jueves, julio 16, 2015

Nueva Democracia

Nueva Democracia
Con Grecia hemos asistido a la apoteosis de la inevitabilidad neoliberal. La inevitable destrucción de los derechos sociales o de una rama productiva ha dado paso a la inevitable destrucción del proceso democrático. Porque tras los sucesos de la última semana el proceso democrático griego ha sido reducido a una farsa demasiado evidente para todos. La capitulación de Tsipras y el parlamento griego de ayer marcan un punto final para Grecia. 

Intentan señalar el fracaso de Syriza como una nueva lección moral para prevenirnos de la demagogia y el populismo. El problema es que quienes esto señalan confunden en su discurso demagogia, populismo y democracia. Esos mercados que votan todos los días hace tiempo que toleran de mala gana a quienes votan cada cuatro años. Acostumbrados en estos años a señalar todo lo público en Grecia como sinónimo de corrupto, nada más fácil que confundir el mandato autónomo de un gobierno democráticamente elegido como "populismo". Quien es partidario de la esclavitud no puede tener credibilidad criticando una subida impositiva.

En Grecia los resultados de las elecciones de enero y el referendum del 5 de Julio se volvieron irrelevantes y el líder del gobierno pasó, al estilo de Petain, de Verdún a la Traición en tan solo una semana. La pérdida de credibilidad es total.

Las reacciones en España han sido las previsibles. El PP de Rajoy, cuya creencia en la democracia o incluso el Estado moderno es absolutamente impostada, no podía menos que celebrar el traspiés griego. Es más, Rajoy se propone llevar al Congreso de los Diputados la decisión sobre respaldar el "rescate a Grecia". Los medios de comunicación se han apresurado a presentar la decisión de Rajoy como una jugada maquiavélica para "retratar" a Pedro Sánchez. Como siempre, la realidad de lo que hace o piensa Rajoy es mucho más simple y miserable. Quiere escenificar lo alemanes y acreedores que somos ahora que, dicen, nos hemos recuperado. ¿Y el "revolucionario" Pablo Iglesias? Hoy ha dicho que "Grecia ha ganado estabilidad y el gobierno va a poder aplicar su programa"Cinismo máximo, dejando claro el oportunismo extremo que representa Podemos. Oportunismo que puede mutar su programa político de forma instantánea, sin aviso previo, con amarga crítica (¡y cargada de superioridad moral!) al que no cambie incluída. 

Vota recuperación, vota Rajoy
Con Grecia no hemos asistido al fracaso del populismo sino más bien a un fracaso de la democracia con letras mayúsculas. El autogobierno, la capacidad de influir en los asuntos capitales de un país, era la promesa cumplida de cada proceso electoral. La promesa de un futuro mejor basado en leyes justas. Todo eso es ahora, efectivamente, populismo. 

Todo esto encaja bien en este mundo donde libertad sólo se concibe como la impunidad del fuerte para explotar a otros. Quienes viven bajo ese bárbaro principio están de fiesta. Pese al baño de realidad que la "sabiduría" económica convencional recibió en 2008, ahora los "técnicos" y sus acomodados seguidores vuelven a estar crecidos. Así que estemos tranquilos, nuestra aniquilación política y económica sigue un estricto programa de ajustes. ¿Mejor?

Sólo puede quedar uno
"Una gran democracia debe progresar o pronto dejará de ser o grande o democracia." Theodore Roosevelt

martes, julio 07, 2015

Alemania nunca paga sus deudas, Grecia ya veremos

Bitch better have my money !
Dado el carácter de extrema derecha del llamado liberalismo español no resulta extraña su germanofilia. Para esta liga juvenil del PP alinearse con la propaganda racista que emana de Alemania resulta del todo cómoda. En la ideología del "que se jodan", que tan amablemente Andrea Fabra expuso en sede parlamentaria, cabe toda la propaganda alemana y mucho más. No obstante, el conocimiento de nuestros liberales sobre la historia de su admirada Alemania parece quedarse en la literatura fantástica sobre la guerra relámpago. Porque, irónicamente, "Alemania nunca ha pagado sus deudas".

Nuestros anarcocapitalistas de cabecera dicen que a Alemania le perdonaron muy poca deuda tras la Segunda Guerra Mundial comparada con la perdonada a los griegos. Dicen esto porque los griegos a la incesante moralina acreedora que procede de Berlín llevan tiempo respondiendo con los Acuerdos de Londres de 1953. Unos acuerdos donde a Alemania Federal le fueron perdonados unos dineros de nada que debía tras dos guerras mundiales. La especie que repiten los amigos de la Alemania de Merkel es que dicha quita de la deuda exterior alemana fue eso, poca cosa: apenas un 10% del PIB alemán. A continuación podéis comprobar cómo estaba descompuesta la deuda exterior alemana en 1953 (cifras billones - miles de millones - de Marcos alemanes):


Como se deduce del gráfico podemos ver que Alemania debía aproximadamente 120 billones de Marcos. En los mencionados Acuerdos de Londres de 1953 se reestructuró la deuda de Entreguerras y la relacionada con la posguerra y los planes Marshall. Estos dos elementos constituían el 26% de la deuda exterior y un total de 30 billones de Marcos. Fueron reducidos a través de una quita por parte de los acreedores de Alemania que la redujo a aproximadamente 14 billones. Si se tienen en cuenta los intereses de la deuda de Entreguerras, dicha deuda ascendería, más bien, a 22 billones de Marcos. Siendo así, la quita de la deuda de los Acuerdos de Londres habría supuesto una disminución del 62,2% del importe acumulado de esos dos tramos de deuda. Dado que el PIB de Alemania Federal en 1950 era de aproximadamente 100 billones de Marcos se comprueba fácilmente que en 1953 a Alemania se le perdonó deuda equivalente al 24% de su PIB. Por su parte, los 85-90 billones de deuda externa correspondientes a la 2ª Guerra Mundial simplemente se olvidaron. 

La narrativa moralista de la crisis griega que procede de Alemania cobra un sentido irónico a la luz de todo esto. Más si cabe aún si tenemos en cuenta que la reforma monetaria de 1948 eliminó el 90% de la deuda pública alemana de un plumazo devaluación mediante. 

No se debe olvidar, por último, que Alemania no fue obligada a pagar reparaciones de guerra a raíz de la 2ª Guerra Mundial, a pesar de ser claramente culpable de haber iniciado el conflicto (a diferencia de la 1ª Guerra Mundial, donde sí se le exigieron sin serlo). 

Vemos pues que a base de olvidos, impagos, quitas, condonaciones de intereses y devaluación Alemania redujo su deuda pública en un 400% del PIB. Al lado de esto, la famosa quita de deuda a Grecia de 2012 no sólo palidece sino que parece entrar en el terreno de lo mitológico (ver pág. 2 nota al pie 1). Se dice que en realidad la quita de 2012 equivalió en "términos netos" al 31% del PIB griego de 2012. Se comprueba que la mayor parte de la propaganda acreedora con Grecia consiste en un juego de malabares tan poco claro como agresivo. Y lo que es más grave, los "rescates" que se le echan en cara a Grecia consistieron en más deuda y sacrificios inútiles para resolver el problema que afirmaron resolverían.

Erecciones generales

Alemania le salió muy cara a Europa y sus minorías raciales. Inició una guerra de agresión y perpetró crímenes horrendos de todos conocidos. La pregunta es simple: ¿qué ha hecho Grecia en comparación para recibir el trato que le dispensa precisamente Alemania? Comprendo que es una pregunta turbadora y tal vez por eso resulta preciso mentir sobre la naturaleza de la reestructuración de la deuda alemana tras la guerra y los rescates a Grecia. Hoy mismo Daniel Lacalle salió en Las Mañanas de Cuatro incidiendo en las maldades aquí expresadas, afirmando que "la quita a Grecia ha sido del 70%, muy superior a la recibida por Alemania". Nadie mejor que esta clase de autoproclamados liberales españoles para repetir el mensaje de una Grecia culpable. Si son capaces de presentar Somalia como una anarquía de mercado... de qué no sería capaces. Son un magnífico ejército de fans del autoritarismo travestidos en anarquistas de salón, desalmados enemigos de la libertad siempre al servicio del PP o de Esperanza Aguirre, que pagan bien a sus trolls

Pero los griegos viven en la miseria. Debería importar algo. ¿No?

La deuda, en el bigote

“Una deuda nacional, si no es excesiva, será una bendición nacional.” Alexander Hamilton

lunes, julio 06, 2015

La democracia contraataca

La victoria del NO, cae en España como un jarro de agua fría sobre unos medios de comunicación plenamente comprometidos con la estrategia del terror. Ayer, con más del 10% de los votos escrutados, en el Canal 24 Horas de TVE aún emitían infames piezas sobre una posible caída del gobierno de Tsipras, y las infinitas catástrofes que se vendrían encima de los griegos si, ilusos, decidían resistir a la Troika. Para más inri, la victoria de Syriza fue por tal diferencia (61% votaron NO) que la mayoría de los discursos preparados sobre la "división de los griegos" devinieron inútiles.

Comprobar que los griegos en efecto optaban por resistir sentó especialmente mal a quienes odian a los pobres en general, sin prejuicios nacionales. Hoy en COPE el inefable Ángel Expósito venía a decirnos que a ver por qué iba a tener él que pagarle las pensiones a esos vagos griegos. Una postura la suya que es representativa, como no, del curioso argumentario conservador sobre cualquier cosa que huela a humanitaria. A saber: siempre que surge la posibilidad de un gasto público que no tenga por objeto enriquecer a los ricos se oyen con fuerza esos cálculos groseros en que se divide dicho gasto entre los habitantes del país. Una forma de propaganda de lo regresivo que, para hacernos una idea, tendría su ideal en los impuestos por capitación: donde cada contribuyente aportaría una cantidad idéntica sin atender a su nivel de renta. Pero las cosas no son así y Manolo el del bar, Juanito el peón y Conchi la arquitecta en paro no van a "pagar a los griegos" las burradas que se están diciendo. De nuevo, estamos ante mensajes exclusivamente destinados a agitar a los afines más que a convencer a nadie. 

Como era de esperar, quienes auguraron el seguro fracaso de Tsipras y Syriza en el referendum se niegan a ser los perdedores. Cínicos, se preguntan por la baja participación (62%) cuando se puso toda la carne en el asador para aterrorizar al electorado. Cabe preguntarse cómo hubiesen interpretado los resultados en caso de ganar su opción preferida. Nos dicen que el referendum es irrelevante porque tan democrático es el gobierno griego como el resto de gobiernos europeos que piden más austeridad. Y precisamente con ello señalan el problema de la Europa de sus amores, de la Europa de la Troika. Para que la economía "funcione"... ¡la democracia debe ser irrelevante! 

A pesar de que en la UE y en el Euro todos somos iguales las economías son diversas y de distinta velocidad. De esta forma en el Euro están atrapados unos y enseñoreados otros siendo teóricos iguales. Cuando las economías de velocidad baja, a las que durante los buenos tiempos se dopó para que comprase a los de velocidad alta, entran en depresión... se produce una reacción lógica en toda democracia: el pueblo exige soluciones. Las estrategias de la tensión, los gobiernos tenocráticos y la economía vudú aseguraron unos años de gobiernos completamente alineados con la Troika. Pero no basta con insistir en discursos de la inevitabilidad de las cosas, en democracia suceden cosas inesperadas. En ningún sistema democrático se pueden mantener sine die políticas económicas antisociales y suicidas. Y por eso los acreedores, la Troika, no tienen nada que hacer sin empezar por suprimir la democracia en Grecia. Viendo las posturas de algunos analistas, sin duda es algo que hoy desearían poder hacer.

¡ Quieto todo el mundo !

Una de las posturas más reprobables alrededor del tema griego es la política de ciencia ficción que opone una España reformista a una Grecia sinvergüenza. En esta línea de trabajo están comprometidos los tertulianos y representantes más estridentes del PP. Son quienes estos días acuden a platós de televisión y radios a afirmar colosales mentiras como que Grecia no ha hecho ajustes, a diferencia de España. Aderezando sus relatos con anécdotas de fraudes (en España no existen al parecer), insisten en la vieja idea de que en Grecia no se pagan impuestos o se insiste en ese "fácil" callejón sin salida de los recortes a unas pensiones ya de miseria. 

Oponer unas democracias a otras, la legitimidad de unos países a la de otros, es el resultado inevitable de la asimetría económica ya apuntada antes. A la igualdad proclamada entre socios europeos se asocia una muy evidente desigualdad económica y, por tanto, de objetivos económicos. Es la receta para una ruptura. Ruptura que por otra parte no está prevista en norma alguna y que por tanto dispararía todo tipo de especulaciones en un futuro cercano. Y ahí reside precisamente la fuerza de la postura griega y por esa misma razón es tan grande la agresividad del discurso de la Troika. El discurso violento de la desesperación y la impotencia.

Vivimos en un mundo loco. En que el sentido común parece estar en el bando de los seguidores de utopías y ser del todo esquivo para los buscadores de certezas. Lo que está del todo claro es que las narrativas morales sobre la crisis, tras años de privaciones y con una creciente miseria, están agotadas. Tras vender las joyas de la abuela se nos ha dicho que nos vendamos a nosotros mismos. Y parece que la Troika encontrará algún problema en su proyecto de reinstaurar la esclavitud por deudas.

Saludemos pues al valiente pueblo griego, que enfrentado a toda la artillería que en Europa pudieron reunir dijo "ya no tengo miedo". Y su heroico gesto puede ser un primer paso para un gran cambio en Europa. En particular merece un aplauso el ya dimitido Yannis Varoufakis, quien en la jornada de ayer dio una lección (otra más) de cómo ha de enfrentarse un político progresista a los perros de la extrema derecha.

I'm the one who knocks

"Esto no es el fin, ni siquiera es el principio del fin, pero sin duda es el final del principio" Winston Churchill

viernes, julio 03, 2015

La guerra europea contra Grecia

Enemigos Públicos en todos los sitios bien
Habiendo ganado todas sus batallas por imponer el terror en Grecia, el 26 de Enero los poderes de la Troika no pudieron demorar más la lógica democrática. Fue en esa fecha en que los griegos, en un alarde de falta de sentido común, decidieron dar el gobierno a un partido que, a diferencia de los sensatos a ojos de la UE, no llevaba en su programa la traición a su país. Con Syriza, los griegos dijeron basta a esa línea política que les conducía por un camino de vergüenza y miseria que ni siquiera se impuso a un país culpable del genocidio de millones y de incendiar y destruir todo el continente europeo

Cuando Tsipras, primer ministro griego, convocó un referendum para respaldar su postura negociadora con la Troika hubo un aluvión de críticas. Quienes desde Enero llevan poniendo en duda la legitimidad de Syriza para hacer esto o lo otro, de repente se extrañaron de que Tsipras convocase un referendum. Se diga lo que se diga, no interesa la consulta griega porque una victoria del NO a las imposiciones de la Troika dejaría retratados a todos quienes rechazan la postura de Syriza como errónea y traicionera con los intereses de los griegos. Unos griegos que en su historia han sido traicionados una y otra vez precisamente por quienes desde el exterior y el interior del país exigen responsabilidad a Tsipras.


Los medios de comunicación, fieles a sus propietarios, llevan desde Enero anunciado el fracaso de los radicales griegos. Cuando no anunciaban que Tsipras y Varoufakis traicionaban a sus votantes o se bajaban los pantalones hablaban de que unos irresponsables estaban llevando a los griegos a un abismo. Hay ejemplos a centenares de la completa falta de honestidad, la tendenciosidad y desmesura en las informaciones sobre Grecia. El odio es palpable en los telediarios y tertulias españolas, donde se practica con entusiasmo el terrorismo informativo. Cual don Quijotes acreedores, expertos, bribones y canallas de toda clase desfilan por los platós y estudios exigiendo a los griegos el suicidio económico. 

Las deudas deben pagarse. No cabe duda de esto. Es un enunciado que se desprende del principio de que los pactos deben cumplirse. Pero dicho principio es tan solo uno más de los muchos que rigen nuestra sociedad. Los propios romanos, creadores de nuestro Derecho privado, establecieron límites que nuestros neoliberales, verdaderos bárbaros actuales, pretenden obviar respecto a Grecia. Pareciera que volvemos a la época no ya de la prisión por deudas sino a la de la esclavitud por deudas.  Así, se exige de los griegos que vendan el coche y luego a sí mismos para comprar gasolina. Un sinsentido escondido en amargas condenas morales que lleva necesariamente a un punto muerto donde es precisa la supresión del proceso democrático. Sistentido que ya ha sido reconocido, carraspeo del tío Sam mediante, por el propio FMI.

Pase lo que pase este Domingo Syriza habrá dado una lección llevando al límite a quienes creen operar sin límites. Desenmascarando a quienes pretenden guiarse por el interés de ciudadanos siendo meros matones de una aristocracia capitalista. Vean si no las palabras de Juncker, presidente de la Comisión Europea, diciendo algo así como que si los griegos votan NO el Domingo "peor para ellos". Una cosa es segura, si gana el NO el Domingo ya no cabrá duda de que si no hay cambios en su postura la Troika habrá declarado la guerra a muerte contra todos los griegos.

Algo huele a podrido en Europa

"La guerra es la continuación de la política por otros medios" Carl von Clausewitz

jueves, junio 25, 2015

La derecha y el monopolio del odio

Hoy en  La Mañana de COPE ...
Desde 1939 hasta la muerte de Francisco Franco y más allá estuvo prohibido ser "rojo" en España. La definición estricta de dicho concepto todos nos la podemos imaginar: cualquier cosa que se mueva de la foto. Para reprimir a dichos elementos "nocivos" se constituyeron tribunales especiales, grotescas cortes de injusticia en que con los procederes de las cortes militares condenaban a civiles cual soldados. Y esta era la cara amable del franquismo pues de todos es conocido el frenesí homicida de sus primeros años.

Los supervivientes al exterminio del pluralismo en España se acostumbraron a no pensar demasiado, a no meterse en política. Lo que equivale a que la "centralidad del tablero" en España es la indiferencia encarnada en la célebre expresión coloquial "yo paso de follones". Políticamente, estos son ciudadanos asustadizos, de los que dicen abominar de las dictaduras pero tienen mucho miedo de que alguien diga democracia en voz alta. Y no hablemos del miedo que le provoca quien habla en voz alta de justicia. Y todos los políticos andan empeñados en seducir a esta masa informe.

El silencio cómplice y el miedo fueron sin duda moneda común en el franquismo. Durante cuarenta años hubo en España una impunidad, cuando no un premio, a quienes se conducían como matones de ultraderecha. Desde aquellos falangistas de última hora que durante la posguerra presumían de pistola por las calles de España a los decadentes cadeneros de la Transición, impunidad. Impunidad no sólo en el obvio delito sino en cosas más del día a día, más del "yo grito pero tú te callas". Cuarenta años gritando unos y callando otros. La impunidad en la agresión envalentona al agresor y se indigna si encuentra resistencia. Ha quedado memoria de ello.

Tal vez sea a la luz de las reflexiones anteriores como se deba abordar el enfoque que la mayoría de la prensa da a las opciones dizque izquierdistas. Medios como la COPE llevan tiempo instalados ya no en la desinformación sino en la pura y dura opinión exaltada. En los abiertos discursos del odio de La Razón, ABC, El Mundo o incluso Antena 3 podemos ver la misma implacable parcialidad de aquellos tribunales de orden público franquistas. Y otros muchos medios no son mejores. Medios que se caracterizan como "progres" ya sabemos en lo que están embarcados. Mejor será que no hablemos de qué clase de progresismo es una tertulia económica donde se presenta como experto económico a un anarcocapitalista partidario de la venta de órganos. No existe pues ningún equivalente a la izquierda que sintonizar o leer en tirada nacional donde nos desayunemos con acusaciones o amenazas del jaez de las de la mayoría de medios de derecha. Para escuchar discursos de odio y espumarajos por la boca de izquierdistas equivalentes a los de la derecha hemos de descender a la marginalidad de lo digital. 

No parece probable que insultar a la izquierda sea más eficiente en términos económicos que a la derecha. Sin embargo determinada izquierda debe creerlo así pues insiste en argumentar que los medios de comunicación son fríos facturadores, que les trae sin cuidado la ideología. Esto da por sentada una normalidad democrática que no se deduce de los discursos de odio desatado hacia la izquierda, el populismo o el té con pastas rojas que se ven y escuchan por doquier. Un odio que se espera sea tan pasivamente asumido como la propia dictadura de Franco. Y así es. Es así de simple: el matón de derechas sigue percibido con miedo y distancia mientras que una inmensidad silente sí comprende que el de izquierdas mejor callaría que bastante tiene con votar. Y claro, todo esto se traduce en que si Guillermo Zapata hace unos twits impresentables se abre una crisis nacional y si Pablo Casado a su Sonrisa se chotea de los republicanos asesinados en la Guerra Civil aquí todo es "sigan circulando que aquí no hay nada que ver"

No sueño con una España en que al Losantos de todas las mañanas le rete un equivalente rojo a un duelo mortal. Es más, es una perspectiva que me repugna. Por eso mismo estoy en contra de las salvíficas listas abiertas con las que sueñan todos en España. No quiero que unos matones se enfrenten a otros. Deseo más bien una España donde los matones estén donde les corresponde: en el miedo a la ley, el ostracismo social y el silencio.  Y a tal fin es preciso que cese esta anomalía de la ultraderecha odiadora casi omnipresente, casi como tic, casi como un monopolio. Algo está podrido y muy podrido en los medios de comunicación.




“Todos los fanatismos se ahorcan unos a otros.” Thomas Jefferson

lunes, junio 01, 2015

Pitos contra el odio de Madrid

Ay de los "sanos sentimientos"
Este fin de semana el Barcelona de fútbol ganó su vigesimoséptima Copa del Rey y, por supuesto, la noticia han sido "los pitos al himno". Ya venía calentándose el escenario, con los medios de la capital anticipando la gran pitada y estaba cantado que sería la cortina de humo. Lo lamentable, como siempre, fueron esos "análisis" sesudos de quienes creen ilimitado el campo de actuación de sanciones y castigos. En la prensa deportiva aún está bien visto ser franquista.

Pitar o abuchear el himno de un país es un mero ejercicio de la libertad de expresión. Sólo desde presupuestos autoritarios puede sostenerse que podría ser de algún modo ilegal. Intentar asimilar el pitar el himno con la xenofobia o los diversos delitos de intolerancia es un absurdo. Y no sólo porque con ello reconozcan que catalanes, vascos y españoles serían pueblos diferentes. ¿Cuál es el bien ofendido con los pitidos? Pues no sería otro que alguna variación del "honor de la patria". O lo que es lo mismo: un presunto derecho que tendría cada español de que nadie rechazase sus símbolos nacionales. Y esto, como resulta evidente, dista mucho de ser un derecho subjetivo defendible. Se trataría más bien de un puro atavismo, una degeneración nacionalista del Derecho. Ya se busque "atacar al bolsillo" administrativamente o ir por lo penal, pitar el himno no es un comportamiento sancionable a la luz de la libertad de expresión teóricamente garantizada por la Constitución de 1978. Hasta la tenebrosa Audiencia Nacional así lo acepta

Hay quien insiste en presentar como algo novedoso las pitadas al himno nacional. Tal vez intentando salvar lo evidente: que quienes pretenden "castigar" a los catalanes y vascos actuarían como Primo de Rivera, dictador de España que  en 1925 mandó cerrar durante meses el campo del FC Barcelona por los pitidos al himno nacional. En este sentido, ayer mismo, el impresentable presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, pretendía que la discusión entorno a los símbolos nacionales estaba saldada desde el mundial de Sudáfrica de 2010. La politización del fútbol es buena o mala según interese.

El enfrentamiento entre Cataluña y Madrid está en su punto más alto. Se niega la posibilidad de una salida democrática a un separatismo catalán cada vez más hegemónico. Y no tiene menos relevancia el enfrentamiento de muchos españoles con lo que la España actual y sus símbolos. Símbolos que representan, al igual que la Constitución en que se basan, una continuidad y no una ruptura respecto a la dictadura franquista. Pero al margen de todo eso existen también razones puramente mediáticas por las que los pitidos al himno habrían cobrado mayor entidad. 

En el ámbito deportivo, no creo que nada incite más al odio que la información sesgada, mezquina y vengativa que se hace en los medios "nacionales" (véase madrileños) sobre Cataluña en general y el FC Barcelona en particular. Sólo superadas en odio y malignidad por las referentes al chavismo en Venezuela, las informaciones de los medios deportivos sobre el FC Barcelona parecen no tener límites. Quien esto escribe ya ha visto varios ciclos ganadores de este club de fútbol que fueron contraprogramados o ninguneados de todas las formas imaginables. Es insostenible decir que estos enfoques responden a los intereses de la audiencia porque hay evidencias de que el Barça tiene más simpatizantes en España que el Real Madrid. Quedan lejos esos tiempos en que el único equipo cuyos partidos se televisaban era el Real Madrid. Tampoco resulta válido decir que el madridismo de los medios de comunicación obedecería a la mera situación geográfica de las sedes de los mismos. Parece que, más bien, el ninguneo al Barcelona obedece a indicaciones políticas. Directrices que se siguen bien porque emanan directamente de algún poder o porque los periodistas perciben que es lo que se espera de ellos. La pretensión de poner por encima al Real Madrid del Barça, cuando ni las simpatías ni el rendimiento en títulos lo justifica está obrando lo inevitable: que hoy por hoy el Real Madrid sea el club más odiado por los españoles.

La estrategia de la mentira, el autoritarismo y el odio podrá congregar a muchos. Pero cuidado con esa estrategia. Al final de ese camino serán pocos los españoles que no estemos dispuestos a pitar el himno y despreciar la bandera. Porque, en efecto, representarán más allá de toda duda algo absolutamente despreciable.

La culpa es de la LOGSE

"El patriotismo es el último refugio de los canallas" Samuel Johnson

martes, abril 28, 2015

La revolución no será televisada

¿Y la comparación con PUM+J?
La irrupción de Podemos y Ciudadanos en España nos dicen que es "nueva política". Sin embargo, en ambos casos, se trata de formaciones políticas cuya evolución en las encuestas ha ido de la mano de una creciente aparición en los medios. 

Aparentemente, a nadie le extrañó el enfoque que se hizo de Podemos y Pablo Iglesias en medios ultraizquierdistas como Grupo Planeta y Mediaset. En sus programas y tertulias los representantes de Podemos eran sometidos a entrevistas-masaje. Se debatiese el tema que se debatiese, los presentadores de Mediaset y Grupo Planeta nos advertían, serios, que tras la publicidad un representante de Podemos nos daría su opinión. La muchachada comunista, ultraizquierdista o simplemente fan de The Wire, aplaudía con las orejas. ¡La revolución ya estaba aquí!

Todo esto me recordó al célebre documental sobre Venezuela titulado "La revolución no será televisada". En España algunos quisieron pensar que sí. Era lógico, al parecer, que los bloques mediáticos españoles simpatizasen con Pablo Iglesias y sus ideas. Los más cínicos se felicitaban de que la revolución de Podemos daba audiencia, y por tanto dinero contante y sonante, a los medios de comunicación. Al fin y al cabo.., sugerían, Mediaset y Grupo Planeta son empresas capitalistas que sólo buscan su interés económico. Si se comulga con el "ni de izquierdas ni de derechas" nada cuesta hacerlo con la autorregulación de los mercados: si da dinero, si da audiencia, la ruptura democrática es aceptada en los medios.

Podemos ya cumplió su función, al igual que Jesús Cintora. La cuestión no es la audiencia, si es preciso se despide al periodista con audiencias record. El discurso inicial de Podemos, hoy abandonado en favor del Juego de Tronos, era y es inaceptable en sitios como Mediaset y Grupo Planeta: fuertemente relacionados con la banca. Una banca, por cierto, que no hace mucho decía, satisfecha, que era necesario "un Podemos de derechas"

En los medios que cubrían a Podemos hasta el vouyerismo comenzaron a oirse tonadillas y odas por Albert Rivera y sus Ciudadanos. El proceso fue y es idéntico al vivido con Podemos: entrevistas masaje, debates diarios sobre las propuestas de Ciudadanos y consulta a Albert Rivera por la más peregrina excusa. Prescripción de voto, vamos. Una prescripción de voto sólo posible con la previa existencia de Podemos y Pablo Iglesias. Un ascenso político valida al otro y le dota de credibilidad. No es de extrañar que el despegue de la Operación Rivera comenzase con insistentes comparaciones entre Ciudadanos y Podemos. Se nos presenta como nueva y fresca una formación que existe desde el año 2006 y sacó en las Generales de 2008 nada menos que 46.000 votos en toda España. ¡Un Podemos de derechas! 

Mientras la cobertura mediática de Albert Rivera aumentaba, la de Pablo Iglesias y Podemos descendía. Las entrevistas masaje a los representantes de Podemos dieron paso a formatos significativamente diferentes, con repreguntas y enfoques negativos. Si se analizó la letra pequeña de todo el asunto Errejón y Monedero, no sucede otro tanto con Ciudadanos. Formación, además, que siempre ha seguido un patrón oportunista para expandirse: acogiendo bajo sus siglas a todos los pillos y granujas de la política local español. Vamos, que material habría para alguna entrevista con incómodas repreguntas. Pero ese formato parece vedado para la formación naranja. El masaje a Ciudadanos es total y absoluto, permitiendo a estos presentar su procaz neoliberalismo como reformismo centrista. 



El Gatopardo y eso

Era inevitable que el PP pagase una fuerte factura electoral por sus políticas antisociales. Ahora que se acercan las elecciones locales podemos empezar a ver claramente el objeto de nuestra televisada revolución. No podría ser más evidente: dividir la izquierda y crear un partido bisagra para asistir al PP. Un partido que, además, ayudará a escenificar la farsa de PP obligado contra su voluntad a suministrarnos la cicuta neoliberal, travestida de necesario reformismo centrista y ciudadano.

Hay crisis, hay menos para repartir, y sencillamente hay quienes han decidido que a menor reparto, más para ellos. No podría tratarse de un escenario más ideológico. Sin embargo, lejos de señalar a los verdaderos culpables se fomentan debates sobre castas, capitalismo de amiguetes (expresión transversal pura), chocolates, loros y diputaciones. ¡Qué error! ¡Qué trágico error! Un error que, esta vez sí, no es ni de derechas ni de izquierdas: es de necios. Y como necios que somos, es en el peor momento en términos de justicia social en que aparecen opciones abiertamente neoliberales.

Republicano radical

"La virtud del mercado es que dispersa la responsabilidad" Daniel Bell