viernes, junio 11, 2010

La corrosiva ficción del buen funcionario

Hubo una mala reacción a mi último artículo. Dicha mala reacción ha sido protagonizada por una serie de comentarios por parte de funcionarios, algunos de ellos bloggers amigos. Por la extensión de la respuesta que me merecen sus comentarios he decidido hacerla a través de un artículo.

La idea de un sistema de oposición exigente, aún con sus problemas inherentes, es correcta. Las alternativas son peligrosas y hacen más sencillo el nepotismo y el clientelismo. No se pone en duda la utilidad de semejante acceso para el ejercicio de funciones públicas. El problema está en qué funciones son esas. Y he aquí un problema, grave, de mentalidad. Y esa mentalidad hunde sus raíces en la condena moral del riesgo y, en general, del capitalismo.

Es absurdo que haya oposiciones de 15-20 temas para ser un administrativo o un bedel/oficinista de bajo perfil de una institución. Este tipo de puestos representan un porcentaje importante del total de funcionarios (seguramente más de una tercera parte). Se trata de puestos de muy poco valor añadido en el que sin los incentivos de la competencia generan, precisamente, la parte del león de la mala fama de los funcionarios. Insistir en nociones de "amor a lo público", "eficacia indiferente" o, incluso, "patriotismo" es todo propaganda o autoengaño. En el plano de lo real todo eso importa poco en términos agregados y, en términos agregados, una persona que realiza labores de potencial alienante (rutinarias, sin repercusión, poco valoradas, etc...) en un régimen de estabilidad laboral absoluta tenderá a la total ineficiencia. Una persona que tenga que demostrar un rendimiento, actuará de forma diligente o será sustituída por una personas que sí lo haga. Es esto, y no nociones metafísicas o de "patrioterismo institucional", lo que garantiza unos buenos servicios públicos.

Resulta, pues, difícilmente defendible la figura del funcionario destinado a labores menores o administrativas que además se encuentra blindado frente al despido. A raíz de esto carece de sentido establecer difíciles oposiciones para estos trabajos. Como carece de sentido, por supuesto, que el sector público pague a dichas personas más dinero que la media del sector privado para un puesto análogo. Tales personas deberían más bien ser objeto de contratación laboral por parte de la Administración Pública.

Otra cosa muy distinta son los funcionarios con capacidad de influir en los asuntos públicos. o asumen una gran responsabilidad Tales funcionarios es del todo lógico que accedan a sus puestos de una manera complicada. Sin embargo también en este caso se presentan problemas sistemáticos. Tal es el caso de aquellas personas que acceden a la judicatura, por ejemplo, directamente desde la licenciatura de Derecho. Esto es: aquellas personas que sin ninguna experiencia profesional acceden a cargos de juez o cargos públicos intermedios en otras instituciones. No hace falta ser excesivamente suspicaz para comprender los problemas que esto entraña. Creo que efectivamente las oposiciones complejas son útiles, pero que por sí solas no generan los efectos deseados. No en vano tienen sus propias disfunciones. Hace falta siempre algún tipo de meritocracia sobre el terreno y de fomento de verdaderas carreras de servicio al Estado. No hablamos de un estrecho "cursus honorum" en que el escalafón y sólo el escalafón lo determine todo. Hablamos simplemente de que, por ejemplo, sea la vía principal  (y no residual) para acceder a la judicatura el haber servido de fiscal o de abogado durante un determinado período o  haber alcanzando una serie de logros en su profesión. En un país en que un estudiante de Derecho es nombrado asesor de un Consejero de Economía y Hacienda esto es difícil de comprender. Por esto se recurre a la pretendidamente infalible noción del esclavo del estudio o el loro repetidor. Y eso, como he dicho, no es suficiente de cara a los objetivos pretendidos: que la Administración Pública esté conformada por gente capacitada y profesional. De hecho,  es razonable sospechar que entre las masas de "opositores de éxito" no son pocos los bastante incapacitados para una labor profesional sometida a algún tipo de control de rendimiento. 

Evidentemente, los funcionarios que acceden a sus puestos a través de "puertas traseras", leyes ad hoc y procedimientos "digitales" o con información privilegiada se critican por sí solos.

En España, y sobre todo en el contexto de la crisis actual, decir que una persona que decide dedicar varios años a preparar un difícil examen de oposición está realizando un sacrificio profesional es incierto en un porcentaje significativo de los casos (el caso del profesional cualificado que renuncia al mercado laboral por realizar una oposición estamos ante el mismo problema: pérdida de productividad). Hablamos de mucha gente licenciada en una infinidad de disciplinas sin salidas laborales. También hablamos de gente que está dispuesta a seguir estudiando lo que haga falta para obtener un puesto de trabajo completamente estable: sin más consideraciones. Esta mentalidad, lejos de ser valiente es un sencillo cálculo financiero. Según dicho cálculo es más rentable la renta perpetua que promete una oposición exitosa dentro de dos años que una renta variable de duración indeterminada que se empezase a cobrar hoy.

Lo anteriormente descrito representa una vertiente más de la mentalidad del "rent seeker". Una mentalidad que, siendo del todo natural, representa un grave problema estructural si no se le pone freno. Porque un sistema que contiene un crecimiento del empleo público por encima del privado y que además establece remuneraciones por encima de la media del privado asegura la multiplicación constante de los perseguidores de rentas. Y esto implica que el sector privado se empobrece más y más hasta que la sostenibilidad del sector público empieza a ser amenazada. El drama es que, estando en una democracia, esto tiene unas repercusiones político-electorales que complican su solución o la retardan hasta la ruina absoluta. Una circunstancia que se ve perfectamente representada en la actitud de los sindicatos frente a empresas públicas ruinosas como RTVE. No sólo se lucha fieramente contra cualquier recorte de plantilla sino que con unas cuentas insostenibles se llama a aumentos de la plantilla: nuevas contrataciones. El conjunto de argumentos que entran en liza cuando un puesto de trabajo está blindado contra la competencia está claramente marcado por su tono político, combativo, que reivindica ni más ni menos que la negativa a acatar cualquier realidad dictada por el mercado. El Estado siempre existirá y se asume que siempre tendrá capacidad de gasto y sobre esta base se puede negar la necesidad de recortes y afirmar la necesidad, sean cuales sean la circunstancias, de aumentar la asignación. El recorte que lo hagan otros es el inevitable corolario de esta actitud. Esos otros, por supuesto, son los siempre sospechosos integrantes del sector privado o,  incluso, los funcionarios de otras instituciones o de otras regiones.

El problema es que la capacidad de gasto del Estado está hoy en serio peligro. El recorte impuesto a los salarios de los funcionarios, una medida de urgencia, es un esfuerzo por mantener esa capacidad de gasto que precisamente asegura los salarios de los funcionarios. Que la maltrecha situación actual sea culpa del gobierno (lo es) resulta en este punto bastante irrelevante. Centrarse en venganzas cortoplacistas resulta, pese a ser empeño de larga data entre los españoles, bastante bochornoso. El caso es que era necesaria una medida urgente y ésta se ha tomado. Encuestas al margen, parece que los propios funcionarios tienen bastante claro que la protesta pública por el recorte no estaba muy justificada. Es evidente: en un contexto de brutal desempleo, y deflacionario, los funcionarios siguen con su vida como si nada hubiese pasado. No son los culpables de la crisis, pero bien podrían ser visto como algo peor si pusiesen en peligro las finanzas del Estado. Los funcionarios retroceden ante la presión social, bien política ésta, mucho más que ante la mera razón económica elemental. Y esto es una estrategia de supervivencia grupal que, además, se ha visto mediatizada por la ideologización de los sindicatos mayoritarios (renuentes a hacer pinza con el PP contra el gobierno). Algo, por cierto, que es irónico puesto que un feroz ataque al gobierno por parte de los sindicatos eventualmente apoyado por la derecha mediática sería precisamente la base para una recuperación electoral del PSOE.

Los funcionarios no son héroes por definición ni tampoco son profesionales  intachables en tanto se hacen con su plaza tras difícil oposición. Del mismo modo, tampoco son villanos o vagos sin remedio. Sencillamente son personas corrientes. Y las personas corrientes actúan de forma parecida ante determinadas situaciones, bajo determinados incentivos. Es objetivamente bueno que un juez que realiza sentencias que condenan a personas multimillonarias tenga asegurado un adecuado nivel de vida. Y también lo es que dicho juez sea inamovible. Ocurren cosas similares en cuanto a muchos tipos de funcionarios, qué duda cabe, pero no desde luego en cuanto a cargos de  bajo valor añadido, baja complejidad, apoyo o meramente administrativos. En esos casos debiera existir una flexibilidad laboral para asegurar un adecuado servicio público y una respuesta viable ante cambios en la necesidad o capacidad de pago de tales trabajos.

Concebir ideas como las aquí expuestas como un ataque contra la dignidad de los funcionarios deja en evidencia hasta qué punto ha llegado la ficción de que el Estado puede alterar la realidad de las cosas. Una ficción corrosiva que de no detenerse representa una seria amenaza no sólo para nuestro porvenir económico sino también para nuestra democracia.

La virtud está en un Estado que funciona y no en una nación de funcionarios.



"Sin embargo, espontaneidad es sencillamente otro nombre para un orden abierto a cambios. Cuando el cambio se encomienda a algún orden restringido o cerrado –desde la instrucción militar o monacal a supuestas “leyes de la naturaleza”- el caos sigue allí, informando cada elemento y cada práctica, mientras el verdadero cambio –el que afecta a nuestra perspectiva- queda siempre postergado a un mañana remoto." Antonio Escohotado




miércoles, junio 09, 2010

El fracaso de una huelga de privilegiados

Ayer tuvo lugar la primera huelga general de funcionarios contra el gobierno de José Luis Rodriguez Zapatero. Guerra de cifras al margen, es evidente que la huelga, como tal, resultó un completo fracaso. Es muy posible que aproximadamente sólo uno de cada diez funcionarios secundase la convocatoria de los sindicatos contra el reciente decreto de recortes de gasto del gobierno.

Las razones para el fracaso de la huelga no suponen la definitiva pérdida de legitimidad de los sindicatos en tanto éstos nunca la tuvieron para hablar desde las "alturas" a las que nos tienen acostumbrados. No. La huelga supone la constatación de un hecho: hay demasiados funcionarios en España y ellos lo saben. No tiene mucho sentido que en un contexto económico en el que, al menos en teoría, millones de españoles son incapaces de encontrar trabajo el colectivo de funcionarios se eche a la calle exigiendo "lo suyo". Porque, en este contexto repito, la imagen de los funcionarios clamando en contra de los recortes del gobierno bien podría parecerse a aquél fenómeno de los mercenarios del siglo XVII que, "cobrándose" sus soldadas, arrasaban los países. No sería comprensible y tampoco los sindicatos parecían tener muchas ganas de concitar el odio que inevitablemente vendría después de un parón serio de los servicios públicos a manos de los funcionarios: esos privilegiados.

El problema en España, como siempre, no se cifra en el debate entre un modelo de liberalismo salvaje y un modelo soviético: realidades de pantomima que tanto gustan a los hinchas a ambos lados del espectro (más espectro que nunca, por cierto) de la política española. El problema es de privilegios. Esos privilegios que son completamente transversales y que, aparte de las fintas demagógicas de rigor, están en realidad completamente sustraídos del debate político en las instituciones. Y no, no hablamos sólo de los señores diputados o consejeros paseándose en sus Audis blindados. Hablamos de un mercado laboral, por llamarle así, en que existen todavías unas dosis de mercantilismo, localismo, enchufismo y, en suma, caros blindajes contra la eficiencia que son incompatibles con la supervivencia del Estado. Sólo el ladrillazo, tantos años dilatado, pudo pagar la cuenta de este desmadre institucional. El despertar de este disparate nacional promete ríos de tinta.

Cuando se habla de abaratar el despido a la gente le empieza a doler el estómago. De hecho, hay a quien semejante concepto le produce o bien un orgasmo caciquil o bien un vómito dizque antifascista. En realidad, como sugería, el debate es completamente falso. En realidad uno de cada cuatro asalariados en España pueden ser despedidos a coste cero: gratis total, que se dice. El resto, en contraste, se encuentran mucho más asegurados. Tanto, de hecho, que quienes no trabajan temporalmente sólo pueden ser considerados privilegiados. Y si nos referimos en concreto a los funcionarios, estamos ante nada más y nada menos que un 15% de la población activa que en mayor o menor medida no ven nunca peligrar su empleo. La diferencia entre estos últimos y los trabajadores temporales es colosal. De ahí el enorme fraude del debate "despido barato sí/despido barato no". El debate debería gravitar, más bien, alrededor de por qué en nuestro país existen diferentes castas de ciudadanos. Es tal el privilegio que la mayoría de las personas jóvenes de demasiados sitios de nuestro país afirman soñar con ser... funcionarios. Un "amor a lo público" que  aparentemente inspiraría los más elevados versos pero que en realidad esconde una enorme tragedia.

No hay crecimiento en devorarnos a nosotros mismos, en ningún sentido. No se puede convertir España en una masa de funcionarios paniaguados. El modelo del éxito demasiado tiempo ha sido el pastar en los presupuestos públicos. Llegados a este punto poco importa que la vuelta a la sensatez venga impuesta por Bruselas. Sin embargo esto anima el lamentable espectáculo demagógico de un Partido Popular que, como se ha dicho en este blog por activa y por pasiva, está echado al monte. Porque no sólo resulta que el PP se opuso a la reducción de gasto decretada por el gobierno por "cebarse con los más débiles" sino que ahora, se supone que ya no pudiendo ocultar que esa medida era algo así como inaplazable, cargan contra el recorte por "venirle impuesto a Zapatero desde Europa". El PP, pues, se muestra dispuesto tanto a llevar al país a la quiebra como a llevar su discurso hasta el antieuropeísmo. Olviden sus filias y sus fobias: esto es un  escándalo.

El gobierno baraja en estos momentos varias reformas de interés. Ahora viene el recorte laboral. Éste sí suscitará una huelga general que podría armar ruido. Un ruido, sin embargo, que parecen pretender diferir todo lo posible unos sindicatos con la prioridad puesta en el sectarismo (esto es: que temen por encima de todo el organizar una nueva pinza desde la izquierda que lleve a la derecha al poder) Otra posible reforma, más alejada del momento inmediato, se filtró la semana pasada: una drástica reducción de los municipios de España. Una medida que urge desde el momento en que el apaño financiero del ladrillo deja bien a la vista la insuficiencia de los ingresos corrientes de los municipios. España no puede permitirse un debate estatutario permanente, sí, pero tampoco puede permitirse más de ocho mil ayuntamientos con una deuda de 35.000 millones de euros. Es de esperar que una turbamulta de personas que trabajan para estos ayuntamientos, por no hablar de los rancios localistas, se opondrán ferozmente a semejante medida. Una medida razonable sería diferir la fusión formal de los ayuntamientos mientras sus competencias fuesen asumidas por las Diputaciones Provinciales: adecuadamente renovadas al efecto, por supuesto.

Nos esperan meses muy ruidosos. Sin embargo una cosa es segura: será el lamento de unos privilegiados. Y ésos, sin duda, están muy próximos a ser, como ayer y como siempre, los enemigos más formidables de nuestro porvenir.




"¿Significa progreso el que el antropófago coma con cuchillo y tenedor?." Stanislaw Jerzy Lec


martes, junio 08, 2010

Los israelíes no son piratas

El abordaje del Mavi Mármara difícilmente puede denominarse un acto de piratería desde el momento mismo en que embarcaciones o aeronaves israelíes debidamente identificadas no serían calificables como piratas en ningún caso. ¿Qué dice la Convención sobre Derecho del Mar de la ONU (una Convención que es Derecho Imperativo: no un tratado internacional más sino de alcance universal)?

¿Qué es la piratería?: (ART 101):

Constituye piratería cualquiera de los actos siguientes:

a) Todo acto ilegal de violencia o de detención o todo acto de depredación cometidos con un propósito personal por la tripulación o los pasajeros de un buque privado o de una aeronave privada y dirigidos:

i) Contra un buque o una aeronave en alta mar o contra personas o bienes a bordo de ellos;

ii) Contra un buque o una aeronave, personas o bienes que se encuentren en un lugar no sometido a la jurisdicción de ningún Estado;

b) Todo acto de participación voluntaria en la utilización de un buque o de una aeronave, cuando el que lo realice tenga conocimiento de hechos que den a dicho buque o aeronave el carácter de buque o aeronave pirata;

c) Todo acto que tenga por objeto incitar a los actos definidos en el apartado a) o el apartado b) o facilitarlos intencionalmente.

¿Qué nave o aeronave es calificable de pirata? (ART 103):

Se consideran buque o aeronave pirata los destinados por las personas bajo cuyo mando efectivo se encuentran a cometer cualquiera de los actos a que se refiere el artículo 101. Se consideran también piratas los buques o aeronaves que hayan servido para cometer dichos actos mientras se encuentren bajo el mando de las personas culpables de esos actos.


¿Cuándo una nave de guerra debidamente identificada de un Estado puede convertirse en pirata? (ART 102):
Se asimilarán a los actos cometidos por un buque o aeronave privados los actos de piratería definidos en el artículo 101 perpetrados por un buque de guerra, un buque de Estado o una aeronave de Estado cuya tripulación se haya amotinado y apoderado del buque o de la aeronave.

Pues bien: los soldados y naves israelíes no actuaron contra el Mavi Marmara guiados por ningún "propósito personal de depredación". Los soldados y tripulaciones israelíes no se habían amotinado contra sus mandos. La conclusión no puede ser otra que la armada israelí que intercepta y aborda el Mavi Marmara no puede ser calificada bajo ningún concepto como pirata. No hay ni por dónde empezar a acusar. Hablar de piratería es pura propaganda.

En realidad, como ya dije en este blog, los israelíes actuaron amparándose en el artículo 114 del Manual de San Remo de 1996 acerca del Derecho Internacional aplicable en el Mar durante conflictos armados. Dice dicho artículo:
114. Si el comandante de un buque de guerra sospecha que una nave mercante que enarbola un pabellón neutral tiene en realidad carácter enemigo, está autorizado a ejercer el derecho de visita y registro, incluido el derecho a desviarlo para registrarlo, según lo dispuesto en el párrafo 121. 

Así que no sólo los israelíes no podrían ser ni lejanamente tachados de piratas en sus actividades sino que existen, como se ha visto, razones de peso para considerar irreprochable la decisión de abordar el Mavi Marmara y sus buques acompañantes en tanto dicha flotilla intentaba burlar un bloqueo legítimamente establecido dada la hostilidad entre Israel y Hamas, que controla Gaza.

Las ansias de verter bazofia contra Israel son inagotables, pero hay cosas que caen por su propio peso y resulta asombroso que los medios de comunicación colaboren en dar alas a tamaños disparates.

Para finalizar quiero celebrar la dimisión de Helen Thomas tras sus intolerables palabras acerca de Israel en las que consideraba que los israelíes debían "volver a sus casas" e irse de Oriente Próximo. Tamañas palabras son de las cosas más duras que puedan decirse a los israelíes: un pueblo forjado, entre otras cosas, por la huída de millones de judíos de la Europa que fue el lugar de su pesadilla; nada menos que el Holocausto, señores. Está bien que declaraciones de tan bajo nivel, tan miserables, tengan su castigo. En EEUU es posible: veríamos qué ocurriría en España y otros países similares. Seguramente los aplausos serían ensordecedores. ¡País!


"Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien." Victor Hugo.

sábado, junio 05, 2010

La guerra de la prensa contra Israel: recordando los inicios

El 10 de Junio de 1982, en el Beirut Oeste, los portavoces de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) hacían balance del conflicto mantenido con Israel en el Líbano. Su información: 600.000 palestinos habían muerto hasta el momento. Los medios de comunicación reprodujeron sin rubor la cifra, como en futuros conflictos los harían, para que, como en futuros conflictos, a pocos importase que luego la cifra fuese muy inferior (en este caso eran 10.000: sesenta veces menos). En ese momento, periodistas occidentales que cubrían el conflicto informaban a sus países que el Beirut "devastado por los israelíes" nada debía envidiar a Stalingrado o Berlín. Más y más informaciones sobre "bombardeos indiscriminados" israelíes llegaban a los medios. Se publicaban fotografías de edificios destruídos pretendiendo que eran representativos de toda una zona, pueblo o ciudad cuando el resto de la zona estaba intacto. Ruinas de la guerra civil libanesa, creadas por la OLP a más señas, eran mostradas como producto de los bombardeos israelíes. 

La OLP filtró a la prensa la fotografía de un bebé de siete meses que aparentemente había sufrido la amputación de sus brazos a causa de un bombardeo israelí. Dicha imagen fue publicada por el Washington Post,como en otros periódicos, en portada causando gran impacto incluso en el presidente Reagan. Cuando se descubrió que era una foto preparada la rectificación fue publicada en la decimocuarta página del diario norteamericano. 

US News y World Report publicaban la fotografía de una mujer árabe llorando ante la tumba de su hijo. Se afirmaba que el hijo de esa mujer había muerto a causa de la invasión israelí cuando, leyendo la lápida que figuraba en la fotografía, aquel hombre había muerto en 1980: dos años antes de la invasión israelí. 

El International Herald Tribune, citando acríticamente a la OLP, se refiere al bombardeo del 12 de Agosto sobre Beirut Oeste diciendo que fueron arrojadas por los israelíes nada menos que 44.000 bombas. Otros medios asumieron estas cifras. Unas cifras que, asumiendo que el bombardeo duró once horas, significan que los israelíes arrojaron más de 70 bombas por minuto. Dado que por entonces las fuerzas aéreas israelíes contaban con 600 aparatos destinados en varios frentes; una estimación realista del número de aviones que podrían destinarse al mismo tiempo a un solo objetivo (la mitad), el número de salidas que podrían hacer en once horas (tres) y el número medio de bombas que portaría cada aparato en cada salida (cuatro) nos da un máximo total de salidas de 900 y, por tanto, de 3.600 bombas: muy lejos de las 44.000 de que se informaron.

Es importante saber que los periodistas que no tenían permiso de circulación de la OLP en el Beirut Oeste eran encarcelados y los que sí tenían dicho permiso se cuidaban mucho de informar negativamente sobre los terroristas palestinos. La guerra del Líbano fue el comienzo de la masiva guerra de propaganda contra Israel que llega a nuestros días. Las razones para ello fue el boom de las cámaras de filmación modernas junto con la existencia de las imágenes a todo color. Arafat y su OLP se mantuvieron, derrotados militarmente desde hacía mucho, en el Líbano pues estaban convencidos de que, teniendo a la prensa de su parte, podrían forzar un baño de sangre lo suficientemente grande como para obligar a EEUU a imponer una retirada Israelí.

Las actitudes periodísticas renegadas y de útil cobardía respecto al sector islamista, en contraste con una presunta valentía en denunciar "los crímenes de Israel", se siguen dando en la actualidad. Los medios de masas occidentales continúan siendo presas de sus apetitos sensacionalistas y de una tendencia éticamente dudosa a satisfacer a su vez los apetitos antisemitas de buena parte del público. Hoy mismo nos desayunamos, por ejemplo, con las autopsias de los activistas abatidos por soldados israelíes en el Mavi Marmara. La primicia consiste en que los mencionados activistas murieron por múltiples impactos de bala a quemarropa. Una primicia, pues, que nada tiene de impactante o escandaloso en la medida en que el marco de un linchamiento o forcejeo en que peligró la vida de los soldados israelíes es lógico que los disparos fuesen a quemarropa. El escándalo porque los mencionados balazos fuesen en partes sensibles del cuerpo de los fallecidos linchadores del Mavi Marmara sólo puede concebirse como broma. Por otra parte, la cobertura mediática acerca de las opiniones de los activistas españoles presentes en el Mavi Marmara vendría a equivaler a que un medio de comunicación cualquiera se interesase por las opiniones de un skin-head recién salido de la cárcel. Mienten, es todo un circo.




"Hay mucho que decir en favor del periodismo moderno. Al darnos las opiniones de los ignorantes, nos mantiene en contacto con la ignorancia de la comunidad" Oscar Wilde.


PS: la armada israelí abordó hoy otro barco que pretendía burlar el bloqueo de Gaza: el Rachel Corrie. El titular que da a la noticia de El País me parece elocuente: "Israel aborda pacíficamente el Rachel Corrie". Antena 3 nos comenta a esta hora, en todo tranqulizador, que "no hay heridos". ¿Qué significa todo esto? Que las intenciones agresivas u homicidas se le presuponen a Israel, como siempre. Porque la noticia debería ser más bien que los tripulantes del Mavi Marmara eran agresivos y los del Rachel Corrie no. Agresivos, por cierto, hasta el punto de responder a las llamadas de la flota israelí con un "Vuélvete a Auschwitz". Punto y final.

jueves, junio 03, 2010

Israel vencerá

Se dicen muchas mentiras en estos días de pogromo mediático. Israel no impide la llegada de alimentos a Gaza. Impide que la llegada de cualquier ayuda a Gaza sea sin control y, por tanto, contenga armas y otros elementos para sustentar a Hamas: que es lo que Israel considera contrabando, no las medicinas y comida. El abordaje israelí puede ser discutible en términos de oportunidad, pero no es un acto de piratería ni un acto completamente despreciativo de la legalidad. El abordaje se puede justificar:

 
112. El hecho de que una nave mercante enarbole el pabellón de un Estado enemigo o de que una aeronave civil lleve los signos de un Estado enemigo es una prueba concluyente de su carácter enemigo.
113. El hecho de que una nave mercante enarbole el pabellón de un Estado neutral o de que una aeronave civil lleve los signos de un Estado neutral constituye una prueba prima facie de su carácter neutral.
114. Si el comandante de un buque de guerra sospecha que una nave mercante que enarbola un pabellón neutral tiene en realidad carácter enemigo, está autorizado a ejercer el derecho de visita y registro, incluido el derecho a desviarlo para registrarlo, según lo dispuesto en el párrafo 121.
115. Si el comandante de una aeronave militar sospecha que una aeronave civil que lleva signos neutrales tiene en realidad carácter enemigo, está autorizado a ejercer el derecho de interceptaci6n y, si las circunstancias lo exigen, el derecho a desviaría para visitarla y registrarla.
116. Si, tras la visita y el registro, hubiera motivos razonables para sospechar que la nave mercante que enarbola un pabellón neutral o la aeronave civil que lleva signos neutrales tiene en realidad carácter enemigo, se podrá capturar dicha nave o aeronave, que deberá so meterse a juicio.
117. El carácter enemigo de una nave o una aeronave puede determinarse por su matrícula, propietario, fletamento u otros criterios.

Partiendo de lo anterior es evidente que no se puede hablar de piratería. Existen matices y sutilezas de segundo orden acerca del carácter de "beligerante" de Hamas, pero es obvio que en la práctica lo es. Además, la "Flotilla por la Libertad" había anunciado su intención de buscar una confrontación con Israel y burlar su bloqueo para poder establecer líneas de suministro que lo ignorasen. Viendo la actitud de los tripulantes del Mavi Marmara hacia los israelíes no me cabe duda de que dichas líneas se emplearían para transportar armas y lo que fuese necesario para Hamas. Si se dice que Israel actuó en completo desprecio de la legalidad internacional en este caso eso equivale prácticamente a negar su derecho a establecer un bloqueo sobre Gaza. Pero, dado que no hacen un bloqueo de alimentos o productos de primera necesidad, los israelíes ejercen su legítimo derecho a bloquear a su enemigo: un bloqueo que tal vez no desgaste a Hamas en términos políticos pero desde luego sí en términos militares. Términos que son del total interés de los ciudadanos del sur de Israel que no quieren ver bombardeadas sus casas desde Gaza.
En los círculos bienpensantes europeos se considera que Israel está empeñado en el exterminio de los palestinos. Como nos recordaba Kantor, desde el año 2000 al año 2009 murieron alrededor de 6.348 palestinos por 1.072 israelíes. Estas cifras distan mucho de reflejar un genocidio. Reflejan, más bien, un conflicto desigual pero sostenido. Un conflicto en el que, además, habría incluídos otros: como el de Fatah con Hamas.

La única forma de terminar un conflicto cuando una de las partes se niega a asumir un statu quo es la rendición de la otra parte. Siendo así, echar en cara a Israel la ausencia de paz en oriente próximo tras tantos de conflictos conlleva una implícita condena a su existencia. Israel, que quiere sobrevivir, no puede rendirse y por tanto debe seguir luchando. Sin embargo, los israelíes acabaron madurando una estrategia por la que podrían acabar con el conflicto sin dejar de luchar.

La estrategia de la "desconexión" que los israelíes vienen desarrollando desde 2005 es terrible a ojos de quienes viven en países donde ya no se teme al vecino. Pero sin duda esa estrategia parece ser mucho más beneficiosa para casi todos que la de la ocupación. Israel, además, no puede simplemente retirarse porque eso equivale, como es sabido, a recibir crecientes amenazas e infiltraciones terroristas de los lugares de los que simplemente se va. Se avanzó en la desconexión con el famoso muro de Cisjordania. Todos claman contra el "muro de la vergüenza" pero es un hecho que ha detenido los atentados suicidas. Todo el mundo clamó contra la última guerra del Líbano o contra el más reciente ataque masivo a Gaza pero el nivel de las agresiones de Hezbollah y Hamas disminuyó en mucho tras ambas acciones. Nadie está en condición de negar que Hamas recibe armas de Irán y que precisamente en el momento del último ataque israelí a gran escala Hamas estaba haciéndose con misiles de alcance medio iraníes.

No se pueden desvincular las necesidades de seguridad de la política. A mayores amenazas, mayores prevenciones. Esto no es baladí pues determina la diferencia entre los EEUU de Jefferson y la Francia de Robespierre. En pocas palabras: estamos ante un escenario hobbesiano. En dicho escenario las sutilezas de la diplomacia del compromiso equivalen a un beneficio directo para Fatah, Hezbollah o Hamas. No imagino paz duradera posible con semejantes organizaciones. Llevado por su propia lógica el derecho internacional sí imagina como posible esa paz. Pero eso no es realista y menos cuando todos los logros de Israel en la carrera por salvaguardar su misma existencia han venido abrumadoramente por el lado de la victoria militar. Los actuales contendientes en el tablero sólo pueden luchar y, asumiendo esto, hay que tomar partido. Yo, evidentemente, apuesto por mis afines: los israelíes.

Hoy la solución al conflicto árabe-israelí sigue siendo la que sugirió Golda Meir: "... cuando los árabes quieran más a sus hijos de lo que nos odian a nosotros". La desconexión, junto con la desarticulación de los grupos como Hamas, puede lograrlo. El numerito de la flotilla es un intento de Hamas y sus aliados (y tontos útiles), precisamente, de reconectar el conflicto.
 
Atreverse a levantar la voz en defensa de los israelíes en estos días cobra un mayor significado. Lo cobra porque se llega a sentir miedo de hacerlo en medio del pogromo informativo y del antisemitismo burdo e ignorante de la muchedumbre. Esa misma muchedumbre que si mañana cayesen sobre Israel todos sus enemigos en brutal agresión no harían más que reirse. Es en estos momentos cuando hay que hacerse oir más que nunca, cuando el miedo ronda. Israel no está sólo. Israel vencerá.  ¡AM ISRAEL JAI! 




"También nos diferenciamos de los demás en que podemos ser muy osados y, al mismo tiempo, examinar cuidadosamente las acciones a emprender; en este aspecto, en cambio, para los otros la audacia es producto de su ignorancia, y la reflexión los vuelve temerosos." Pericles

martes, junio 01, 2010

Israel es inocente

El incidente ocurrido, según pasan las horas, se revela como una operación política calculada. Una provocación que buscaba una reacción violenta por parte de Israel para desprestigiarle. Los tiempos en que los antisemitas vecinos de Israel, única democracia de la región por si alguien quería olvidarse, consideraban una meta plausible derrotarle militar o convencionalmente pasaron hace mucho. Ya la guerra del Líbano de 1982 tuvo como fuerte protagonista a una propaganda anti-israelí tan mezquina como audaz. Una guerra en la que la OLP, entonces, sólo aspiraba a dar golpes de efecto en los noticiarios de medio mundo: que ni cortos ni perezosos asumían como información veraz las exaltadas ocurrencias de los portavoces del terrorismo. Con el tiempo estas malas costumbres no se han corregido en modo alguno sino que se ha llegado a lo paródico. La falacia de partida no puede ser más sencilla: "los débiles siempre tienen la razón".

Cualquier persona con unos mínimos conocimientos de historia sabrá que los débiles no siempre tienen la razón y que, de hecho, quienes así se proclaman no pocas veces son los más despiadados partidarios de la sinrazón. Asumiendo este punto de partida podemos analizar los hechos ocurridos.

Al parecer, el abordaje de las diversas embarcaciones que conformaban la flotilla que pretendía llegar a Gaza burlando a las autoridades israelíes, se desarrolló sin incidentes. Sin embargo, el abordaje de la mayor embarcación de la flotilla (el "Mavi Marmara") parece haberse saldado con la muerte de una decena de sus tripulantes y alrededor de siete soldados israelíes heridos (algunos de gravedad).

Inicialmente Al Jazeera, desde el propio Mavi Marmara, junto con los otros medios de comunicación que se hicieron eco, presentaron un escenario según el cual una suerte de desbocados israelíes habrían asaltado el Mavi Marmara a tiro limpio y contra unos tripulantes que exhibirían banderas blancas (!). Esto es: los israelíes habrían cometido una masacre premeditada. A lo largo del día esta tesis fue defendida, y es defendida, por extremistas (a derecha e izquierda) anti-Israel con el apoyo de diversas fotos y videos con heridos. Sin embargo, la difusión de videos (es absurdo negar su autenticidad: aunque algunos lo harán) sobre el asalto al Mavi Marmara por parte de los israelíes ha venido a aclarar mucho las cosas. 

1º) A la vista de esas imágenes resulta inútil insistir en una carnicería premeditada. La razón es evidente: si el objetivo era eliminar a la tripulación (¡¿a los 700?!) o, cuando menos, "dar una lección" hubiese bastado con ametrallar la cubierta del Mavi Marmara desde los helicópteros. 

2º) Es cuando menos enormemente discutible que ante la presunta lluvia de balas de los soldados que iban descendiendo de los helicópteros se pudiese congregar la multitud de tripulantes que se aprecia en los videos alrededor de la zona hacia donde descendían los soldados israelíes. Porque lo normal ante un grupo de soldados que coordinadamente disparasen sus armas (automáticas, se entiende) es que no hubiese oposición posible de grupos compactos de personas y mucho menos con barras de hierro y armas "improvisadas" similares. Ante una barrera de fuego coordinado ningún grupo de personas, por exaltadas que sean, puede evitar dispersarse en todas las direcciones.

3º) Por otra parte, en uno de los mencionados videos revelados por los israelíes se aprecia claramente que los primeros soldados que aterrizan en la cubierta del Mavi Marmara, entre individuos que les golpean con objetos contundentes, llevaban armas no letales: en concreto pistolas de paintball (se supone que armadas con bolas de plástico/goma). Esto viene a contradecir a todas esas voces que si bien no hablan de masacre deliberada sí hablan de un terrible error de anticipación de los militares israelíes: que habrían armado solamente con armas de fuego real a los soldados que asaltaban los barcos. Por contra, los soldados israelíes efectivamente iban armados con armas no letales pero éstas fueron insuficientes para rechazar a la multitud exaltada que les recibió en la cubierta del Mavi Marmara. Los soldados israelíes, además, sólo llevaban armas cortas.

4º) Para más inri, soldados intervinientes en el asalto afirman que tripulantes del navío les arrebataron sus armas de fuego. Dichos tripulantes iban armados con barras metálicas y cuchillos. Parecen haberse arrojado bombas incendiarias (cócteles molotov y bombas aturdidoras). Todo eso, sumado al hecho de que los tripulantes estaban apaleando sin contemplaciones a varios soldados iraelíes o arrojando a alguno por la borda desató un tiroteo en la cubierta. Es fácil calificar la decisión de abrir fuego de los israelíes como "criminal" si se parte de la teoría de que todo lo que hace Israel es, en efecto, criminal, pero habría alguno de verse rodeado de una multitud de personas que se comportan de una manera extremadamente violenta y hostil. 

Se tuvo que recurrir, pues, al fuego real.para disolver la emboscada en toda regla que estaba organizada a bordo del Mavi Marmara. Una emboscada que, a la vista del material encontrado a bordo por los israelíes, era del todo premeditada y tenía por objeto lo que ha sucedido. ¿Qué clase de organización humanitaria o partidaria de los Derechos Humanos plantearía una resistencia de tal violencia? ¿Qué clase de enloquecido plantearía la mencionada resistencia si tuviese la certidumbre de que los israelíes atacarían con fuego real directamente? Estas preguntas tienen una respuesta obvia para cualquiera que un mínimo sentido común. Por desgracia, en lo tocante a Israel la falta de sentido común es algo que se permiten demasiados. De una cosa esté seguro todo el mundo: si alguien aspira a obtener un golpe, y muertes, a través de la provocación y la amenaza nadie debería extrañarse. Estamos hablando de los amigos de quienes son capaces de volarse en pedazos a sí mismos con tal de destruir discotecas o pizzerías, por ejemplo llenas de israelíes inocentes. Pero ya se sabe que todo esto, para algunos desgraciados, es legítimo.


VIDEO PRINCIPAL DEL ASALTO AL MAVI MARMARA.



VIDEO AÉREO DEL ASALTO AL MAVI MARMARA.




"PACIFISTA" APUÑALANDO A UN SOLDADO ISRAELÍ.



 LOS EXALTADOS "PACIFISTAS".





VIDEO SOBRE LAS ARMAS A BORDO.







"El pesimismo es un lujo que ningún judío puede permitirse" Golda Meir.