no se produce "con ocasión del juego" ni como "consecuencia directa de algún lance del mismo". Considerar que atacar tranquila, pausada y traicioneramente a una persona puede ser "consecuencia directa de algún lance del juego" es una interpretación muy forzada, inasumible. Tampoco puede invocarse este articulo por hacer referencia a la no producción de lesiones: otros artículos más aplicables que el 123 lo hacen. Ni a Mourinho ni a Tito Vilanova le debieron aplicar este artículo 123 del Código Disciplinario.

Hay un artículo del Código Disciplinario que es perfectamente aplicable a Mourinho y su "dedazo". Hablamos del artículo 98:

Artículo 98 Agresiones


1. Agredir a otro, sin causar lesión, ponderándose como factor determinante del elemento doloso, necesario en esta infracción, la circunstancia de que la acción tenga lugar estando el juego detenido o a distancia tal de donde el mismo se desarrolla que resulte imposible intervenir en un lance de aquél, se sancionará con suspensión de cuatro a doce partidos.
Lo que caracteriza a la agresión (no a su gravedad, que es otra cuestión) es el "factor determinante del elemento doloso" y éste, como vemos en el artículo, es que la acción tenga lugar al margen del juego. Si un jugador mete el dedo en el ojo a otro estando detenido el juego o a distancia del mismo y el árbitro lo ve, lo correspondiente sería la roja directa por agresión. No por Mourinho ser técnico es ajeno a esta regla o por serlo Tito Vilanova carece de la misma protección que un jugador.

Una agresión es grave por definición. Por esto la sanción que se reserva para ella es de suspensión entre 4 y 12 partidos. Por esto no tiene sentido, de nuevo, cierta especie extendida entre la prensa madridista de que el "dedazo" no puede ser una agresión porque "no hizo daño" o "no es grave". Es tan sencillo como, insisto, imaginar la misma acción protagonizada por un jugador de campo. Meter el dedo en un ojo no es un simple manotazo o empujón. No estamos ante un simple menosprecio, estamos ante una agresión. Aunque la sanción, vía atenuantes, hubiese sido igualmente de 2 partidos daría igual, era necesario diferenciar lo que hace Mourinho de lo que hace Tito Vilanova. Lo realizado por el entrenador luso es agresión y lo que hace Tito Vilanova no. Lo que hizo Tito Vilanova es una infracción leve que debió sancionarse en base al artículo 122 (Conductas contrarias al buen orden deportivo).

Lo que ha hecho la RFEF es, por tanto, una injusticia manifiesta: una decisión que prácticamente equipara al agredido con el agresor. Una decisión que si merece algún adjetivo, ciertamente, es el de política. La política de ponerse a los pies de Florentino Pérez y el circo mediático del cual es máximo mecenas. Intimidan a muchos, pero sus crueldades y miserias sólo hacen aún más grandes los méritos del F.C Barcelona.




"La justicia es gratuita; lo que cuesta son los medios de llegar a ella." Eugenio Breux.

viernes, septiembre 23, 2011

Los amos de Brooklyn: la honestidad de no tener esperanza

Tanto las series televisivas como el cine han fracasado en innumerables ocasiones a la hora de dar respuestas artísticas a la realidad del crimen y "los bajos fondos". Acaso porque el Mal está asociado a un sinnúmero de figuras monstruosas, extremas, una y otra vez hemos visto obras en las que los buenos eran muy buenos, los malos muy malos o, también, en la que los buenos eran demasiado malos y los malos demasiado buenos.

Antoine Fuqua con su “Training Day” nos sorprendió a todos. No sólo porque la enésima película de “compañeros policías” fuese algo completamente diferente a lo habitual sino por haber convertido a todo un Denzel Washington (que por aquel entonces venía de interpretar una larga serie de papeles angelicales o mártires) en un malvado con letras mayúsculas. Y ahora Fuqua, tras dos obras menores (“El Rey Arturo” y "Shooter") y una muy notable cinta de "cine bélico con moraleja" (“Lágrimas del Sol”), nos trae “Los amos de Brooklyn”. Un proyecto muchísimo más ambicioso que “Training Day”, a una escala total. Tanto es así que, bajo mi punto de vista, con su última obra Fuqua trata de llevar la serie de la HBO “The Wire” a la gran pantalla.

“The Wire”, una serie televisiva con sabor a literatura (de la que ya hablé) contiene un mensaje e implica una estructura que representaron un giro total en la forma en que se aborda el género negro: Aquello que hacemos no determina quiénes somos. Los códigos bajo los que aceptamos o se nos impone vivir restringen nuestra capacidad de decisión pero el azar, la vida, quiere que nuestras decisiones (que al fin y al cabo son nuestras) puedan tener serias consecuencias sobre la vida y libertad de otros. La clave está en que todos podemos ser buenos o malos, mejores o peores y lo que es más importante: por las razones equivocadas.

El director norteamericano aborda el problema narrativo dotando a su película de tres diferentes protagonistas cuyas historias discurren paralelas. Un recurso que en esta ocasión, al contrario que en tantas películas “progres” recientes, sale bien parado. Llama la atención la enorme presencia de actores que ya vimos en “The Wire” interpretando papeles secundarios. Igualmente llaman la atención al menos dos elecciones de reparto sorprendentes: Richard Gere aparece encarnando a un absoluto perdedor y Ethan Hawke lo hace interpretando a un hombre que es la viva imagen del frenesí. Papeles del todo sorprendentes para cualquiera que conozca las filmografías de ambos actores.

Por otra parte, viendo “Los amos de Brooklyn” cunde una sensación de que la película se ha planteado como obra definitiva, con vocación no tanto de entretener como de convertirse en obra de consulta obligada. Fuqua toma prestados elementos, a lo largo de la película, de otras obras como “Distrito Apache, el Bronx” (película pionera, aunque fallida, en retratar la dura realidad de la calle), “El Padrino” o, sobre todo, “Taxi Driver”. Sin embargo Fuqua dota a su película de una escena final que sin duda sorprenderá pues está rodada exactamente “al revés” de como resulta habitual: y no nos referimos a florituras estilo "Memento".

La película de Antoine Fuqua se alza majestuosa frente a los planteamientos ingenuos, donde cunde un maniqueísmo pueril, o relativistas, que parecen querer imponer una inexplicada desconfianza como equivalente a una crítica social con algún sentido. Una extraordinaria película que no deja espacio para la esperanza, naturalmente.


"De todas las artes, el cine es, para nosotros, la más importante" Lenin.