miércoles, septiembre 19, 2012

Cómo Cataluña será independiente

Cataluña, por seguramente una amplia mayoría, es partidaria de la secesión, la independencia. La gigantesca manifestación independista del pasado 11 de Septiembre en Barcelona fue toda una demostración de fuerza. Rápidamente han vuelto las alusiones a la Constitución Española y los obligados cauces de reforma que establece. El propio rey Juan Carlos I se descolgó ayer con un inaceptable texto de alto contenido político, promovido muy seguramente por el PP.

Cataluña representa aproximadamente el 19% del PIB de España, contiene el 16% de la población de España y una renta per cápita superior a la media de la UE-27. Históricamente, Cataluña fue siempre una de las puntas de lanza de la innovación, la industria y, en general, la economía desarrollada en España. Digo esto, porque normalmente se suele emplear una dialéctica tramposa contra el nacionalismo catalán. A saber: cuando desde Cataluña se pide corregir la balanza fiscal desfavorable se argumenta que históricamente los gobiernos de Madrid favorecieron a Cataluña. Y se presenta este hecho como algo desinteresado. Lo cierto es que, sea por lo que fuere, Cataluña y País Vasco siempre fueron las regiones españolas más avanzadas y, por tanto, en las que se instalaron las industrias. A raíz de esto, los gobiernos de España, favorecieron estos focos de actividad por un evidente y puro interés fiscal. Y también a raíz de esto, vascos y catalanes conformaron lobbies poderosos. Pero no hubo regalos de parte de nadie. Porque cuando desde Madrid se pide calma a los catalanes se les dice: "Sois parte de España", y cuando piden un trato diferente se les dice "a Cataluña le hemos dado mucho". Según sea el tema a discutir, según interese, se dice que Cataluña es España o, simplemente, Cataluña. En este sentido, no deja de llamar la atención el que determinados portavoces se refieran al "rescate de Cataluña" como esos políticos que se refieren a España exigiéndole nuevos recortes y acusándola vagamente de "despilfarro". Y esto sólo puede alimentar un odio mutuo llamado a retroalimentarse.

Antes que nada, una sorpresa: la Constitución Española permite su propia destrucción. En concreto lo permite en su artículo 168, donde establece que el mecanismo de reforma constitucional "complicada" o "agravada" se aplica por igual al supuesto de la reforma de la totalidad de la Constitución y la de algunos de sus títulos y capítulos más esenciales (incluído aquí el Título II dedicado a  "La Corona").

La posibilidad de una reforma ilimitada de la Constitución Española es una rareza. Porque, normalmente, una Constitución democrática parte del supuesto de su propia superioridad en lo esencial, de la intangibilidad de sus principios fundamentales. Lo cual lleva, a su vez, a que muchas constituciones (vg: EEUU, Francia, Italia, Alemania o Noruega) contengan prohibiciones de reforma explícitas (cláusulas de intangibilidad). No es el caso de España, donde se pretende que la Constitución es "axiológicamente neutra" cuando la realidad es muy diferente.

El artículo 168 de nuestra Constitución exige un procedimiento agravado de reforma para la reforma total o la reforma del Título Preliminar (Estado social y democrático, soberanía, diversidad, bandera, partidos políticos, etc), derechos fundamentales sección I (vida, integridad personal, libertad religiosa, libertad sindical, etc) y la Corona. Dicho procedimiento es, como sigue:

  1. Aprobación por 2/3 del Congreso y el Senado.
  2. Disolución de las Cortes.
  3. Elecciones Generales.
  4. Aprobación por 2/3 del Congreso y Senado recién elegidos.
  5. Referendum vinculante para ratificar lo aprobado.

Este procedimiento, como cualquiera puede concluir, es políticamente inaplicable. Y esto implica un problema: si se producen cambios drásticos en la sociedad española o partes significativas de ella, la Constitución no es capaz de canalizarlos. Esto, como demuestra la Historia, sólo llevaría a que la ley, llegado el momento, fuese ignorada. Y digo que la Historia así lo demuestra en tanto nuestra actual Constitución procede, precisamente, de esta clase de "elusión" de la ley. Es el famoso "vamos de la Ley a la Ley", con el que se pasó de la dictadura franquista al proceso constituyente de culminó en 1978. ¿Por qué no volvería a suceder? Llegado el momento, esta clase de "solución" siempre sería preferible a una aproximación violenta al "problema". La elusión, en este caso, podría venir del conocido "error" de que en la Constitución no se incluya entre las materias reformables por el artículo 168 el propio artículo 168, siendo posible, según algunos, el poder simplemente reformarlo por la vía del 167.

Obviamente, cambiar el artículo de la reforma constitucional agravada mediante el mecanismo de reforma sencilla es una burla de la voluntad del Constituyente. Pero esta es la clase de cosas que se hacen para salvar "la cara" de las instituciones, para que las cosas que suceden en las altas esferas no parezcan demasiado "soluciones a la fuerza". "De la Ley a la Ley". Personalmente, creo que esta será la vía por la que se dará salida a una situación política de no retorno en Cataluña. Supondrá el fin de la Constitución de 1978, pero evitará lo imposible: una secesión violenta.

Pongámonos en el supuesto de que una mayoría muy amplia de los catalanes apoye la independencia y la práctica totalidad de los políticos e instituciones de Cataluña se declarasen no sujetos a la autoridad de Madrid. Este comportamiento sería tan grave que, por ser generalizado, requeriría de una aproximación política pese a que el Código Penal fije condenas por sedición que irían de los 4 a los 10 años de prisión. Por otra parte, si las autoridades catalanas asumiesen estos riesgos, es de suponer que estarían dispuestas a sostener la sedición en el tiempo. Así, el gobierno central se vería obligado a forzar no sólo una suspensión de la autonomía sino alguna clase de ocupación policial/militar permanente. ¿Alguien se imagina a Rajoy, tancredista radical, ordenando todo esto? Yo no, francamente. Y cualquier amenaza en este sentido de su parte tendría tanta credibilidad como sus promesas electorales.

Yo no soy partidario de que España pierda a Cataluña. Pero si una amplia mayoría de catalanes quiere la independencia, no hay texto político que pueda, en último término, impedirlo. Y fomentar esa idea de que nuestra Constitución es el ataúd de los separatismos españoles no es sano para la democracia. Y pasa lo mismo respecto a la UE: se suele advertir en algunos foros que la salida de Cataluña de España la expulsaría de la UE. Claro que quienes defienden esa particular ideología de la constitución (que no constitucionalista) y de la pertenencia a la UE son los mismos que ven un ejercicio extremadamente democrático en gobernar contra su propio programa electoral. Demócratas de ordeno y mando.

La verdadera solución pasa por un federalismo que funcione (si es que eso es posible en estas tierras de España), un sistema que no sea vulnerable a procesos reaccionarios y recentralizadores en situaciones como la actual y que regule las transferencias fiscales como es debido. Porque el actual orden de cosas, con un "rescate a Cataluña", está elevando la tensión hasta conducir a los catalanes a una encrucijada terrible, y, de paso, a nuestra imperfecta Constitución. Porque este PP de locos, libre de ataduras, y esta España "de cerrado y sacristía" que vuelva a asomar al otro lado de la esquina, han concebido el plan de doblegar por fin a Cataluña... vía presupuestos. Y esto no hace sino recordar a esa exagerada vanidad, ese hybris, que precede siempre a la caída.





 

"El terrorismo en el País Vasco es una cuestión de orden público, pero el verdadero peligro es el hecho diferencial catalán". Felipe González

12 comentarios:

Anónimo dijo...

I agree!!!

Mirlo dijo...

La independencia de un país se hace efectiva, y sobre todo viable, con el reconocimiento generalizado por otros países soberanos. Y esto, me temo, no sucedería jamás, si la secesión es unilateral. Es una de las costumbres del derecho internacional público más arraigadas, sólo violada en el caso kosovar.

PD: AQUÍ están las balanzas fiscales al completo, publicadas en 2008, pero de 2005; es decir, de antes del nuevo Estatut y de la reforma de la LOFCA hecha a medida de los intereses de Cataluña.

No soy experto en la materia, pero aparte del privilegio vasco-navarro, no aprecio en esas balanzas de 2005 nada escandaloso. Mientras que desde la óptica del flujo monetario los "países catalanes" eran los paganos, seguidos de Madrid en cuarto lugar; bajo el enfoque carga-beneficio Madrid se llevaba ya entonces la peor parte, seguido de las comunidades catalanas.

Si quieren irse, están o debieran estar en su derecho. Pero que no nos cuenten más milongas. Y sobre todo, que tengan el valor de dar salida al asunto convocando el oportuno plebiscito. Y luego ya veremos.

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

El caso que yo planteo, evidentemente, es el de una secesión pactada entre España y Cataluña. Que una parte de un país se vuelva desobediente de otra simplemente es el punto de partida para alcanzar la independencia: nadie ha hablado aquí de que se forzaría una solución violenta.

En cuanto al enfoque "del beneficio", que señala a Madrid como "muy solidaria", me parece inadecuado, dejaré que responda por mí el economista Sala i Martín:

"El problema es que Madrid es la capital de España. Entre otras cosas, eso quiere decir que una parte importante de los gastos de administración del Estado (como salarios de ministros y funcionarios, gastos de electricidad, agua, gas, obras en los ministerios, etcétera) se realizan allí. Es verdad que todos los ciudadanos deben contribuir a pagar esos gastos, pero también es cierto que éstos benefician casi exclusivamente a las empresas y ciudadanos de la capital. Al fin y al cabo, los funcionarios y los ministros gastan sus salarios en restaurantes de Madrid, van al cine y al teatro en Madrid y se compran ropa, electrodomésticos y comida en tiendas de Madrid. Por eso la segunda manera de calcular el déficit, llamada el “enfoque monetario”, asigna a la capital el gasto que allí se hace. Estimado así, la cosa cambia radicalmente. Según el estudio de Castells (el de Uriel no lo calcula de esta segunda manera), el déficit de Madrid es solamente de 49.330 pesetas por habitante mientras que el de Catalunya asciende a 172.677. Es decir, la presidenta de Madrid se puede autoproclamar la más solidaria del Estado, pero cuando lo hace no explica que su comunidad es la que administra esa solidaridad y, por tanto, se beneficia del tinglado"

http://www.columbia.edu/~xs23/catala/articles/2004/deficit%20madrid/deficit%20madrid_LV.htm

Mirlo dijo...

Lo que hace falta es una ley de transparencia a la quebequesa. Si no recuerdo mal, allí creo que para separarse es necesaria, entre otras cosas, una mayoría del 60 por 100 en dos referendos celebrados consecutivamente en un espacio de cinco años. Es un procedimiento difícil, de mayoría cualificada, como es lógico, para evitar que la secesión prospere en un momento de calentón; pero no imposible como la reforma agravada de la constitución española.

Pero entre tanto, y sea como fuere, mientras todos pertenezcamos al proyecto común, debemos ser iguales ante la ley. Cataluña no debe tener un concierto; son Euskadi y Navarra los que deben dejar de tener el suyo. Sí es cierto que el sistema de redistribución fiscal territorial podría ser más simple y transparente.

Y a lo mejor alguno se llevaría entonces una sorpresa... Insisto en que esas balanzas fiscales son de antes del Estatut y de la nueva LOFCA. Por ejemplo, durante el zapaterismo, en aplicación de las disposiciones del Estatut, el porcentaje de inversión en infraestructuras en Cataluña fue equivalente a su aportación al PIB nacional, es decir, de en torno al 18 por 100; mientras que Madrid, que también aporta un 18 por 100 al PIB nacional, sólo recibió un 9 por 100 del total de inversión en infraestructuras. La mitad.

También me gustaría señalar que cuando sale este tema sólo se habla de dinero, alimentando la falsa denuncia del nacionalismo catalán según la cual España sólo quiere a Cataluña para trincar. Pero en España sentaría igual de mal la secesión de su región más pobre, Extremadura. O sea que no es cierto que sea cuestión de dinero.

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

Estoy de acuerdo en que cualquier método de reforma constitucional sería preferible al actual consagrado en el artículo 168. Sin embargo, conociendo la historia de España, es muy improbable que se apruebe un método como el canadiense. Creo que vamos antes a una vulneración pura y simple de la constitución por la vía de esa exótica teoría de la posibilidad de derogar el 168 utilizando el 167. Eso, a falta de la posibilidad de un "cuartelazo", me suena más español. Acto seguido, se haría una disposición por la cual se pediría una mayoría sencilla en las Cortes seguida de un referendum en el lugar que se quiera secesionar, exigiendo un mínimo de participación y un mínimo de síes. Exactamente igual que cuando se aprobaron los Estatutos de Autonomía durante la 2ª República (con criterios muy exigentes y que, por ejemplo, hicieron que fuese necesario un pucherazo escandaloso en Galicia para aprobar su Estatuto de entonces).

No creo que el Estatut y la nueva LOFCA hayan cambiado demasiado el panorama:

"Fuentes del Departamento de Economía y Conocimiento, dirigido por Andreu Mas-Colell, apuntan que para calcular el impacto de la financiación autonómica en el déficit fiscal, deberían plantearse varios supuestos sobre qué hubiera hecho el Estado con esos recursos que aportó al sistema, es decir, si se los hubiera gastado (y cómo) o ahorrado. Aun así, el departamento señala que el efecto no puede ser demasiado grande sobre el déficit fiscal territorial. En ello coincide el profesor de la Universidad Complutense Javier Loscos, que señala que el impacto del modelo sobre las balanzas fiscales “no es muy elevado”. La consejería, que publicará en breve la serie de balanzas fiscales desde 2006, avanzó que el déficit fiscal de 2010 —ajustado al ciclo económico— es de 16.400 millones, el 8,4% del PIB."

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/01/22/catalunya/1327244576_854354.html

Respecto a las motivaciones de la unidad de España, yo no excluyo que sean en gran medida sentimentales, y que una secesión de Extremadura sería dolorosa. Pero la realidad está en que Cataluña, por la razón que sea, tiene un "hecho diferencial" cultural que, unido a su posición de ventaja relativa en muchos ámbitos "respecto al resto de España", ha provocado que su intelligentsia siempre fuese nacionalista. La ambición de mantener una gran industria nacional así como de maximizar la recaudación fiscal tradicionalmente llevó a los gobiernos de Madrid a alimentar, involuntariamente, ese nacionalismo. No es de extrañar que fuese Queipo de Llano quien dijese aquéllo de que las fuerzas nacionales convertirían a Madrid en un vergel y a Cataluña "en un solar".

Mirlo dijo...

Lo que hay es un superávit comercial de Cataluña con el resto de España de 23.000 millones de euros anuales, y el setenta por ciento de las inversiones en Cataluña lo financian sus cajas establecidas en el resto de España.

Oportuno artículo diario de Manuel Molares.

Y que conste que yo no niego el hecho diferencial catalán. Al contrario, es una realidad incontestable; no por una presunta historia diferenciada, o por una lengua o etnicidad propia, o por una cultura particular, sino simplemente porque así se ha manifestado el pueblo catalán en prácticamente todos los procesos electorales celebrados desde 1977. Voluntad de ser, que dicen.

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

Cuando se habla del deficit fiscal mencionar la balanza comercial es una falacia. De nuevo, Sala i Martin lo explica bien al apuntar un curioso ejemplo:

Si tú tienes un negocio y a tí una persona te quita 10.000 euros y luego esa misma persona te compra productos por valor de 10.000 euros... ¿has ganado 10.000 euros?

Mirlo dijo...

El contraejemplo es caricaturesco, y por consiguiente no sirve como refutación. Además, ¡como si a los demás Hacienda no nos quitase lo que nos corresponde!

Sería algo más realista decir, a saber, "te quito 1.000 de 10.000, y junto con otro capital que tengo de otros negocios, te compro tu producto por 2.000. En cualquier caso, si yo no tengo con qué comprarte, y tú no tienes otros clientes, te vas a la quiebra.

Madrileños, catalanes y resto de españoles pagan lo que tienen que pagar, es decir, lo mismo que todos, según ley. Y desde la óptica territorial, igual, unos pocos millones arriba o abajo según el ejercicio contable. Si el monto de Cataluña y Madrid es mayor que el de otras regiones, es por su peso demográfico y riqueza.

Y repito: bienvenida sea toda simplificación y clarificación del sistema. Yo, como creo que la mayoría de españoles, no quiero trincar a nadie ni privilegios para Madrid; quiero que cada cual aporte y reciba lo que le corresponda según su capacidad económica y necesidades. Justicia social a escala territorial.

Mirlo dijo...

Pongo por ejemplo 1.000 de exacción y 2.000 de precio de producto, y ahora caigo en que el déficit fiscal de Cataluña (y Madrid) ronda los 15.000 millones, y la balanza comercial de Cataluña con el resto de España es de 23.000.

Voilà.

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

Por otra parte, acaso como parte de este embrollo, hace poco Cataluña anunció que el volumen de su comercio "con el exterior" ya excede en cojunto al comercio con el resto de España.

El problema es determinar cuál es el reparto justo. Un deficit fiscal del 8% no se lo parece a los catalanistas. Y tal vez uno del 1% tampoco a los independentistas. Pero, insisto, en término de flujos monetarios el deficit fiscal de Cataluña dobla al de Madrid.

Pero veamos la explicación concreta que da de esto el señor Sala i Martín:

"El déficit fiscal de una comunidad en relación con el gobierno central es la diferencia entre los recursos que aporta (los impuestos pagados por los ciudadanos) y los que recibe (incluyendo la parte de los gastos que solidariamente debe pagar por los bienes públicos que a todos benefician). El déficit fiscal es, pues, una transferencia unilateral: dinero que se va A CAMBIO DE NADA (a menudo, a cambio ni de las gracias).

La balanza comercial, por su parte, es la diferencia entre lo que Catalunya vende a España y lo que España vende a Catalunya. Como Catalunya vende a España más de lo que le compra, se dice que Catalunya tiene un superávit comercial. Aquí hay que señalar que cuando en consumidor español compra productos catalanes, lo hace de manera voluntaria y que intercambia su dinero por bienes o servicios que desea. El superávit comercial, pues, se financia con un movimiento de capitales de igual magnitud (déficit de balanza de capitales).

La existencia de un superávit comercial voluntario no cambia ni la dirección ni la magnitud de las pérdidas provocadas por el déficit fiscal, por lo que se debe ignorar. Es exactamente igual que lo que le pasa a la tendera: sus pérdidas son de 10.000 pts, tanto si el ladrón decide huir con el dinero, como si se lo gasta todo en la propia tienda."

jordi dijo...

Isidoro, aunque muchas veces discrepo de tu opinión quiero agradecerte el que, en el mundo blogero donde la mayoría no somos más que meros opinadores, acompañes tu opinión con conocimiento y documentación.

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

Decía Kantor que él intentaba leer más que escribir. Yo soy un incumplidor, a rachas, de esta norma no escrita del blog riguroso porque, como el título de esta bitácora reza... soy iracundo. Me motiva la actualidad. Pero siempre intento ser al menos lo suficientemente riguroso como para no ser un grito más en Internet. Y ya sabemos que a veces los gritos están más "a la moda".

Muchas gracias por tus amables palabras.