jueves, febrero 26, 2009

Robar votos

Y de nuevo está aquí el voto útil, señoras y señores. Lo que resulta sorprendente es que alguien se lo saque de la manga ahora y lo esgrima con gesto de fabuloso maestro de la escena. Tal vez en eso ayuden esos medios de comunicación que asisten a las alocuciones de sus políticos preferidos con teatral gesto analítico y aplauden hasta sus más pueriles ocurrencias. Les van las subvenciones en ello.

De nuevo el PP llama a salvar España en Galicia. Porque todo lo que sea que el PP no gobierne será lo contrario a salvar a España. Que el PP no gobierne supone la ruina de España. Y así suma, suma y sigue. El voto del miedo. Y en el caso gallego tiene dos vertientes: evitar que gobiernen los rojos del PSOE y evitar que gobiernen los nacionalistas del BNG.

Desde UPyD antes y durante la campaña electoral no se ha podido ser más claro: quien sólo quiera cambiar el nombre del que manda o las siglas del gobierno que no vote UPyD, UPyD no es su opción. Como, efectivamente, no lo será.

Ya llegando al final de la campaña electoral en Galicia y País Vasco creo que es momento de hacer ciertos balances. Algunos de ellos los reflejaré aquí en un futuro pero uno en concreto me parece del todo necesario revelarlo: en la calle quienes han sido más reacios al mensaje de UPyD, descontando a los evidentes (los separatistas), han sido precisamente los notablemente derechistas. Algunos de ellos reconocían ver en Rosa Díez a "una mujer valiente" pero todos ellos acudían con una saña y mal gesto notorios al tema del aborto cuando no a una directa y nada educada mirada de desprecio. Algunos llegaron a decirme que Rosa Díez era "una comunista". Sí, parece que UPyD no es ese partido dirigido por gente de izquierdas y votado por los más derechistas de la derecha...

Pero es que, como ya dije, que UPyD sea un partido a medida de la ultraderecha es sólo una fabulación que interesa a PP y PSOE. Y es que la actual dirección del PP no puede aceptar la idea de que el centro político esté siendo objeto de la expansión de UPyD y por ello participa activamente de la estrategia actual del PSOE: UPyD no debe ser considerado porque está votado por ultras, por "fachas". Debe decirse que el PP, dada su estrategia frentista, no puede prescindir de sus propios "fachas" pero sabe perfectamente que son éstos sus más fieles votantes. Y por ser esto así se puede permitir el lujo de insultarles en cabeza ajena, como hemos dicho, o insultar periódicamente su inteligencia oponiéndose a cualquier reforma social del PSOE estando en la oposición y no revertir ninguna estando en el poder.

Pero decía antes que UPyD no aspira al voto de quienes simplemente quieren evitar que menganito o fulanito estén en el poder. Y esencialmente el voto útil no es sino la expresión más significativa de esa pretensión. Una enorme cantidad de personas en España sigue creyendo, y de hecho ya van muchas generaciones que lo han creído, que los problemas y amenazas que obsesionan al país se pueden solucionar cambiando a las personas. Yo por mi parte creo que si algo resulta evidente a estas alturas es que el problema son las instituciones y las dinámicas a que nos conducen. Porque, y esto es algo que algunos periodistas mágicamente deciden olvidar a dos días de cualquier cita electoral, en España hace tiempo que gane quien gane mandan los nacionalistas. Y es que en todas las regiones de España donde el nacionalismo periférico tiene asiento tanto PP como PSOE han dejado que la cultura de la separación, la obsesión tribal y regional-localista con "la identidad" lo invada todo. No, señores: Feijóo no pondrá término a la ofensiva nacionalista sino que más probablemente tratará de encauzarla en beneficio propio, igual que Manuel Fraga. ¿No se beneficia el PPdeG, precisamente, de la asistencia y "colaboración" de un buen número de impresentables caciques del rural? Y eso implica dosis obligatorias de regionalismo. Dosis que con el discurrir del tiempo han acabado por hacer del PPdeG un partido adicto a unas tesis más o menos adulterada de lo que constituye el discurso del BNG o la Mesa de Normalización Lingüística: esa covachuela de cínicos despiadados creada al amparo de los gobiernos de Fraga. Y como con esto de lo narcótico cunde mucho el ejemplo, el mal ejemplo, vemos que PSOE o, por irnos a la curiosidad, IU han adoptado también progresivamente un discurso explícitamente regionalista que habla de países y naciones diferenciadas.

Que los políticos en último término no se crean una sola palabra de las que dicen (como resulta evidente del solo hecho de escuchar hablar "gallego" a personas como Touriño) no es un consuelo. No lo es porque, insisto, los hombres no son el problema. Los nombres y las ambiciones van y vienen: pero la ambición fundamental permanece. Y el actual sistema asegura, subvenciona e incentiva que los políticos de comunidades autónomas de este país traten de legitimar, de blindar, sus centros de poder locales a costa de lo que sea.

Cuando el "lo que sea" sustituye a "lo que nos une" algo malo sucede. Algo tan terrible que su origen no puede cifrarse en la maldad puntual de un sujeto sino en la maldad de todo un sistema. Un sistema que se debe reformar. Y si no se reforma hoy se reformará mañana. Y se puede hacer de forma práctica: aprovechando precisamente las ambiciones de PP y PSOE, como hacen los enemigos de la libertad y la igualdad en este país desde hace lustros. Es preciso que los ciudadanos responsables metamos una cuña en todas y cada una de las instituciones representativas españolas. Es preciso que los ciudadanos responsables seamos la llave del poder. Y eso no nos lo traerá ningún salvapatrias con aspiraciones funcionariales. Que, además, se presente como salvador de Galicia contra "el despilfarro" de PSOE y BNG sólo puede entenderse como broma pesada estando pendiente de juicio por evasión de impuestos a quien iba a ser el responsable económico de su gobierno (el cesado cabeza de lista por Orense del PP) y estando aún por ahí pendiente de construir ese monumento al despilfarro ideado por el PP gallego llamado "Ciudad de la Cultura"...

España no se puede "salvar" con una papeleta al PP. Y ni siquiera debe salvarse: debe reformarse. Y eso pasa precisamente apostando por el único partido que no aspira al voto de quienes hacen política con las entrañas y hacen de las entrañas la política. El único partido que aspira a "robar" los votos de todos porque los votos no son de nadie. Y le pese a quien le pese dicho partido, hoy por hoy, no es otro que Unión Progreso y Democracia: Un Partido Diferente.

El resto... el voto útil de lo inútil.





"No por miedo sino por el sentimiento de lo que es justo debemos obrar el bien"
Demócrito dixit.

miércoles, febrero 18, 2009

El nacionalismo gallego: fundamentalistas y tontos útiles

El nacionalismo gallego se nutre principalmente de dos clases de voto: el fundamentalista y el frívolo.

El sujeto fundamentalista tiene su corazón dividido entre los movimientos marginales (sectas muy activas, violentas y por tanto del todo necesarias para el separatismo de salón y oficina pública; hablamos de AMI, BRIGA o NÓS-UP y un cierto etc) y la gran casa de “todos” que representa el BNG (más unitario que nunca tras su relativamente reciente abandono del asamblearismo).


Es cierto que el fundamentalista varía el volumen en que publicita sus pretensiones, el nivel de su violencia, pero el objetivo es de una brutalidad análoga: la imposición ex lege de una determinada clase de decencia.


El fundamentalista cree que imponer el gallego y el nacionalismo gallego son actos de suprema justicia en base a su particular visión de la historia gallega. Según ésta, el gallego sería una lengua “minorizada” a la que restituir en su posición a través de “todos los medios necesarios”. Podría decirse que el planteamiento fundamentalista está regido por una tautología en absoluto inocente: Galicia para los gallegos.


Pero hablar de gallegos hace preciso, al menos fuera de los cubiles sectarios, remitir a cierta realidad social. Y dicha realidad nos dice que en Galicia son muchos los gallegos que hablan castellano y otros muchos que hablan gallego y que no son nacionalistas o separatistas en absoluto. Circunstancia que obliga al fundamentalista a negar la galleguidad de los primeros (o acusarles de siervos o “cipayos”) y proclamar la ignorancia de los segundos. Eso acaba traduciéndose, Manuel Fraga y BNG mediante, es una aparatosa defensa pública de la “cultura gallega” que margina constante y conscientemente a parte de esa cultura que decide desenvolverse en castellano. Y como en la marginación va implícita la apoteosis del marginador no es extraño que con el tiempo se considere pura obviedad lo que en todo lugar sería tenido por intolerante: “na Galiza en galego”. ¿Es preciso recordar que el marginador siempre se tendrá por víctima?


La alimentación deliberada del chovinismo apenas sí esconde el paralelo cultivo de un complejo de inferioridad útil para el ambicioso y legitimador para el violento. El fundamentalista tiende a la impaciencia. El fundamentalista acaba por concebir su particular “plan”, su particular épica, como una consecuencia directa de una adecuada naturaleza humana. Siendo así, quien rechaza de plano sus pretensiones pasará progresivamente de ser un villano a ser un deficiente y, finalmente, una suerte de animal. Todo esto trae la superioridad cultural del llamado galleguismo: un aumento sostenido de los intolerantes en la medida en que el no creyente se asimila poco menos que al yonqui.


¿Cuántas veces habremos oído respecto al BNG que “es el único que mira por Galicia”? Esto es lo que sostienen un número no pequeño de personas que los fundamentalistas del separatismo no dudarían en calificar de gallegos no normalizados.


Por una parte hablamos de personas que viven muy lejos de ser esas víctimas del sistema, esos hombres y mujeres empobrecidos por el imperialismo castellano que BNG y organizaciones satélites suyas sostienen. Hablamos muchas veces de ese colectivo que la microsociología da en llamar “pijos”. Émulos del Ché, muchos no tienen suficiente con el ultraizquierdismo. Si de “ser guapos” se trata, los de BNG se postulan como reina del baile (no en vano la imagen corporativa del BNG es de una calidad bastante superior a la del PP o el PSOE). Y sencillamente “mola” ser un separatista. Esta clase de votante del BNG, no obstante, tiende a dejar de votarle conforme, por seguir con la reflexión unamuniana, asume su propia fealdad y de paso la del mundo.


Por otra parte hemos de hablar de quienes siendo personas hechas y derechas asumen que el nacionalismo es una correcta e inevitable expresión de una particular defensa “a toda costa” de la región propia. Su visión es tan pueril como la propia del esteta apenas salido de la adolescencia pero por ello precisamente es más grave. Esta clase de personas parecen carecer de la más mínima noción sobre lo que implica la solidaridad o el gobierno responsable, así como una tan natural como censurable indiferencia por la naturaleza de los recursos financieros del Estado (por si alguien piensa que no es precisa una adecuada Educación para la Ciudadanía). Debería decirse a estos que todo sistema de financiación que no sea común es por definición injusto y por cada euro que el nacionalista codicioso obtiene del Estado estamos ante un decremento idéntico de esa cantidad en otra parte de España. Tan mezquinos son estos frívolos “nacionalistas por un día” como para considerar indiferente el que en el resto de España se satisfagan adecuadamente los servicios sociales y gastos precisos para el bienestar de los ciudadanos. ¿He dicho que se creerán muchos de éstos nada menos que progresistas?


Es hora de reivindicar que el progreso de Galicia no pasa por ser más ladrones en Madrid y más caciques en Santiago sino por ser más ciudadanos en todas partes. Y respecto a quienes unen irreflexivamente su voto al de violentos, intolerantes y literatos fracasados cabría preguntarles: ¿dónde acaba el “nosotros” y dónde empieza el “ellos”? Porque el verdadero objeto del progresismo no será sino que la respuesta a dicha pregunta sea: en ninguna parte.





"El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad" Albert Einstein dixit.


martes, febrero 17, 2009

Entrevista a Unamuno


Entrevista de J. M Simal a Unamuno La Voz, 10 de agosto de 1931.

En Don Miguel de Unamuno todo termina o puja por terminar en punta. Como prueba de ello, hasta sus mejillas están ya consiguiendo esta terminación. Y como irrebatible argumento, resista el incrédulo los alfileres de la mirada de Don Miguel y los picotazos de su lengua, y pronto notarán todos los pinchazos convergentes en una sola punta que se adentra, reventando un delicioso dolor mental.

Es el picotazo uno de los talentos de don Miguel.

Sí. Don Miguel ve las cosas y las revienta de un pinchazo. Y en vez de explicárnoslas con el bandullo de las mismas en la mano, nos dice cuán relleno debían tener, en un greguero estallido de paradojas.

Este es otro de los talentos de Don Miguel.

Sí. Don Miguel, mientras las raja, nos dice cómo son las cosas; pero lo interesante es cómo las construye y las repuja luego. Por estas sus facultades de creador es conceptuoso. E iconoclasta. En una palabra... larga: ininterviuvable. Por ser ininterviuvable de don Miguel tiene un tercer talento. Y como en defensa mía ya he llegado a esta conclusión, no quiero adjudicarle más talentos al para mí cerebro más grande que hay en España, incluyendo la afirmación a los españoles que veranean en el Extranjero.

-¡Por vida de sus talentos, don Miguel! ¿Qué le parecen los actuales momentos políticos?

-Si ya no sé qué es República, ni federalismo, ni separatismo, ni comunismo, ni divorcio, ni socialismo, ni Cortes, ni Enseñazas... Por esto tardo tanto a escribir lo que escribo; por esto soy escritor.

Las demoliciones de Don Miguel me han convertido en otra cosa derruida. Me han reventado. Ya dije antes que Don Miguel reventaba a las cosas.

-¿Usted se figuraba igual a como ha sido el tiempo posterior al 14 de abril?

-¿Es verdad que va a implantarse el divorcio? ¿Es verdad? Pues por mí que lo implanten cuando quieran. Mire usted: una vez me preguntaban parecer sobre un autor renombrado. Contesté que no podía emitirlo. No podía emitirlo porque no me iban a creer el que diera: no había leído nada del autor tan renombrado. El mismo desconocimiento tengo del divorcio.

Una boina colgada en el perchero de la habitación se agita de gusto aclamando a Don Miguel.

-¿Qué le parece el comunismo español?

-No son momentos de bonanza estos posteriores al 14 de abril. Veo las cosas envahadas. A fuerza de sincero digo lo que siento. El Gobierno no debiera hacerse tantas ilusiones. Y más acelerado clarificar las voces que emergen de una situación caótica. No sé qué parirá la bola de nieve del invierno que avanza. Creen los actuales gobernantes que ha traído a la República, y es la República quién trajo a ellos. Una prueba pequeña referente al equívoco de quién es la orillada celebración del Pacto de San Sebastián. Me alegro mucho que no se haya festejado este pacto, hecho por los gobernante y no por nosotros.

-¿Y las causas de esta situación tan confusa?

-¡Qué majaderos son los separatistas! Cualquier aldehuela nos demandará el mejor día su Estatuto. Son los separatistas una cuadrilla de literatos fracasados compuesta de locos y de vanidosos. No saben lo que piden. La única petición clara es que quieren ser guapos. Y la majeza es una endemia muy española.

-Que ahora adviene en francamente antiespañola...

-Y el comunismo es la enfermedad de moda. Si a la majeza del separatismo le llamamos endemia, llamémosle epidemia a la de esos señoritos denominados comunistas españoles. Estos últimos aún son más locos, más vanidosos, más ignorantes y más literatos fracasados que los primeros. A unos y a otros se les puede aplicar exactamente la terminación de uno de los pensamientos de Maquiavelo: «Doy la vida por la vanidad».

-¿Trabajan ustedes mucho en el Consejo de Instrucción Pública?

-El Parlamento todavía no ha dado el do de pecho, para el que parece que tiene pulmones. Temo que cuando lo dé, como algunos cantaores, se escuche el mismo demasiado. A veces vibra la Cámara bien; pero otras..., otras es el aullar de una jauría de perros lobos que en las tinieblas barrunta la presa.

-¿Y esto es hambre o falta de sentido político?

-En Instrucción Pública apenas podemos hacer nada. De ninguna manera una ley básica y organizadora. El problema de la enseñanza, uno de los más graves problemas nacionales, está supeditado a la Carta fundamental del Estado. ¿Cómo resolvemos la cuestión del profesorado sin saber si la Constitución va a conceder esta prerrogativa a las regiones? ¿Cómo solucionará la Constitución la enseñanza religiosa? Estas y otras muchas interrogaciones nos agarrotan. Oiga.

-Mándeme.

-Indican por ahí que se vayan los socialistas del Poder. ¿Por qué se van a ir los socialistas del Poder?

-Claro.

-No, no es tan claro.

Mientras me aguanto unos deseos de rascarme, doy la mano a Don Miguel. Tengo un escozor delicioso dentro de la cabeza. El sol llueve luz que me resbala en gotas gordas por la frente. El sol muestra, explica las cosas sin reventarlas ni corregirlas. El sol no consigue que nos escueza ni que nos sude el cerebro por dentro.

Es infinitamente más fácil, pero más tonto, interviuvar a cerebros como el del sol que al singular de Don Miguel de Unamuno.

martes, febrero 03, 2009

Touriño, Feijóo y Quintana: tres candidatos, un mismo problema

Algunas veces la política es asquerosa. Y esta cualidad es bueno que se nos presente de forma habitual pues significa que aún tenemos escrúpulos. Porque para la contención del gobierno y de los personajes que ostentan el poder en las alturas políticas muchas veces no basta una buena constitución política o algunas leyes: es preciso también el sentido del olfato.

No sería preciso ser ningún erudito historiador para recordar, y hacer recordar, a todos el sin fin de epítetos que el régimen (sí, régimen) del señor Manuel Fraga Iribarne mereció de parte de quienes hoy, acampadas sus huestes en los "pazos y castillos" de don Manuel, incurren en desgracias similares a las del de Villalba.

En Galicia asistimos a la triste constatación de que cuando se opta por el gobierno inmoderado pocos son los virtuosos y muchos los rufianes. Porque sólo de inmoderado puedo juzgar un gobierno que nos acostumbra a escándalos diarios y a la "normalización" del caciquismo. Parecería, y sería, casi mezquino el enumerar las hazañas de Touriño y su socio (jefe) Quintana así como las de sus múltiples criaturas (como la insoportable para todos, y hoy defenestrada, señora Bugallo). Baste decir que en Galicia, una de las regiones españolas más pobres, tenemos a un presidente que tiene un coche oficial más caro que el del presidente de los Estados Unidos y que durante esta legislatura ha afrontado una serie de gastos suntuarios que, estuviésemos o no en crisis, resultan asombrosos e inexplicables. Y es que las millonarias reformas del despacho de Touriño fueron vagamente justificadas por reformas de sanidad (se llegó a decir que los empleados corrían riesgo de contraer nada menos que cáncer), ¿qué alegarán esta vez? Acaso deben estar de broma esos carteles que rezan: "El presidente de todos y contra nadie". ¡Claro! Si la cosa es vivir en un ambiente regio cuatro años mejor no estar contra nadie... ¡Y era Touriño por cierto quien en su programa electoral de 2005 se lamentaba por el proceder corrupto de Fraga! No sólo actúan escandalosamente sino que están seguros de su impunidad. Tanto como para gastar casi siete millones de euros en el lapso de unos meses en puro boato de coches y mobiliarios.

La "alternativa" a semejante panorama dicen que es la vuelta de un Partido Popular que ahora afirma estar por el fin del despilfarro en la Xunta y por reducir consellerías y "la Administración paralela". Podría argüírse que Feijóo no es Fraga o incluso que no es Touriño. Sin duda así lo haría el Marco Antonio de Shakespeare para exaltar a la muchedumbre ignorante. Pero estando en un sistema notoriamente partitocrático, y no en ningún sistema con representantes independientes, debemos recordar que hablamos de un PP que es el creador de la Administración paralela y de algo como la "Ciudad de la Cultura": precisamente un monumento al despilfarro. ¿Se puede confiar en un PP que tiene este historial? ¿Cómo creer que un PP en la Xunta aboliría sin más las Galescolas o que sería valedor de la libertad lingüística? Porque de nuevo debemos recordar: es el PP quien pone las bases de la opresión lingüística actual con la celebérrima Ley de Normalización Lingüística durante el gobierno de Fraga. Y no es éso sólo; porque el Decreto que desarrolla dicha ley, establecido bajo la presidencia del señor Touriño, estuvo a punto de ser votado por el propio PP que ahora afirma tener entre sus "propuestas de principios" el derogarlo. A nadie se le escapa el por qué de estos bandazos.

¿Y qué decir del BNG y Quintana? Pues que tienen unos objetivos bastante más claros que los de PP y PSOE. Lo que ocurre es que esos objetivos difieren mucho de los que convienen a un ciudadanos que aspiren a ser libres y, en concreto, a los gallegos. El nacionalismo es empobrecedor y en este sentido el BNG aspira a unir a los gallegos en la virtuosa pobreza. Esa pobreza que se retroalimenta a través de malas ideas y malos políticos como Anxo Quintana. Ellos tratarán de decirnos que el progreso pasa por la obediencia para luego decirnos que el progreso es la propia obediencia. Algunos de estos nacionalistas proclaman "Antes muertos que esclavos" pero no reparan en que las condiciones específicas gallegas sumadas a sus políticas conducirán precisamente a Galicia a la debilidad y la postración. A la endiablada magia del discurso particularista debe oponerse un proyecto bello y grande: la empresa de que todos los hombres hemos nacido iguales y con una serie de derechos intocables.

En definitiva: los aspirantes a la Xunta son cromos intercambiables cuya única propiedad más allá de toda duda es su disposición a llevarnos a la ruina si es preciso con tal de salir en la foto o ponernos a todos de rodillas. Yo, por conservar aún el olfato... opto por olvidarlos. Pero ese olvido, responsable olvido, debe pasar por las urnas. Porque, como decía el político protagonista de "Todos los hombres del rey": "Si no votáis no importáis".




"Seamos esclavos de las leyes, para poder ser libres." Marco Tulio Cicerón dixit.