jueves, julio 14, 2011

Confirmado: estudios de posgrado OUT, trabajo gratuito IN.

Siguiendo con el tema del mercado laboral, artículos como este son una buena muestra de lo que está sucediendo:

Oigo personas que dicen:
  • “bueno, mientras no encuentro trabajo, hago un master y así voy avanzando”.
Yo te diría: Nooo!!. Antes de hacer un master, ofrécete para trabajar gratis en una empresa o ámbito que te motive. No te costará dinero (que el master es muy caro) y además podrás añadir en tu CV que tienes experiencia real en algún ámbito concreto, y por lo tanto, incrementarás tu posibilidades de ser contratado. O incluso, si eres bueno y hay posibilidades en la empresa en la que estás trabajando gratis, quizás te ofrezcan un contrato más adelante.

Parte de la premisa correcta de que hacer estudios de posgrado (master) a ciegas, sin experiencia laboral, roza el ridículo (especialmente con el tema de los MBA: que los están haciendo tipos de ADE, que es lo mismo que el MBA pero ADE es más completo: redundancia y papelitos para la pared). Sin embargo, como vemos, se trata de un paso hacia atrás para dar tres hacia delante. Resulta que ahora lo que es "guay" no es hacer posgrados sino directamente ofrecerse como esclavo.

Seamos serios: "gratis" no se "trabaja" y, lo que es peor: generalmente no se aprende demasiado (basta pensar en las sucesivas remesas de "becarios" que cada tres meses salen/entran). Asumir que todos los que entran en el mercado laboral, por otra parte, deben ser unos genios que despunten tanto que sean contratados... en lugar de ser substituídos por baratísimos becarios... es el máximo de la deshonestidad. Y dado que hablamos de millones de personas esta cantinela de la excelencia en todo y para todo sólo puede significar que "algunos son más iguales que otros". Una falsa concurrencia, siempre, aquella que exija el "extremo valor" para siquiera aparecer. Y con eso pueden los bardos componer canciones, pero no se conforma ninguna realidad.

Se presenta la opción de trabajar gratis como una buena alternativa a los posgrados porque "los másters cuestan dinero y trabajar gratis no". El colmo del más miope materialismo: pretender que al establecer el trabajo gratuito como "norma" para acceder al trabajo se está ahorrando dinero y no perdiendo algo mucho más valioso y que es la dignidad. Quienes no quieren ver esto, quienes se resignan a tal estado de cosas, confirman esa furiosa sentencia del pasado de que "donde no hay pan no existe ley, ni libertad, ni justicia; ni tan siquiera República". No es raro que el desplome general de la dignidad se celebre como avance 2.0 por... una periodista (posgraduada, of course). Acérrimos partidarios, los periodistas, de lo más despiadado, en su mayoría, en tanto sea fruto de "las tendencias".

¿Hasta dónde llegaremos?



"Al igual que nada es más hermoso que conocer la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad." Cicerón.

martes, julio 12, 2011

Cuando el mercado laboral está muerto

En el Imperio Romano tardío tantas personas optaban a entrar a servir en cargos públicos que los padres inscribían a sus hijos en las listas de espera nada más nacer. Hoy las cosas no han cambiado mucho. Cualquiera que busque trabajo por Internet se dará cuenta de que lo de la crisis no era broma. Y no lo es. Tras el colapso del modelo del "ladrillazo" el mercado laboral español simplemente parece haber colapsado. Con la tasa de paro de las personas jóvenes disparada, casi no haría falta comentar más. El problema está en quien no quiere ver esto y se suma a explicaciones muy particulares.
Uno de los problemas de los jóvenes para trabajar es que, evidentemente, carecemos de experiencia. Y como ocurre con tantas otras cosas en la vida, aquéllo que nunca se ha hecho difícilmente se imagina como algo concreto. Es por esto que a trabajar se aprende... trabajando. Y para eso hacen falta oportunidades. Hoy, simplemente, no las hay.

La alternativa inmediata a la falta de oportunidades para los recién licenciados en la Universidad es... seguir estudiando. A estas alturas no serán pocos los que se estén sacando su segunda o tercera carrera convalidaciones mediante. Por no hablar, claro, de los famosos posgrados o másters. Su proliferación en España parece correr paralela a la "popularización" de la Universidad (antaño reservada para aristócratas, gente de dinero o retoños de determinada clase de funcionarios). Ahora mismo los másters ya no suponen ninguna distinción, apenas una línea anecdótica en el curriculum. Yo siempre me pregunto cómo se pueden hacer apuestas tan fuertes por especializaciones (pues algunos posgrados son muy específicos) sin haber trabajado nunca. Lo natural, y lo que ocurre por cierto con no pocos másters de alto nivel/prestigio, es que uno empiece a trabajar en un sitio donde luego se le pide cursar un determinado máster en función de su rendimiento.

Pues todos estudiando, entonces, para obtener más y más papelitos académicos. Afán que por las evidentes limitaciones de lo meramente teórico, y de nuestro sistema productivo, necesariamente acaba por convertirse en una pura y dura inflación de las exigencias del mercado laboral. Empresas de carácter local/regional emiten demandas de empleo en que plantean becas/contratos basura sometidas a la condición de un nivel alto en idiomas, excelente expediente académico y un máster MBA. Realidad esta que, ni que decir tiene, convierte los cauces formales de búsqueda de empleo en algo cercano a lo delirante. Se está a un paso de realizar exámenes de oposición para obtener entrevistas de trabajo. Habrá quienes lo defiendan. Todo sea por la "excelencia".
 
Otra farsa hoy de moda es la que constituye la "narrativa del emigrante". Al igual que con la formación de posgrado, se asume que todos los problemas se resuelven emigrando. La triste realidad es que no todos son capaces de aprender otro idioma y, desde luego, resulta absurdo emigrar para realizar trabajos que se rechazan aquí. El Erasmus universitario, esa suerte de fiesta subvencionada, así como todo el entramado de becas parecidas, están generando esta clase de turismo laboral. Este fenómeno, con la excusa de fomentar el europeísmo (nada mejor que, en un contexto de recesión económica ir a otro país a "quitar el trabajo"), mantiene entretenida a la gente durante un tiempo: algo del máximo interés para quienes han de sumar las cifras del paro.

A grandes rasgos todo este entramado de lo formativo y alrededores, así como sus crecientes exigencias, perfiles y objetivos constituyen una farsa que en mi opinión encubre una triste realidad: que las únicas vías operativas para la mayoría de obtener trabajo siguen siendo el enchufismo y el nepotismo. Pero que no intenten engañar a nadie: para ser administrativos en empresas no hace falta ser "el profesional definitivo"; y mucho menos en el primer empleo. Es una mera explicación de la miseria que algunos, para justificarse, intentan convertir en norma de lo correcto. O, más bien, lo "excelente".


"Un hombre dispuesto a trabajar y que no puede encontrar trabajo, es quizás el más triste espectáculo que exhibe la desigualdad en la fortuna bajo este sol." Thomas Carlyle.

sábado, julio 02, 2011

Siracusa 2.0: castiza y muerta

Cuando hace unos años se fundó Siracusa 2.0 se hizo esencialmente para huir del sectarismo de Redliberal. A día de hoy, el proyecto ha fracasado. Dado que en un principio se pretendía que la página tuviese por contenido monografías y traducciones interesantes, el proyecto en realidad fracasó hace tiempo. Un fracaso de contenidos. Sin embargo, hoy escribo para hablar de un fracaso, a mi juicio, mayor: el fracaso de las personas.

Dado que Siracusa 2.0 surgió a raíz, fundamentalmente, de un conflicto en el seno de Redliberal (que fomentaba y daba cabida a ideas totalitarias o nostálgicas del franquismo) en seguida apareció la polémica: ¿aspiraba Siracusa a ser lo mismo que Redliberal? Polémica que nuestros detractores anarcocapitalistas y teocon de Redliberal aprovecharon para atacar la recién nacida web. Polémica, en realidad, sin motivo: no aspirábamos a "competir" con Redliberal en un proyecto para "movilizar a la derecha en Internet". Uno de los fundadores de Siracusa 2.0 no compartía esto y, tras haberse negado a abandonar Redliberal, al cabo de un tiempo se dio de baja del grupo. Seguimos adelante.

Luego, Eduardo Robredo Zugasti, quien con diferencia era el que más a menudo renovaba (con contenidos relevantes) su blog, afirmó que no deseaba compartir un espacio web con algunos de los miembros de Siracusa 2.0. A raíz de esto, Robredo se desvincula del proyecto aunque, como se puede comprobar a día de hoy, su bitácora siga vinculada a la web de Siracusa. Robredo es sin duda una persona de difícil trato, por decirlo suavemente.

Cuando las personas no se conocen, y más en un ámbito como la blogosfera política, es natural que entre personas mínimamente preparadas cunda el respeto. Pero cuando se da el paso de "hacerse amiguetes" el criterio salta por la ventana. Siracusa 2.0 fue obviada abiertamente cuando Jorge San Miguel (autor de Neoconomicón) decidió organizar una web con sus amigos de Neoprogs. Jorge, que nunca fue precisamente prolífico, fomentó la web llamada Politikon. ¿Y en qué resulto este proyecto "de amigos"? Pues en un agregador de blogs en el que prácticamente sólo escribe un viejo conocido de la blogosfera izquierdista: Egocrata. Jorge cambió un tanto de un tiempo a esta parte: partiendo del conservadurismo/liberalismo desembarcó, por ejemplo, en una extraña defensa a ultranza de la propiedad intelectual (sí, sí) y de la burocracia de la Unión Europea a modo de panacea.

Entre cena y cena, entre cañita que va y cañita que viene, empezaron a aflorar las afinidades menos relevantes en detrimento de las que dieron lugar a Siracusa 2.0. Como suele pasar con estas cosas, los que no teníamos la "suerte" de vivir en Madrid y acudir a esas reuniones comenzamos a ser "outsiders". Nada sorprenderá que uno de los más bromistas surgidos de este grupo de amiguetes fuese el que menos aportó a Siracusa 2.0 (apenas publicaba... ¡enlaces a youtube!). Una persona que, por ejemplo, se complace en negar valor a los títulos académicos de las universidades "de provincias" y  se dedica a departir sobre meritocracia pero que tiene una trayectoria  académica (y profesional) que cuando menos hace esbozar una sonrisa (véase hacer una carrera de antropología, otra de económicas y tener un máster de comunicación política...). Nada más típico que un hijo del privilegio hablando de meritocracia. Es como cuando Federico Jiménez Losantos habla contra el clientelismo político desde la completa sumisión a Esperanza Aguirre. O como ese estereotipo tan conocido del comunista de familia acomodada. Humor a toda pastilla.


Es verdaderamente lamentable poner fin a toda esta andadura teniendo que aguantar un verdadero rosario de insultos y provocaciones de gente con la que tenía antaño trato cordial. La gente es así. Y en casi todos los ámbitos, cuando se junta, se convierte en gentuza. En este caso, eso sí, de Madriz.