miércoles, septiembre 12, 2012

Cuando sobramos todos es que sobra el Gobierno.

Este lunes, en la nueva TVE adaptada al gusto del Partido Popular (que no del Parlamento) nuestro presidente del gobierno, Mariano Rajoy, tuvo a bien volver a salir a asustar a los españoles. Asustar y mentir a los españoles contentando de paso a los de su cuerda, ansiosos de nuevas mentiras e infamias para manejar en el juego sectario del día a día.

La presunta entrevista a Rajoy fue en realidad un grotesco mitin apenas interrumpido por unos periodistas de un perfil muy conservador. Un mitin en el que nuestro presidente se dedicó a reiterar sin desmayo el mismo argumentario que viene manejando desde que llegó a la Moncloa. Un argumentario que, huelga decir, está repleto de mentiras y medias verdades que se limita, fundamentalmente, a explotar a fondo la conocida falacia de que el Estado es "como una familia". Cuando un Estado, a diferencia de una familia con rentas dadas, todo lo que deja de gastar contribuye a desinflar aún más la economía, empeorando la situación.

Cuando Rajoy dice que reducir el deficit es la vía para volver al crecimiento y la creación de empleo va contra cualquier lógica económica. Porque con todas las empresas privadas dedicándose a desendeudarse, que el Estado haga lo mismo es llevar al país a la parálisis. Y porque todo el programa de recortes forma parte de la estrategia de la "devaluación interna": una estrategia que "juega" con un desempleo elevado para forzar una bajada de precios y salarios en la economía. Un proceso llamado al fracaso que supone, mientras tanto, la ruina para millones de españoles. Porque se está induciendo una situación de depresión económica, de economía de posguerra, para mantenernos a toda costa en el Euro, pero... sin cartillas de racionamiento. Un hecho no menor: pues en este país se está hablando con sumas alegrías de, en un contexto de un 25% de paro, abandonar a los desempleados a su suerte. Una especie de descarado ejercicio de darwinismo social. Es el sálvese quien pueda.

Rajoy parece empeñado en recitar grandes cifras de dinero, incluso de "hablar en pesetas", para ver si eso de "miles de millones", "billones" y similares palabros contribuyen a asustar al personal. De hecho, justifica su colosal engaño electoral a los españoles (a los que se dejaron engañar, claro) en una desviación de 30.000 millones de euros en el deficit. ¡Cuando el PP gobernaba en prácticamente todas las Comunidades Autónomas y en su programa electoral proponía nada menos que bajar los impuestos! Tamaña es la desvergüenza

Nuestro presidente también incurre reiteradamente en el viejo engaño de moralizar la economía: insistiendo en presentar todo lo que está haciendo como un mero ejercicio de "sentido común" o "restablecimiento de la confianza". Sí, la famosa "hada de la confianza" que el PP en la oposición empleaba para decir cosas como que "la prima de riesgo de España es José Luis Rodriguez Zapatero". Un hada que sigue sin aparecer recorte tras recorte. Pero no se habla de esto sino que a todas horas escuchamos en los medios a quienes piden más ración de recortes; como en cualquier estafa, antes de robar todo al despojado, le incitan a invertir más y más recursos en el engaño.

Decía Napoleón Bonaparte que la religión era lo que impedía que los pobres matasen a los ricos mientras duermen. Ahora son los grandes medios de comunicación. Son tan absurdas las políticas de austeridad, en las que se confunden interesadamente recortes y reformas, que el gobierno necesita de su ayuda entusiasta. Porque son esos medios los que están escamoteando a los españoles la verdadera naturaleza de la situación que padecemos en España. Tanto cuando gobernaba el PSOE como ahora "la crisis" se aborda en casi todos los medios como una "fábrica de anécdotas". Una frivolidad imperdonable a la que ahora se añade el desenfoque total de cuáles son los problemas a resolver y qué posibilidades hay. Es fácil de comprobar: incluso en medios "críticos" sólo se habla de la prima de riesgo y el deficit público, a todas horas, todos los días. Nadie habla de que, según el Banco de España, menos de una cuarta parte de la deuda total de España corresponde a las Administraciones Públicas. Apenas se recuerda que el año inmediatamente anterior a la crisis hubo superavit de las cuentas públicas incluso tras los recortes de impuestos que realizó el gobierno de Zapatero. Está claro que la razón por la que España tiene problemas para financiarse no es el tamaño del Estado sino la pertenencia al Euro alemán (con moneda propia, además, sería imposible quebrar "sin querer"). No tenemos un problema de deuda pública sino de deuda privada (provocada por los bajos tipos de interés del BCE que favorecían a Alemania). Pero se aprovechan los prejuicios centralistas de buena parte de los españoles para intentar presentar el conjunto del Estado español, en su vertiente autonómica, como un monstruoso despilfarro, convirtiendo cualquier cosa en categoría y olvidando los números. Unos números que dicen que en España el Estado no tiene la presencia en la economía que los nostálgicos del franquismo, disfrazados de anarcocapitalistas, siempre andan sugiriendo. Tan es así que en 2011 el gasto público en España estuvo bastante por debajo de la media europea. Pero aquí se trata de aprovechar la crisis no sólo para hacer una transferencia brutal de rentas desde las clases medias a una elite social sino para, de paso, volver a ese enjuague caciquil que es el centralismo de base madrileña.

Resulta notable, en este sentido, que Mariano Rajoy, al ser preguntado si se sometería a una moción de confianza, dijo que "la estabilidad política es muy importante" (38 años de "estabilidad" tuvimos en España hace poco). Rajoy pretende que no quiere hacer nada de lo que hace, que es incapaz, por tanto, de cumplir su programa electoral o, cuando menos, gobernar como presuntamente quiere. ¿Por qué no dimite entonces? Pues porque gobierna exactamente como quiere o, más bien, como quieren quienes están tras él. ¿De verdad basta con decir que se desea que sucedan toda suerte de cosas positivas para que se convalide el actuar destrozándolo todo? ¿A eso hemos llegado? Estamos ante un paternalismo, también empleado recientemente por el primer ministro portugués, que toma a los ciudadanos por siervos. Una estructura argumental, en defensa de políticas peligrosas y antisociales, muy afín al de regímenes autoritarios. Recordemos, por ejemplo, aquélla popular defensa del régimen colaboracionista y fascistoide del mariscal Petáin en Francia: "es un anciano que no puede hacer nada malo". Nos estamos acercando peligrosamente a este nivel de endeblez argumental.

Ahora habrá quienes estén tentados de pensar que Rajoy y sus ministros son "inútiles". Pero esta forma de pensar forma parte de la misma mentalidad perezosa (y en el fondo antidemocrática) de quienes zanjan cualquier debate sobre política con el famoso "todos son unos ladrones". Pero no hay que llevarse a engaño: el PP deliberadamente tolera el nivel de desempleo actual y sus medidas fomentan su aumento. Lo que digan o anuncien acerca de sus intenciones son burdas mentiras para el público. Un público asustado y mal informado. Y por eso no resulta extraño que con unos niveles de desempleo de jóvenes que superan el 50% nuestros medios de comunicación sigan con debates del tenor de "los jóvenes no se van de casa de sus padres" o "se dispara en número de NINIs". Estrategias del odio, de culpabilización. Puro terrorismo informativo. 

En definitiva: el gobierno de Mariano Rajoy actúa como una dictadura, alentando el miedo y la ignorancia. Y esto sí es una "algarabía" que no nos podemos permitir: la de un gobierno desleal con su pueblo y que conspira activamente contra su futuro. No sobran los funcionarios, no sobran los jóvenes, no sobran los estudiantes, no sobran los enfermos: sobra este gobierno.



"Exponer a los oprimidos la verdad sobre la situación es abrirles el camino de la revolución." León Trotsky.

5 comentarios:

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

En efecto yo, como muchas otras personas, durante un tiempo pensé que había demasiados funcionarios en España. He cambiado de opinión. Y no, no tiene nada que ver con que esté preparando alguna oposición (en absoluto). Las cosas las argumento. Y evidentemente hay cosas que se escribieron en este blog hace 8 años que ahora no comparto de ninguna manera. Se llama evolucionar, razonar, mejorar... vivir.

Con lo que sigo en desacuerdo es con el método de acceso a la función pública en puestos "de no decisión". Es ridículo pretender que los servidores públicos más "random" deban tener en la cabeza 3-4 cursos de derecho administrativo, Constitución, Estatutos, y similares. Es una grotesca hipocresía, que atrae al servicio público no precisamente a las personas más normales o eficaces.

(He borrado el comentario al que aquí respondo porque en este blog no se aceptan los insultos).

Superjuez dijo...

Era una broma, parodiando algo que creo haberle oído "insultar" a Ud. en otra ocasión.

Todo es susceptible de mejora, también la función pública; pero en efecto las estadísticas señalan que España tiene una ratio de empleados públicos inferior a la media de la OCDE, mientras que por encima de ésta se encuentran entre otros los países nórdicos.

En cuanto a lo otro, ya lo decía Nietzsche: La serpiente que no puede mudar la piel, perece; del mismo modo, los espíritus que se ven impedidos de cambiar de opinión, dejan de ser espíritus.

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

El problema más grave que veo a los funcionarios en España es que incluso antes de la crisis, tenían sueldos muy superiores a los de la media del sector privado en la misma categoría laboral. Y esto no muestra otra cosa que la empresa privada española en su mayor parte siempre ha sido una verdadera porquería. Y la reconversión industrial, la "tercerización" de España, acentuó esto hasta los extremos actuales: donde los salarios por una jornada a tiempo completo, para personas con estudios superiores, son casi el equivalente monetario de un subsidio social.

¿La solución? Pues es aquí lo que trato en este artículo. La solución para el PP parece pasar por bajar el nivel de vida hasta el 0 absoluto.

Fritz dijo...

En realidad, Isidoro, aquí no planteas nada que sea parecido a una "solución", ni parece que tengas ninguna intención de hacerlo. Sencillamente dices que "los del PP" no son unos incompetentes ni unos impotentes, sino que son malos, y envenenas las aguas de la disensión cuando señalas que, de hecho, quien creyera aquéllo (incompetencia) es un autoritario. Es decir, como siempre, conviertes la divergencia en cuestión moral: quien no estáde acuerdo conmigo es por antidemócrata. Y por supuesto mentas la bicha del "centralismo", algo que ha llegado a ser parte del "ceremonial" que debe estar incluido en cualquier reflexión sobre política en según que ambientes.

Un saludo

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

Hay un refrán en el castellano que dice: "a río revuelto, ganancia de pescadores". En este sentido, hay amplios sectores afines al PP que ven en la actual crisis no sólo una buena excusa para volver a la sociedad extremadamente clasista del siglo XIX, sino a recentralizarlo todo "por la crisis". Esto en el plano sociológico.

En el plano económico, es evidente que, más allá de las convenientes mentiras del gobierno de Rajoy, el PP está en la tesis de la "devaluación interna" de salarios y precios "para ser competitivos". Y esto no sólo asume como inevitables las cifras vergonantes de desempleo sino que, de hecho, fomenta que aumenten. A más paro, menos seguridad labora, menos salarios, precios más bajos. ¿Sencillo no?

Es mi firme opinión que una devaluación interna no sirve de nada y que sin embargo retroalimenta los prejuicios sociales de buena parte de los poderosos apoyos del PP. Y por esto están, algunos, tan chulescos últimamente. Y los muy imbéciles, claro, están provocando no ya una anarquía previsible en todo el país sino la secesión de Cataluña (20% del PIB) de paso. Acabarán con todo...