lunes, agosto 29, 2011

El canon de la LFP y la barbarie radiofónica

Este fin de semana las radios no pudieron retransmitir los partidos de fútbol. La razón para ello es la imposición, por parte de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), de un canon para poder retransmitir los partidos o entrevistar a los protagonistas de los partidos. Esto es: a partir de ahora lo que ayer era gratis pasará a ser de pago. ¡Nada más desagradable!

Terminábamos el anterior artículo de este blog, que por otros motivos versaba también sobre fútbol, con una contundente frase que rezaba más o menos que la costumbre en la violencia genera la ilusión de un derecho. Mutatis mutandis, esa reflexión es plenamente aplicable a la reacción de las radios al canon de la LFP. Tantos años de gratuidad parecen haber impuesto un rabioso olvido de que el fútbol está asociado a unos derechos de difusión en manos de particulares. Y dichos particulares, claro, pueden restringir el acceso a determinados contenidos.

La acusación de que un canon a las radios pone en peligro al fútbol o su seguimiento no tiene fundamento. El fútbol en España goza de una demanda inelástica. No en vano, constituye un buen desahogo para el desempleo: tan extendido actualmente. Quien no paga el fútbol codificado (Canal + Liga o Gol TV) acude a los bares para ver los partidos que le apasionan. Las radios son un acompañamiento que mantiene informado, de mejor o peor forma, de los resultados. Y las radios hacen caja: el programa Tiempo de Juego, de COPE, por ejemplo, es un "carrusel" permanente de toda clase de publicidad. Dinero contante y sonante. Guste o no, el resto de este tipo de programas consiste en tertulias majaderas (con la muy honorable excepción de, al menos en COPE, Marcos López) más propias de una güisquería o un prostíbulo que de un medio de comunicación serio. Algo, francamente, muy alejado de cualquier noción de bien cultural o interés general.

La propuesta de la LFP es justa en cuanto a su fundamento y tiene un precedente, en España, muy obvio en la Champions League y otras competiciones. Sin ir más lejos, por retransmitir la Supercopa de Europa las radios españolas pagaron 17.000 €. Si no pagan, no la retransmiten. Pagaron y lo hicieron. ¿Por qué no lo quieren hacer en España? Pues porque creen que podrán mantenerse en el gratis total incitando a los aficionados y forofos a cargar contra la LFP y los clubes. En este sentido, resulta bochornoso el bombardeo demagógico de las radios en estos días. Se habla descaradamente de "censura" y se lanzan rimbombantes loas a la libertad y los derechos de los aficionados cuando lo que se intenta es simplemente no pagar. Typical spanish.

No añade sino indignación a todo este asunto que los locutores estrella que encabezan estas quejas majaderas tengan unos sueldos abultadísimos (alrededor de un millón de euros al año). Si alguien les preguntase si sienten vergüenza por ganar tales sumas seguramente nos dirían que todo tiene un precio, oferta y demanda, etc. Justo lo que parecen negarle a la LFP. 

No es raro que se esté apelando al más básico y demagógico sentimentalismo para defender la gratuidad de las retransmisiones de radio. La posición de quien niega la libre disposición de sus derechos a quien los ostenta es, como decía, básicamente violenta y por tanto necesariamente cursi en sus justificaciones. Lo cursi y lo violento, siempre de la mano. A un servidor, por supuesto, no le engañarán por más que hablen de ricos y pobres, "censura" o "secuestro". No obstante, nunca deja de sorprenderme el desparpajo con el que los privilegiados e incumplidores de turno se presentan siempre como víctimas.




"La fuerza es el derecho de las bestias" Cicerón.


miércoles, agosto 24, 2011

El mundo de Mourinho: el madridismo como fascismo

El pasado miércoles, durante el final del partido que dio la victoria al F.C. Barcelona sobre el Real Madrid en la Supercopa de España de fútbol se produjo una agresión del entrenador de un equipo al segundo entrenador del otro. El agresor: José Mourinho, el agredido: Tito Vilanova. La agresión consistió en que Mourinho, acercándose lentamente y por detrás metió un dedo en el ojo de Vilanova alejándose después. Vilanova reacciona luego dando una colleja a Mourinho mientras huía. Momento después del cual Mourinho, a distancia, lanza una mirada desafiante e irónicos besos al agredido. Los hechos son sencillos de entender para cualquiera que quiera entenderlos. Se produjeron, además, en el contexto de una tangana producida a raíz de la enésima entrada de un jugador del Real Madrid (Marcelo) contra uno del Barcelona (Cesc Fàbregas). Una entrada extremadamente violenta, en "tijera", que podría haber producido una lesión de larga duración.

La imagen de Mourinho agrediendo cobardemente a Tito Vilanova ha dado la vuelta al mundo. El Real Madrid, desprestigiadísimo, durante casi 24 horas estuvo casi sin defensa, sin discurso posible de respuesta, ante la elocuencia de dicha imagen. Una vez recuperados del impacto, como después de aquél inapelable 5-0 en el Camp Nou, empezó a funcionar lo que Pep Guardiola destacó en una rueda de prensa como "la central lechera madridista".

La "central lechera madridista" es un conjunto de "periodistas" que se dedica a defender los intereses de Florentino Pérez y del Real Madrid emitiendo falsas informaciones contra los rivales del Real Madrid. Ajenos a cualquier escrúpulo deontológico, estos individuos no se detienen ante nada con tal de intoxicar el ambiente mediático. Una actitud infame que en buena medida parece determinada por la espectacular racha deportiva del Barcelona y la sequía de títulos del Real Madrid. Ante cada derrota, y sobre todo contra el Barcelona, los medios de comunicación de esta red de intereses madridista son los encargados de negarlo todo, de poner "peros" a lo indiscutible o de dar la vuelta a esa tortilla que es la realidad de los hechos.

Desde la agresión del miércoles, el discurso de la prensa forofa del Real Madrid no ha sido otro que el de hacer sonrojantes listas de agravios presuntamente cometidos por jugadores o trabajadores del Barcelona. La fórmula es sencilla: "Lo de Mourinho es injustificable pero...". Tras una semana de "peros", finalmente, el Barcelona aparece en los medios de comunicación madridistas (una penosa mayoría en España) como el agresor. Vagas referencias a "insultos y vejaciones", acompañadas de exageraciones y las mencionadas listas de "ahogamientos en vasos de agua", bastan para mantener el circo en marcha: Mourinho agredió a Tito Vilanova para "defender al Real Madrid". Como dijo quien se perfila como nuevo portavoz del Real Madrid, la agresión de Mourinho fue un "acto reflejo voluntario". Que nadie se equivoque: es la guerra.

El sensacionalismo y la prensa deportiva han sido algo parecido siempre. Ocurre sin embargo que el modelo de "telebasura" respecto al deporte es relativamente reciente. Programas como "Punto Pelota" (en Intereconomía TV) o "Futboleros" (en Marca TV) desde hace un tiempo suscitan el interés de los forofos y se dedican con fruición a incendiarlo todo. Empieza a ser un ritual en toda derrota del Real Madrid o del Barcelona que estos programas dediquen tres horas a hablar de todo menos del partido. No es broma: uno ve una de estas tertulias y siempre sale con la impresión de que el Real Madrid ganó. Un punto particularmente preocupante de esta suerte de realidad paralela es que el "moderador" de la "tertulia" busca la polémica sistemáticamente y exige de sus tertulianos respuestas de "o sí o no". Algo que puede parecer anecdótico, gracioso, un juego. Pero no es así: contribuye a establecer el ambiente que actualmente se respira en el fútbol español. Un ambiente rayano en la violencia. en el que no importa la lógica, la verdad o la justicia de lo que se dice sino lo alto que se grita. No es de extrañar: aparentemente lo único que impediría al Real Madrid triunfar son "los árbitros, la Federación Española de Fútbol y la UEFA". Una conspiración de la que el Barcelona emerge como ladrón y, sus fans, por tanto, cómplices de robo. Muchos madridistas, tres ligas y dos Champions más tarde, siguen motejando al Barcelona como "Farsa". 

José Mourinho es un personaje peculiar. Peculiar en el fútbol, pero de un perfil humano bien reconocible. Se trata de esa clase de individuo que se mueve a sus anchas en el caos. Su actitud polémica o provocadora se percibe como astucia cuando es mero producto de la jactancia. Su búsqueda de "malos" o "enemigos" del equipo que dirija (sus malas artes vienen de antiguo) resulta óptima en el contexto de un madridismo dolido por las victorias del Barcelona. Un madridismo que parece necesitado a partes iguales de explicaciones de la sequía de títulos como de amuletos para contrarrestrar al Barcelona. Mourinho es visto como el enemigo nº1 del Barcelona y se le cree capaz de alguna clase de "magia negra". Por tanto, el portugués proporciona a un histérico madridismo, de momento, todo cuanto desea. Una apuesta desesperada por la irresponsabilidad.

Se ha apostado todo, se ha echado toda la carne en el asador con Mourinho. El propio Florentino Pérez, tras eliminar a Jorge Valdano de la ecuación, ha ligado su destino a él. El día después a un fracaso con Mourinho no quiere ser ni imaginado. Se impone, por tanto, la adhesión incondicional a un Mourinho al que se permitirá todo con tal de contrarrestar al Barcelona. Da igual cómo se juegue, da igual cómo se gane, da igual que la imagen del Real Madrid caiga a las cloacas. Quienes, desde el madridismo, advierten el error de tomar este camino son tachados de "pseudomadridistas", enemigos. Cuando dicen que todo este circo hace daño al Real Madrid se  llama al orden esgrimiendo encuestas de aprobación masiva a Mourinho. Pero la muchedumbre reproduce lo que ve en los medios de comunicación. Y dichos medios crean un ambiente en el que las agresiones, insisto, no pueden ser denunciadas sin aceptar un rosario de palabrería en su descargo. A un señor le han agredido y los medios de comunicación llevan días intentando tachar a un jugador tranquilo como Leo Messi como un camorrista. Y ya no se detienen ni ante la Selección española de fútbol. Se está justificando la violencia y, enlazando con el discurso de Mourinho, se está diciendo que se trata de "defender al Real Madrid" de sus enemigos. En el mundo de Mourinho es posible convertir una presunta disculpa en una arenga violenta contra los enemigos. Una arenga que hoy obtendrá el rugido aprobador de los camisas pardas del fútbol español.

Esto es la antesala de la violencia en la calle. Cuando ésta estalle adivinen de quién dirán que es la culpa. Pues sí, lo han adivinado: de los enemigos del Real Madrid. 



 "Son tan insensatos los hombres que una violencia respetada acaba por parecerles un derecho." Claude Adrien Helvétius.

lunes, agosto 01, 2011

Anders Breivik debería estar muerto

Anders Breivik es el nombre del problema. Noruega, sociedad pacífica y pacifista, es el lugar donde ocurrió todo. Un psicópata decidió castigar a los socialistas noruegos por su política multiculturalista respecto a la inmigración. Su repugnante plan culminó con la explosión de un coche-bomba en Oslo y una siniestra "caza del hombre" en la diminuta (520 x 330 metros) isla de Utoya. El saldo final, como es sabido, resultó en 8 muertos en Oslo y 69 en Utoya. Al contrario que con Osama Bin Laden, a Breivik no le mataron al detenerle.

Desde el comienzo se ha especulado sobre los motivos de Breivik y, como suele suceder, cada uno tira por donde le interesa. Lo que pasa es que resulta irrelevante. Tras toda la palabrería que se nos pueda ocurrir sólo subsiste un verdadero interés: ¿de dónde proceden los psicópatas? No me corresponde, ni entra en mi capacidad, el responder a esta pregunta. No creo que tenga ningún sentido entrar a analizar las razones por las que Breivik afirma que hizo todo esto fuera de ése ámbito si se quiere "clínico". Al fin y al cabo eso es darle exactamente lo que quiere: que la gente especule, entre el horror y la admiración, sobre su "gesta". Quienes se están dedicando a "analizar" el manifiesto "Una declaración europea de independencia" se están equivocando gravemente. Estamos, en realidad, ante una actitud similar a ese morbo disfrazado de ingenua arrogancia que dio popularidad a Wikileaks.

Por otra parte, cabe señalar que estamos ante una matanza de una crueldad sin precedentes. Una ausencia de precedentes que en el caso de Noruega se suma a una ausencia de previsión legal. Ausencia de determina que tal matanza no será castigada. No, al menos, en la justa medida. Echando un simple vistazo al Código General Civil-Penal del Reino de Noruega se comprueba que el terrorismo (que ni siquiera es nombrado como tal) tiene un castigo máximo de tan solo 21 años de prisión. Unos años a los que, además, se aplicarán las reducciones correspondientes una vez en prisión.

La idea de la fiscalía noruega de acusar a Breivik por "delitos contra la Humanidad" resulta disparatada. Es así antes que nada porque los delitos contra la Humanidad son tradicionalmente concebidos como una "cláusula de cierre" contra actividades estatales monstruosas. Al dar presencia en las leyes penales de las naciones a los delitos contra la Humanidad se perseguía acabar con la impunidad de los Estados. Por esto mismo los delitos contra la Humanidad no se suelen aplicar sino a dirigentes, funcionarios o ex-funcionarios de Estados criminales. Acusar a Breivik de delitos contra la Humanidad es, por tanto, algo bastante extraño. Y justificarlo principalmente en que la pena por este delito es mayor (30 años) que la reservada al terrorismo sólo añade más problemas. Sería lamentable que Breivik fuese acusado y encontrado no culpable.

Lo de Breivik resulta tan extremo que resulta comprensible que la ley penal noruega, o cualquiera de tipo "garantista", resulte patéticamente insuficiente para darle un cumplido castigo. Al igual que con otros actos atroces, la idea inmediata es que debe aplicarse a este caso otros extremos. Como suspender la irretroactividad de la norma desfavorable para emitir una condena más severa para el concreto caso de Breivik o que el terrorista sufra alguna clase de ataque por otros reclusos o algún "accidente" en prisión. Lo óptimo hubiese sido eliminarle en la misma isla de Utoya.

Anders Breivik tiene 32 años y es muy probable que, en caso de ser condenado, salga de prisión antes de los 50 años. Al responsable confeso de 77 muertes a sangre fría (69 de ellas muy a sangre fría) no le cabe otra condena que la mayor posible: la muerte, la incapacidad de seguir tramando nuevos sufrimientos y sentir placer por los ya infligidos. El hampa y el colectivo presidiario parecen haber emitido ya su condena de muerte. Ya se verá. De momento los medios de comunicación difunden redacciones escolares abominables que harían las delicias de Gandhi. Qué locura.

No desearía tener por trabajo velar "con la máxima profesionalidad" por la seguridad de alguien como Breivik. Nadie debería tener semejante trabajo. Nadie.


"Mía es la venganza" Romanos 12:19.