jueves, marzo 05, 2015

Ciudadanos: la profecía de una coalición para gobernarlos a todos

Albert Rivera y Ciudadanos son la nueva Operación Roca. Al igual que en aquella, un personaje de la política catalana está siendo empleado para buscar un partido bisagra "nacional" para alcanzar un gobierno de derechas estable. Una eventualidad dificil de alcanzar en solitario para el Partido Popular, por grande que sea su control de los medios de comunicación. 

El control ejercido sobre los medios de comunicación no parece poder garantizar una nueva mayoría absoluta al PP, ni siquiera con la conveniente división de la izquierda que está en marcha. Es difícil que las fantasías mediáticas con la "recuperación económica" o "el final de la crisis" impliquen un sonado respaldo electoral al PP cuando el desempleo y la miseria son una indiscutible y generalizada realidad. El súbito apoyo de los mencionados medios a la figura de Albert Rivera y su Ciudadanos es, por tanto, un plan B. 

Existe un empeño en asociar Ciudadanos a Podemos, el partido de Pablo Iglesias. Esto obedece claramente a varios motivos. El principal, claro, es atribuir al partido de Albert Rivera las ventajas de la "nueva política" y "la frescura". Pero Ciudadanos no es nuevo ni fresco. 

Ciudadanos es un partido que va para la década de existencia, durante la cual ha atravesado diferentes fases. Baste aquí decir que se presentaron en Cataluña como una alternativa al PSC y con el tiempo se acabaron por sentir cómodos siendo un fetiche de la ultraderecha más rancia, agresiva y miope de Madrid. Fuese por cálculo interesado o no de Albert Rivera, la realidad es que Ciudadanos terminó por concurrir a las Elecciones Europeas de 2009 en una coalición de partidos xenófobos y reaccionarios llamada Libertas. El director de la campaña electoral de Ciudadanos, por cierto, fue Román Cendoya, un ultra muy ultra procedente del PP. Aquella operación política, encabezada por Miguel Durán y respaldada por los medios afines a la ultraderecha, que la saludaron como un habilísimo golpe de efecto de Rivera, se saldó con apenas veinte millares de votos en toda España. A Ciudadanos le llevaría un tiempo recuperarse del ridículo.

Por otra parte, desde que comenzó a coquetear con ser "partido nacional", Ciudadanos tuvo graves problemas de implantación territorial. Dada su total falta de base política y afiliados en varias ocasiones llegaron a pedir el voto a diferentes fuerzas políticas. No obstante, lo que en Ciudadanos ha sido una constante ha el oportunismo asociativo más salvaje. A lo largo de toda España, Ciudadanos no tiene problema en que grupos de diverso pelaje y oscuras trayectorias se pongan bajo sus siglas. Esto garantiza, de entrada, que la base de afiliados del partido de Albert Rivera no sea precisamente un movimiento popular. Con semejantes estrategias de expansión, la forma que adquiere Ciudadanos, más bien, es la de la clásica coalición oportunista de caciques de medio pelo. 

Descartada la novedad y la frescura de quienes se agrupan bajo la bandera de Albert Rivera, cabe preguntarse de dónde sale ahora, de nuevo, el Ciudadanos "partido nacional". Primero cabe señalar que hace unos meses hubo una ofensiva mediática en que los tertulianos marca PP exigían la fusión de Ciudadanos y UPyD. Puede que dicha unión fuese la excusa para lanzar la campaña mediática que vivimos ahora con Ciudadanos. En este enlace con los sondeos nacionales de intención de voto se puede ver que estamos ante una campaña mediática. Vemos, de entrada, que a Ciudadanos se le está comparando reiteradamente en los medios con un partido (Podemos) que en el mejor de los casos dobla su intención de voto y en el peor la multiplica por... ¡7!. Sorprendente, Aunque sorprendente resulta, en realidad, toda esa narrativa de "el despegue de Ciudadanos y Albert Rivera" contemplando encuestas tan recientes como de 14 y 26 de Febrero que les atribuyen entre 3 y 6% de votos. ¡Menudo despegue! Aunque bueno, según algún sondeo interesado el Partido Reformista de la Operación Roca también "despegó" en su día.

Si la unidad de España fue el primer objetivo de Ciudadanos, ojo que el segundo parece ser facilitar financiación a los empresarios a costa de los trabajadores. Albert Rivera nos ofrece una ronda más de ese capitalismo popular que no se sonroja al ofrecer las infinitas bondades de una agenda diseñada en perjuicio evidente de una inmensa mayoría. Todo gracias al programa económico de Luis Garicano, un viejo asociado de esa claque corporativa de exotérico progresismo de FEDEA-Politikon. En este punto resultaría más apropiado cambiar el nombre de Ciudadanos por el de "Empresarios".

Ciudadanos, "el Podemos de derechas", se trata de una operación política en que se anticipa un éxito con la esperanza de que simplemente suceda. Una mala praxis que fracasó en 1986 con la Operación Roca y que las modernas formas de comunicación, sin embargo, hacen ahora más sencilla que entonces. Al igual que con Miguel Roca y el Partido Reformista, Ciudadanos es un partido que procede de Cataluña, con un programa de adulación al mundo de los negocios y fantasiosa regeneración. Un partido, además, constuido no por idealistas sino por pillos y profesionales de la política local. El objetivo último de todo el invento no es otro que poder organizar un gobierno de la derecha en un escenario social en que debería resultar imposible. Esta es la desnuda realidad de Ciudadanos, un mero instrumento para un fin. Vergüenza mediática nacional.



"No vamos a repartir pescado [a Andalucía], vamos a enseñar a pescar y a dar cañas" Albert Rivera.





1 comentario:

Anónimo dijo...

Me resulta más acorde la la realidad lo sostenido por la Wikipedia. Se trata de una formación socioliberal y por lógica consecuencia centrista.-