Es por todos conocida la incansable y combativa actitud del alcalde de [L]A Coruña frente al consumo desaforado de alcohol que nosotros, estúpidos jóvenes, llevamos a cabo todos los jueves y fines de semana en las calles gallegas y españolas.
Hasta ahora sus "medidas antibotellón" no han pasado de las promesas a los sectores más moralistas de su electorado, esperemos que siga así. Por el momento, dejando de lado promesas irreales de actuaciones policiales(http://www.ruidos.org/Prensa/2002ago/020824_farovigo_1.html) que son ineficaces y sólo pueden acabar con el apaleamiento de la policía, obviamente, que pretenda semejante estupidez ante un colectivo exaltado; Paco Vázquez pretende atacar la logística del botellón con una propuesta que establece un límite horario de venta de alcohol (a partir de las 9 de la noche no se vendería alcohol a nadie) y un extraño "control" de la venta de agua mineral para evitar el consumo de éxtasis... Reconoce Vázquez que a día de hoy "no es posible" evitar el consumo de alcohol en la calle dejando claro el fracaso de todas sus amenazas fascistas de años anteriores que aseguraban poder erradicar el botellón de las plazas de la ciudad. Asimismo Vázquez, en un tradicional estilo socialista, afirma que todo esto del botellón surje del interés de unos empresarios sin escrúpulos que "están haciendo dinero a costa de una generación que va a quedar muy tocada". Eso se llama matar al mensajero.
Lo cierto es que el alcohol ha sido siempre un motivo y un cauce de diversión en nuestras tierras españolas. El hecho de que hoy esa cultura alcohólica se manifieste de manera grosera en las calles y no en los locales de ocio y bares exclusivamente, se debe sin lugar a dudas en los elevados precios que imponen los tributos indirectos. Los precios inflados hacen que el tomarse una copa en la calle o tomársela en un pub sea tremendamente diferente. Así, no es exagerado afirmar que el precio de una copa en algunos lugares (5 €) es el precio de un botellón a base de whiskey. La diferencia de "utilidad alcohólica" entre el primero y el segundo caso es abismal. Esta diferencia es percibida por unos jóvenes descarriados como nosotros que asumimos los riesgos del consumo de alcohol como entes racionales. La racionalidad no nos la reconoce el señor Vázquez.
No es poco usual escuchar en las discusiones con juntas de vecinos de por medio el término "derecho al descanso" frente a "derecho a la diversión". No sé ustedes, pero salvo que el psotivismo jurídico se haya desbocado definitivamente, no creo que existan tales derechos como tales. Todos esos derechos positivos pervierten la pureza del único derecho al que están ligadas tal vez semejantes concepciones: LA LIBERTAD. Yo creo que alguien tien toda la libertad del mundo a beber y cantar en la calle a menos que violente propiedad privada o dormir cada uno en su casa. Si a a alguien le molesta el ruido callejero creo que no tiene otra que insonorizar su casa y no pedir que un grupo de pretorianos vele su sueño o bien apoyar la privatización de la calle. Privatización esta, que permitiría al viejo o no tan viejo de turno, dormir tranquilo al ser propietario de la calle frente a su casa: en tal caso si jóvenes armasen lío frente a su casa estarían violando su propiedad y no un etéreo derecho al descanso. El que quiera una especial protección frente a lo que considera "molestias" que pague por ello. Los derechos positivos son la ruina de la libertad al ser éstos un robo de parcelas de la misma; esto es, una apropiación sin contraprestación mediante el uso de la coacción.
Tenemos así que la única forma de evitar el problema del botellón pasa por una abstención tributaria del estado en el sector del alcohol y por la privatización de la calle. Ninguna de estas medidas ha pasado, ni pasará, por la cabeza del señor Vázquez. En definitiva, creo que estamos ante una nueva vacía amenaza contra el botellón por parte de un señor que intenta no perder los votos de la amplia comunidad de "agraviados" por la libertad de quienes pretendemos divertirnos de manera económicamente poco gravosa. Si ya lo decían en el Régimen de un ilustre ferrolano: "una cosa es la libertad y otra muy distinta el libertinaje". El botellón es un fallo del estado social y no del mercado.
¡Brindo por mi derecho a equivocarme, brindo por la libertad, señor Vázquez!
sábado, febrero 26, 2005
martes, febrero 15, 2005
Seguridades colectivas: todos podemos ser libres
Resulta ahora que nuestro estado va a unificar sus dos campos favoritos de represión de libertades: el del consumo de productos nocivos y el de la "seguridad vial". Era, si lo pensamos bien, inevitable, que esto sucediese tarde o temprano; es la tendencia unificadora de toda administración estatal: por qué hablar de problemas concretos pudiendo hablar de el Enemigo. Porque hacia eso vamos y no hemos de engañarnos. Se está esbozando un peligroso "perfil del mal ciudadano" que no se corresponde con una sociedad democrática y mucho menos, claro, con una sociedad libre.
A grandes rasgos podemos escoger una serie de cosas que, a día de hoy, nos hacen malos ciudadanos y a la larga parias. Antaño fueron determinados rasgos relacionados con lo religioso o lo ideológico los que hacían "malo" a un ciudadano, hoy, está más de moda atacar el libre albedrío desde una óptica pretenciosamente económica y desde el el "bien público".
Desde la "economía" de recursos, tan caracterísitca de socialistas de todos lo pelajes (no olvidemos el tema de las cocinas comunales en los edificios por evitar el despilfarro de recursos de las familias...), desde un pretendido ahorro, se nos está diciendo que los que fuman le cuestan dinero a la "Seguridad Social". Lejos de comprender que el problema radica en la propia existencia de algo tan injusto por defecto como una seguridad colectiva nuestros señores gobernantes nos dicen que les costamos dinero a los demás (el estado somos todos...) y debemos ser caritativos. Olvidan quienes así piensan que el Estado TIENE nuestro dinero, NUESTRO dinero; en todo caso podríamos decir que quienes despilfarran son ellos. Aquí el estado, como he explicado otras veces, pretende achacar los problemas derivados de sus acciones a la actuación del individuo. La mejor forma de ahorrar recursos es no asignarlos arbitrariamente y no hacer llamadas a la caridad cristiana de los consumidores. Pedir a un hombre que no fume porque genera gastos a la seguridad social es como pedirle que no utilice una carretera porque la desgasta. Pero claro, el estado no sólo pide, el estado exige.
Otra punta de lanza del razonamiento definitorio del mal ciudadano actual parte de la tan cacareada seguridad colectiva. Como, repito, he dicho en otras ocasiones, la seguridad colectiva ha de ceñirse al respeto a los derechos de los individuos. Cuando el estado "se sale" de este esquema podemos afirmar que se están cometiendo atropellos contra el individuo; lo que un hombre percibe como derecho (sea "social" o sea bajo la nomenclatura que sea) bien puede no sólo no serlo para otro, sino ser una privación de verdaderos derechos indivuduales para otro. Desde este punto de vista clarísimo tenemos ahora la moda de restringir libertades en nombre de la seguridad vial. He dicho ya que me da igual cuántos muertos se estima que se evitan con tales medidas, son inaceptables. No se puede perseguir a un hombre que no ha lesionado al verdadero derecho, no ha lesionado a nadie ni pretendía nada doloso. Perseguir a alguien porque decide conducir bajo los efectos del alcohol (véase haber bebido una copa, no estoy hablando ni siquiera de un alcohólico embriagado por completo; que es la imagen dramática que nos quieren colar de quien sobrepasa un arbitrario índice de alcoholemia) o que decide hablar por teléfono móvil o encender un cigarro, es algo totalmente arbitrario y que no tiene en cuenta el criterio de una persona. No está de más citar el ejemplo del cinturón de seguridad (que es el comienzo de toda esta escalada de lesiones al libre albedrío). Son innecesarias esas regulaciones pues quienes prefieran correr riesgos lo hacen conscientemente desde el momento en que conocen los riesgos de su conducta (aprendizaje que el estado, muchas veces, no favorece precisamente con sus paternalismos).
El libre albedrío no existe en la realidad porque está limitado por la utilidad y la especialización del trabajo. La alternativa a las medidas en contra del libre albedrío por parte del estado no es un baño de sangre diario, no hemos de creerlo. Los conductores imprudentes pagarán sus acciones por los daños que causen y no por los que "podrían causar", que es esto por lo que se castiga a los "malos ciudadanos": por lo que podrían hacer. Huelga decir que en derecho hablar de futuribles es algo incompatible con las libertades (véase leyes franquistas de peligrosidad social...) y los conductores diligentes lo serán porque perciben los beneficios de su comportamiento. Y todo eso sin violar los derechos individuales de nadie.
Pues, en definitiva, la pretensión de nuestro gobierno de prohibir fumar al volante reune lo peor de las políticas represoras del individuo por parte del estado. Sus argumentos son falaces y debe haber una consciencia por parte de todos nosotros de que éstos pueden ser utilizados en un futuro no muy lejano para otros atropellos en ámbitos menos "amables" que el de la seguridad vial. El estado no se puede detener en la escalada de destrucción de derechos del individuo porque su fortaleza va ligada a la debilidad de éstos.
En el campo de las libertades no hay frentes de batalla lejanos al ciudadano, está a nuestro alcance o debería estarlo detener la tiranía aquí y ahora.
¡Salud y libertad!
PD: Fumador, lucho por tu derecho a destrozarte los pulmones aunque no esté de acuerdo con eso; socialista, lucho por tu derecho a defender tus ideas aunque me parezcan patéticas. Lucho por la libertad porque no hace falta que haya esclavos para que haya hombres libres: TODOS podemos ser libres.
A grandes rasgos podemos escoger una serie de cosas que, a día de hoy, nos hacen malos ciudadanos y a la larga parias. Antaño fueron determinados rasgos relacionados con lo religioso o lo ideológico los que hacían "malo" a un ciudadano, hoy, está más de moda atacar el libre albedrío desde una óptica pretenciosamente económica y desde el el "bien público".
Desde la "economía" de recursos, tan caracterísitca de socialistas de todos lo pelajes (no olvidemos el tema de las cocinas comunales en los edificios por evitar el despilfarro de recursos de las familias...), desde un pretendido ahorro, se nos está diciendo que los que fuman le cuestan dinero a la "Seguridad Social". Lejos de comprender que el problema radica en la propia existencia de algo tan injusto por defecto como una seguridad colectiva nuestros señores gobernantes nos dicen que les costamos dinero a los demás (el estado somos todos...) y debemos ser caritativos. Olvidan quienes así piensan que el Estado TIENE nuestro dinero, NUESTRO dinero; en todo caso podríamos decir que quienes despilfarran son ellos. Aquí el estado, como he explicado otras veces, pretende achacar los problemas derivados de sus acciones a la actuación del individuo. La mejor forma de ahorrar recursos es no asignarlos arbitrariamente y no hacer llamadas a la caridad cristiana de los consumidores. Pedir a un hombre que no fume porque genera gastos a la seguridad social es como pedirle que no utilice una carretera porque la desgasta. Pero claro, el estado no sólo pide, el estado exige.
Otra punta de lanza del razonamiento definitorio del mal ciudadano actual parte de la tan cacareada seguridad colectiva. Como, repito, he dicho en otras ocasiones, la seguridad colectiva ha de ceñirse al respeto a los derechos de los individuos. Cuando el estado "se sale" de este esquema podemos afirmar que se están cometiendo atropellos contra el individuo; lo que un hombre percibe como derecho (sea "social" o sea bajo la nomenclatura que sea) bien puede no sólo no serlo para otro, sino ser una privación de verdaderos derechos indivuduales para otro. Desde este punto de vista clarísimo tenemos ahora la moda de restringir libertades en nombre de la seguridad vial. He dicho ya que me da igual cuántos muertos se estima que se evitan con tales medidas, son inaceptables. No se puede perseguir a un hombre que no ha lesionado al verdadero derecho, no ha lesionado a nadie ni pretendía nada doloso. Perseguir a alguien porque decide conducir bajo los efectos del alcohol (véase haber bebido una copa, no estoy hablando ni siquiera de un alcohólico embriagado por completo; que es la imagen dramática que nos quieren colar de quien sobrepasa un arbitrario índice de alcoholemia) o que decide hablar por teléfono móvil o encender un cigarro, es algo totalmente arbitrario y que no tiene en cuenta el criterio de una persona. No está de más citar el ejemplo del cinturón de seguridad (que es el comienzo de toda esta escalada de lesiones al libre albedrío). Son innecesarias esas regulaciones pues quienes prefieran correr riesgos lo hacen conscientemente desde el momento en que conocen los riesgos de su conducta (aprendizaje que el estado, muchas veces, no favorece precisamente con sus paternalismos).
El libre albedrío no existe en la realidad porque está limitado por la utilidad y la especialización del trabajo. La alternativa a las medidas en contra del libre albedrío por parte del estado no es un baño de sangre diario, no hemos de creerlo. Los conductores imprudentes pagarán sus acciones por los daños que causen y no por los que "podrían causar", que es esto por lo que se castiga a los "malos ciudadanos": por lo que podrían hacer. Huelga decir que en derecho hablar de futuribles es algo incompatible con las libertades (véase leyes franquistas de peligrosidad social...) y los conductores diligentes lo serán porque perciben los beneficios de su comportamiento. Y todo eso sin violar los derechos individuales de nadie.
Pues, en definitiva, la pretensión de nuestro gobierno de prohibir fumar al volante reune lo peor de las políticas represoras del individuo por parte del estado. Sus argumentos son falaces y debe haber una consciencia por parte de todos nosotros de que éstos pueden ser utilizados en un futuro no muy lejano para otros atropellos en ámbitos menos "amables" que el de la seguridad vial. El estado no se puede detener en la escalada de destrucción de derechos del individuo porque su fortaleza va ligada a la debilidad de éstos.
En el campo de las libertades no hay frentes de batalla lejanos al ciudadano, está a nuestro alcance o debería estarlo detener la tiranía aquí y ahora.
¡Salud y libertad!
PD: Fumador, lucho por tu derecho a destrozarte los pulmones aunque no esté de acuerdo con eso; socialista, lucho por tu derecho a defender tus ideas aunque me parezcan patéticas. Lucho por la libertad porque no hace falta que haya esclavos para que haya hombres libres: TODOS podemos ser libres.
domingo, febrero 06, 2005
El veneno socialista- La ley de Godwin.
http://en.wikipedia.org/wiki/Godwin%27s_law
Esta es la "Ley de Godwin" según la cual la mención de Hitler y el nazismo es la panacea para terminar cualquier tipo de discusión en internet. Tal ley establece, por tanto, que cuanto más larga sea una discusión en un foro de internet mayores serán las posibilidades de que el inefable austríaco y sus seguidores salgan a colación.
Este es un tema que siendo aparentemente frívolo enlaza con lo que todos conocemos como lo "políticamente correcto". El siglo XX ha sido profuso en su producción de estereotipos. Bajo mi punto de vista la anómala situación en la cual una discusión medianamente racional se ve truncada por la acusación de fascista o nazi hacia alguna de las partes se debe, entre otras cosas, a que la derrota del socialismo no ha sido lo contundente que debió ser.
El "socialismo real" cayó en Rusia y los países del Este por la progresiva acatación de la realidad por parte de una generalidad de ciudadanos de estos países que se dieron cuenta de lo inútil de perpetuar la "intentona" socialista. La guerra fría terminó por la capitulación del enemigo vía deserción masiva. No hubo una acatación formal del fracaso socialista, no hubo una persecución verdadera y concienzuda de los crímenes perpetrados por el comunismo. Tal es así que a día de hoy no existe una definida repulsa acerca de lo que un régimen comunista implica.
No sé quien decía que los nazis eran los cínicos porque admitían los brutal de sus acciones y aún así las llevaban a cabo y los comunistas eran los hipócritas porque no sólo no admitían la maldad de sus acciones sino que las consideraban justas.
Que el comunismo no haya sido criminalizado por la conciencia colectiva, sin duda a raíz de los ensueños en que se camuflaba y se camufla, hace posible que perviva una distinción entre los extremos de la derecha y de la izquierda. Y esa distinción es la que posibilita la ley de Godwin. No estamos hablando de equiparar al nazismo con el comunismo por una vía meramente cuantitativa o relativa (en la que los nazis ganan sin lugar a dudas), estamos hablando de equipararlos en virtud a la compulsión del individuo que estos dos credos conculcan. Estos regímenes suprimen los derechos con los que nace el hombre, le despojan de cuánto es. No imagino peor delito. Por ello YO los equiparo sin paños calientes. Elegir entre los dos sería igual de trascendente que el elegir unos zapatos rojos o unos azules; los dos cumplen su función... y muy bien por cierto, para perjuicio de la humanidad.
A nadie se le escapa que las acusaciones tachando de nazi o facha provienen sobre todo de los sectores izquierdistas. Es así como se evidencia que la condena del nazismo y del comunismo no está ligada al número de judíos que mataron unos y otros o el número de cadáveres per cápita que había en sus países-anfitrión sino a quien estuvo en determinado bando en determinada guerra. Somos así de animales, así de medievales. ¿Alguien cree que el Holocausto se hubiese conocido y analizado como se ha hecho en el caso en que los alemanes hubiesen ganado la Segunda Guerra Mundial? Yo no lo creo, se hubiese silenciado y en el pueblo europeo, en la opinión pública mundial habría una inconsciencia, una ignorancia voluntaria acerca del tema. Esa ignorancia e indiferencia tiene múltiples ejemplos entre los izquierdistas y sus "opiniones" (o precisamente su falta de opiniones) acerca de los Gulags y los "hospitales mentales" en que tantos y tantos hombres vieron el fin de sus días en nombre del Partido... Todo se reduce al final a esta descarnada y sangrante verdad: "vae victis".
La ley de Godwin, en definitiva, no tendría sentido en un contexto de condena de todo el socialismo radical y no sólo parte de él (me vienen a la mente la lamentables declaraciones de un profesor de historia que me dio clases, cura por cierto, diciendo que Mussolini cambió mucho porque empezó siendo socialista; nótese que el cura aquí hacía un símil entre la rectitud y el socialismo...). La disociación de las partes integrantes del socialismo es una práctica recalcitrante de la cual gustan los izquierdistas de corte marxista o social-demócrata. El socialismo, como método de destrucción de la sociedad, es un veneno, y en unas dosis más o menos pequeñas puede llegar a considerarse medicina pero las patologías a las que lleva con los años son inimaginables. No hay socialismo bueno (contradictio in terminis), no hay socialismo malo (pleonasmo); hay socialismo... La pérdida de "fuerza normativa" de la Ley de Godwin pasa por el reconocimiento de que el nazismo es parte del socialismo en la misma medida que el comunismo, así la ideología no será un arma arrojadiza lícita: no habrá "piedras filosofales conversacionales".
Espero que algún día la opinión pública tome conciencia de los crímenes comunistas y de lo criminal de sus bases para con el ser humano y que Godwin sea sólo un recuerdo, un gracioso recuerdo.
Esta es la "Ley de Godwin" según la cual la mención de Hitler y el nazismo es la panacea para terminar cualquier tipo de discusión en internet. Tal ley establece, por tanto, que cuanto más larga sea una discusión en un foro de internet mayores serán las posibilidades de que el inefable austríaco y sus seguidores salgan a colación.
Este es un tema que siendo aparentemente frívolo enlaza con lo que todos conocemos como lo "políticamente correcto". El siglo XX ha sido profuso en su producción de estereotipos. Bajo mi punto de vista la anómala situación en la cual una discusión medianamente racional se ve truncada por la acusación de fascista o nazi hacia alguna de las partes se debe, entre otras cosas, a que la derrota del socialismo no ha sido lo contundente que debió ser.
El "socialismo real" cayó en Rusia y los países del Este por la progresiva acatación de la realidad por parte de una generalidad de ciudadanos de estos países que se dieron cuenta de lo inútil de perpetuar la "intentona" socialista. La guerra fría terminó por la capitulación del enemigo vía deserción masiva. No hubo una acatación formal del fracaso socialista, no hubo una persecución verdadera y concienzuda de los crímenes perpetrados por el comunismo. Tal es así que a día de hoy no existe una definida repulsa acerca de lo que un régimen comunista implica.
No sé quien decía que los nazis eran los cínicos porque admitían los brutal de sus acciones y aún así las llevaban a cabo y los comunistas eran los hipócritas porque no sólo no admitían la maldad de sus acciones sino que las consideraban justas.
Que el comunismo no haya sido criminalizado por la conciencia colectiva, sin duda a raíz de los ensueños en que se camuflaba y se camufla, hace posible que perviva una distinción entre los extremos de la derecha y de la izquierda. Y esa distinción es la que posibilita la ley de Godwin. No estamos hablando de equiparar al nazismo con el comunismo por una vía meramente cuantitativa o relativa (en la que los nazis ganan sin lugar a dudas), estamos hablando de equipararlos en virtud a la compulsión del individuo que estos dos credos conculcan. Estos regímenes suprimen los derechos con los que nace el hombre, le despojan de cuánto es. No imagino peor delito. Por ello YO los equiparo sin paños calientes. Elegir entre los dos sería igual de trascendente que el elegir unos zapatos rojos o unos azules; los dos cumplen su función... y muy bien por cierto, para perjuicio de la humanidad.
A nadie se le escapa que las acusaciones tachando de nazi o facha provienen sobre todo de los sectores izquierdistas. Es así como se evidencia que la condena del nazismo y del comunismo no está ligada al número de judíos que mataron unos y otros o el número de cadáveres per cápita que había en sus países-anfitrión sino a quien estuvo en determinado bando en determinada guerra. Somos así de animales, así de medievales. ¿Alguien cree que el Holocausto se hubiese conocido y analizado como se ha hecho en el caso en que los alemanes hubiesen ganado la Segunda Guerra Mundial? Yo no lo creo, se hubiese silenciado y en el pueblo europeo, en la opinión pública mundial habría una inconsciencia, una ignorancia voluntaria acerca del tema. Esa ignorancia e indiferencia tiene múltiples ejemplos entre los izquierdistas y sus "opiniones" (o precisamente su falta de opiniones) acerca de los Gulags y los "hospitales mentales" en que tantos y tantos hombres vieron el fin de sus días en nombre del Partido... Todo se reduce al final a esta descarnada y sangrante verdad: "vae victis".
La ley de Godwin, en definitiva, no tendría sentido en un contexto de condena de todo el socialismo radical y no sólo parte de él (me vienen a la mente la lamentables declaraciones de un profesor de historia que me dio clases, cura por cierto, diciendo que Mussolini cambió mucho porque empezó siendo socialista; nótese que el cura aquí hacía un símil entre la rectitud y el socialismo...). La disociación de las partes integrantes del socialismo es una práctica recalcitrante de la cual gustan los izquierdistas de corte marxista o social-demócrata. El socialismo, como método de destrucción de la sociedad, es un veneno, y en unas dosis más o menos pequeñas puede llegar a considerarse medicina pero las patologías a las que lleva con los años son inimaginables. No hay socialismo bueno (contradictio in terminis), no hay socialismo malo (pleonasmo); hay socialismo... La pérdida de "fuerza normativa" de la Ley de Godwin pasa por el reconocimiento de que el nazismo es parte del socialismo en la misma medida que el comunismo, así la ideología no será un arma arrojadiza lícita: no habrá "piedras filosofales conversacionales".
Espero que algún día la opinión pública tome conciencia de los crímenes comunistas y de lo criminal de sus bases para con el ser humano y que Godwin sea sólo un recuerdo, un gracioso recuerdo.
viernes, febrero 04, 2005
Me duele España; la ley o la revolución: a ver si se atreven
Lo acaecido esta semana en el congreso de los diputados no es más que una nueva constatación de la nuela fuerza normativa que para algunos tiene la Constitución y de la nula iniciativa y libertad que tiene el poder judicial en este país. Viendo el "debate" uno, estudiante de segundo curso de derecho y ADE, se siente perito en materia constitucional. Allí pocos salvo Rubalcaba y Rajoy hicieron alusión al tremendo inconveniente de la discusión de lo indiscutible... Podemos estar de acuerdo o no con la Constitución, pero si pretendemos mantenernos dentro de la legalidad debemos comprender que la misma tiene mecanismo de reforma. Intentar colar una "destrucción" (ni siquiera sería reforma) de la consitución vía cambio del estatuto es algo que el poder judicial no debería haber permitido. No podemos tener un poder judicial complementario y secuaz del ejecutivo, eso no es sano, eso es propio de democracias bananeras o de dictaduras campestres. ZP con su actitud ha, en cierto modo, dado validez a cuantos cambios constitucionales se pretendan si éstos parten de una votación mayoritaria de las zonas de procedencia de las reclamaciones. Rubalcaba ha prometido lo contrario, pero a estas alturas de la película creo que es comprensible no dar demasiado crédito. No es de extrañar ante estas actitudes que los diputados confundiesen artículos (decir que el que habla de soberanía es el 2º es un error amigos) y expresiones: Rubalcaba dijo: "la constitución dice que la soberanía popular reside en la nación española". Sepan ustedes que el contituyente del 78 temiendo que la soberanía popular se viese susceptible de repartirse en parcelas por el mero hecho de ser "popular", esto es, del pueblo, habla de "la soberanía NACIONAL...". Un juego de palabras para evitar mutaciones constitucionales y "lecturas positivas" tipo Ibarretxe.
Asistimos pues a la ruina del marco legal del Estado y ello aunque parezca ir en contra del mismo no hace sino volver arbitrario al poder político que se feudalizará con planes semejantes al Ibarretxe. Uno se queda con la sensación de que se ha lanzado esta semana en el Congreso una sonda mediática a escala zeppelinesca; se ha abierto la veda a todo lo que sea menos basto que el Plan Ibarretxe, que desde el punto de vista jurídico es un documento enorme, un documento terrorífico, golpista (le caben muchos apellidos). Tras el desparrame de Ibarretxe las pretensiones de Roviretxe hasta nos parecen razonables, moderadas. De momento hay un puñado de batasunos que van a votar al amigo Lehendakari.
La gente debe salir de su ensimismamiento frente a Este Estado de las Autonomías (EEA xD), que no es el fin de la historia, no. Los nacionalismos ven este estado federal de facto (somos un estado federal) como su vía a la independencia, ni más ni menos. No se conformarán con nada hasta que lo tengan todo. Pero no se dan las circunstancias para una revolución en las calles, para nada. La disgregación de España sólo es posible si los socialistas no quieren evitarla. Sin guerra civil la secesión de partes de este país sólo se puede dar mediante la destrucción de la constitución española. Con la Constitución española vigente los nacionalismos no tienen nada que hacer mientras el PP tenga los votantes que tiene o el gobierno socialista de turno postergue la legalidad y a su valedor, el poder judicial (síntomas de esto ya hay muchos).
Ni siquiera España como Estado Federal (con sus autonomías como keynesianos multiplicadores del gasto público) se puede romper porque le apetezca a una minoría por muy numerosa y concentrada territorialmente que ésta esté siempre que prevalezca la LEY, único freno de los arbitrarios gobiernos y de los usurpadores de los derechos ajenos. ZP: respeta la Ley.
PD: Señor Ibarretxe, sus conocimientos de las "quotes" o frases de Jefferson son tan escasos como su conocimiento de la Constitución española. De la frase: "ningún pueblo puede ver atada su voluntad por la de sus ancestros" a "toda generación ha de hacer su constitución", media una "mutación" del contenido de la frase bastante significativa. Porque, señor Ibarretxe, el único pueblo que existe, hasta que cambie la ley o esta sea destruída, es el Español y en todo caso esas constituciones generacionales las haría el pueblo español y no usted y sus secuaces por muchos que éstos sean.
Asistimos pues a la ruina del marco legal del Estado y ello aunque parezca ir en contra del mismo no hace sino volver arbitrario al poder político que se feudalizará con planes semejantes al Ibarretxe. Uno se queda con la sensación de que se ha lanzado esta semana en el Congreso una sonda mediática a escala zeppelinesca; se ha abierto la veda a todo lo que sea menos basto que el Plan Ibarretxe, que desde el punto de vista jurídico es un documento enorme, un documento terrorífico, golpista (le caben muchos apellidos). Tras el desparrame de Ibarretxe las pretensiones de Roviretxe hasta nos parecen razonables, moderadas. De momento hay un puñado de batasunos que van a votar al amigo Lehendakari.
La gente debe salir de su ensimismamiento frente a Este Estado de las Autonomías (EEA xD), que no es el fin de la historia, no. Los nacionalismos ven este estado federal de facto (somos un estado federal) como su vía a la independencia, ni más ni menos. No se conformarán con nada hasta que lo tengan todo. Pero no se dan las circunstancias para una revolución en las calles, para nada. La disgregación de España sólo es posible si los socialistas no quieren evitarla. Sin guerra civil la secesión de partes de este país sólo se puede dar mediante la destrucción de la constitución española. Con la Constitución española vigente los nacionalismos no tienen nada que hacer mientras el PP tenga los votantes que tiene o el gobierno socialista de turno postergue la legalidad y a su valedor, el poder judicial (síntomas de esto ya hay muchos).
Ni siquiera España como Estado Federal (con sus autonomías como keynesianos multiplicadores del gasto público) se puede romper porque le apetezca a una minoría por muy numerosa y concentrada territorialmente que ésta esté siempre que prevalezca la LEY, único freno de los arbitrarios gobiernos y de los usurpadores de los derechos ajenos. ZP: respeta la Ley.
PD: Señor Ibarretxe, sus conocimientos de las "quotes" o frases de Jefferson son tan escasos como su conocimiento de la Constitución española. De la frase: "ningún pueblo puede ver atada su voluntad por la de sus ancestros" a "toda generación ha de hacer su constitución", media una "mutación" del contenido de la frase bastante significativa. Porque, señor Ibarretxe, el único pueblo que existe, hasta que cambie la ley o esta sea destruída, es el Español y en todo caso esas constituciones generacionales las haría el pueblo español y no usted y sus secuaces por muchos que éstos sean.
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