viernes, septiembre 25, 2009

Golpe de estado en Honduras (Some of you are going to die)

A estas horas en Honduras reina la calma. Toda la calma que puede reinar en uno de los países más inseguros del mundo. Un país de alrededor de 7 millones de habitales en el que el año 2008 las muertes violentas alcanzaron la cifra de 3.148 y donde existe una enorme cantidad de armas (legales e ilegales) en manos civiles. País, además, en que encuentran asiento las terribles "Maras". Ante esto, si hablamos de calma es porque el gobierno hondureño encabezado por Roberto Micheletti decretó el levantamiento del toque de queda a las 14:00 (hora española).

La sucesión de incidentes y toques de queda producidos por la vuelta clandestina del depuesto presidente Manuel Zelaya el pasado lunes 21 de Septiembre degeneró ayer en diversos saqueos así como en la muerte de algunos manifestantes.

La locura institucional comienza en la madrugada del 28 de Junio cuando efectivos del ejército hondureño toman prisionero a Manuel Zelaya. Este acto de violencia dispara todas las alarmas de la comunidad internacional; que casi desde un comienzo se alinea en favor de Zelaya. Pero antes de esa fecha fatal se produjeron una serie de hechos que no despertaron tanto la atención internacional y que, desde luego, resultan determinantes para comprender el actual estado de "punto muerto" en las instituciones hondureñas.

Quienes respaldan a Zelaya y quienes respaldan a Micheletti se intercambian argumentaciones jurídicas diversas. Pero que no nos lleven a error: lo que está aconteciendo en Honduras es política en el sentido más primario. Tal es así por el simple hecho de que ambas partes en conflicto han demostrado en varias ocasiones un comportamiento despreciativo de cualquier norma.

En Honduras existe un coeficiente de Gini del 55,00. Pero Zelaya no es uno de los desfavorecidos. Manuel Zelaya pertenece a la clase alta hondureña y ha basado su carrera en un recorrido bastante ortodoxo por las más ortodoxas instituciones y grupos de poder de Honduras. Fidel Castro, en pocas palabras, no le hubiese considerado nunca "uno de los suyos". La carrera política de Zelaya fue siempre la de un miembro del centro-derecha y como tal (con una agenda de "ley y orden") fue escogido en las últimas elecciones hondureñas de 2005. Por esto, su "giro" hacia la extrema izquierda sorprendió a propios y extraños. No hablamos de alguien que pasa de calificarse liberal a llamarse socialdemócrata o incluso socialista. Hablamos de alguien que pasa de defender una agenda conservadora a ser partícipe de discursos de la extrema izquierda. Es cuando menos sorprendente, en definitiva, pasar de ser miembro reputado de la élite empresarial hondureña a finalizar las alocuciones al pueblo con un "hasta la victoria siempre". Un giro más dramático, si cabe, dado que Honduras tradicionalmente ha sido un fiel aliado de los EEUU. Y es que Zelaya adhirió al ALBA (alianza "bolivariana" contrapuesta al ALCA norteamericano) a Honduras.

Zelaya no es, entonces, el clásico "represaliado", antigüo guerrillero o "líder carismático del izquierdas" sino más bien una suerte de aristócrata hondureño. ¿Cómo es que ahora reclama su puesto en la extrema izquierda sudamericana? Algunos aducirán, inmediatamente, que se trata todo de una cuestión petrolera. Bien, es cierto, pero en Zelaya se reunen todas las condiciones del aspirante a déspota. Zelaya, como dije, es un adinerado hondureño que se ha engrandecido en el seno de las clases altas de un país extremadamente pobre: un país, como sugería antes, en que más de dos terceras partes de la población es pobre o muy pobre. En tales condiciones puede afirmarse que existe en Honduras un permanente ejército de desposeídos a la espera de que alguien lo encabece. Zelaya cultiva el populismo, es adinerado y contaba en teoría con apoyos políticos entre la clase dominante. Siendo así, Zelaya decidió llevar la legalidad hondureña a sus límites proyectando una consulta popular acerca de la conveniencia o no de establecer una Asamblea Constituyente para, evidentemente, la redacción de una nueva constitución para Honduras. Como apenas se molestó en ocultar, la importancia de semejante "consulta no vinculante" no era otra que avanzar hacia una reforma constitucional que hiciese posible la reelección de Zelaya como presidente de la República de Honduras (la Constitución de Honduras sólo permite un mandato, ni siquiera dos). El hecho de que la llamada "cuarta urna" fuese un proceso "no vinculante" no convenció ni a la Corte Suprema ni al Congreso de Honduras: que consideraron semejante propósito como "contrario a la Constitución". Por otra parte Zelaya decide destituír al general Romeo Vázquez cuando éste se niega a desobedecer la ley (en base al artículo 278 de la Constitución de Honduras). La Corte Suprema anuló esta decisión. Esta doble desautorización del presidente de la República y la negativa de éste a acatarlo dejó claro que la estrategia de Manuel Zelaya era la de los hechos consumados. No es difícil pensar, así, que una vez producida la consulta, si ésta daba por resultado un "SÍ" a la Asamblea Constituyente daría igual que hubiese sido dicha consulta vinculante o no: procediéndose en consecuencia a la reforma constitucional. Asimismo se extendió el rumor de que Zelaya planeaba un autogolpe. Esta lectura, más o menos acertada, parece confirmarse al menos en parte por las propias declaraciones de Zelaya y sus partidarios: que niegan de forma nada educada la legitimidad de los órganos del estado hondureño en tanto no se ajustan a sus objetivos.

Finalmente, la marcha de los acontecimientos, tras la decisión de Zelaya de realizar su consulta a cualquier precio, se precipitó. Un confiado Zelaya, que había pensado que cualquier amenaza a su desafío estaba desactivada (llegó a darle las gracias a EEUU por ello), fue detenido por el ejército el mismo día en que teóricamente iba a realizarse la consulta electoral. La detención fue respaldada por una Corte Suprema que se había visto desautorizada, tras desautorizarle, por el presidente Zelaya. Según la mencionada Corte, y quienes estuvieron de acuerdo con la defenestración de Zelaya, "se estaba defendiendo la Constitución". En efecto, del artículo 272 se deduce que en último término es el ejército hondureño quien garantiza la pervivencia de la constitución y, en concreto de los "principios de libre sufragio y la alternabilidad en el cargo de Presidente de la República". Nada se dice acerca de quién debe determinar la existencia de un peligro constitucional pero si ese alguien existe debería ser la Corte Suprema o, más específicamente, el hecho de que una resolución de la corte suprema haya sido desobedecida por el poder ejecutivo.

Empiezan a ocurrir cosas extrañas cuando, tras la detención de Zelaya, no se formulan cargos contra él, como en todo momento se sugería, y se le conduce en avión a Costa Rica. Este movimiento, afirma luego el ejército hondureño, fue una decisión exclusivamente militar para "evitar derramamiento de sangre". El siguiente paso fue nombrar sustituto para Zelaya: fue escogido, ilegalmente, como tal el hasta ese momento presidente del Congreso: Roberto Micheletti, perteneciente al mismo partido que Zelaya (el Liberal).

La elección de Micheletti es una ilegalidad por varias razones. Pero llama especialmente la atención el hecho de que fuese exhibida, en la sesión del Congreso que separó del cargo de presidente a Zelaya, una carta escandalosamente falsa de renuncia del depuesto presidente. Ilegalidades y falsedades todas éstas debidas al notable hecho de que en la larga constitución hondureña no está prevista la figura del "juicio político" por parte del Congreso. O lo que es lo mismo: no está previsto que el Congreso determine sucesor para un presidente salvo en casos de muerte, ausencia o incapacidad. Es por esto que el Congreso hondureño, con la mencionada carta, pervierte la ley fingiendo estar ante un supuesto de sucesión por incapacidad del presidente. Es, por tanto, desde este momento, en el que podemos hablar, ya sin temor a equivocarnos, de un golpe de Estado.

Ocurre, entonces, que en este caso ambos bandos incumplieron la ley pero sólo uno recurrió a la fuerza. El recurso a la fuerza podría estar justificado ante los actos de Zelaya, pero su legitimidad se diluye sin un posterior juicio a cargo de la Corte Suprema: que es la encargada (artículo 313.2 de la Constitución de Honduras), y no el Congreso, de enjuiciar los actos políticos del presidente de Honduras. Ante este conjunto de evidencias, resulta difícil no ver la existencia de una conspiración en contra de Manuel Zelaya. Pero no es menos cierto que Zelaya conspiraba contra la legalidad vigente. El hecho fundamental es la decisión de enviar a Costa Rica al despuesto presidente: un hecho que bien fuese realizado por los militares por su cuenta o bien fuese decisión de otros poderes es constitucionalmente indefendible (entre otras cosas porque la propia Constitución de Honduras prohíbe la expulsión de ciudadanos del territorio hondureño) y nos lleva a pensar en un golpe de estado.

Apenas dos días después del traslado ilegal de Zelaya a Costa Rica, quienes parecen ser responsables de dicho traslado emiten una orden internacional de arresto (!) contra él acusándole de 18 delitos (entre ellos los de "alta traición" y "abuso de autoridad") pretendiéndose además privar de la ciudadanía hondureña al mandatario depuesto en base al artículo 239 de la Constitución de Honduras. Sea de ello lo que fuere, dificilmente se cumpliría semejante orden de captura en tanto la práctica totalidad de la comunidad internacional se niega de plano a reconocer el gobierno de Micheletti. Éste, pasado el tiempo, se embarca en polémicas y negociaciones a través de la OEA (Organización de Estados Americanos: anterior pieza clave de la política anticomunista norteamericana en el cono sur y hoy en manos bien distintas) y diversos mandatarios de la región, declarando finalmente que habrá un proceso electoral el día 29 de Noviembre. Dichos comicios, salvo algún caso como el de Panamá, parece que no serían reconocidos por la comunidad internacional. En este sentido, la gota que ha colmado el vaso ha sido la decisión de las ONU de no supervisar, y por tanto no convalidar, el proceso electoral de Noviembre en Honduras.

En la querella entre Zelaya y Micheletti se sucedieron los días y las semanas. Se sucedieron manifestaciones a favor y en contra de la vuelta de Manuel Zelaya. Pero terminó generándose, como suele ser en estos casos, una cierta apatía informativa hacia la crisis que el depuesto presidente trató de impedir mediante acciones provocadoras en la frontera entre Nicaragua y su país. Así las cosas, tras un relativo período de calma, este Lunes 21 de Septiembre Zelaya consiguió introducirse ilegalmente en territorio hondureño y llegar a Tegucigalpa; donde se refugió en la embajada de Brasil. Rápidamente, una muchedumbre de partidarios de Zelaya se agolpó en la zona y las fuerzas del orden hondureñas trataron de dispersarles, rodeando además el edificio de la embajada de Brasil. El toque de queda se convocó, como en otras ocasiones del verano, haciendo que en los últimos días se desatase entre la población el pánico ante un posible desabastecimiento: produciéndose consiguientemente una serie de saqueos a la sombra del caos político.

Han muerto algunos manifestantes y alguna persona "que pasaba por allí": muy pocos pese a la magnitud de la disputa política que está sucediendo y pese a las reiteradas denuncias, que se han producido sin cesar durante todo el verano, de "genocidio" (concepto del quealgunos hacen un abuso intolerable), "atrocidades" y "atentados contra los Derechos Humanos". Pero este tipo de denuncias tienen toda la pinta de ser interesadas exageraciones de hechos puntuales que, por otra parte, consituyen el "ruido" de fondo de los poco desarrollados estados centro y sudamericanos: donde policía o ejército son en ocasiones fuerzas bastante descontroladas y poco profesionales. Por otra parte, los partes policiales acerca de "fuego cruzado" o "tiroteos" con manifestantes partidarios de Zelaya están lejos de poder ser descartados como invenciones interesadas dado el elevado número de armas de fuego que están en poder (legal e ilegalmente) de los ciudadanos de Honduras. Puede decirse, bajando al plano de los incentivos políticos más primarios, que actualmente los muertos civiles no son algo que Micheletti se pueda permitir y sí sin embargo algo que a Zelaya le beneficia. Máxime si estamos, como expliqué previamente, ante una pugna entre violadores de la ley.

La explicación del general rechazo al gobierno de Micheletti no procede de un análisis serio de la legalidad hondureña por cuanto, en un principio, las actuaciones de Zelaya estaban claramente fuera de la ley y, es más, eran precisamente contrarias a la ley. El rechazo internacional procede de "las formas": básicamente el que militares armados asalten la casa del presidente. Esto, que tal vez fue inevitable, se convirtió, como ya dije, en intolerable en el momento en que a Zelaya se le mete en un avión hacia Costa Rica. Porque no es forma de tratar a un alto cargo de un Estado. En este caso, como en su día el respaldo de la inmunidad de Pinochet por parte del gobierno británico, el apoyo a Zelaya se basa en el respeto al mínimo decoro institucional. En pocas palabras: que ningún presidente de gobierno puede aceptar lo que ocurrió en Honduras porque no querría que le pasase a él. Porque si bien la teoría de un senil Fidel Castro (llegó a acusar a los norteamericanos de "ocupar Honduras") acerca de un "efecto dominó" de golpes "fascistas" contra los gobiernos de izquierda del continente americano es poco creíble, el exilio de Zelaya y la pacífica ascensión a presidente (por muy interino que sea) de Micheletti, en los términos que se produjo, serían un peligroso precedente.

Hoy, Micheletti ha aceptado la mediación internacional, pero el futuro de Honduras permanece en el aire. En todo caso se ha demostrado que, en último término, no hay ley o Constitución que pueda defenderse de la deslealtad de quienes en teoría las promueven o aplican. Es necesario algo más y máxime en lugares donde tanta gente vive en la pobreza o ve como ese estado por el que se pelean sus dirigentes, a veces tan infantilmente, es incapaz de garantizar el orden público en calles infestadas de criminales y pandillas. Mientras estos hechos no cambien, hablemos de Zelaya o cualquier otro, Honduras estará siempre abocada a ir de la anarquía al despotismo y del despotismo a la anarquía. Porque allí donde la ley son sólo palabras hace tiempo que la democracia es una farsa y no sólo eso, sino que, finalmente, la normalidad que asegura la corrupción (una mano lava a la otra) acabará por estallar por los aires. Eso, y no otra cosa, ha sucedido en Honduras. Se intercambian falacias jurídicas, se citan entre sí artículos y leyes, pero en el fondo nadie está del lado de la ley sino en "su bando". Y es que para unos la ley no importa cuando se trata de hacer la revolución, y para otros no importa cuando se trata de impedirla. El resultado es el mismo: el gobierno de los hombres y no de las leyes.

En cualquier caso, a día de hoy, el presidente legítimo de Honduras es Manuel Zelaya pero, mediando normalidad, debería ser juzgado por la comisión de graves delitos contra la constitución de su país. Lo más seguro, sin embargo, es que no suceda nada de eso. Por otra parte, no se puede finalizar sino señalando el evidente papel desencadenante de todos estos sucesos de la Venezuela liderada por Chavez: empeñada en un proceso, sin rival hasta ahora, dado el desinterés (tras la desaparición de la URSS) de EEUU por la zona, de construcción de una amplia "esfera de influencia". Un proceso que, en un momento u otro, culminará en la completa ruina de Hugo Chavez pero, desgraciadamente, la de muchos americanos inocentes.




"Los gobiernos, en general, no tienen sino dos medios de vencer la resistencia que oponen los gobernados: la fuerza material que tienen en sí mismos y la fuerza moral que les prestan los fallos de los tribunales.

Un gobierno que no tuviese sino la guerra para hacer obedecer sus leyes estaría muy cerca de su ruina. Le sucedería probablemente una de estas dos cosas: si fuera débil y moderado, sólo emplearía la fuerza en el último extremo, y dejaría pasar desapercibida una gran cantidad de desobediencias parciales; entonces el Estado caería poco a poco en la anarquía.

Si fuera audaz y poderoso, recurriría al uso de la violencia y, bien pronto, se le vería degenerar en puro despotismo militar. Su inacción y su actividad serían igualmente funestas para los gobernados.
El gran objetivo de la justicia es sustituir con la idea del derecho la de la violencia, colocando intermediarios entre el gobierno y el empleo de la fuerza material."

Alexis de Tocqueville dixit.




Este artículo está dedicado con cariño a Celia, sin cuyos esfuerzos por hacerme madrugar este artículo no habría sido posible.

domingo, septiembre 20, 2009

Liberales de pacotilla

Daniel Rodriguez Herrera es, evidentemente, un tipo de esos que vivieron su adolescencia (y no tan adolescencia) aporreando guitarras con los grupos de catequesis y catecumenado de su parroquia: ya saben, destrozando Simon y Garfunkel o a los "demoníacos" Beatles. En un primer plano todo aquello sería para Daniel una forma de manifestar su fe sincera: en un segundo y más real sería un desesperado intento por socializarse de una persona bastante torpe en ese campo.

Sea como fuere, y bromas aparte, Daniel Rodriguez Herrera está en plena campaña de autopromoción. Daniel siempre vio Redliberal como una forma de presentarse ante gente con verdadero poder como alguien "a tener en cuenta" por su chiringuito de Internet. No es algo que él haya inventado. En su día denuncié, como algunos recordarán, que los gerifaltes de Redprogresista se fueran en tropel a nada menos que un congreso del PSOE a hacerse fotos con Pepiño Blanco y dar parrafadas del tipo "qué es un blog progresista" o "qué es la red de redes". Daniel no tengo muchas dudas de que aspiraba a esa misma clase de contacto pero con, evidentemente, el PP. Pero, como sabéis, las cosas a veces se tuercen. Ahora sólo que Esperanza.

Como ya denuncié, y Daniel no hizo nada al respecto por evidentes motivos, Redliberal contaba desde hacía unos cuantos meses en su índice de blogs con casi un tercio de bitácoras completamente inactivas. La cosa era más seria, porque hasta hace aproximadamente un año Daniel Rodriguez Herrera daba cuenta puntual de los blogs que agregaba a Redliberal y los blogs que se deban de baja "por estar inactivos". Siendo así, es evidente que en el momento en que dejaron de acudir bloggers a Redliberal, y empezaron a irse algunos, Daniel incluyó en su cada vez más reducida lista de bitácoras asociadas nada menos que a decenas de blogs cuya inactividad se remontaba a casi un lustro atrás. Daniel sólo corrige este hecho ahora por varias posibles razones. Siendo una de esas razones el hecho de que pueda haber estado recopilando blogs "liberales" para poder asumir una actualización de bitácoras que no dejase esquelético el índice de blogs. La otra, y que a mi me seduce más por el hecho de venir en la nueva hornada el señor Girauta, es que Daniel está intentando dar algún golpe de efecto para evitar su hasta ahora imparable declive en Libertad Digital (LD).

Si Daniel adopta ahora la postura de actualizar Redliberal y, lo más importante, incluir a Girauta, es por reivindicar su papel de reina madre del "liberalismo" blogosférico y seguramente un muy osado intento de acercar a Girauta al proyecto esRadio: del que el catalán está fuera, en principio, por la presencia de César Vidal (quien forzó la salida del catalán de su Linterna en COPE). Un gesto osado, como decía, pero del todo necesario por parte de una persona cuyas ambiciones de protagonismo y colocación se encuentran a día de hoy muy lejos de verse realizadas: reducido él, como su amigo Fernando Díaz Villanueva, a ser "chico para todo" en una esRadio sin contenidos ni profesionales y en la que acuden a todo programa a "hacer bulto" y teniendo que aguantar incluso las ironías y mofas al respecto del mismo Luis Herrero (quien los calificó en el aire, precisamente, como "chicos para todo" y "okupas"; añadiendo un "venga a la hora que venga siempre están por aquí estos tipos". Cosa a la que respondió, también en el aire, Fernando Díaz Villanueva emitiendo un lacónico "a nosotros nos basta con estar aquí"). Semejante desdicha se explica porque Daniel Rodriguez Herrera debe su presencia en el proyecto de esRadio a su disposición de no cobrar nada o casi nada (todo esto, además, con el antecedente de que tanto él como Fernando Díaz Villanueva fueron desplazados en Libertad Digital: cuando su programa fen LDTV fue cancelado). Se rumorea también que desde hace tiempo hay en LD quienes quieren echar a Daniel Rodriguez Herrera y a su gente.

Siempre se me dijo desde diversas esferas que Losantos no conocía de las actividades y opiniones (algunas verdaderas atrocidades) de las personas a las que ha dado cobijo Daniel Rodriguez Herrera. Quedé disuadido de la inexistencia de semejante desconocimiento desde el momento en que, primero en su columna de El Mundo y después desde su micrófono en La Mañana de COPE, Losantos hizo varias declaraciones manifestado su repugnancia y desprecio por las ideas anarcocapitalistas de "algunos que escriben en los suplementos de LD". Siendo el turolense persona visceral (legendarias son sus purgas de tertulianos en su espacio de La Mañana de COPE) resulta inexplicable en base a semejantes declaraciones el que la gente del IJDM siguiese aportando un cada vez mayor número de columnas y artículos en LD. Pero, de nuevo, tenemos posibles respuestas a este aparente misterio. Tales son: 1º) El respaldo financiero de Jesús Huerta de Soto y otros grupos teocón norteamericanos al IJDM y 2º) el carácter amateur y, por tanto, gratuito de los enchufados de Daniel Rodriguez Herrera provenientes de Redliberal y el IJDM en un contexto de varios años de números rojos rojísimos en LD. ¿Cómo si no explicar que en el periódico digital de Losantos se defienda la tradición del burqa?

¿De dónde saca el dinero el IJDM? Tales fondos proceden de la fortuna personal del catedrático de universidad pública (menudo anarquista) Jesús Huerta de Soto y determinadas sectas "académicas" y muy muy cristianas de más allá del charco. Esto se deduce de que al prácticamente estéril y repetitivo "think tank" en que consiste el IJDM reciba las atenciones de una organización de extrema derecha norteamericana como la Fundación Atlas (que en corto espacio le dedicó dos premios) al mismo tiempo en que afloraban más y más artículos antiabortistas y antilaicistas en sus páginas. Es también notable la colaboración del IJDM con el Mises Institute: una organización norteamericana pretendidamente liberal que cultiva en sus entrañas una suerte de movimiento neo-confederado con muchos colaboradores de pasado nada demócrata y menos tolerante. La intervención del presidente del IJDM Gabriel Calzada en algunos medios de comunicación norteamericanos con motivo del informe del IJDM sobre las energías renovables (que halló réplica en Expansión) confirman su relación con los think tanks de ultraderecha americanos. Se habla incluso de que el IJDM busca fondos para organizar una universidad privada en las Islas Canarias, ¿alguien se imagina de dónde procederían profesores, promotores y fondos? Por otra parte, todas las incorporaciones a LD que desde Redliberal ha realizado Daniel Rodriguez Herrera son de un marcado corte conservador. Pero es que la política editorial de LD parece cada vez más pasar por ceder columnas de opinión a más y más periodistas y "expertos" norteamericanos relacionados con el movimiento teocon.

Con estos mimbres podemos concluir que sería difícil a estas alturas ver en Redliberal y el IJDM otra cosa que el instrumento de promoción para una serie de personas cuyo núcleo lo constituyen Daniel Rodriguez Herrera y sus amigos y que tienen todos detrás un oscuro conglomerado de fundamentalistas cristianos y grupos de extrema derecha norteamericana. No son más que liberales de pacotilla.




"Todos los aduladores son mercenarios, y todos los hombres de bajo espíritu son aduladores"
Aristóteles dixit.

martes, septiembre 15, 2009

εμφύλιο

"Tan cruel se desarrolló la guerra civil, y aún lo pareció más porque aquella fue la primera, ya que más tarde en cierto modo todo el mundo griego, valga la expresión, se vio sacudido al disputar en cada lugar los dirigentes del pueblo y llamar a los atenienses, y los oligarcas a los lacedemonios. Si bien en la paz no tenía excusa ni estaban dispuestos a llamarles, al entrar en guerra las peticiones de alianza en beneficio de ambos bandos, tanto para perjuicio de los rivales cuanto, a consecuencia de lo mismo, para acrecentamiento de su propio poder, eran atendidas fácilmente en provecho de los deseosos de alterar la situación.

Se produjeron muchos horrores en las ciudades durante la guerra civil, horrores que se dan y se darán siempre mientras sea la misma la naturaleza humana, más violentos o atenuados y diferentes de aspecto según la modificación de las circunstanciasque se dé en cada caso, ya que en la paz y yendo bien las cosas, tanto ciudades como individuos tienen mayor discernimiento por no estar sometidos al apremio de la necesidad; pero en la guerra, al suprimir el bienestar cotidiano, resulta ser un maestro de violencia y acomoda a las circunstancias los sentimientos de la mayoría.

(...)

Las garantías mutuas eran ratificadas menos por la sanción divina que por la complicidad en el delito. Las buenas palabras de los contrarios se aceptaban con previsión realista, por si ganaban, y no por nobleza de espíritu. Se prefería responder a una ofensa a no haberla recibido. Y los juramentos, si es que los había de acuerdo, tenían vigencia momentánea por prestarlos cada bando ante el apuro, ya que su validez no tenía otro fundamento. Llegado el caso, quien tomaba la delantera en un golpe de audacia, si veía indefenso al otro, disfrutaba más de su venganza por la fe burlada que si lo hubiese hecho a las claras, y ponía en su haber tanto la seguridad como el hecho de recibir un premio a su inteligencia por vencer con engaño. Y es que la mayoría prefiere ser malvado y llamarse hábil a ser torpe y llamarse bueno; de esto se avergüenzan, mientras de aquello se hace alarde. Causa de todo ello es el poder, por la ambición que conlleva de riquezas y honores.

(...)

En consecuencia, ni unos ni otros se regían por la piedad sino que por la beldad de sus palabras gozaban de mayor prestigio quienes lograban sus éxitos de un modo abominable. Los ciudadanos de en medio perecían a manos de ambos, ya porque no colaboraban, ya por envidia de que sobreviviesen.

(...)

Los torpes sobrevivían las más de las veces, ya que por recelar de sus propias deficiencias y de la inteligencia de sus rivales, temiendo quedar en desventaja a la hora de hablar y que los otros se les adelantasen en sus intrigas gracias a la versatilidad de su espíritu, pasaban audazmente a la acción. En cambio, los otros, pensando con desprecio que se darían cuenta antes y que a la hora de actuar no necesitaban contar con nada que no tuvieran por su inteligencia, al no precaverse perecían en mayor número."


"Historia de la Guerra del Peloponeso" Tucídides.


martes, septiembre 08, 2009

EsRadio, es mentira

Desde que COPE anunció que prescindiría de los servicios de Federico Jiménez Losantos pareció bastante evidente que Ignacio Villa se haría con el mando de "La Mañana". El efecto de la llegada de Villa ha sido positivo en algunos aspectos pero, en conjunto, "anticomercial" y ennegrecido por el viraje reaccionario de la cadena. Así, uno puede comprobar que las tertulias de "La Mañana" de Villa son más plurales que las de Losantos (siempre un apenas disimulado linchamiento de algo o alguien) pero que en ellas las "obsesiones" de la Iglesia están mucho más presentes: tan es así que discutiendo acerca de las políticas económicas a implementar para salir de la crisis a uno de los contertulios se le ocurre, por ejemplo, hacer una llamada a un "pacto nacional en el tema del aborto". No ayuda a mejorar este oscuro perfil el tono clerical de Ignacio Villa y, claro, esa ocurrencia suya de poner como sintonía de su programa un toque de campanas: acaso llamando a misa. Cosa ésta que, siendo Juan Manuel de Prada ubicuo colaborador, toma un sentido en absoluto cómico. Para más inri, el otro acierto de COPE de poner al frente de las dos últimas horas de "La Mañana" a Enrique Campo y Ely del Valle (ambos buenos locutores de "entretenimiento" y que han traído más variedad a unas horas que con Losantos eran puro cartón piedra) ha sido ya echado por los suelos por la decisión de COPE de despedir a un colaborador en temas Científicos ("Galileo: sabemos donde vives") por ser ateo militante. Se adivina, pese a las mejoras realizadas, un contundente golpe a la audiencia de "La Mañana" y, por tanto, de COPE.

Estoy convencido de que Ignacio Villa va a ser un personaje de mera transición para que José María García (catolicísimo él) se haga con "La Mañana de COPE" sin ser sustituto "de nadie", esto es: sin comerse el bajón de audiencia causado por la marcha de Losantos y que o mucho me equivoco o será demoledor. Será la herencia envenenada de haber consentido tanto a Losantos: rodarán cabezas en COPE y puede que, como decía, esto ya esté previsto. De ahí, por cierto, que Carlos Herrera, amistades aparte, felicite efusivamente a Losantos por su nueva cadena: Ondacero tiene mucho que ganar de la "escisión" losantiana de COPE.

Lo cierto es que hay algo de bueno en que surja otro medio de comunicación. El problema en este caso es que EsRadio no es más que "COPE 2": algo así como cuando una agrupación local del PP o del PSOE se echa al monte para seguir al alcande trincón de turno y se hacen llamar "Independientes por Ferrol" o "Independientes por Belchite". Porque aportar, EsRadio no aporta absolutamente nada: supone una mera continuación del griterío derechista aceptado por COPE durante años porque creía servir a los fines del PP. Por si cupiese alguna duda del "nivel" de algunos de los personajes convocados bastará decir que en el programa de la tarde, dirigido por Luis Herrero, está de colaborador el señorito Fernando Díaz Villanueva: un señor que, a tenor de lo que se puede encontrar por ahí firmado por él, estaría vetado de cualquier medio de difusión medianamente serio o con una saludable aprensión por las demandas judiciales. Evidentemente no es el caso de EsRadio pues a su frente está un Losantos condenado reiteradas veces en los tribunales por insultar y calumniar. Periodismo en estado puro.

César Vidal, por su parte, comenzó ayer su programa evocando a Leónidas (algo mucho más significativo de lo que parece: en EsRadio luchan, al igual que los espartanos, por "el honor" y no por "la libertad") y no se le ocurrió otra cosa que afirmar, rotundo, que "EsRadio" "no nace de favores políticos". Mas bien nace de un favor político bastante llamativo por parte de Esperanza Aguirre (que el propio Vidal entrevistaría en su programa) y, además, que no es poco, de la desvergonzada mala fe de Losantos: quien siendo empleado de una cadena de radiodifusión se aprovechó de su puesto para promover otra cadena que sería directa competidora de la que le pagaba el sueldo (y la que, entre otras, escamoteó la emisora que le concedió Esperanza Aguirre). Losantos obró así faltando a uno de los deberes básicos del trabajador fijados en el artículo 5 d) del Estatuto de los Trabajadores, además de ser una evidente bajeza. Pero no, tenemos que aguantar esas lamentables babosadas de que EsRadio es el milagro de la libertad, el milagro de la decencia y el milagro de la libre empresa. Muchos milagros para tan poco santo.

Y por cierto: en LD desde hace mucho tiempo que hay columnistas y articulistas que defienden cosas que van desde el burqa (liberalización cultural, dirán) a la "libre" venta de órganos (liberalización de la servidumbre, dirán). Pero curiosamente nadie defiende la liberalización del negocio farmacéutico. ¿Será porque Alberto Recarte, uno de los principales accionistas de LD y dirigente de la misma, recibe puntuales sinecuras de un negocio, heredado, de farmacias? Motivo, supongo, que le llevó a defender el vigente y muy antiliberal modelo gremial de farmacias en LDTV ¡Oh excelsos liberales! ¡Campeones de la libertad!

Siendo sinceros este país es una puñetera cuadra: donde siempre nos dan a escoger entre la mierda y la inmundicia. Y, aceptémoslo: Losantos despierta muchas simpatías no porque defienda esto o lo de más allá (al fin y al cabo ha cambiado radicalmente de opinión en ya demasiadas ocasiones) sino porque lo hace gritando e insultando. Y la libertad, aunque les parezca increíble a tantos indocumentados, no depende de la existencia de camisas pardas o de una emisora concedida a dedo por Esperanza Aguirre. La libertad no puede depender de algo así y si así fuese resultaría despreciable. Quienes ayer en COPE, y hoy en EsRadio, afirmaban representar una valerosísima resistencia ante los medios respaldados por "el poder" y todos sus "enchufados" se han convertido precisamente en la voz del poder y en aspirantes al enchufe. ¿Y qué es toda esta gente de EsRadio sino una turba de enchufados respaldados por el poder? Resta preguntarse: ¿no era malo ser incondicional de algunos políticos?, ¿no era malo el sectarismo?

Malos tiempos para la derecha.




"Lo que antes ser muy mal / Permanecer todo igual / Y hoy resultar excelente." J. KRAHE.


martes, septiembre 01, 2009

By the lights of perverted science

Los lectores de blogs habrán podido durante este día ver muchas anotaciones a lo largo de la "blogocosa" haciendo referencia al 70 aniversario del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Tal es así porque fue un primero de Septiembre de 1939, sobre las cuatro de la madrugada, cuando Alemania agredió a Polonia. Dio comienzo, como les habrán dicho, una de las mayores pesadillas de la historia de la humanidad y que se cerraría sólo a costa de un contador de muertos y damnificados nunca visto. Pero, tal vez por ser original, les confesaré que para aniversario a recordar habríamos de fijarnos no en el día 1 sino en el 3 de Septiembre: fecha en la que Reino Unido, la Commonwealth y Francia declaran la guerra a Alemania.

Es por todos conocida la notoria lista de agravios que las por entonces llamadas "democracias liberales" toleraron a la Alemania de Hitler. Hoy día mucha gente sigue asombrándose de que algunas cosas se toleraron. Inmediatamente parecerá increíble que Reino Unido y Francia tolerasen la conquista, y desmembramiento, de Checoslovaquia: cuya capacidad industrial pronto se puso al servicio de la maquinaria de guerra que habría de avituallar a los ejércitos que serían luego lanzados sobre polacos, daneses, noruegos, belgas, holandeses, luxemburgueses, británicos y franceses. Estos locos hechos, consagrados en el tratado de Munich, fueron en su momento presentados como una victoria del pacifismo y, desde luego, fueron asimismo alimentados por hábiles, e hipócritas, declaraciones pacifistas de Hitler. Aún cuando empezó la guerra fueron muchos quienes se opusieron en Reino Unido al reclutamiento de un ejército. A la fallecida tripulación del primer avión alemán que se estrelló en suelo inglés le fue concedido un entierro militar con todos los honores. Del mismo modo, mientras los alemanes arrasaban Polonia los aliados bombardearon Alemania con miles de... panfletos pacifistas. No se quería luchar y, finalmente, sólo se luchó en los términos de Alemania.

Mucho se ha discutido acerca del relativo absurdo de una alianza militar de asistencia mutua entre Francia, Polonia y Reino Unido. Fuese diplomáticamente tolerable o no (¿qué sentido tiene eso si el que se molesta es un país que no respeta los contenidos de tratado alguno?) cuando los alemanes se lanzan contra Polonia no era impensable que se fuese a dar inicio a una guerra de desgaste como la de 1914: de hecho así lo imaginaban muchos en la época. La idea de ayudar en semejante contexto a Polonia no era exótica. No en vano, como los generales alemanes reconocieron tras el conflicto, un avance del ejército francés sobre la frontera occidental alemana antes de que fuese liquidada la campaña polaca hubiese supuesto una muy probable temprana derrota de Alemania (y no sólo por el mayor número de tropas disponibles de los franceses en ese sector sino porque las tropas alemanas en la frontera con Francia y el sector inmediato no tenían combustible ni municiones suficientes para mantener la lucha mucho tiempo). Dicho lo cual la pregunta no es si la alianza con Polonia fue una "absurda" provocación sino por qué no se atacó a Alemania cuando ésta rechazó retirarse de suelo polaco. La razón, de nuevo, es que no se quería luchar.

No se quería luchar no sólo por el terrible coste que, en los términos de 1914-18, implicaba una campaña ofensiva. No se quería luchar, principalmente, porque durante el período de entreguerras hubo un sistemático esfuerzo revisionista y relativizador del papel de la guerra en la política occidental. Tan es así que se llegó, además de a prohibir la guerra en un papel mojado, a conceder la razón al vencido. Esta pusilanimidad fue fruto de la labor de algunos intelectuales. El producto político de su revisión tal vez fuese lo que llevó a Adolf Hitler a comenzar su intervención en el Reichstag el 1 de Septiembre de 1939 hablando de lo que ellamaba siempre el "Dictado" de Versailles.

Versailles fue un tratado duro, sí, pero es un mito hoy por muchos todavía alimentado el que era "imposible de cumplir" o "humillante". Era imposible de cumplir para quienes no querían cumplirlo (los sucesivos gobiernos alemanes: que dirigían un Estado cuyo territorio al fin y al cabo no había sido conquistado en la guerra que ahora tenían que "pagar") y, por supuesto, era humillante para unos nacionalistas alemanes que creían no haber perdido guerra alguna sino haber sufrido la traición de "enemigos internos" (los judíos y los bolcheviques). Porque lo cierto es que Versailles podría haberse cumplido y Alemania perdió verdaderamente la Primera Guerra Mundial: la ofensiva alemana de 1918 favorecida por la capitulación bolchevique ante Alemania fue rechazada y la consiguiente contraofensiva aliada, ya con un amplio apoyo norteamericano, llevó la derrota y el caos a los ejércitos alemanes: cuyos soldados empezaron a rendirse en masa.

El problema de Versailles no fue que fuese imposible de cumplir por Alemania sino que las medidas necesarias para imponerlo se convirtieron en impopulares entre los propios aliados. Y es que una vez los gobiernos alemanes emplearon a su propia opinión pública para violar más y más cláusulas del tratado (el "descontento de los alemanes" fue empleado como herramienta de política internacional profusamente luego por Hitler: que a cada movimiento osado que hacía convocaba un plebiscito para "legitimarse") Versailles requeriría de una ocupación de territorio alemán. Es por esto que Francia ocupa en 1923 el Ruhr. Era ya políticamente tarde: la operación fomentó el ultranacionalismo en Alemania y despertó "simpatías" en el exterior por el "maltrato" a los alemanes. Alemania, ya víctima, podría más tarde prepararse impunemente para "su venganza".

Y efectivamente Alemania conseguiría su "desquite" con el colapso de Francia en 1940, llegando luego, como es sabido, a dominar durante tres años la práctica totalidad del continente europeo: lugar en el que la "maltratada Alemania" consumaría su más loca venganza contra los judíos y otras minorías.

El revisionismo que posibilitó el rearme alemán, y el desarme de las democracias, siguió términos similares a los del oligárquico Tucídides: quien llevado de su condición aristocrática y su resentimiento (fue exiliado de Atenas por su ineptitud militar) describió la lucha de Esparta contra Atenas como una guerra de liberación y contribuyó al descrédito de la democracia. Baste decir que el fruto de la guerra del Peloponeso, en palabras de Donald Kagan, fue la sustitución de un imperio con objetivos liberales (libertad en los mares y liberación de las ciudades griegas en manos de Persia) a otro con ningún otro objetivo que el latrocinio y que abandonaría a miles de griegos al dominio persa: como el amañado por Lisandro.

La historia contrafáctica explícita (constante y trivializadora) es meramente recreativa. Lo que ocurre es que en muchas ocasiones esconde agendas políticas: a veces criminales. Y es que el que "imagina" termina por no enterarse de nada o fomentar que nadie se entere de nada. Porque...¿qué sentido tiene preguntarse si hubiese sido posible un trato entre la Alemania nazi y Polonia a propósito del corredor polaco a la ciudad internacional de Danzig? Porque que uno sepa el corredor de Danzig fue la enésima provocación alemana y, tal y como era el carácter de las instituciones de la Alemania nazi (caóticas y en cierta medida inexistentes) la política sólo podía avanzar a golpe de audacias, de saltos cada vez más alocados hacia adelante de parte del líder carismático. Además de que, en el plano económico, Alemania necesitaba saquear a sus vecinos para asegurar su modelo de autarquía. El peligro, en suma, de estos revisionistas es que con sus frivolidades hagan olvidar lo esencial: NUNCA MÁS.




"Al comenzar y dirigir una guerra no es el derecho lo que importa, sino la victoria."
Adolf Hitler dixit.

PS: afirma Albert Esplugas en los comentarios de su blog:

"Más bien sospecho que no os gusta la conclusión de Buchanan y queréis desecharla de antemano con esta enmienda a la totalidad. Que no os convenza es otra cuestión, pero los juicios históricos se disputan con datos e interpretaciones. Sin duda la multiplicidad de variables que señala Alberto debería darnos pausa a la hora de emitir una conclusión (cuidado, en cualquier sentido), pero no creo anule el debate."

En este blog se sigue esperando alguna clase de respuesta a una réplica que desde aquí se realizó a un disparatado artículo suyo sobre la fuerza combativa del imperio japonés en 1945. Claro que para Esplugas no se trata de datos, nunca. Se trata de ser provocativo aún al precio de desarrollar un discurso propio de un filonazi (con artículos diciendo que los alemanes desconocían el Holocausto, en contra de los bombardeos aliados sobre Alemania y ahora hablando de soluciones pacíficas con Alemania en 1939...)