miércoles, agosto 07, 2013

Gibraltar como escape

La España que se entretuvo con la "comida rápida" de las tribus del Rif cuando ya no podía comer en el restaurante de las grandes potencias está obsesionada con Gibraltar. Son siglos de sentimiento de inferioridad. Siglos que parecen un suspiro para ciertos círculos castizos. Personajes que hablan de la Edad Media como si fuese algo de ayer por la tarde nos advierten: "¡Gibraltar ha sido invadido!". La cosa es fácil de vender a los españolitos: el peñón de Gibraltar está unido físicamente a la Península y por tanto "es español". Poco problema parece para ellos que Portugal también esté unido a la Península. Y lo que es más alarmante para sus propósitos: Ceuta y Melilla están unidos a su vez a una cosa que se llama Marruecos.
  
La realidad es que Reino Unido posee Gibraltar. Una posesión que le sirvió bien en el pasado para proyectar su poder en el mundo y, para beneficio de todos, resistir a las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial. Para España hubiese tenido menor utilidad, pero eso es debido precisamente a la misma razón por la que lo perdió en primer lugar: su propia decadencia internacional.
 
En el ámbito legal, está claro que Gibraltar es una suerte de colonia en tanto no está integrado en el Reino Unido. Siendo así, nada más lógico que, de acuerdo a la Carta de la ONU y las resoluciones de la Asamblea General, proceder en su momento a la descolonización vía referéndum. Que los gibraltareños decidan qué quieren ser. Es un completo absurdo, en este sentido, aducir que quienes habitan Gibraltar son colonos ingleses en base a la expulsión de la población original durante el siglo XVIII. Aplicar tamaño "revisionismo" al Derecho Internacional, como la ONU ha sugerido alguna vez, nos llevaría muy pronto al absurdo en casi cualquier conflicto. Los gibraltareños son los habitantes de Gibraltar y en cualquier proceso de descolonización son ellos quienes deben decidir y no unos gobiernos ajenos a ellos. Cualquier cosa que diga el Tratado de Utrecht, o cualquier otro, que contradiga esto es irrelevante y nula según la Carta de la ONU:
 
"ARTÍCULO 103: En caso de conflicto entre las obligaciones contraídas por los Miembros de las Naciones Unidas en virtud de la presente Carta y sus obligaciones contraídas en virtud de cualquier otro convenio internacional, prevalecerán las obligaciones impuestas por la presente." 
 
Al igual que con la cuestión catalana, el nacionalismo español pretende que un documento puede prohibir la libertad de los pueblos. Y en efecto así parece que lo hace el Tratado de Utrecht. De hecho, en el vetusto documento se habla del caso de una eventual "venta" del peñón de Gibraltar por parte de la corona británica. Cómo no va a resultar irrelevante en la era de las democracias tamaño documento, que contempla la venta de territorios y sus gentes. La cosa es clara: ni los tratados de la Unión Europea blindan la unidad de España ni tampoco Utrecht encadena a los gibraltareños al parecer de España.
 
Siendo nulo cualquier posible veto español (o británico) a la independencia de Gibraltar, no es menos nulo el silencio del Tratado de Utrecht sobre las aguas territoriales. Y lo es por la Convención de la ONU sobre Derecho del Mar. Un documento que encierra un cuerpo de artículos que es ius cogens, esto es: no puede ser contradicho por ningún otro tratado o convenio entre países. En dicha Convención se afirma que todo territorio ribereño tiene asociadas unas aguas territoriales. O lo que es lo mismo: que Gibraltar tiene aguas territoriales. Aceptando esto... ¿en qué quedan todas las polémicas sobre lo que hacen o dejan de hacer los "llanitos" en sus aguas? Puede que sólo hagan lo que cualquier otro ente territorial haría para preservar sus aguas.
 
El silencio del Tratado de Utrecht sobre las aguas territoriales de Gibraltar es repetido insistentemente por presuntos expertos en la cuestión gibraltareña (la mayoría trasnochados historiadores) para presentar cualquier actividad del Peñón en sus aguas territoriales como piratería. Y nada más lógico para este patrioterismo que la asociación de todo lo británico con "piratería". Una asociación fruto de la propaganda de siglos de la monarquía española y que pasa por encima de las realidades del conflicto entre países con fuerzas desiguales (hay quien lucha abiertamente y quien necesita hacerlo indirectamente). Este enfoque es muy habitual: si no me gustan los resultados de la realidad, digo que todo es un problema cultural, en base a un perverso origen o tara.

Mención aparte merece la ya rutinaria nota lacrimógena sobre los pobres pescadores españoles. Gibraltar parece ser la causa de todos sus males y por salvar, dicen, a este colectivo, España estaría dispuesta a una escalada de conflictos con Reino Unido. Algo muy difícil de creer teniendo en cuenta cómo trata del gobierno de España a sus seis millones de parados. Con políticas económicas hacia ellos que bien podrían resumirse en aquél muy elocuente "que se jodan" que oímos en el Congreso de los Diputados. No parece un gobierno que se preocupe por un puñado de pescadores. Más bien parece uno interesado en un conflicto internacional que llene telediarios en un momento muy delicado. Y todo esto en base a actos más bien cobardes como forzar larguísimas colas de entrada y salida a través de celosos controles fronterizos.
 

No obstante, en el plano internacional es un esfuerzo vano alegar legajos y papeles del tatarabuelo. Se trata de una estupidez que sirve a la hipocresía. Ésa misma que pretende que todos los Estados soberanos son individuos con derechos idénticos en el tráfico internacional. Una falsedad que se desvanece al más leve soplo de realidad. El Derecho Internacional es, pues, todo aquello que quiera que sea un agente lo suficientemente poderoso para dictarlo. Hoy Reino Unido no puede actuar así, pero hace tres siglos sí. Por esto Gibraltar es del Reino Unido: porque hace trescientos años tuvieron la fuerza para hacerse con él, imponérselo a España en un tratado y a la postre, mantenerlo en su poder hasta hoy no ser español en absoluto.
 
Quienes alegan razones históricas para que en el mundo actual los pueblos se vean obligados a hacer algo que no desean viven en otro planeta. Un planeta en el que España es indivisible por una cuestión de papeleo. Un planeta en el que se debe de hablar de cualquier cosa menos de Luis Bárcenas y la corrupción del Partido Popular. Cualquier cosa menos la verdad.


 
 
"Y su Majestad Británica, a instancia del Rey Católico consiente y conviene en que no se permita por motivo alguno que judíos ni moros habiten ni tengan domicilio en la dicha ciudad de Gibraltar" Tratado de Utrecht

25 comentarios:

Anónimo dijo...

Veo su argumento un tanto inconsistente: emplea el Tratado de Utrech para legitimar la soberanía británica; sin embargo niega utilizar ese mismo tratado para defender la la reducción del territorio gibraltareño (expandido por los gibraltareños sin ningún disimulo), la hispanidad de las aguas o el cierre de la verja. Por no mencionar que el gobierno británico no tiene potestad para transferir la soberanía sobre el peñón a ningún otro Estado, salvo el español.

Anónimo dijo...

Por cierto, a modo de broma, los habitantes de gibraltar residen en San Roque:

http://2.bp.blogspot.com/_-Kp46ULuDiQ/TO00tOgallI/AAAAAAAAAAw/rbr7uRy3q7o/s320/26801268.jpg

Iracundoisidoro dijo...

De eso va el artículo, Anónimo:

Las cláusulas de Utrecht que obligan a que Gibraltar vuelva a España en caso de no pertenecer al Reino Unido son contrarios al Derecho Internacional. Y eso quiere decir que son nulas. Igual que hoy por hoy serían nulas las cláusulas que hablan de impedir la presencia en Gibraltar de moros y judíos.

El derecho "originario" de Reino Unido sobre Gibraltar no puede devenir nulo porque se trata de un supuesto de hecho producto de una guerra. Supuesto que fue aceptado mediante tratado de paz al efecto. Y, pese a que la conquista por la guerra es algo hoy ilegal, no lo era en su momento. Y el Derecho Internacional no puede cambiar la Historia. Sí puede establecer las normas del presente y a futuro. Y de eso se trata aquí.

Utrecht no se puede oponer a la Carta ONU o la CONVEMAR. Se pongan como se pongan de estupendos los adoradores de legajos y demás historiadores aficionados metidos a juristas.

Iracundoisidoro dijo...

Respecto al revisionismo de pueblos desplazados hace siglos me temo que estamos ante argumentos de "sangre y tierra". Y cuando se intenta alterar el presente en base a esa clase de mantras... sólo resta el recurso a la violencia. Violencia que nadie desea y que, desde luego, no pararía en ningún bien para nadie.

Español, after all dijo...

Aprecio continuas y notables incongruencias en su discurso.

Invoca usted Utrecht para legitimar la soberanía británica sobre el Peñón, pero no las reclamaciones españolas sobre el territorio (en todo caso, el istmo) ilegalmente ocupado con posterioridad, también sustentadas en Utrecht.

Invoca usted el derecho internacional para convertir en papel mojado los preceptos de Utrecht que no convienen al "pueblo" gibraltareño, pero se olvida del derecho internacional en lo que convendría al pueblo español (por ejemplo, ese principio general del derecho internacional según el cual una causa no decae mientras se mantenga su reivindicación periódicamente -principio de interrupción de la prescripción, podría decirse-, o todo el corpus del derecho de descolonización, que tergiversa descaradamente).

Invoca usted el tiempo histórico para ajustarlo a la conveniencia de sujetos y comunidades particulares, en perjuicio de los verdaderos pueblos históricos.

Invoca usted, en fin, el derecho a la autodeterminación de los pueblos, e incluso el Derecho mismo, para a continuación fiarlo todo complacientemente a la ley del más fuerte.

Pues así sea. Como si nunca hubiera sido suyo, España ambiciona el Peñón -y sobra recordar aquí los motivos, porque son de sobra conocidos y más que razonables-, y en consecuencia debe hacer todo lo que esté en su mano para recuperarlo.

Y si los británicos se "empeñan" en mantenerlo, entonces que paguen el precio. En Hong Kong tuvieron claro que no les valía la pena, y así devolvieron la colonia. En Gibraltar, quizá lo tengan también claro si España aisla sin contemplaciones al Peñón por tierra, mar y aire, algo a lo que además tiene derecho.

Recuerdo haber leído que un documento confidencial elaborado por el Foreign Office en 1971 revelaba cómo el Reino Unido fue fabricando artificialmente la identidad gibraltareña, hasta el punto de afirmar que su constitución le venía grande en varias tallas. El documento calificaba a los "llanitos" de "sucedáneos de ingleses" y se burlaba de sus "decorativas" instituciones políticas. Si no recuerdo mal, se admitía incluso que el coste del mantenimiento del Peñón se hizo insostenible durante el tiempo que la verja estuvo cerrada a cal y canto, deciéndose entonces mantener la colonia sólo por la deshonra que suponía ceder ante un régimen dictatorial.

Español, after all dijo...

Y si me permite que se lo diga, este artículo suyo denota, como viene siendo habitual últimamente, lo que parece una proyección irracional de su resentimiento y rencillas personales sobre España y lo que usted, en su fijación acomplejada y obsesiva hacia determinadas personas y estilos, ha decidido que es lo español.

Un poco de madurez.

Iracundoisidoro dijo...

Haré caso omiso de los paternalismos.

Mi artículo no tiene nada de contradictorio. El ámbito internacional es un escenario hobbesiano, siempre lo ha sido. Sólo limitado por el equilibrio de poderes. Un equilibrio que en el mundo actual se recoge en la Carta de la ONU. Un documento que deja en absolutamente nada los condicionamientos del tratado de Utrecht. Asimismo, es evidente que el poder regional que pueda proyectar España nada tiene que ver con el que pueda desplegar China.

Hong Kong, en la práctica, fue una cesión temporal pues buena parte de lo que serían sus territorios fue cedido por sólo 99 años. Se devolvió porque era impracticable dividir Hong Kong para devolver una parte a China y quedar el resto en manos inglesas. Gibraltar se cede íntegramente a perpetuidad y se dice que si deja de ser inglés España tendría "primera acción para redimirla". Una previsión tan evidentemente nula como la mencionada prohibición de vivir en Gibraltar "judíos o moros". Todo esto hace 300 años. Hablar de "interrumpir la prescripción" sobre territorios no ha lugar. Porque los territorios ya no son cosas que se compren y se vendan, sino que tiene unas gentes con derechos. Gibraltar se consiguió por conquista y los condicionamientos de su conquista devinieron nulas.

Informes confidenciales (?) al margen, los gibraltareños han asentado su derecho a considerarse un ente soberano en un futuro. Es lo más lógico si, recordemos, Gibraltar pertenece a Reino Unido y NADIE lo pone en duda. Todo se sostiene sobre una acción de "tanteo y retracto" que a la luz del Derecho Internacional actual (y no el del Capitán Trueno o el Jabato) es absolutamente insostenible.

Español, after all dijo...

Sin embargo, no es casualidad que se reclame Gibraltar, y no -como usted dice- Portugal, o Perpiñán o cualquier otro pueblo fronterizo portugués o francés.

España tiene, como poco, tantos y tan sólidos argumentos históricos y jurídicos como el Reino Unido para sostener su postura, además de intereses materiales, porque Gibraltar es verdaderamente pernicioso para su entorno y para la seguridad y la defensa del estado; por lo que, si al final sólo fuera una sucia cuestión de poder -planteamiento con el que yo no estoy de acuerdo, ojo-, lo más inteligente sería alimentar y sostener la controversia hasta que nos vinieran mejor dadas, o el Reino Unido se cansara de pagar el precio.

Pero, antes de ese punto, yo no acepto, porque es absolutamente falaz, la premisa de que Gibraltar sea un pueblo o nación; como tampoco lo es Mónaco, por decir, que será nación francesa, o tal vez italiana, o incluso occitana, si me apura.

Ambos casos son extravagancias o anacronismos históricos, con el agravante de que el caso gibraltareño es un supuesto de ocupación colonial, y con la suerte de que, al menos formalmente, la extravagancia todavía es reversible, puesto que no ha adquirido aún el estatus de estado soberano.

¿La cultura y la lengua inglesas como vernáculas de la península Ibérica, injertadas en gentes traídas ad hoc de diversos rincones del Mediterráneo? Si eso es una nación, y no una colonia en territorio extranjero, entonces no sé de qué estamos hablando.

España, after all dijo...

Y no apele más a ese radicalismo democrático, que también es falaz.

Por poner un ejemplo: Cataluña no lo es hoy, pero ciertamente podría ameritarse y acreditarse como nación en el futuro. Sin embargo, como diría Ibarra, nunca será marciana, por más que sus ciudadanos "democráticamente" decidan que son marcianos.

Iracundoisidoro dijo...

El problema es el de su enfoque, Anónimo. Que insiste en presentar la disputa por Gibraltar como si fuese algo resoluble consultando a la RAE. Algo muy típico de la tradición nacionalista española: que insiste en presentar las leyes y la política como una especie de ritual casposo-medieval.

España no puede adoptar una posición de bloqueo sobre Gibraltar. Es una fantasía. Reino Unido tiene muchos más recursos con los que hacer daño a España. Es un pulso condenado al fracaso. Que el gobierno de Rajoy haga el numerito de tener "palo alto" respecto al Peñón, insinuando un bloqueo total... es eso: un numerito. Hay que llenar telediarios, hay que relegar las especulaciones sobre la corrupción del PP y Bárcenas. Como sea. ¿La excusa? Unos bloques de hormigón destinados a regenerar la pesca en la aguas territoriales de Gibraltar. Iniciativa que se presenta como todo lo contrario (¡acabar con la pesca!) o incluso como una tentativa de ampliar el puerto de Gibraltar (!).

Su postura se resume, asimismo, en que la población de Gibraltar no es la población de Gibraltar. Algo difícil de asumir si damos por buena la lógica más elemental.

Iracundoisidoro dijo...

La secesión de Cataluña es algo inevitable. La única esperanza de que tal cosa no ocurra es que la independencia devenga vacía de contenido. Esto es así por razones muy evidentes y que, como usted dice, sólo se pueden ya ocultar con chascarrillos y ocurrencias.

España, after all dijo...

El Reino Unido quizá pueda más que España, de momento. Pero qué hacer entretanto, ¿renunciar sin más? ¿Con lo poco que cuesta renovar periódicamente la reivindicación, con arreglo a los principios generales del derecho internacional?

Por otro lado, nadie dice que haya que echar a los gibraltareños al mar. En un escenario de retrocesión del territorio a su legítimo propietario, que es España, partiendo del hecho consumado de su asentamiento en dicho territorio, se respetarían sus derechos fundamentales como personas y nuevos ciudadanos españoles. Por descontado.

Pero mientras sean súbditos de Su Graciosa Majestad, no son otra cosa que colonos. Lamentablemente, en efecto, eso es lo que son.

España, after all dijo...

En lo de Cataluña es posible que tenga usted razón, y estemos ya más allá del punto de no retorno. No lo sé. Pero reformule el ejemplo anterior con el caso gallego.

En ese supuesto, igual que tengo problemas con en el encaje de Gibraltar, no tendría ningún problema con que Galicia emergiera como nación en el futuro, y en su caso se independizara tras plebiscito -este sí- democrático.

Y es que uno y otro caso no tendrían nada que ver.

Español, after all dijo...

Ahora se me ocurre que el Reino Unido también era más poderoso que España cuando, en 1782 y 1802, recuperamos Menorca, por las malas en la primera fecha, y por las buenas en la segunda.

Por cierto, entiendo que por independencia vacía de contenido se refiere al pacto fiscal y la bilateralización o confederalización definitiva de las relaciones España-Cataluña. España salvaría las apariencias, y Cataluña el mercado español y europeo; pero crearía ciudadanos de primera y de segunda. Yo desde luego prefiero que todos nos estemos a las duras y a las maduras.

Iracundoisidoro dijo...

"retrocesión del territorio a su legítimo propietario, que es España".

Difícilmente puede ser así si la cesión de Gibraltar fue a perpetuidad y hace 300 años. En ese tiempo, además, el único firmante de Utrecht que se ha mantenido en el tiempo es el Reino Unido. España ni existía entonces, que pese a la llegada de Felipe V era aún una amalgama de reinos levantiscos.

Los principios generales del Derecho Internacional (¿mande?) en ningún caso estarán sobre lo que dispone la Carta de la ONU. Y lo que allí se dice sobre los derechos de los pueblos y los Estados... creo que no casa mucho con las acciones de tanteo y retracto sobre territorios habitados y con instituciones propias. Se ponga usted como se ponga esto no se resuelve con el Código Civil, como si los gibraltareños fuesen un grupo de actores ingleses figurantes que "va en el lote".

Y si a todo esto añadimos la posición económica y militar (sí, aún) del Reino Unido... el disparate patriotero se expone en toda su amplitud.





Iracundoisidoro dijo...

Lo que usted dice de Menorca creo que le retrata. Apoyando la idea de utilizar la fuerza militar contra Reino Unido. Un disparate total en el contexto actual, y que por lo demás obvia que el peñón de Gibraltar no es un espacio con diferentes accesos. Es una fortaleza, así que cualquier "intentona a la turca" quedaría en el más absoluto de los ridículos: en una matanza ridícula.

Español, after all dijo...

Yo no he dicho, ni siquiera insinuado, que haya que utilizar la fuerza militar contra Gibraltar. Me parece injuriante que me lo impute usted. Evidentemente esa opción está fuera de lugar.

Como usted bien sabe, con el ejemplo de Menorca sólo he pretendido ilustrar que un país, si juega bien sus cartas, en un momento dado puede imponerse a otro a priori más poderoso. Esto también es evidente.

Para el caso, y puesto que los británicos jamás abandonarán Gibraltar por las buenas, sí me parecen legítimas y ajustadas a los tiempos otras opciones de fuerza, política, diplomática o económica, empezando por la ruptura de todas las relaciones o comunicacioes con el Peñón, que España no está obligada a mantener.

Gibraltar es, a todas luces, como dictan las resoluciones de la ONU, como marca el tiempo histórico y, sobre todo, por su naturaleza, una colonia británica en territorio español. No es un pueblo o una nación, y por consiguiente, si no hay un "demos", no tiene sentido atribuirle el derecho de autodeterminación.

Español, after all dijo...

Lo de que el único firmante del Tratado de Utrecht que se ha mantenido en el tiempo es el Reino Unido, y que España no existía por entonces, o se organizaba como, de hecho, se organizaban territorial y políticamente el resto de estados europeos, ya es de chiste. Recuerda al típico "argumento" del nacionalismo periférico.

Español, after all dijo...

Y, por cierto, no ha respondido a mi pregunta sobre qué cree que debería hacer España con el tema de Gibraltar. Lo pregunto porque, o su crítica es puramente destructiva, o da la impresión de que opina que España debería renunciar sin más y a cambio de nada.

Iracundoisidoro dijo...

Gibraltar no representa un daño mayor a España que el que pueda representar Luxemburgo o Andorra. Que con éstos últimos haya una pura y simple aceptación de su existencia y relaciones normalizadas mientras con Gibraltar no... es inexplicable. Inexplicable salvo a la luz del nacionalismo, del irredentismo.

Porque seamos serios, cuando el gobierno de España aumenta el grado de conflicto con Gibraltar... las justificaciones que se aducen son los intereses económicos de cuatro pescadores, el contrabando de tabaco y... ¿qué más? Es ridículo.

Español, after all dijo...

Ya lo creo que representa más daño que Luxemburgo o Andorra, y no sólo económico.

Y en efecto, porque la naturaleza de Gibraltar es completamente distinta de la de aquéllos, hay además mucho de (sano) nacionalismo. Porque que un país, teóricamente aliado, mantenga en nuestro territorio una colonia chulesca en el año 2013 es una ignominia. Y no es más irrendentista la ambición española de recuperarla que el "empeño" británico de mantenerla; más aún cuando España se ha mostrado dispuesta, entre otras cosas, a respetarle al Reino Unido lo que verdaderamente es para éste irrenunciable, la administración de la base militar.

Iracundoisidoro dijo...

Los habitantes de Gibraltar han votado en dos ocasiones (voto libre, voto secreto) y en ambas ocasiones han dicho que no quieren ser españoles. Es lo que hay. Cuanto antes se acepte, mejor. Son 300 años. Y España sólo existe desde, a lo sumo, 600.

Español, after all dijo...

El argumento de los años es una falacia, como bien sabe. En todo caso, es mentira que España exista a lo sumo desde hace sólo 600 años. España es una realidad bimilenaria, con conciencia de sí misma desde que fuera unificada por Roma, y que ha ido adoptando a lo largo de su historia la forma política propia de cada tiempo: de provincia del imperio, a partir de 218 a.C., a estado-nación moderno, desde 1812 (fíjese, por ejemplo, que el más "antiguo" de éstos es el francés de 1789).

Y repito: Sólo los pueblos pueden autodeterminarse, y Gibraltar no lo es. Es una colonia. ¿Independencia para Camuñas, porque así lo decidan "democráticamente" los habitantes del "cantón"?

Recuerdo que en el informe confidencial a que aludía antes, y que desclasificó hace algunos años el Reino Unido, se admitía que Gibraltar podría integrarse en la organización municipal española "sin ningún trauma".

Iracundoisidoro dijo...

Es decir: 300 años del Gibraltar no-español "pierden" contra 2.000 años de España. La cifra de 600 años no vale, es incómoda, cuando los argumentos son los que son: los de "quién la tiene más larga", memorias bélicas de Menorca, etc.

¡Andorra es un puñal en el pecho de todos los españoles!

Anónimo dijo...

"En dicha Convención se afirma que todo territorio ribereño tiene asociadas unas aguas territoriales. O lo que es lo mismo: que Gibraltar tiene aguas territoriales".

¿Seguro?: http://youtu.be/Cb7oIpqLgJk?t=7m39s