miércoles, enero 28, 2009

El PP a la deriva


Ante recientes encuestas y el espectacular crecimiento de UPyD la dirección del PP parece haber tomado la decisión de iniciar un lamentable acoso y derribo de esta fuerza política ante lo que cree "el robo de sus votos".

El Partido Popular, a diferencia de lo que sugieren algunas caricaturas, no es un partido ni lejanamente homogéneo y una breve mirada a su historia confirma que estamos más bien ante una federacion más o menos estable de movimientos políticos de muy distinto cariz. De hecho, lo que hoy consideramos Partido Popular en un pasado estuvo compuesto por diferentes partidos y tuvo nombre como Alianza Popular, Coalición Democrática o Coalición Popular. Como en tantas ocasiones la inicial forma confederal o de coalición dio paso a una más federal o unitaria. Pero evidentemente dicho paso no se hizo sin esfuerzos y concesiones. Concesiones, por cierto, que pueden adivinarse en la declaración ideológica que figura en los actuales estatutos del PP: que ensalza individualismo e igualdad de oportunidades, pluralismo y herencia cristiana, economía de mercado y justicia social, etc, etc... Dicho revoltijo, además, se ve acentuado por la práctica política del PP en las distintas regiones. Práctica política ésta que como todos sabemos está cada vez más escorada hacia un particularismo y regionalismo que, no obstante, siempre estuvo más que latente en el PP.

Ocurre así que el PP tiene por votantes-objetivo a decentes y a indecentes, a liberales y a conservadores, a laicistas y reaccionarios, a fieles y a infieles: en suma a gente muy dispar. Y a pesar de que el grado de fidelidad del votante del PP es enorme no es menos cierto que la victoria electoral o la derrota se mueve en los márgenes del voto. Y a día de hoy hay un margen de votantes del PP, los centristas y liberales, que no están nada contentos con la dirección de Rajoy y ven atractiva la opción de UPyD. Hablamos, no lo olvidemos, de votantes que se acercaron al PP cuando quedó claro que la gestión económica del PSOE era nefasta y por tanto no son votantes dogmáticos. Entonces: ¿a quiénes se quiere mantener bajo fidelidad mediante los actuales ataques del PP a UPyD?

Cabe ante todo preguntarse por qué razón el PP tiene el mayor grado de fidelidad de sus votantes. Yo sostengo la hipótesis de que esto sucede por el extremo grado de compromiso con el "orden y la disciplina" que el sector más duro del electorado popular mantiene. Así, del mismo modo en que el grado de colectivo desagrado concita siempre cualquier candidato derechista entre las izquierdas sucede otro tanto entre las derechas con cualquier opción que no sea la de "sumar esfuerzos contra la izquierda". Semejante razonamiento fue en su día la base de lo que se conocía como "mayoría natural" (adaptación fraguiana del concepto nixoniano de "mayoría silenciosa").

Sucede que el carácter errático de Mariano Rajoy (quien en la pasada legislatura reunió hasta el último voto conservador en España y hoy trata de vertebrar su discurso en un plano no ya menos agitativo sino directamente contradictorio con el matenido hasta el momento) ha convencido a un elevado porcentaje de los más fieles votantes del PP de que "se ha vendido a los rojos" (no debe ignorarse que desde algunos círculos se le haya acusado de haber ingresado en la masonería). Y esto se traduce en que diversos colectivos que aglutinan a los más reaccionarios y ultras seguidores del PP estén jugando de un tiempo a esta parte con el chantaje político frente a ese Rajoy que antaño les mimara. Parte de este juego consiste en que personas y agrupaciones que presumen de su condición de reaccionarios hacen guiños y carantoñas a Unión Progreso y Democracia. Esto, que para la propaganda anti-UPyD del PSOE es oro puro, en realidad no se podrá traducir en un voto efectivo a UPyD. La razón fundamental ya ha sido apuntada: los votantes de ultraderecha son los más fieles al PP y así lo han demostrado a lo largo del tiempo pues todos los intentos de constituir partido más allá de la derecha representada por el PP han sido un fracaso (partidos que asumen sin matices la política social de la Iglesia: Alternativa Española, Familia y Vida, las diversas coaliciones fascistas, etc). Y es que actualmente hay una lucha interna por el poder en el PP y en dicha lucha la amenaza con el paso a UPyD es un farol.

No obstante ha de reconocerse que si bien UPyD es un partido cuyo manifiesto, Estatutos y programas son abierta y expresamente contrarios a cualquier idea reaccionaria o ultraderechista no es menos cierto que muchos ultraderechistas aspiran a colonizar este partido. Pero esos ultras no son fundamentalmente miembros del PP sino más bien de la marginalísima ultraderecha que vive en el perpetuo cambio de siglas y agrupaciones. Para estos individuos las apelaciones a la unidad nacional y a una "mayor democracia" parecen ser motivos suficientes para hacer submarinismo en las aguas de UPyD. Ni que decir tiene que dichos sujetos poco o nada pueden hacer para conseguir semejante objetivo y que, claro, su número es muy reducido como para siquiera tenerlos en cuenta en cálculos electoralistas.

Pero aún teniendo en cuenta lo apuntado, subsiste la pregunta: ¿por qué el PP ataca a UPyD? ¿Por qué el candidato gallego del PP Nuñez Feijoó dice que votar UPyD es votar nacionalismo y socialismo? ¿Por qué ese empeño en convencer a los convencidos? Y es que a nadie sorprende que UPyD es un partido que apoya una ley de plazos para el aborto, un partido que apoya que el Estado transmita valores morales, un partido, en suma, que es exactamente lo opuesto al reaccionarismo. Llegado el momento de las elecciones los chantajistas ultras que hoy loan a Rosa Díez votarán en estricto orden militar a los candidato de "la mayoría natural". Los votantes que, habiendo votado al PP en el pasado, voten a UPyD serán ante todo personas moderadas pues moderado es nuestro discurso. Y es que no sólo de losantianos (esto es: liberales sui generis) o ultraderechistas se ha nutrido el PP en el pasado.

¿Conclusión? Creo que el PP tiene un miedo terrorífico a que en unas elecciones impopulares como las Europeas de este año UPyD capitalice un voto de castigo de votantes "flotantes" del PP. No creo tanto que el voto ultra del PP esté en peligro. Considero, por ello, que la actual campaña del Partido Popular contra UPyD es sólo un arrebato de histeria por parte de una dirección política cuestionada que trata de buscar explicación a su falta de éxito en la oposición. ¿Y qué decir de las palabras de Nuñez Feijoó? Pues un par de cosas: 1º) Remarca a UPyD como opción de castigo al PP y 2º) Implícitamente afirma que UPyD es una opción moderada que trasciende los apaños y se dirige al mantenimiento de unos principios. Unas palabras las de Feijoó que vendrían a denotar su propia desesperación y torpeza. En definitiva: malos tiempos para el PP, buenos para el liberalismo.

No todo vale.




"Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa." Demócrito dixit.

jueves, enero 22, 2009

Spain is different

Cualquiera que haya hecho un sencillo seguimiento de todo lo relacionado con Obama a través de los medios de comunicación nacionales seguramente tendrá problemas de estómago. Y es que para la prensa de izquierdas Obama es una especie de mesías que ha venido no sólo a traernos una nueva "paz de nuestro tiempo" sino el fin de la pobreza, el cambio climático y una larga serie de objetivos tan irreprochables como más allá del límite de las posibilidades de un hombre: por simpático o afroamericano que sea. Ignoro cuál será el sendero que tomará la gestión de Obama pero si los objetivos que Amnistía Internacional le fija son representativos de lo que se le va a exigir... le espera una dura lucha para explicarse ante semejantes extremistas.

Pero la evidente incomodidad, tan evidente, de los antiamericanos y altermundistas varios se ve casi enmudecida por la alocada escalada de declaraciones de la derecha nacional. Y es que nuestra derecha, tan imbécil como para apropiarse de la nación llamando derechista a todo el que no sea separatista, está irónicamente lejos de sentir un sincero patriotismo. Porque entre todos los fantasmas de la derecha patria está un odio cainita a una izquierda que constituiría la "anti-España" (un odio que, para vergüenza de nuestro país, está más que correspondido) y un indirecto desprecio por todo lo que es España: viéndose en lo extranjero, sistemáticamente, cosas mejores a las de nuestro país. Y en tal línea han venido trabajando los exponentes nacionales de la derecha en estos días. Se han podido oír reiterados tópicos acerca de lo excelso del respeto de los norteamericanos por su bandera, sus representantes y sus instituciones y amargados lamentos porque tales virtudes no sean cosa general en España. Pero... es que son ellos mismos los que cuando ganan las izquierdas en las elecciones manifiestan su desencanto con "la España lanar" o se dedican a considerar que el gobierno sostiene una conspiración de alto alcance para destruir el país por pura maldad. "¡Qué envidia!", proclaman, cuando no se dan cuenta de que el problema es que efectivamente son envidiosos: pero no de los americanos, sino de sus propios vecinos.

Y no debemos olvidar que la derecha que se encuentra detrás de la oposición al concepto mismo de Educación para la Ciudadanía representa un movimiento íntimamente antirrepublicano que en EEUU sólo sería tenido por extremista: y que es característico, eso sí, de todos los movimientos políticos alimentados por la Iglesia católica. Porque en EEUU a los niños se les educa en valores republicanos y sus jóvenes, incluso, aprenden un juramento de "lealtad a la bandera": resumen de lealtad a su constitución. ¿No se envidia esto? Por supuesto nuestros beatos sin proclamación dirán que sí, que es una maravilla que los yankees saluden a la bandera sin complejos, pero si te gusta una cosa al menos tienes que comprender sus causas y sus consecuencias.

No olvidemos tampoco la selectiva capacidad de indignación moral de esta derecha no ya imbécil sino idiota. Esa derecha que cargaba contra Obama por representar al anticristo (ya que para la izquierda era mesías) y que en un desesperado intento de no agachar las orejas, ante el resultado de las urnas, advirtió luego que Obama era nada menos que un derechista que pronto decepcionará a los progres.

Para que exista liturgia, respeto y normalidad políticas es preciso que algunos catetos dejen de atizar con piedras al vecino, al disidente. ¿Cómo podrá parecerse España a EEUU si los españoles parecemos de todo menos ciudadanos?




"¿Y este es el hombre que os llevará a la conquista de Asia? Si ni siquiera puede arrastrarse de un lecho a otro" Plutarco dixit.