De alguna forma la familia es una institución subversiva. En el fondo, el discurso de la Iglesia o cierta derecha exaltando el papel de la familia en la educación de los niños constituye en cierto modo una, tal vez involuntaria, apología de la anarquía. De la anarquía tal y como la concebimos la mayor parte de las personas: el reinado de la mafia o, por así decirlo, el muy espontáneo orden de los más fuertes/numerosos que consigan organizarse. Porque cuando el ser listo se convierte en un problema de tener no ya los genes correctos sino la familia correcta nos aproximamos a ese estado de cosas.En Galicia el clientelismo y el despilfarro son una práctica muy extendida, pero en ningún lugar alcanzan tanta visibilidad como en Lugo y Orense.
En Lugo surge ahora la no muy sorprendente noticia de que la actual Diputación Provincial ha encontrado indicios de que Francisco Cacharro (histórico del PP en Lugo) y sus colaboradores utilizaron irregularmente fondos de la fundación cinégética que aquél dirigía. Se gastaron hasta 20.000 euros en un viaje nada menos que a África. Quien fuera director general de la fundación, Francisco García-Bobadilla, a pesar de haber dimitido en diciembre del 2008, aún no ha entregado el vehículo que empleaba como tal. De la gestión de Jesús Castroviejo, sucesor de Francisco Cacharro, al parecer no se puede hablar mucho mejor. La fundación, cinegética recordemos, según informa la Diputación Provincial de Lugo financió también reparaciones del coche particular de la mujer de Francisco García-Bobadilla por valor de más de 2.000 euros sin que, sin embargo, se pagasen los impuestos municipales correspondientes a los dos vehículos oficialmente adscritos a la fundación.
Por otro lado, en Orense asistimos al enésimo escándalo con motivo de las oposiciones a cargos públicos en la diputación provincial presidida por Jose Luis Baltar: otro histórico del PP. Estas oposiciones arrojaron en su primera prueba resultados sorprendentes: un 65% de los que se presentaron sacaron un cero en la prueba. Prueba que superaron numerosos familiares de cargos públicos del PP: hermanos, hijos, cuñados, yernos, sobrinos, novias... Los sindicatos ven tanto en los resultados como los nombres de los aprobados indicios de que las pruebas de oposición estaban manipuladas de alguna forma. Desde la diputación se afirma que los exámenes eran tipo test y que los mismos no son manipulables. Precisamente el hecho de que los tribunales que rigen el desarrollo de las pruebas de acceso a la diputación sean cargos del PP o gente relacionada con ellos no ayuda a que desaparezcan las sospechas.
Habríamos de preguntarnos cómo puede ser que el futuro de los jóvenes, y no tan jóvenes, de Galicia pase por realizar oposiciones, oposiciones y más oposiciones. ¿Qué clase de economía hay en Galicia? ¿Qué clase de chiringuito aspiramos a organizar? Porque es muy triste que alguien pueda decir que "si algo hay en Orense son opositores". Como no deja de ser sorprendente, por otra parte, el que los empleados de la Diputación Provincial de Orense cobren el doble de la media salarial de la provincia. En ese sentido baste decir que el chófer de Baltar cobra 35.000 euros más al año que uno del sector privado y recibe el título de "asesor técnico de seguridad".
Galicia, en ausencia de grandes reformas económicas que nos despeguen de este medievo de favores y dinastías parece condenada a generar sólo empleo público. Y eso es una desgracia. No debe caber duda, además, de que personas como José Luis Baltar o Francisco Cacharro son una vergüenza para nuestras instituciones y representan el mayor de los descréditos para esas ya muy cuestionadas diputaciones provinciales. El Estado no puede permitirse, en definitiva, tener a su servicio a los familiares y amigos de unos caciques y señores feudales que ven en el servicio público un medio para el pago de favores y lealtades. Si renunciamos a impedir ésto, si permitimos que el despilfarro más descarado y el favoritismo más evidente sigan siendo moneda de cambio... ¿dónde se detendrán?

"La burocracia en los países latinos parece que se ha establecido para vejar al público" Pío Baroja dixit.













