martes, julio 12, 2011

Cuando el mercado laboral está muerto

En el Imperio Romano tardío tantas personas optaban a entrar a servir en cargos públicos que los padres inscribían a sus hijos en las listas de espera nada más nacer. Hoy las cosas no han cambiado mucho. Cualquiera que busque trabajo por Internet se dará cuenta de que lo de la crisis no era broma. Y no lo es. Tras el colapso del modelo del "ladrillazo" el mercado laboral español simplemente parece haber colapsado. Con la tasa de paro de las personas jóvenes disparada, casi no haría falta comentar más. El problema está en quien no quiere ver esto y se suma a explicaciones muy particulares.
Uno de los problemas de los jóvenes para trabajar es que, evidentemente, carecemos de experiencia. Y como ocurre con tantas otras cosas en la vida, aquéllo que nunca se ha hecho difícilmente se imagina como algo concreto. Es por esto que a trabajar se aprende... trabajando. Y para eso hacen falta oportunidades. Hoy, simplemente, no las hay.

La alternativa inmediata a la falta de oportunidades para los recién licenciados en la Universidad es... seguir estudiando. A estas alturas no serán pocos los que se estén sacando su segunda o tercera carrera convalidaciones mediante. Por no hablar, claro, de los famosos posgrados o másters. Su proliferación en España parece correr paralela a la "popularización" de la Universidad (antaño reservada para aristócratas, gente de dinero o retoños de determinada clase de funcionarios). Ahora mismo los másters ya no suponen ninguna distinción, apenas una línea anecdótica en el curriculum. Yo siempre me pregunto cómo se pueden hacer apuestas tan fuertes por especializaciones (pues algunos posgrados son muy específicos) sin haber trabajado nunca. Lo natural, y lo que ocurre por cierto con no pocos másters de alto nivel/prestigio, es que uno empiece a trabajar en un sitio donde luego se le pide cursar un determinado máster en función de su rendimiento.

Pues todos estudiando, entonces, para obtener más y más papelitos académicos. Afán que por las evidentes limitaciones de lo meramente teórico, y de nuestro sistema productivo, necesariamente acaba por convertirse en una pura y dura inflación de las exigencias del mercado laboral. Empresas de carácter local/regional emiten demandas de empleo en que plantean becas/contratos basura sometidas a la condición de un nivel alto en idiomas, excelente expediente académico y un máster MBA. Realidad esta que, ni que decir tiene, convierte los cauces formales de búsqueda de empleo en algo cercano a lo delirante. Se está a un paso de realizar exámenes de oposición para obtener entrevistas de trabajo. Habrá quienes lo defiendan. Todo sea por la "excelencia".
 
Otra farsa hoy de moda es la que constituye la "narrativa del emigrante". Al igual que con la formación de posgrado, se asume que todos los problemas se resuelven emigrando. La triste realidad es que no todos son capaces de aprender otro idioma y, desde luego, resulta absurdo emigrar para realizar trabajos que se rechazan aquí. El Erasmus universitario, esa suerte de fiesta subvencionada, así como todo el entramado de becas parecidas, están generando esta clase de turismo laboral. Este fenómeno, con la excusa de fomentar el europeísmo (nada mejor que, en un contexto de recesión económica ir a otro país a "quitar el trabajo"), mantiene entretenida a la gente durante un tiempo: algo del máximo interés para quienes han de sumar las cifras del paro.

A grandes rasgos todo este entramado de lo formativo y alrededores, así como sus crecientes exigencias, perfiles y objetivos constituyen una farsa que en mi opinión encubre una triste realidad: que las únicas vías operativas para la mayoría de obtener trabajo siguen siendo el enchufismo y el nepotismo. Pero que no intenten engañar a nadie: para ser administrativos en empresas no hace falta ser "el profesional definitivo"; y mucho menos en el primer empleo. Es una mera explicación de la miseria que algunos, para justificarse, intentan convertir en norma de lo correcto. O, más bien, lo "excelente".


"Un hombre dispuesto a trabajar y que no puede encontrar trabajo, es quizás el más triste espectáculo que exhibe la desigualdad en la fortuna bajo este sol." Thomas Carlyle.

7 comentarios:

Evergetes dijo...

La pregunta sería si esto irá a más o habrá un momento en que se revierta, aunque la verdad es que no se ve ningún motivo para que cambie. ¿Por qué habrían de cambiar las empresas esa política de demandar becarios con curriculums saturados? Si aparentemente les sale rentable ese modelo...

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

En España o se produce un cambio radical o quedan muchos años de una explotación labora salvaje de la juventud. Debería prohibirse hacer especulación con estas cosas.

La excusa que ponen, y en la que no faltan acomodados acusadores cómplices, es que la educación superior en España no vale nada. Cuando en el resto de Europa podemos ver sistemas de educación bastante menos exigentes que el nuestro. El problema es la base productiva: si no hay, da igual que hayas cursado la carrera más completa de lo que sea; serás subempleado si tienes suerte.

Evergetes dijo...

¿Tan difícil es que, cualquier tipo con dinero de sobra, coja a 10 tíos de los millones que hay en paro, y les saque rentabilidad haciendo lo que sea? Las grandes fortunas que hay, ¿por qué no se invierten en algo productivo? ¿Tendrán algo que ver las importaciones chinas y todo eso? ¿no sale rentable crear industria en España?

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

De momento lo que parece ocurrir es que todos andan muy enmarañados intentando librarse de los pufos billonarios en que se metieron. Y hasta que no vean lejos a los acreedores aquí no se fabrica ni una barra de pan de más.

Dhavar dijo...

Muy relacionado con tu entrada, aquí puedes ver que en USA están igual de jodidos :

http://endoftheamericandream.com/archives/is-college-worth-it?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=is-college-worth-it

Y ya empieza a ser práctica habitual, también allí, quitar del CV masters doctorados, lo que sea. El mundo al revés.
Tienes razón en lo que dices de largo años de explotación salvaje de la juventud.
Ahora hay dos tragedias enfrentadas:
-Trabajador de 4 y tantos, en paro, con historial laboral medio o bajo y cualificación igual:jamás va a volver a trabajar.
-Joven preparado, que con una licenciatura y un salario de esclavo chino va ser elegido en lugar del trabajador anterior.

Y esto no lo dice ningún link.Esto lo veo yo con mis ojos cada día.

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

El Erasmus, esa vía etílico-sexual al europeísmo, está irónicamente dejando a las claras que Europa no es lo que nos habían dicho y lo que, de hecho, nos dicen. Porque hay muchas universidades extranjeras de relativo prestigio en los que el sistema de evaluación es mucho menos barroco (y por tanto menos exigente) que el de las universidades españolas (por término medio). La idea de que hay algún contenido curricular "mágico" que en España no se trata y en los países europeos más avanzados sí es una mentira muy conveniente. Muy conveniente para quienes rechazan la educación pública en España (básicamente la Iglesia y la derecha que le es afín así como los aristócratas de toda la vida y "todos los barrios") y para quienes pretenden explicar por qué se explota tan salvajemente a los jóvenes en el mercado laboral. La guerra de la desinformación de quienes dicen que no tenemos suficiente formación...

Mario Garcia dijo...

Muy de acuerdo en casi todo. Nótese, sin embargo, que discrepo en lo concerniente a las becas Erasmus. Efectivamente, con ellas uno aprende a desmitificar las universidades extranjeras (en mi caso las inglesas), pero ello no le resta valor en cuanto al desarrollo personal. Irte de Erasmus no te convertirá en el mejor profesional del mundo, pero permite al becario concienciarse de que su pueblo no es lo único que existe en el mundo, le enseña a ser independiente y le forma en otro idioma. Quizá por sus características, debería hacerse en un momento anterior de la educación, y no en la enseñanza universitaria.

Dejado esto a un lado (ya que es tangencial para lo que expones), estuve algunos meses buscando trabajo y coincido en prácticamente todo.