miércoles, mayo 25, 2011

Impresiones electorales: PSOE, PP, Bildu y UPyD

Las últimas elecciones municipales y autonómicas se saldaron con lo ya anticipado: un desplome del PSOE. Las mayorías absolutas del PP en regiones, ciudades y pueblos en los que semejante margen de victoria jamás se habían visto en todo el período democrático prueban que este proceso electoral fue en gran medida un plebiscito contra el gobierno.

Al presidente José Luis Rodríguez Zapatero se le afea mucho más el parecer un mentiroso imprevisible que el ser simplemente un mentiroso. Mentirosos, al fin y al cabo, son todos los políticos: desde el que destaca lo que le interesa y omite lo que le perjudica al que se dedica a inflamar a las grandes audiencias con las ocurrencias y obsesiones de cada momento por más que sean contradictorias entre sí. Felipe González, por ejemplo, consiguió sacar adelante al PSOE en momentos económicos muy duros (en 1993 gana con un 22% de paro). Zapatero prometió el pleno empleo en la campaña electoral de 2008, se dedicó durante mucho tiempo a negar la crisis, se negó a realizar recortes de gasto drásticos "por principios" y después anunció un programa urgente de recortes, impuesto desde Bruselas. Sin credibilidad difícilmente se puede jugar la baza electoral de la estabilidad. Sin embargo, hay un hecho fundamental que diferencia la situación actual de Zapatero y la de González: la propia situación del Partido Popular.

El PP jamás había gobernado cuando Felipe González consiguió mantener al PSOE en la Moncloa pese a la crisis y los escándalos por corrupción. Pero ahora, el partido liderado por Mariano Rajoy tiene una experiencia de gobierno de dos legislaturas y una historia que contar: la de la recuperación económica. Una recuperación que halló su fundamento no en ninguna reforma de la Ley Electoral o un cambio sustancial en las instituciones sino en la venta de las potentes empresas públicas que en ese momento existían y, sobre todo, el modelo económico del "ladrillazo". Modelo que, irónicamente, resulta ser el responsable directo de nuestra situación económica actual. Sin embargo, la gente no cae en esto pues no tiene mucha fe en la realidad, tan decepcionante, y prefiere creer aquéllo que resulte más favorable a sus esperanzas o sus prejuicios. Es mejor pensar que el PP "tiene la receta de 1996 para sacarnos de la crisis". Una "magia potagia" a la que los portavoces del PP añaden en no pocas ocasiones ambigüedades entorno al gasto social: pues no en vano ahora parece que Rajoy apoyaba el "cheque bebé", las deducciones "regresivas" del IRPF y demás ocurrencias zapaterinas.

En otra línea, el resultado de la coalición Bildu del domingo (consigue los mismos votos que el PNV) confirma que su ilegalización era inasumible. Inasumible por sus fundamentos ("la inexistencia de pruebas es una prueba") y, por esto, incumplir cualquier principio de proporcionalidad. Independientemente de las opiniones negativas que susciten los integrantes de Bildu, las opiniones sobre Bildu de las asociaciones de víctimas, algunos partidos políticos y los medios de comunicación conservadores han sido, y son, de extrema gravedad. No se puede supeditar, sin límites, las garantías constitucionales a las necesidades de la lucha policial o "la memoria de las víctimas de ETA". Las  altisonantes exigencias de fulminar a Bildu, igual que en el pasado los ataques constantes a Carod Rovira y su ERC, explican en gran medida su éxito electoral. En mi opinión, en el contexto de una ETA muy disminuída resulta bastante complicado ver en el rechazo de la violencia de la izquierda abertxale una "victoria de ETA". Llega un momento en que cuando el enemigo huye no se trata de una emboscada sino de una... huída.

UPyD consiguió entrar en el Ayuntamiento de Madrid y en el Parlamento de Madrid. El total de concejales conseguidos en toda España ha sido de 152. Izquierda Unida, partido al que UPyD aspira a superar como tercera fuerza nacional, obtuvo 2.230 concejales. Sólo el escapismo de Federico Jiménez Losantos, deseoso de hablar de cualquier cosa menos de que el PP de Rajoy y Arriola triunfa sin hacerle caso alguno, puede aspirar a considerar este resultado en las municipales un éxito de UPyD. En el plano autonómico, UPyD no consigue sitio en ningún parlamento regional, quedándose tan cerca de hacerlo en algunos casos como otros partidos pero con resultados en general muy alejados de obtener escaños.

Los resultados de UPyD sólo pueden entenderse como un fracaso si nos atenemos a lo que estaba en juego. Sin embargo, la lectura cambia si se conciben estas elecciones como un mero gesto de marketing político. Y eso parece que fue para la dirección de UPyD si atendemos a las declaraciones de David Ortega (cabeza de lista de UPyD a la alcaldía de Madrid) quien ha dicho que las condiciones para apoyar gobiernos locales sería: "La reforma del sistema electoral y la devolución al Estado de las competencias de Educación". Una postura que constituye o bien una grave confusión de lo que representa un gobierno local o bien la evidencia de lo antes apuntado: UPyD afrontó las elecciones municipales como un ejercicio de propaganda. Algo que ya adelantaba la intención de algunos Consejos Territoriales de UPyD, seguramente respaldada por la dirección del partido, de dar luz verde a candidaturas "a cualquier precio" en determinadas ciudades (sobre todo capitales de provincia). Se buscaban titulares y noticias, esto es: notoriedad. Un movimiento tan poco serio, en realidad, que pone en seria duda la vigencia o validez de algunas proclamaciones programáticas de UPyD. Al parecer también ha habido casos de "profesionales" (véase caciquillos) de la política local que se afiliaron con grupos de afines y que pudieron sacar su concejal.


Con 5000 afiliados en España, UPyD no debería haberse presentado a las elecciones municipales. Para encarar con seriedad y honestidad semejantes procesos electorales es preciso: 1º) Tener afiliados, 2º) Tener un programa local y 3º) Tener candidatos. UPyD en casi todas partes no tenía lo primero, en prácticamente ningún sitio tenía lo segundo y también iba escaso de lo tercero. Sin embargo, lo más grave fue tratar de invertir el orden mencionado: considerando que lo primero, y último, era tener candidatos en las ciudades elegidas. Así, UPyD presentó a lo largo de España un buen número de candidaturas armadas por unos pocos oportunistas que, por supuesto, no tenían idea de qué programa presentar. Y una cosa es segura: un programa local no puede hacerse desde Madrid. Siendo así, los programas que pudieron verse eran un breve sumario de generalidades y promesas demagógicas (por ejemplo) que si bien otros muchos partidos presentan tienen el buen cuidado de intentar articularlos en propuestas concretas. No parece ayudar mucho a la "regeneración democrática" el tomar a broma una convocatoria electoral.


Por otra parte, UPyD parece muy lejos de alcanzar a IU en intención de voto de cara al año próximo. Un hecho que, unido a la más que probable mayoría arrolladora del PP, haga que UPyD tenga  en la próxima legislatura un papel parlamentario del mismo tenor que el de la actual: no ser la llave para un gobierno nacional. Único sentido, por cierto, de la apuesta UPyD: ejercer de partido nacionalista, sin serlo, en el Congreso de los Diputados para empujar a PP y PSOE a posturas más respetuosas con la unidad del Estado.


En conclusión: el PSOE está perdido tras haber sido escogido como chivo expiatorio por una sociedad inclinada a creer en soluciones fáciles e inmediatas. La misma que aupó a un Zapatero caprichoso (aquél que retiró las tropas de Iraq sin atender a las exigencias mínimas de la diplomacia) le reprocha ahora su forma tan particular de actuar. El PP disfruta del éxito de insinuar que puede sacarnos de la crisis cobrándonos menos impuestos y manteniendo los gastos sociales que el PSOE va recortando. El éxito de Bildu, por su parte, constituye un paso no precisamente pequeño para aislar a ETA más que para fortalecerla. Y UPyD parece empeñado en despeñarse por las cuestas de la incoherencia y esa clase de "política demagógica y sectaria" que decía condenar. 

En cualquier caso, las reacciones a estas municipales dejan claro que hoy como ayer y seguramente como mañana... en España hay un número alarmantemente bajo de demócratas. Los cambios de gobierno se siguen celebrando, narrando y viendo como cambios de régimen.





"La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad." Maquiavelo.

lunes, mayo 02, 2011

Y con Bildu llegó el escándalo

Hoy, en España, ha sucedido un gran escándalo. Y ése no es otro que la sentencia del Tribunal Supremo que impide concurrir a las elecciones a la coalición Bildu. Consideraron los magistrados, con una mayoría de nueve contra seis, que Bildu, al igual que Sortu, es un instrumento de ETA. En esta ocasión valdría con reiterar lo ya dicho en mi artículo respecto a Sortu pues se cae de nuevo en un mismo error: establecer suposiciones de carácter inquisitorial y variar de forma lamentable el criterio previo del tribunal respecto a lo que implica el "rechazo de la violencia de ETA".

A modo ilustrativo, me limitaré a pegar aquí parte del juicio discrepante firmado por los seis magistrados que no estuvieron de acuerdo en impedir acudir a las elecciones a Bildu. Llama la atención, y debiera ser motivo del mayor escándalo, que unos magistrados de tan alto tribunal como lo es el Supremo deban expresarse en términos tan claros en defensa del pluralismo y la democracia. Más que un juicio discrepante, el de estos magistrados parece una defensa de la democracia frente a sus enemigos. Enemigos que, huelga decirlo, no son sólo los encapuchados que pegan tiros y ponen bombas sino quienes aceptan la instauración de la arbitrariedad y el despotismo. Aquéllos que por una u otra razón consideran que la llamada Ley de Partidos permite condenar al ostracismo a un cada vez mayor número de ciudadanos españoles en el País Vasco.

Allá vamos (los entrecorchados y negritas son míos):

[El grado de certeza exigible en los indicios]
El grado de certeza exigible en un supuesto como el enjuiciado es, en definitiva, el fijado por la STC 126/2009, la cual declara que en virtud del pluralismo político, valor fundamental del Estado constitucional democrático, este puede «legítimamente defender la indemnidad del régimen de libertades frente a quienes persiguen su destrucción por medios violentos, [pero] no puede en ningún caso articular esa defensa por otros medios que los legalmente establecidos y sobre la base de certidumbres basadas en hechos y datos debidamente acreditados (como ha sido siempre el caso en aquellos supuestos en los que este Tribunal ha dado por correcta la anulación de determinadas candidaturas cuya vinculación con organizaciones terroristas se tuvo por suficientemente demostrada) nunca a partir de sospechas y convicciones que, por razonables que puedan resultar en términos políticos, han de quedar descartadas como elemento de conformación de la voluntad del poder público. Esta es, para sus críticos, la más grave y peligrosa debilidad del Estado de Derecho. En realidad, por el contrario, constituye su fuerza legitimadora y su verdadera grandeza.»
[La "inútil" investigación policial]
los recursos se limitan a hacer un gran esfuerzo por demostrar algo que, por lo demás, es la evidencia misma: que algunos de los dirigentes o líderes actuales de la Izquierda Abertzale que han participado –junto con los dirigentes de la Coalición de los partidos “Eusko Alkartasuna” y “Alternatiba”- en la confección de las candidaturas de BILDU tuvieron anteriormente relaciones de muy diversa índole –a veces, como candidatos, como cargos electos, como dirigentes; a veces como simples militantes de base o simpatizantes o interventores de mesas electorales, etc.- con alguno o algunos de los partidos que hoy por hoy están ilegalizados, especialmente “BATASUNA”. Ese gran esfuerzo –realizado al hilo de los Informes de la Policía y de la Guardia Civil y que, pese a todo, no están exentos de algunos crasos errores- es, en realidad baldío. Y ello es así porque, con la doctrina constitucional en la mano, la ilegalización de un partido político no conlleva la privación de los derechos de participación política a sus miembros.
El esfuerzo por demostrar que esas negociaciones y esos acuerdos [con ex-Batasuna] han existido y que, en virtud de los mismos, la composición de las listas de BILDU responden al respectivo peso electoral que, por los resultados obtenidos en procesos electorales anteriores, se supone que pueden tener actualmente los respectivos integrantes de BILDU –EA, Alternatiba y los Independientes de Izquierda Abertzale- es igualmente inútil: lo verdaderamente sorprendente –y hasta antidemocrático- sería que no fuera así.

[Los errores de los informes policiales]


La mayoría de ellos consisten en atribuir la condición de miembros de partidos ilegalizados a personas que, en realidad, pertenecen a Eusko Alkartasuna y de las que se facilita el número de afiliación a tal partido (y de algunos se ha aportado prueba documental de dicho extremo). Algunos de esos errores –si es que lo son- resultan especialmente llamativos: por ejemplo, atribuir la condición de miembro de ANV al primer candidato de la lista para el municipio de Arraia-Maeztu, cuando el mismo ha sido repetidamente candidato de Eusko Alkartasuna en la misma localidad; o pretender que el candidato nº 4 al municipio de Legutio fue candidato de la Plataforma Itzarzu en 2003, cuando en esa fecha era un menor de edad; o afirmar que el candidato nº 10 a las Juntas Generales de Guipúzcoa fue identificado en 1996 como simpatizante de Batasuna, cuando en dicha fecha Batasuna no existía (nació casi cinco años después); etc. etc.
[La "difícil" prueba subjetiva]
Manifestamos nuestro acuerdo con esta aseveración del Fiscal [que es difícil probar la relación de los candidatos de Bildu con Batasuna] con dos importantes matizaciones. Primera: Batasuna no ha introducido a ningún candidato en BILDU. Lo habrán hecho miembros de la Izquierda Abertzale que, en algún momento, puede que tuvieran algún tipo de relación con la hoy disuelta Batasuna. Segundo: el sostenimiento de la tesis del Fiscal –coincidente con la del Abogado del Estado- no es que sea difícil es que resulta vedada por un principio elemental del Estado de Derecho: nadie puede ser sancionado -o privado de un derecho fundamental, como sería el caso- por acciones (como la presunta connivencia con el terrorismo) de las que no es autor ni responsable en modo alguno. Más aún: a las que se ha opuesto reiteradamente e inequívocamente desde siempre. Esto nos lleva a otro punto nodal del recurso: el de la, así denominada por el Fiscal, “trama”.
[La "trama de ETA" que no es de ETA]
Ante todo, el examen de la documentación obrante en autos permite concluir que en modo alguno puede atribuirse a ETA la paternidad de la idea de crear lo que ha terminado denominándose un “polo soberanista” en el País Vasco, sino que dicha paternidad corresponde por derecho propio a Eusko Alkartasuna (EA).
(...)
En definitiva, no es ETA quien ha impuesto su diseño, a través de una disuelta Batasuna al conjunto de la Izquierda Abertzale sino, muy al contrario, es ésta la que a través de un proceso de maduración política y de discusión interna ha llegado a dar un giro copernicano desde su tradicional actitud subordinada a ETA.
[Los requisitos de Bildu para ser candidato]
Pues bien, el documento firmado por todos los candidatos de BILDU –como exigencia ineludible para serlo- y que consta en autos, dice lo siguiente en su punto 9: “Es firme el compromiso de actuar utilizando única y exclusivamente vías y métodos políticos, pacíficos y democráticos, lo que lleva aparejado la oposición por todos los medios que legítimamente tenga a su alcance a cualquier acto o actividad que suponga agresión o violación a cualquier derecho humano y al uso de la violencia para lograr objetivos políticos”.
Parece evidente que esa declaración se ajusta a lo exigido por el artículo 6.4 de la LOREG. Y si ésta ordena que, simplemente con una declaración de ese tipo, el candidato electo evita ser desposeído de su cargo pese a que la formación a que pertenece haya sido ilegalizada, no hay motivo alguno para ilegalizar a una coalición en la que la totalidad de sus candidatos han hecho a priori esa declaración. El valor de este contraindicio –innecesario, por otro lado, ante la cuasi nula existencia de indicio alguno, según hemos visto- es innegable.
Asombroso. Esperemos que el muy politizado Tribunal Constitucional decida, para nuevo asombro de todos, tirar abajo la disparatada decisión de la mayoría de magistrados del Tribunal Supremo. De momento, al parecer, es posible una suerte de "estado de excepción" permanente, en cuanto a la izquierda abertxale, en tanto exista ETA. Algo que, por supuesto, es incompatible con la Constitución y con los principios de la democracia. Una circunstancia que, por cierto, resulta bien visible y al alcance de cualquiera con sentido común y sentido de... la democracia. Hay quien grita "indígnese" por muy diversas razones. Hoy, coon motivo de esta infame sentencia contra Bildu, toca atronar una bien necesaria alarma: no vale todo; ni la guerra sucia ni esta sucia, por antidemocrática, inquisición sin otro criterio que el de la oportunidad policial.




"La historia de la libertad es la de la lucha por limitar el poder del gobierno" Woodrow Wilson.