Hay quien considera que, en efecto, el Fútbol Club Barcelona es "más que un club". Hay quien considera, también, que el Real Madrid es una suerte de extensión de las viejas gestas españolas. En este marco conceptual hay diversos púgiles y teóricos. El problema es que los megáfonos, atronadores, de los llamados medios de comunicación de masas se alinean casi unánimemente por uno de esos contendientes: el Real Madrid Club de Fútbol.
A mí las disputas anteriormente descritas, esa rivalidad centro-periferia, me interesa absolutamente nada. Me disgustan por igual pero se me antoja más dañina, claro, la de que más medios dispone. No se trata de que el "débil" tenga razón o "sea mejor en tanto tal". De eso nada. Se trata de que el ruido que unos organizan no puede aspirar a hundir la realidad en un esperpéntico baile de sandeces.
Yo veo fútbol desde pequeño. Es algo que me entretiene. Mi club favorito siempre fue el Real Club Deportivo de La Coruña. Comencé a ver fútbol con el SuperDepor de Arsenio Iglesias: con Bebeto y Mauro Silva, entre otros muchos, por campeones. Sufrí, rabié y grité por ese equipo cuando no ganaba, cuando el Barça le quitó aquella liga del penalty de Djukic. Llegué a detestar a aquél equipo de Barcelona al igual que a aquel Madrid que nos ganaba ligas a los coruñeses una y otra vez. Pero... ¡cómo dolía aquél penalty!
Sucedió que progresivamente perdí el interés por el fútbol conforme el Deportivo entró en decadencia al llegar a la mitad de esta primera década del siglo XXI. Fueron varias las temporadas de Liga de las que ni me enteré. Fue así hasta que, casi de casualidad, empecé a ver jugar al Barcelona de Josep Guardiola. Partido a partido cada vez era más asombroso su potencial atacante, su completa búsqueda de pases y goles sobre la base de la excelencia táctica. Y fue entonces que comencé a notar que la prensa afín al Real Madrid (como he dicho: entre toda y casi toda) contínuamente ponía en duda a ese equipo y pasaba de puntillas por sus sensacionales actuaciones. Cuando la hegemonía del Barça sobre los demás parecía ya un hecho comenzaron los ataques despiadados y las portadas insultantes en AS o Marca. En ese momento me hice fan del Barça: un equipo llamado a hacer historia pero ninguneado por una conjura de periodistas y forofos.
Y como yo hay cada vez más. Cada vez más estadios saludan al Barcelona y abuchean al Real Madrid. Hoy, vuelven a disputar un partido decisivo. Hoy, de nuevo, muchos españoles apoyamos a este Barça. Contra el antifúbol, contra el ganar partidos fuera de donde se juega, contra los árbitros "mediatizados". Contra todos esos que enaltecen a España sobre la base del odio a una parte de ella. Contra todos esos...
...¡ADELANTE BARÇA!




