viernes, agosto 17, 2012

Con salarios negativos no hay subsidio

Oferta y demanda. Los salarios dependen de esto. Suponiendo que el mercado de trabajo fuese un mercado libre, todos los trabajadores recibirían un salario por un nivel de trabajo y "el mercado se vaciaría". Sobre esta base, se suele decir que cualquier salario mínimo interprofesional genera un desempleo estructural pues prohibe los salarios por debajo de un determinado nivel Y, haciendo que "los que están abajo", presuntamente los trabajadores menos cualificados, no puedan competir. Y no podrían competir porque, al no tener cualificación, su único medio para hacerlo sería su predisposición a aceptar salarios más y más bajos.

Un problema es el subempleo. Realidad cada vez más habitual en un contexto de 25% de desempleo en España, y que permite ficcionales plenos empleos en economías como la alemana. Gente que trabaja por fracciones del salario mínimo en varios lugares o que ilegalmente trabaja en diferentes sitios por un salario inferior al legal. La existencia de estas personas, a pesar de trabajar sin descanso, es precaria. Sin duda un problema grave para quienes argumentan que las personas "de abajo" del sistema tienen un comportamiento regido por la vagancia o quienes sostienen que el salario digno sólo es función del "trabajo duro".

Otro problema añadido es lo amplio que, en estos días, se ha convertido el "los que están abajo". La realidad es que se están pagando salarios risibles a personas cualificadas. Y la razón no podría ser más sencilla: porque la actividad económica en España (y en realidad en el Mundo) está estancada o en retroceso. Siendo así, el mercado laboral español en varios tramos ya ofrece salarios negativos. Y lo hace a través de los másters (que hasta hace poco tiempo eran la vía de entrada "formal" en el mercado laboral para una amplia mayoría de jóvenes universitarios) y las becas formativas (fraude de ley en el que las Administraciones Públicas pagan a una empresa para tener trabajando a un jóven universitario pero sin ningún derecho laboral). En un caso los interesados pagan por trabajar y en el otro es el Estado el que paga porque la empresa acepte al trabajador. Salarios negativos. Más negativos aún si se ponen sobre la mesa los gastos asociados a cualquier trabajo en términos de transporte: también crecientes ahora. 

En estas circunstancias, con el deterioro de las finanzas privadas y públicas, ambas inmersas en un proceso de desendeudamiento billonario, los salarios van a la baja. De ahí la resistencia del gobierno del Partido Popular a garantizar un mínimo de subsistencia a los ciudadanos sin empleo, del valor que sea. ¿Cómo van a pagar 420 € mensuales de subsidio cuando los salarios que salen del mercado laboral actual para un empleo a tiempo completo son casi casi por esa cantidad? Se llama "flexibilidad". Están llevando a los españoles al límite: a ése lugar en que se cae en la mendicidad o se vuelve a formas de vida más sencillas y brutales. La emigración, con ningún país en crecimiento exponencial (como sí ocurría en el siglo XIX) y con unas economías occidentales estancadas (tampoco es posible el "venta a Alemania Pepe", porque ahora los "Pepes" son los propios alemanes), no es posible como solución. Parece extenderse ante nosotros simplemente la miseria.

La pregunta importante es si España, presuntamente una democracia, puede permitir cualquier tipo de "ajuste" que lleve a una amplia capa de la sociedad al subempleo y la explotación. O más importante: ¿está el Estado español preparado para asumir el caos social que esto traerá? Al gobierno del PP la legitimidad le da igual, sólo aspira a proteger a unas élites afines. Y están llevando a la sociedad al límite, cada día, para ver si pueden recortar más. ¿Sus aliados? Las mentes mezquinas que, incapaz de la más básica empatía o compasión, ven en el débil algo a esconder y, llegado el momento, eliminar. La ley de la selva, sí, un instrumento de la supervivencia. Pero... ¿no habíamos acordado que ya no éramos animales sino personas y ciudadanos?




"Si quieres ser gusano, arrástrate, pero no grites cuando te aplasten"
Emiliano Zapata.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Solo el liberalismo social puede dar una respuesta. Desde la ortodoxia se recurre a los "tips" de siempre.