jueves, noviembre 22, 2012

Los verdaderos orígenes de Israel

Otra vez Gaza. Y otra vez lo mismo. Poniendo el foco sobre las inevitables bajas palestinas entre la población civil (reales, falsas o recicladas), apenas se esconde un reproche a la existencia misma de Israel. Pero nunca se nos explica qué pasaría con los seis millones de judíos que viven en Israel en esa Palestina "libre" a la que tantos desean la victoria. Hay antecedentes históricos suficientes para hacernos una idea acerca de ese tenebroso escenario. Aunque, claro, la mayoría de quienes opinan sobre Israel en redes sociales, internet e incluso los medios de comunicación convencionales, desconocen absolutamente su historia.

La versión más extendida sobre los orígenes de Israel, además de centrarse en un presunto "robo" de tierras a los palestinos árabes, concibe al estado hebreo como una prolongación histórica de los Estados Unidos de América. Sí, "el poderoso lobby judío en Washington". Pero más allá de la simpatía que en EEUU y en otros países, en pleno shock global por el desvelamiento del Holocausto, se tuviese por el sionismo; Israel surge en medio de un embargo, entre otros, de EEUU contra la región. Y lo que resulta más chocante: Israel combatió en su guerra de independencia, y la venció, sobre todo, con excedentes de armamento procedentes de un Estado comunista: Checoeslovaquia. Y es que la URSS, seguramente interesada entonces por el carácter socialista radical de buena parte del sionismo, fue el primer Estado en reconocer formalmente al nuevo Estado de Israel. Así, la Unión Soviética reconoció la independencia de Israel el 17 de Mayo de 1.948 cuando EEUU lo hizo el 31 de Enero de 1.949: nueve meses después.

Por otra parte, la asociación de EEUU e Israel actual lleva a otras interpretaciones falsas de la historia del estado judío. Tales son, por supuesto, que Israel ganó todas y cada una de las guerras contra los árabes gracias a una superioridad militar aplastante derivada de, claro, la alianza norteamericana. Esto, que es una idea muy extendida y aumenta la simpatía por la causa palestina (según esa absurda noción de que ser inferior implica tener la razón o ser más justo), es una grotesca falsedad. Porque Israel combatió tanto en 1.948 como 1.956 sin el apoyo de EEUU. Como vimos, alcanzó su independencia con armas checas, y en 1.956 combatió con armas francesas. Además, la URSS comenzó a apoyar a los nacionalistas árabes de Egipto y Siria, dotándoles de armas de su arsenal. Un hecho significativo, porque supuso que los enemigos de Israel contasen con mejores armas que él. Por esto, hasta hace más bien poco, Israel, en el plano militar, no ha sido superior tecnológicamente a sus rivales (en la guerra del Yom Kippur, en 1.973, los tanques soviéticos sirios en un primer momento arrasaron a los obsoletos Sherman israelíes). La imagen de un ejército israelí atiborrado de armamento norteamericano de última generación aplastando con saña a enemigos ridículamente inferiores, por tanto, no se corresponde a la realidad histórica de Israel. No, los israelíes han luchado duramente por su supervivencia, y casi siempre en condiciones desfavorables. Sólo ahora, con la desaparición de la URSS se ha producido la brecha tecnológica entre Israel y sus enemigos, no antes. Aunque los enemigos de Israel se han sabido adaptar a esto: con una apuesta total por la guerra no-convencional o híbrida.


En definitiva: ¿cómo se puede juzgar a Israel si no se conoce su historia? Porque a cada nueva confrontación entre israelíes y palestinos asistimos a una nueva ronda de argumentos que sólo pueden basarse en esta ignorancia. Argumentos que persistentemente confunden Israel con EEUU y presentan sus orígenes como si hubiesen desembarcado en Tierra Santa, al son de Wagner, con un malvado y masivo ejército mecanizado made in USA. 

Sin embargo, no tengo demasiadas esperanzas con quienes reivindicando el valor absoluto de la vida humana piden, en la práctica, el suicidio de los israelíes. Porque en el conflicto entre árabes e Israelíes es un hecho evidente que lo que para unos es una vergüenza (matar civiles) para los otros las más de las veces es precisamente el objetivo. Y este es un hecho fundamental si se pretende "no tener bando", como en efecto así lo hacen muchos críticos de Israel. Si el objetivo es reducir al mínimo las víctimas civiles no creo que sea lógico amparar a quienes por sistema hacen blanco en ellos. Aunque, claro, en la mayoría de los casos el verdadero objetivo es simplemente negar a Israel su derecho a defenderse y, por tanto, a existir. Y no hay que dejar de recordar esto.




"Nunca he sido partidaria de la inflexibilidad, excepto cuando la cosa atañe a Israel. Si se nos critica por qué no nos doblegamos, porque no somos flexibles en la cuestión de "ser o no ser", es porque hemos decidido que, sea como fuere, somos y seremos." Golda Meir.