viernes, julio 03, 2015

La guerra europea contra Grecia

Enemigos Públicos en todos los sitios bien
Habiendo ganado todas sus batallas por imponer el terror en Grecia, el 26 de Enero los poderes de la Troika no pudieron demorar más la lógica democrática. Fue en esa fecha en que los griegos, en un alarde de falta de sentido común, decidieron dar el gobierno a un partido que, a diferencia de los sensatos a ojos de la UE, no llevaba en su programa la traición a su país. Con Syriza, los griegos dijeron basta a esa línea política que les conducía por un camino de vergüenza y miseria que ni siquiera se impuso a un país culpable del genocidio de millones y de incendiar y destruir todo el continente europeo

Cuando Tsipras, primer ministro griego, convocó un referendum para respaldar su postura negociadora con la Troika hubo un aluvión de críticas. Quienes desde Enero llevan poniendo en duda la legitimidad de Syriza para hacer esto o lo otro, de repente se extrañaron de que Tsipras convocase un referendum. Se diga lo que se diga, no interesa la consulta griega porque una victoria del NO a las imposiciones de la Troika dejaría retratados a todos quienes rechazan la postura de Syriza como errónea y traicionera con los intereses de los griegos. Unos griegos que en su historia han sido traicionados una y otra vez precisamente por quienes desde el exterior y el interior del país exigen responsabilidad a Tsipras.


Los medios de comunicación, fieles a sus propietarios, llevan desde Enero anunciado el fracaso de los radicales griegos. Cuando no anunciaban que Tsipras y Varoufakis traicionaban a sus votantes o se bajaban los pantalones hablaban de que unos irresponsables estaban llevando a los griegos a un abismo. Hay ejemplos a centenares de la completa falta de honestidad, la tendenciosidad y desmesura en las informaciones sobre Grecia. El odio es palpable en los telediarios y tertulias españolas, donde se practica con entusiasmo el terrorismo informativo. Cual don Quijotes acreedores, expertos, bribones y canallas de toda clase desfilan por los platós y estudios exigiendo a los griegos el suicidio económico. 

Las deudas deben pagarse. No cabe duda de esto. Es un enunciado que se desprende del principio de que los pactos deben cumplirse. Pero dicho principio es tan solo uno más de los muchos que rigen nuestra sociedad. Los propios romanos, creadores de nuestro Derecho privado, establecieron límites que nuestros neoliberales, verdaderos bárbaros actuales, pretenden obviar respecto a Grecia. Pareciera que volvemos a la época no ya de la prisión por deudas sino a la de la esclavitud por deudas.  Así, se exige de los griegos que vendan el coche y luego a sí mismos para comprar gasolina. Un sinsentido escondido en amargas condenas morales que lleva necesariamente a un punto muerto donde es precisa la supresión del proceso democrático. Sistentido que ya ha sido reconocido, carraspeo del tío Sam mediante, por el propio FMI.

Pase lo que pase este Domingo Syriza habrá dado una lección llevando al límite a quienes creen operar sin límites. Desenmascarando a quienes pretenden guiarse por el interés de ciudadanos siendo meros matones de una aristocracia capitalista. Vean si no las palabras de Juncker, presidente de la Comisión Europea, diciendo algo así como que si los griegos votan NO el Domingo "peor para ellos". Una cosa es segura, si gana el NO el Domingo ya no cabrá duda de que si no hay cambios en su postura la Troika habrá declarado la guerra a muerte contra todos los griegos.

Algo huele a podrido en Europa

"La guerra es la continuación de la política por otros medios" Carl von Clausewitz

jueves, junio 25, 2015

La derecha y el monopolio del odio

Hoy en  La Mañana de COPE ...
Desde 1939 hasta la muerte de Francisco Franco y más allá estuvo prohibido ser "rojo" en España. La definición estricta de dicho concepto todos nos la podemos imaginar: cualquier cosa que se mueva de la foto. Para reprimir a dichos elementos "nocivos" se constituyeron tribunales especiales, grotescas cortes de injusticia en que con los procederes de las cortes militares condenaban a civiles cual soldados. Y esta era la cara amable del franquismo pues de todos es conocido el frenesí homicida de sus primeros años.

Los supervivientes al exterminio del pluralismo en España se acostumbraron a no pensar demasiado, a no meterse en política. Lo que equivale a que la "centralidad del tablero" en España es la indiferencia encarnada en la célebre expresión coloquial "yo paso de follones". Políticamente, estos son ciudadanos asustadizos, de los que dicen abominar de las dictaduras pero tienen mucho miedo de que alguien diga democracia en voz alta. Y no hablemos del miedo que le provoca quien habla en voz alta de justicia. Y todos los políticos andan empeñados en seducir a esta masa informe.

El silencio cómplice y el miedo fueron sin duda moneda común en el franquismo. Durante cuarenta años hubo en España una impunidad, cuando no un premio, a quienes se conducían como matones de ultraderecha. Desde aquellos falangistas de última hora que durante la posguerra presumían de pistola por las calles de España a los decadentes cadeneros de la Transición, impunidad. Impunidad no sólo en el obvio delito sino en cosas más del día a día, más del "yo grito pero tú te callas". Cuarenta años gritando unos y callando otros. La impunidad en la agresión envalentona al agresor y se indigna si encuentra resistencia. Ha quedado memoria de ello.

Tal vez sea a la luz de las reflexiones anteriores como se deba abordar el enfoque que la mayoría de la prensa da a las opciones dizque izquierdistas. Medios como la COPE llevan tiempo instalados ya no en la desinformación sino en la pura y dura opinión exaltada. En los abiertos discursos del odio de La Razón, ABC, El Mundo o incluso Antena 3 podemos ver la misma implacable parcialidad de aquellos tribunales de orden público franquistas. Y otros muchos medios no son mejores. Medios que se caracterizan como "progres" ya sabemos en lo que están embarcados. Mejor será que no hablemos de qué clase de progresismo es una tertulia económica donde se presenta como experto económico a un anarcocapitalista partidario de la venta de órganos. No existe pues ningún equivalente a la izquierda que sintonizar o leer en tirada nacional donde nos desayunemos con acusaciones o amenazas del jaez de las de la mayoría de medios de derecha. Para escuchar discursos de odio y espumarajos por la boca de izquierdistas equivalentes a los de la derecha hemos de descender a la marginalidad de lo digital. 

No parece probable que insultar a la izquierda sea más eficiente en términos económicos que a la derecha. Sin embargo determinada izquierda debe creerlo así pues insiste en argumentar que los medios de comunicación son fríos facturadores, que les trae sin cuidado la ideología. Esto da por sentada una normalidad democrática que no se deduce de los discursos de odio desatado hacia la izquierda, el populismo o el té con pastas rojas que se ven y escuchan por doquier. Un odio que se espera sea tan pasivamente asumido como la propia dictadura de Franco. Y así es. Es así de simple: el matón de derechas sigue percibido con miedo y distancia mientras que una inmensidad silente sí comprende que el de izquierdas mejor callaría que bastante tiene con votar. Y claro, todo esto se traduce en que si Guillermo Zapata hace unos twits impresentables se abre una crisis nacional y si Pablo Casado a su Sonrisa se chotea de los republicanos asesinados en la Guerra Civil aquí todo es "sigan circulando que aquí no hay nada que ver"

No sueño con una España en que al Losantos de todas las mañanas le rete un equivalente rojo a un duelo mortal. Es más, es una perspectiva que me repugna. Por eso mismo estoy en contra de las salvíficas listas abiertas con las que sueñan todos en España. No quiero que unos matones se enfrenten a otros. Deseo más bien una España donde los matones estén donde les corresponde: en el miedo a la ley, el ostracismo social y el silencio.  Y a tal fin es preciso que cese esta anomalía de la ultraderecha odiadora casi omnipresente, casi como tic, casi como un monopolio. Algo está podrido y muy podrido en los medios de comunicación.




“Todos los fanatismos se ahorcan unos a otros.” Thomas Jefferson

lunes, junio 01, 2015

Pitos contra el odio de Madrid

Ay de los "sanos sentimientos"
Este fin de semana el Barcelona de fútbol ganó su vigesimoséptima Copa del Rey y, por supuesto, la noticia han sido "los pitos al himno". Ya venía calentándose el escenario, con los medios de la capital anticipando la gran pitada y estaba cantado que sería la cortina de humo. Lo lamentable, como siempre, fueron esos "análisis" sesudos de quienes creen ilimitado el campo de actuación de sanciones y castigos. En la prensa deportiva aún está bien visto ser franquista.

Pitar o abuchear el himno de un país es un mero ejercicio de la libertad de expresión. Sólo desde presupuestos autoritarios puede sostenerse que podría ser de algún modo ilegal. Intentar asimilar el pitar el himno con la xenofobia o los diversos delitos de intolerancia es un absurdo. Y no sólo porque con ello reconozcan que catalanes, vascos y españoles serían pueblos diferentes. ¿Cuál es el bien ofendido con los pitidos? Pues no sería otro que alguna variación del "honor de la patria". O lo que es lo mismo: un presunto derecho que tendría cada español de que nadie rechazase sus símbolos nacionales. Y esto, como resulta evidente, dista mucho de ser un derecho subjetivo defendible. Se trataría más bien de un puro atavismo, una degeneración nacionalista del Derecho. Ya se busque "atacar al bolsillo" administrativamente o ir por lo penal, pitar el himno no es un comportamiento sancionable a la luz de la libertad de expresión teóricamente garantizada por la Constitución de 1978. Hasta la tenebrosa Audiencia Nacional así lo acepta

Hay quien insiste en presentar como algo novedoso las pitadas al himno nacional. Tal vez intentando salvar lo evidente: que quienes pretenden "castigar" a los catalanes y vascos actuarían como Primo de Rivera, dictador de España que  en 1925 mandó cerrar durante meses el campo del FC Barcelona por los pitidos al himno nacional. En este sentido, ayer mismo, el impresentable presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, pretendía que la discusión entorno a los símbolos nacionales estaba saldada desde el mundial de Sudáfrica de 2010. La politización del fútbol es buena o mala según interese.

El enfrentamiento entre Cataluña y Madrid está en su punto más alto. Se niega la posibilidad de una salida democrática a un separatismo catalán cada vez más hegemónico. Y no tiene menos relevancia el enfrentamiento de muchos españoles con lo que la España actual y sus símbolos. Símbolos que representan, al igual que la Constitución en que se basan, una continuidad y no una ruptura respecto a la dictadura franquista. Pero al margen de todo eso existen también razones puramente mediáticas por las que los pitidos al himno habrían cobrado mayor entidad. 

En el ámbito deportivo, no creo que nada incite más al odio que la información sesgada, mezquina y vengativa que se hace en los medios "nacionales" (véase madrileños) sobre Cataluña en general y el FC Barcelona en particular. Sólo superadas en odio y malignidad por las referentes al chavismo en Venezuela, las informaciones de los medios deportivos sobre el FC Barcelona parecen no tener límites. Quien esto escribe ya ha visto varios ciclos ganadores de este club de fútbol que fueron contraprogramados o ninguneados de todas las formas imaginables. Es insostenible decir que estos enfoques responden a los intereses de la audiencia porque hay evidencias de que el Barça tiene más simpatizantes en España que el Real Madrid. Quedan lejos esos tiempos en que el único equipo cuyos partidos se televisaban era el Real Madrid. Tampoco resulta válido decir que el madridismo de los medios de comunicación obedecería a la mera situación geográfica de las sedes de los mismos. Parece que, más bien, el ninguneo al Barcelona obedece a indicaciones políticas. Directrices que se siguen bien porque emanan directamente de algún poder o porque los periodistas perciben que es lo que se espera de ellos. La pretensión de poner por encima al Real Madrid del Barça, cuando ni las simpatías ni el rendimiento en títulos lo justifica está obrando lo inevitable: que hoy por hoy el Real Madrid sea el club más odiado por los españoles.

La estrategia de la mentira, el autoritarismo y el odio podrá congregar a muchos. Pero cuidado con esa estrategia. Al final de ese camino serán pocos los españoles que no estemos dispuestos a pitar el himno y despreciar la bandera. Porque, en efecto, representarán más allá de toda duda algo absolutamente despreciable.

La culpa es de la LOGSE

"El patriotismo es el último refugio de los canallas" Samuel Johnson

martes, abril 28, 2015

La revolución no será televisada

¿Y la comparación con PUM+J?
La irrupción de Podemos y Ciudadanos en España nos dicen que es "nueva política". Sin embargo, en ambos casos, se trata de formaciones políticas cuya evolución en las encuestas ha ido de la mano de una creciente aparición en los medios. 

Aparentemente, a nadie le extrañó el enfoque que se hizo de Podemos y Pablo Iglesias en medios ultraizquierdistas como Grupo Planeta y Mediaset. En sus programas y tertulias los representantes de Podemos eran sometidos a entrevistas-masaje. Se debatiese el tema que se debatiese, los presentadores de Mediaset y Grupo Planeta nos advertían, serios, que tras la publicidad un representante de Podemos nos daría su opinión. La muchachada comunista, ultraizquierdista o simplemente fan de The Wire, aplaudía con las orejas. ¡La revolución ya estaba aquí!

Todo esto me recordó al célebre documental sobre Venezuela titulado "La revolución no será televisada". En España algunos quisieron pensar que sí. Era lógico, al parecer, que los bloques mediáticos españoles simpatizasen con Pablo Iglesias y sus ideas. Los más cínicos se felicitaban de que la revolución de Podemos daba audiencia, y por tanto dinero contante y sonante, a los medios de comunicación. Al fin y al cabo.., sugerían, Mediaset y Grupo Planeta son empresas capitalistas que sólo buscan su interés económico. Si se comulga con el "ni de izquierdas ni de derechas" nada cuesta hacerlo con la autorregulación de los mercados: si da dinero, si da audiencia, la ruptura democrática es aceptada en los medios.

Podemos ya cumplió su función, al igual que Jesús Cintora. La cuestión no es la audiencia, si es preciso se despide al periodista con audiencias record. El discurso inicial de Podemos, hoy abandonado en favor del Juego de Tronos, era y es inaceptable en sitios como Mediaset y Grupo Planeta: fuertemente relacionados con la banca. Una banca, por cierto, que no hace mucho decía, satisfecha, que era necesario "un Podemos de derechas"

En los medios que cubrían a Podemos hasta el vouyerismo comenzaron a oirse tonadillas y odas por Albert Rivera y sus Ciudadanos. El proceso fue y es idéntico al vivido con Podemos: entrevistas masaje, debates diarios sobre las propuestas de Ciudadanos y consulta a Albert Rivera por la más peregrina excusa. Prescripción de voto, vamos. Una prescripción de voto sólo posible con la previa existencia de Podemos y Pablo Iglesias. Un ascenso político valida al otro y le dota de credibilidad. No es de extrañar que el despegue de la Operación Rivera comenzase con insistentes comparaciones entre Ciudadanos y Podemos. Se nos presenta como nueva y fresca una formación que existe desde el año 2006 y sacó en las Generales de 2008 nada menos que 46.000 votos en toda España. ¡Un Podemos de derechas! 

Mientras la cobertura mediática de Albert Rivera aumentaba, la de Pablo Iglesias y Podemos descendía. Las entrevistas masaje a los representantes de Podemos dieron paso a formatos significativamente diferentes, con repreguntas y enfoques negativos. Si se analizó la letra pequeña de todo el asunto Errejón y Monedero, no sucede otro tanto con Ciudadanos. Formación, además, que siempre ha seguido un patrón oportunista para expandirse: acogiendo bajo sus siglas a todos los pillos y granujas de la política local español. Vamos, que material habría para alguna entrevista con incómodas repreguntas. Pero ese formato parece vedado para la formación naranja. El masaje a Ciudadanos es total y absoluto, permitiendo a estos presentar su procaz neoliberalismo como reformismo centrista. 



El Gatopardo y eso

Era inevitable que el PP pagase una fuerte factura electoral por sus políticas antisociales. Ahora que se acercan las elecciones locales podemos empezar a ver claramente el objeto de nuestra televisada revolución. No podría ser más evidente: dividir la izquierda y crear un partido bisagra para asistir al PP. Un partido que, además, ayudará a escenificar la farsa de PP obligado contra su voluntad a suministrarnos la cicuta neoliberal, travestida de necesario reformismo centrista y ciudadano.

Hay crisis, hay menos para repartir, y sencillamente hay quienes han decidido que a menor reparto, más para ellos. No podría tratarse de un escenario más ideológico. Sin embargo, lejos de señalar a los verdaderos culpables se fomentan debates sobre castas, capitalismo de amiguetes (expresión transversal pura), chocolates, loros y diputaciones. ¡Qué error! ¡Qué trágico error! Un error que, esta vez sí, no es ni de derechas ni de izquierdas: es de necios. Y como necios que somos, es en el peor momento en términos de justicia social en que aparecen opciones abiertamente neoliberales.

Republicano radical

"La virtud del mercado es que dispersa la responsabilidad" Daniel Bell

lunes, abril 13, 2015

UPyD Ferrol: sin programa no hay lealtad

Existen dos clases de afiliados en los partidos políticos. Los que tienen un programa político y los que no. Los primeros son aquellos que vienen con "el pan debajo del brazo" de pertenecer a movimientos vecinales o similares. Los segundos... aquellos que sólo pueden aportar una desnuda ambición. 

Normalmente a los partidos políticos les preocupa que su marca política caiga en manos de malintencionados. Pero a veces es más peligroso que las agrupaciones caigan en manos de oportunistas sin programa. Dichas agrupaciones a duras penas podrán generar un programa local coherente. O bien hacen un triste programa marco apenas presentable o producen un sinsentido que insulta a la razón. El caso de UPyD en Ferrol es un ejemplo perfecto.

Consultando sus redes sociales, vemos que antes del verano de 2014 quienes estaban tras UPyD Ferrol no tenían actividad. Comienzan a partir de entonces (falta menos de 1 año para las municipales) a emitir las típicas notas de prensa de baja calidad con comunicados de denuncia sobre cuestiones de actualidad. Tras esto, aparentemente deciden que la idea fuerza que van a desarrollar es la fusión municipal entre Ferrol y Narón (ayuntamiento limítrofe). Es una idea por la que intentan trasladar a lo local el mensaje de "unidad nacional" tan típico de UPyD. Una ocurrencia del todo adecuada cuando no tienes un programa local propiamente dicho. Como prueba del bajísimo nivel de la gente de UPyD en Ferrol resulta verdaderamente revelador el siguiente video con su ahora ya ex-candidato:


La idea de una fusión Ferrol-Narón es una idea de programa legítima. De hecho ya fue desactivada por el PP. No obstante, quienes estaban tras UPyD en Ferrol pretendieron emplear dicha idea como único sostén de su programa político. Algo suicida puesto que se partía sin representación municipal con un programa que requeriría obtener una doble mayoría absoluta en dos localidades simultáneamente. Absurdo.

Sin revelar de dónde sacaban sus cuentas desde UPyD Ferrol nos decían que la fusión proporcionaría un superavit fiscal de 14 millones de euros anuales. En la página 5 de su programa nos decían, con el lenguaje del trilero, que con el superavit "las posibilidades son ilimitadas". Todo muy bien si no dijesen en la página siguiente que comprometían también (?) todo el superavit imaginario a cancelar la totalidad de la deuda municipal (que cifraban en 40 millones) en dos años. No puedes prometer con una mano extensísimos programas de gasto y con la otra amortizar anticipadamente deudas bancarias. O una cosa o la otra. 

A la pésima estrategia de basar la integridad de su programa en una carambola política de la que eran obviamente incapaces, le sumaron un caprichoso programa de gastos exóticos o innecesarios. Desde cubrir con cúpulas todo el barrio histórico de Ferrol a convertir en museo flotante el portaaviones Príncipe de Asturias citando como ejemplo Hamburgo: una ciudad con tan sólo 16 veces más población que la suma de Ferrol y Narón. Y hay muchas más cosas por el estilo. Uno puede imaginar el torpe brainstorming en la sede del partido. Habrá quien quiera verlo como un gracioso amateurismo, cuando es burlarse de los votantes.

En el marco de la Operación Rivera, diversas agrupaciones de UPyD están cambiando sus chaquetas por las de Ciudadanos. En Ferrol no ha sido diferente. Lo que parecen ser los cabezas de lista han hecho defección a última hora para poder figurar en las listas de Ciudadanos; sin duda confiando en aumentar sus probabilidades de ser elegidos. Para la formación de Albert Rivera el negocio de esta integración parece estar en evitar que haya una candidatura que divida voto "centrista". No obstante, en sus cuentas de las redes sociales los tránsfugas de UPyD andan insinuando que se llevan con ellos su programa. Se culminaría el disparate total si los que se quedan en UPyD (haberlos haylos) siguiesen adelante con una candidatura bajo el programa en cuestión. 

Cabe señalar, por último, que todos estos tránsfugas se van del partido entre acusaciones de fracaso y personalismo a Rosa Díez... ¡cuando corren a los brazos de Albert Rivera! Y lo que es peor, con el enfoque estratégico calamitoso de basar todo en la fusión Ferrol-Narón... ¿cómo pueden acusar de mala estratega o "mal timonel" a Rosa Díez? Es de chiste lo de esta buena gente.

La política en España está tan desprestigiada que político es para muchos sinónimo de corrupto. Con semejante orden de cosas no resulta extraño que algunos parezcan decididos a que regeneración política sea sinónimo de comedia. A que todo sea mentira. So pretexto de alcanzar la regeneración de la política, en definitiva, parecen empeñados en que la demos por imposible.

¿Quedará alguno de la foto?
"El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera" Alexander Pope.

PD: mientras escribía estas líneas me topé con un artículo de Geografía Subjetiva muy relacionado con lo aquí expuesto. Muy recomendable.

jueves, marzo 05, 2015

Ciudadanos: la profecía de una coalición para gobernarlos a todos

Albert Rivera y Ciudadanos son la nueva Operación Roca. Al igual que en aquella, un personaje de la política catalana está siendo empleado para buscar un partido bisagra "nacional" para alcanzar un gobierno de derechas estable. Una eventualidad dificil de alcanzar en solitario para el Partido Popular, por grande que sea su control de los medios de comunicación. 

El control ejercido sobre los medios de comunicación no parece poder garantizar una nueva mayoría absoluta al PP, ni siquiera con la conveniente división de la izquierda que está en marcha. Es difícil que las fantasías mediáticas con la "recuperación económica" o "el final de la crisis" impliquen un sonado respaldo electoral al PP cuando el desempleo y la miseria son una indiscutible y generalizada realidad. El súbito apoyo de los mencionados medios a la figura de Albert Rivera y su Ciudadanos es, por tanto, un plan B. 

Existe un empeño en asociar Ciudadanos a Podemos, el partido de Pablo Iglesias. Esto obedece claramente a varios motivos. El principal, claro, es atribuir al partido de Albert Rivera las ventajas de la "nueva política" y "la frescura". Pero Ciudadanos no es nuevo ni fresco. 

Ciudadanos es un partido que va para la década de existencia, durante la cual ha atravesado diferentes fases. Baste aquí decir que se presentaron en Cataluña como una alternativa al PSC y con el tiempo se acabaron por sentir cómodos siendo un fetiche de la ultraderecha más rancia, agresiva y miope de Madrid. Fuese por cálculo interesado o no de Albert Rivera, la realidad es que Ciudadanos terminó por concurrir a las Elecciones Europeas de 2009 en una coalición de partidos xenófobos y reaccionarios llamada Libertas. El director de la campaña electoral de Ciudadanos, por cierto, fue Román Cendoya, un ultra muy ultra procedente del PP. Aquella operación política, encabezada por Miguel Durán y respaldada por los medios afines a la ultraderecha, que la saludaron como un habilísimo golpe de efecto de Rivera, se saldó con apenas veinte millares de votos en toda España. A Ciudadanos le llevaría un tiempo recuperarse del ridículo.

Por otra parte, desde que comenzó a coquetear con ser "partido nacional", Ciudadanos tuvo graves problemas de implantación territorial. Dada su total falta de base política y afiliados en varias ocasiones llegaron a pedir el voto a diferentes fuerzas políticas. No obstante, lo que en Ciudadanos ha sido una constante ha el oportunismo asociativo más salvaje. A lo largo de toda España, Ciudadanos no tiene problema en que grupos de diverso pelaje y oscuras trayectorias se pongan bajo sus siglas. Esto garantiza, de entrada, que la base de afiliados del partido de Albert Rivera no sea precisamente un movimiento popular. Con semejantes estrategias de expansión, la forma que adquiere Ciudadanos, más bien, es la de la clásica coalición oportunista de caciques de medio pelo. 

Descartada la novedad y la frescura de quienes se agrupan bajo la bandera de Albert Rivera, cabe preguntarse de dónde sale ahora, de nuevo, el Ciudadanos "partido nacional". Primero cabe señalar que hace unos meses hubo una ofensiva mediática en que los tertulianos marca PP exigían la fusión de Ciudadanos y UPyD. Puede que dicha unión fuese la excusa para lanzar la campaña mediática que vivimos ahora con Ciudadanos. En este enlace con los sondeos nacionales de intención de voto se puede ver que estamos ante una campaña mediática. Vemos, de entrada, que a Ciudadanos se le está comparando reiteradamente en los medios con un partido (Podemos) que en el mejor de los casos dobla su intención de voto y en el peor la multiplica por... ¡7!. Sorprendente, Aunque sorprendente resulta, en realidad, toda esa narrativa de "el despegue de Ciudadanos y Albert Rivera" contemplando encuestas tan recientes como de 14 y 26 de Febrero que les atribuyen entre 3 y 6% de votos. ¡Menudo despegue! Aunque bueno, según algún sondeo interesado el Partido Reformista de la Operación Roca también "despegó" en su día.

Si la unidad de España fue el primer objetivo de Ciudadanos, ojo que el segundo parece ser facilitar financiación a los empresarios a costa de los trabajadores. Albert Rivera nos ofrece una ronda más de ese capitalismo popular que no se sonroja al ofrecer las infinitas bondades de una agenda diseñada en perjuicio evidente de una inmensa mayoría. Todo gracias al programa económico de Luis Garicano, un viejo asociado de esa claque corporativa de exotérico progresismo de FEDEA-Politikon. En este punto resultaría más apropiado cambiar el nombre de Ciudadanos por el de "Empresarios".

Ciudadanos, "el Podemos de derechas", se trata de una operación política en que se anticipa un éxito con la esperanza de que simplemente suceda. Una mala praxis que fracasó en 1986 con la Operación Roca y que las modernas formas de comunicación, sin embargo, hacen ahora más sencilla que entonces. Al igual que con Miguel Roca y el Partido Reformista, Ciudadanos es un partido que procede de Cataluña, con un programa de adulación al mundo de los negocios y fantasiosa regeneración. Un partido, además, constuido no por idealistas sino por pillos y profesionales de la política local. El objetivo último de todo el invento no es otro que poder organizar un gobierno de la derecha en un escenario social en que debería resultar imposible. Esta es la desnuda realidad de Ciudadanos, un mero instrumento para un fin. Vergüenza mediática nacional.



"No vamos a repartir pescado [a Andalucía], vamos a enseñar a pescar y a dar cañas" Albert Rivera.





miércoles, febrero 25, 2015

Rubalcaba returns

Rajoy ayer perdió. Perdió rotundamente. Y se mostró como un dirigente cansado y descuidado, más pendiente de pasar un trámite. Algo lógico dado el actual juego político europeo. El presidente, quien presume de ser hombre de realidades, nos ofreció un despreciable acto electoral acorde al no menos despreciable papel que ocupa nuestro legislativo frente a los amos de Europa. 

Mariano Rajoy es un político con un gusto trasnochado por cierta "ironía parlamentaria". Un estilo oratorio más propio de tiempos en que los debates políticos eran seguidos desde sillones orejeros. Si Rajoy puede decir algo irónicamente, aunque obligue a ampliar el "corte televisivo" al minuto y medio, lo hará. Rajoy es adicto, también, a adoptar el papel de "maestro" frente a sus interlocutores. Una actitud irrespetuosa que tiene mucho que ver con su concepción racista del mérito. El elevado concepto que Rajoy tiene de sí mismo, en realidad, le lleva a perder casi cualquier debate ante los ojos de un demócrata, pero lo de ayer con Pedro Sánchez alcanzó otro nivel.

Rajoy allá por diciembre pidió a los reyes magos la vuelta de Rubalcaba. Como buen alumno aplicado, puede que sus deseos se hayan hecho realidad. La eliminación de Tomás Gómez y el discurso de ayer en el Congreso suenan más a Rubalcaba que al desechable Pedro Sánchez. De hecho, es conocido que Alfredo Pérez Rubalcaba ha ayudado a Sánchez a preparar el Debate del Estado de la Nación. Y el tándem Rubalcaba-Sánchez, propiciado por Susana Díaz, funciona bien. Lo hace porque los discursos de Rubalcaba, siendo muy superiores a los de Rajoy, caían mal en muchos oídos por su luciferina claridad y por haber sido protagonista de la última fase "troikiana" del zapaterismo. El aspecto y perfil de Pedro Sánchez, un tópico falso principiante en política y figurín, maximiza la superioridad discursiva de Rubalcaba. 

Si Rajoy ya perdía claramente con Rubalcaba, con Pedro Sánchez se hace casi imposible al PP vender el humo de victoria. Aunque la inercia goebbelsiana que ha adquirido la prensa del Régimen obliga a intentarlo. Y es que la bochornosa actuación de Rajoy no existe en la España monocolor del Partido Popular. Viendo el telediario de TVE ayer noche, por ejemplo, bien parecería que el debate del Estado de la Nación fue una homilía de Rajoy, defendiendo las esencias de España frente a un atajo de pecadores insolentes. Un empeño en la mentira ya habitual en la España de los Rafael Hernando y similares. Una España en la que no sólo se persigue engañar a la gente sino la satisfacción ideológica de quienes consumen una realidad deformada ajustada a su pensamiento deformado. 

Ayer Rajoy dio claras muestras de haberse visto sorprendido por la agresividad rubalcabiana de Sánchez. Bien pudiese ser que Rajoy pensase que no había que preparar el cuerpo a cuerpo contra el líder socialista. Tal vez el entorno del presidente del gobierno consideraba que sólo faltaba dar la puntilla a Sánchez. Por esto acabó Rajoy hecho un manojo de nervios, insultando sin ton ni son, ordenando al líder del PSOE no vuelva al Congreso "a hacer ni decir nada". Concluía Rajoy calificando el discurso de Sánchez de "patético". Así es nuestro flamante presidente del gobierno, visiblemente cansado de presidir España e inmerso en una complicada oposición a procónsul de Alemania en estas latitudes. 

Se dijo que el PSOE haría mejor oposición sin contar con Rubalcaba y estando en su lugar alguien nuevo y que interpretase un mensaje diferente. Podemos, Ciudadanos y cualesquiera otras profecías autocumplidas decreten los medios de comunicación, harán difícil el recurso del socialismo a la mera novedad y mucho más a "los pactos de Estado". Tal vez el mejor plan del PSOE no sea cambiar. Tal vez la respuesta sea un inadvertido liderazgo de Rubalcaba.



"La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano" San Agustín.