La irresponsabilidad de personas como Federico Jiménez Losantos y su conglomerado de Libertad Digital parieron el invento: un liberalismo sin liberales y un concepto de libertad irreconocible. Según Losantos, Libertad Digital y su entorno ahorrarían el paso por el fascismo a los jóvenes de derechas. A través de unos pocos puntos de referencia la derecha en Internet ganaría el "debate de las ideas". En esa línea, como es sabido, se distingue muy rápido Redliberal. ¿Y en qué quedó? Quedó en que los jóvenes, y no tan jóvenes, fascistas españoles han conseguido un disfraz para las obsesiones y exabruptos que en su ideología son característicos. Así, nuestros "liberales" se caracterizan por obsesivos y majaderos ataques al gobierno, campañas en favor de la confesionalidad del Estado, la siempre "cool" defensa de la anarquía de mercado (una farsa mediante la cual se puede plantear la vuelta al Antiguo Régimen a modo de viaje hacia el futuro) y la rememoración cansina de los tópicos del franquismo. En semejante revoltijo ya se pueden ver cosas tan sorprendentes como un presunto "liberal" perorando acerca de lo conveniente o inconveniente de votar a los carlistas tradicionalistas en las elecciones generales. Todo un tributo al liberalismo español que sangró y murió peleando contra los integristas cristianos y reaccionarios carlistas. No va más.
Este disparate nacional de convertirlo todo en una caricatura se ha podido ver estos días con relación a la cada vez más incorrectamente denominada "Fiesta Nacional". Ante el Parlamento de Cataluña podíamos ver a grupos de partidarios de la tauromaquia que gritaban en contra de la "dictadura" y a favor de "la libertad". No faltaron, como no, los voceros, tertulianos y todólogos que con voz grave o escandalizada nos advertían de la destrucción de los derechos fundamentales que se estaba operando. Está claro: si el Estado del Bienestar es el camino al stalinismo la supresión de la tauromaquia conducirá por lo menos al nazismo.
Pese a que el voto de los nacionalistas catalanes a favor de la prohibición de la tauromaquia tiene motivaciones secesionistas (como casi todo lo que hacen con publicidad) o incluso "antiespañolas" no es menos importante que la prohibición de la tauromaquia procede de una iniciativa legislativa popular avalada por más de 200.000 firmas. Y que una iniciativa popular consiga llevar temas así a un parlamento es siempre una buena noticia para la democracia. De hecho, teniendo este origen la intención de prohibir la tauromaquia carece de sentido cargar las tintas contra el señor Montilla. Ni siquiera se puede hablar de una mala intención calculada en la libertad de voto permitida a los diputados del PSC por cuanto ni siquiera sumando a los noes los votos de quienes votaron sí o se abstuvieron sería posible rechazar la iniciativa.
Creo que en el mundo existe una visión incorrecta de la cultura española y la vida de los españoles. Ni somos unos mexicanos, como nos ven muchos anglosajones, ni somos unos fanáticos de la tauromaquia o el flamenco. Esta incorrecta forma de vernos se traduce en el gran seguimiento internacional a la noticia de la prohibición de los toros en Cataluña. Una forma incorrecta de vernos que comparten nuestros propios secesionistas: adictos a las caricaturas como los que más. Pero no debemos olvidarnos de cómo ve el mundo la tauromaquia que se realiza en España: y es que es un espectáculo morboso o barbárico. La supresión de esta práctica, cada vez menos popular, de matar ritualizadamente a un toro bravo no supone la muerte de "lo español" o España. España es mucho más.
Sólo queda felicitarse por el éxito de una iniciativa popular y recordar, como he dicho, que España es mucho más que un conjunto de obsesiones patrioteras y pasadas de hora. España no es cuestión de cojones, que diría el sabio, y si tal es así... bien merecería desaparecer sin demasiado ruido. Otros pensamos que no ha de desaparecer, del mismo modo que defendemos la libertad. Lástima que por los de la mentalidad cojonuda, lástima que por los reaccionarios de toda la vida, tengamos ahora que lidiar con unos conceptos de libertad, sociedad civil o patriotismo que han sido objeto de extrema contaminación.
¿Para cuando una iniciativa popular que prohiba el sectarismo dentro y fuera de las plazas de toros?
"Las oposiciones son el más sangriento espectáculo nacional después de los toros." Gregorio Marañón





