jueves, octubre 21, 2010

Partido Popular, desmemoria y crisis de Gobierno

El golpe de efecto de Zapatero ayer supone un cambio de estrategia que era previsible. El PSOE se hunde en las encuestas, desde hace semanas, por múltiples factores pero básicamente por lo que circula por toda tertulia, bar y calle de España: "la culpa de todo es de Zapatero". Una conclusión que, por su audacia, sólo puede ser falsa. No hallaríamos problemas en encontrar muchos temas en los que Zapatero ha sido responsable último de graves errores: las rebajas "regresivas" de impuestos, la negociación con ETA, la apertura del "melón" estatutario, una política de exterior de república bananera, etc... Sin embargo resulta particularmente falso atribuir a Zapatero la actual situación económica de España.

España, como es sabido, está saliendo de una dinámica especulativa que vulgarmente se llamó "burbuja del ladrillo". Una burbuja en la que todos nos pusimos de acuerdo en que los pisos y casas representaban tal riqueza que valía la pena endeudarse: incluso enormemente. El dinero era barato. También se trataba de una "inversión segura" por la que, igualmente, compensaba arriesgar buena parte o todo nuestro patrimonio o crédito. Siempre se ganaba, nadie vendía a la baja. Era una locura. Se hacían viviendas a una velocidad que era evidente que había de sobra pero quienes se dedicaban a ello no paraban de subir los precios y de ganar dinero. Los ayuntamientos, incapaces de autofinanciarse, obtenían mucho dinero. Y con ellos, por supuesto, una enorme cantidad de profesionales liberales y empresas auxiliares así como sus trabajadores. Gente sin cualificación era empleada masivamente en el sector de la construcción y sus aledaños. Aquello era una jauja. Era, en suma, una situación en la que electoralmente era imposible meter mano salvo para aumentar la burbuja. Quien detuviese esa locura para que el aterrizaje fuese más suave tras el colapso de la pirámide especulativa tendría que enfrentarse a una responsabilidad directa sobre un enorme aumento del desempleo y el descontento subsiguiente. ¿Quién haría eso? Desde luego no lo haría Zapatero, pese a su retórica acerca de la renovación del modelo económico español. ¿Lo haría un gobierno del PP?

Que en 1996 existiese un paro del 22,7% y que ahora, tras el colapso del "ladrillo", estemos en un 20,09% debería invitar a la reflexión. ¿Dónde emplear a la enorme mano de obra absorbida por el sector de la construcción? Incluso aunque el impuesto de sociedades se rebajase... ¿qué nuevas empresas o negocios podrían acoger a todos esos trabajadores, la mayoría sin cualificación? Sería impensable, además, sin un ajuste de salarios bastante brusco en múltiples sectores. Algo que pasaría, a su vez, por la necesidad de cambios legales en el ámbito laboral mucho más audaces, incluso, que los que motivaron la reciente huelga general. El PP no haría estos cambios (no los hizo con mayoría absoluta en 2002 porque cedió, precisamente, ante una huelga general) y es más: como recientemente ha reconocido Alberto Recarte (una persona conocida por su anti-izquierdismo y presidente de Libertad Digital) el PP presenta unas propuestas para salir de la crisis que son políticas de gasto de tipo populista o, como él lo llama, "peronista". Algo muy lógico para los de Calle Génova, se entiende, desde la óptica del sectarismo tan caro a muchos españoles: "si el PSOE adopta posturas conservadoras nosotros nos hacemos pasar por el partido de los obreros y viceversa". Como acertadamente dijo el siempre ocurrente, aunque detestable en esencia, José Blanco, el PP trata de vender un "sudoku" populista de difícil solución: bajar impuestos, subir gasto público y reducir el déficit. La excusa para la ocurrencia la curva de Laffer. A saber: menos impuestos significan más actividad y por tanto más recaudación. Pero, como resulta evidente, es imposible saber cuál es el tipo impositivo óptimo de una economía. Por lo tanto las excusas del PP son eso: excusas. No es necesariamente cierto que menos impuestos recauden más y mucho menos hasta el punto en que eso pueda dar la vuelta al actual déficit. Más bien parece necesario subir los impuestos para evitar un colapso financiero del país del que España está peligrosamente cerca desde hace meses. No parece un escenario en el que jugar al sectarismo.

Cuando el PP tomó el poder en 1996 comenzó una recuperación económica del país y el saneamiento de las cuentas públicas. En esto influyeron varias cosas: las ayudas de la UE, la buena coyuntura internacional, un aumento de la presión fiscal del 10% (se aumentaron los tipos a las rentas más bajas y se redujeron a las más altas), se vendieron importantes empresas públicas (Telefónica, Endesa, Aceralia, Argentaria, Tabacalera, Repsol y Gas Natural), se redujo el gasto social, el precio medio de las viviendas aumentó en casi un tercio en apenas cuatro años, etc. Por supuesto en 2010 no existen los fondos europeos, no existe una buena coyuntura internacional, el negocio del ladrillo se ha evaporado y ya no hay empresas públicas que privatizar. ¿Cómo es posible que el PP, o alguien, sugiera que la receta para salir de la crisis actual sería la misma que en 1996? Se trata de propaganda agitativa

La imagen de aguafiestas avezado en la economía a futuro que siempre ha cultivado el Partido Popular es un fraude. Porque el PP acusa al Gobierno actual de no haberse preparado adecuadamente para la crisis. Una acusación que no puede consistir en otra cosa que no haber sabido predecir la crisis. Pues bien: el PP tampoco la predijo y sus propuestas económicas en 2008 lo dejan muy claro pues auguraban años de superavit mientras prometían "mantener la aportación al crecimiento económico y al empleo del sector de la construcción". No había, pues, otra propuesta que seguir en lo mismo: ladrillo, ladrillo y menos impuestos. Una vez el ladrillo se ha terminado no está clara la alternativa y, de hecho, el PP ni la conocía en 2008 ni la conoce ahora. Parece entonces que en la gestión de los asuntos económicos ha de reinar una enorme prudencia, o conservadurismo, para evitar males mayores. Sin embargo, con el PSOE instalado en cierta ortodoxia económica por el imperativo de la situación, el PP apuesta por una actuación parlamentaria simplemente desleal.

Siendo falso que el PP tenga la receta para salir de la actual crisis; su discurso insistente en que, la crisis amainaría con elecciones anticipadas es un simple linchamiento público. Un linchamiento que muchas veces Zapatero se ha ganado a pulso, pero no por esta crisis o no particularmente. Pero es que, de nuevo, la apelación a elecciones anticipadas es otro señuelo: pues con las elecciones autonómicas y locales a la vista, y con la LOREG en la mano, unas elecciones anticipadas en la práctica apenas variarían la fecha de las elecciones generales previstas para 2012 en unos pocos meses. Y he aquí la estrategia del PP: atacar constantemente a Zapatero como culpable de la crisis actual sin añadir nada más para evitar cualquier desgaste. Algo que recuerda a la campaña presidencial de 1840 en los EEUU. En concreto a la campaña del partido whig cuyo candidato era el general Harrison: a quien sus consejeros no le dejaban dar demasiados discursos ni escribir demasiado acerca de nada. Un hecho histórico, en suma, de singular parecido a la situación española actual pues dicha campaña presidencial estuvo marcada por la crisis financiera del "big panic" de 1.837 y a raíz del cual al presidente en funciones Martin Van Buren se le apodó por su oposición "Van Ruin" (Van Ruina). Al igual que los consejeros de Rajoy, los del general Harrison (quien por cierto fue el presidente de mandato más corto al morir sólo un mes después de acceder a la Casa Blanca) aspiraban a conseguir la presidencia convirtiendo al aristócrata general en un hombre del pueblo e infamando a Martin Van Buren, culpándole de todo. Esa es la estrategia del PP. O al menos esa era la estrategia hasta ayer.

Tal y como era de esperar el PSOE decidió ayer contraatacar al PP y terminar así con una tendencia de desgaste electoral progresivo provocado por los cambios de rumbo económicos y la "ofensiva total" del PP contra Zapatero. Cuando, como decía al principio, en la calle está más que nunca el "la culpa de todo la tiene Zapatero" éste cambia su gobierno, y no caprichosamente.

La elevación de Rubalcaba a la vicepresidencia primera del Gobierno representa un gravísimo problema para el PP. Sabiendo cómo se las gasta Rubalcaba resultará imposible que el PP siga centrándose en el linchamiento diario de Zapatero: cuanto menos éste disminuirá. Del mismo modo, habida cuenta de lo especialmente odioso que Rubalcaba resulta para la derecha, será muy sencillo que muchos socialistas que estuviesen pensando en la abstención vuelvan al redil "al calor de la bronca". Sugerir que Rubalcaba es el delfín, el sucesor, como ha hecho Zapatero, es un gesto más en esa dirección: que el PP no dude en atacar a Rubalcaba. Otros cambios ministeriales obedencen a motivaciones electorales (caso de Rosa Aguilar o Valeriano Gómez) e internos del PSOE (Jáuregui y Pajín: en diferentes sentidos). Ya no habrá más demagogia por el lado de los ministerios "de baratillo" de Igualdad y Vivienda. El PSOE, guste o no guste, en resumen, es hoy mucho menos endeble que ayer y según actúe el PP (Rajoy ayer en su comparecencia, donde pidió la dimisión de Zapatero de nuevo, estaba contrariado) repuntará en breve, de nuevo, en las encuestas. De paso, se ha evaporado un debate sobre los Presupuestos que convenía entre nada y nada en absoluto al Gobierno. El nuevo gobierno "es mejor".

Le toca mover ficha a Rajoy. Llegar a la Moncloa no será tan fácil como algunos esperaban.



"Nadie puede sospechar cuántas idioteces políticas se han evitado gracias a la falta de dinero."  Talleyrand.

16 comentarios:

Nairu dijo...

La crisis era inevitable. Algunos lo advertíamos antes de 2008. No es culpa de Zapatero que haya estallado y ciertamente el PP tiene un discurso populista al respecto, pero Zapatero sí es culpable de no haberse anticipado la crisis, haberla negado durante el primer año de la misma, pasarse todo el 2009 diciendo que estábamos a punto de superarla, mantener un gasto público improductivo muy alto, haber obstaculizado onerosamente el ajuste necesario con cosas como el plan E, haberse negado a emprender las reformas dolorosas pero inevitables necesarias ( reducción del déficit, liberalización del mercado laboral, drástica reducción de las administraciones públicas etc.

En resumen su política económica ha sido nefasta y no ha contribuido sino a agravar los problemas. El PP de Rajoy quizá tampoco se atreva a hacer algo diferente

Anónimo dijo...

Jo, si algo le podemos echar a Zapatero es precisamente no haber cambiado en el modelo económico. Lo ha dejado exactamente como lo ha encontrado al llegar al poder y ha tomado exactamente las mismas no medidas que hubiese tomado el PP.

De todas formas, ambos partidos son un tanto ridículos. Pero el que más risa da es el PP con su "España va bien", cambiándolo por un "España va mal" el día después de haber perdido las elecciones en marzo 2004. Al parecer no habían dejado al país tan de maravilla.


Saludos,
Ronnie

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

Nairu:

El tema de las estrategias de gasto ante la crisis es un problema de índole casi académica, por así decirlo. Hacer más suaves los cambios de ciclo a través de inversiones públicas no parece algo que se pueda rechazar, no obstante, dogmáticamente. Que sea "pan para hoy, hambre para mañana" no implica que si mañana hay crecimiento no se pueda amortizar razonablemente ese gasto.

Como digo en mi artículo, no creo que cupiese el concepto de "anticiparse a la crisis". No, desde luego, en la dinámica de los grandes partidos PP-PSOE. ¿Cuál de ellos estaría dispuesto a hacer estallar la burbuja inmobiliaria cuando aún daba dinero y trabajo a tanta gente? Ninguno. De muchas cosas es culpable Zapatero, de la crisis, en el contexto político español, francamente creo que no lo es: ni en el sentido de provocarla ni tampoco en el de "no haberse preparado para ella".

Efectivamente se impone reducir gastos. Pero fíjese que cuando el PSOE, por imperativo comunitario, se puso a ello el PP no perdió tiempo en intentar, en el Parlamento, tumbar las medidas de urgencia pese a que podía suponer la quiebra inmediata del país. Además el PSOE ya filtró hace no mucho que podría acometerse una reducción del número de municipios (una reforma sin duda muy ambiciosa, y necesaria) y finalmente promulgó una reforma laboral contra la que se rebelaron los sindicatos. Pero el déficit no puede reducirse de buenas a primeras cuando no se tienen empresas públicas que vender: como hizo el PP. Habrá, también, que subir los impuestos.

Hace falta, en definitiva, mucho más responsabilidad.

Nairu dijo...

Para tener el déficit más o menos bajo control no hace falta vender Telefónica o Endesa. Bastaba con no derrochar en planes E, en una estructura administrativa hipertrofiada bárbaramente,en líneas de AVE improductivas, en condonaciones de la deuda española a todo bicho viviente, en subvenciones a sindicatos y toda clase de apesebrados, en organismos públicos improductivos... la lista sería interminable. Alguien un poquito responsable hubiera empezado por recortar el gasto superfluo. Además quedan cosas privatizables como aeropuertos. Cuando hablaba de anticiparse a la crisis me refería más bien en racionalizar el gasto y liberalizar los mercados que en pinchar la burbuja. Ahoroa no tendríamos un déficit tan grande si en 2008, o al empezar la presente legislatura se hubiese impuesto la cordura. Pero a finales de la legislatura anterior, cuando había un alto superávit y ya había claron síntomas de lo que se avecinaba, a ZP no se le ocurre otra cosa que pulirse el superávit en un plis-plas con ideas como la de los 400 euros. Su irresponsabilidad ha sido mayúscula, por mucho que el PP haya optado por el discurso populista no se puede exonerar a ZP de sus responsabilidades.

A estas alturas me parece muy claro que era un error gastar los recursos escasos en proyectos improductivos que no aportan ningún ingreso como los del plan E, impidiendo que se pudiesen emplear esos recursos en proyectos que generases ingresos recurrentes. Es una política nefasta por mucho que algunos teóricos sigan dando coartada académica a estas políticas que siempre terminan fracasando.

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

No creo que el Plan E supusiese tanto problema para la recuperación. Los sistemas productivos no surgen de la nada de la noche a la mañana. Asimismo es dudoso que existiese semejante brecha entre la utilidad del euro gastado por el Estado y el euro gastado por una familia. ¿No estaban acaso las familias pagando cantidades demenciales de dinero por vivienda?

Por otra parte cuando el PSOE echa el freno al gasto público es cuando no tiene otra salida. Es una cuestión que se le presenta ante el riesgo de que España pierda su crédito internacional: lo que evidentemente supondría su quiebra. Un mal a evitar, sin duda. Y cuando a una persona se le exige que inmediatamente proceda a sanear sus cuentas lo normal es acudir a reducciones de gastos que puedan hacerse inmediatamente. No se pueden, entonces, aducir necesidades de reformas estructurales o gastos suntuarios del pasado (en efecto lo de los AVE es una locura y que la red ferroviaria en España no sea un medio de transporte de mercancías, también) o medidas que aumentarían las utilidades del Estado de haberse tomado en su momento. En el "aquí y ahora" se tenía que recortar lo recortable. Y las empresas públicas, en la era Aznar, eran una carga fácilmente desprendible; sin atragantamientos políticos excesivos. Esa opción ahora, a diferencia de 1996, ya no existe.

El Gobierno del PSOE se tuvo que presentar con un gran deficit por culpa de que uno de los principales sectores de la economía simplemente colapsó y los estabilizadores automáticos entraron en juego. No era posible prepararse demasiado para eso. De ahí que el PP que en 2008 advertía de una crisis en ciernes recomendase como medida para enfrentarse a ella el "mantener la aportación a la economía española del sector de la construcción". Esto es: mantener la burbuja bien hinchada. Por lo tanto en el caso de la presente crisis cargar las tintas contra Zapatero es inducir a error: una falsedad. Porque si lo de la rebaja de 400 euros fue una regresiva locura (como el impuesto por capitación de Margaret Tatcher)... ¿no es acaso típico de gobiernos conservadores el efectuar rebajas fiscales ante varios años de superavit sostenido? Porque, de nuevo, recordemos que el PP en su programa de 2008 hablaba de que conseguiría un crecimiento del 4% hacia 2012. Casi nada.

Y ese es el problema: la grotesca farsa de buscar culpables aquí y ahora para algo que se gestó hace mucho y que, incluso, fue presentado en su día como un "milagro económico" (por el PP). Grotesco.

Anónimo dijo...

Iracundo, de UPyD... al PSOE.

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

"Iracundo, de UPyD... al PSOE."

De eso nada. El PSOE está gravemente implicado, igual que el PP, en el actual desastre nacional en diferentes esferas. Son corresponsables. Lo que me molesta sobremanera es que, conforme esté la balanza, se nos presente a PP o PSOE como salvadores de "no se sabe qué". No admito que el PP esté más comprometido con la unidad de España (baste ver cómo incluso fomentan regionalismos y localismos de pandereta o tienen en sus filas a dirigentes que niegan el concepto de "ciudadano" o asimilar la unidad de España a nociones confesionales del Estado), por ejemplo, que el PSOE. Pienso que ambos tienen incentivos electorales, y oligárquicos, para actuar como actúan. ¿El PSOE está en la cama con los nacionalistas? El PP también. ¿El PSOE de Zapatero concede cosas a los nacionalistas? Sí: y el PP también.

Cualquier crítica de tono destructivo hacia el actual Gobierno lleva implícita, en estos momentos, la asunción de que el PP tiene algo mejor que ofrecer. Y ése es el primer paso para votar al PP, por ejemplo, en lugar de a fuerzas que sí proponen algo a futuro y con sentido de responsabilidad colectiva: como UPyD. De ahí que critique tan severamente al PP: porque están lanzando consignas a río revuelto para presentarse como los buenos de la película. Y de eso nada. Los problemas de España no se resuelven con una mayoría del PP, ni siquiera una absoluta. Está demostrado. Y lo demás es propaganda. Una propaganda que por muy ensordecedora que sea no conseguirá el que cobren valor "argumentos" como el que implica su insinuación de que estoy en sintonía con el PSOE.

Evergetes dijo...

"¿qué nuevas empresas o negocios podrían acoger a todos esos trabajadores, la mayoría sin cualificación?"

Me gustaría que profundizases por ahí, ya que eso es lo verdaderamente importante (que gobiernen PP o PSOE es prácticamente lo mismo). Si no es en la construcción, ¿dónde se puede emplear ese 20% de la población española? ¿Cuántos años es capaz de aguantar un país con ese nivel de paro siendo considerado un país del Primer Mundo? Y no solamente es preocupante el paro de los trabajadores de baja cualificación, sino que en los últimos años se está viendo cómo generaciones enteras de licenciados se ven (nos vemos, porque ahí también me incluyo yo) abocados a un paro endémico, con oposiciones a las que se presentan miles de personas para unas decenas de plazas, y viéndote rechazado en empleos para los que se necesitaría una cualificación muy inferior a la tuya. Sé que es políticamente incorrecto decirlo, pero quizá en España demasiada gente tiene estudios superiores. ¿Qué se hace con esa gente? Hay personas que están haciendo masters y doctorados simplemente "por hacer algo" porque no hay trabajo, y todo gracias al dinero de los padres, ¿pero qué pasará con esa generación? No se puede estar viviendo de los padres para siempre. El 40% de los menores de 25 años está en paro, ahí es nada. La mitad de una generación, la mejor formada de la historia de este país, desperdiciada.

Nairu dijo...

Los sistemas productivos no surgen de la noche a la mañana, claro, pero si el Estado derrocha los recursos y mantiene la rigidez del mercado laboral; es mucho más difícil que la estructura productiva se ajuste a los cambios.

La política del PSOE ha ido orientada a impedir al ajuste, a subvencionar lo improductivo, a prolongar artifialmente una agonizante estructura productiva que inevitablemente debía transformarse, ajustarse.

Por supuesto que los euros derrochados por el Gobierno se podrían haber empleado por empresas y familias en fines mucho más satisfactorios para ellos y mucho más productivos. Muchas empresas con ideas para satisfacer al consumidor podrían haber materializado proectos viables que generasen ingresos recurrentes, pero el gobierno consideró más oportuno cambiar aceras y poner carteles informando.

El AVE es un gasto suntuoso del pasado pero también del presente. Se siguen construyendo y planeando líneas. Pepiño quiere llevarlo a Lugo.

Lo grotesco me parece a mí querer descargar de responsabilidad al actual gobierno, el mismo que decía que no hacía falta ninguna medida de choque porque todo iba viento en popa, estábamos en la Champions League, y no había que hacer ni caso a los agoreros que se inventaban crisis.

En seis años y medio se podían haber hecho muchas cosas para no haber llegado a este punto, y se han empeñado en mantener un mercado laboral rígido como pocos, una administración hipertrofiada exageradamente y un gasto improductivo creciente. Un desastre. La línea populista y cobarde del PP no exonera a ZP.

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

"La línea populista y cobarde del PP no exonera a ZP."

Claro que no: le exoneran los incentivos electorales que afectan a partidos como PP y PSOE. Incentivos que hacen imposible reventar burbujas como la del ladrillo. Zapatero tiene tanta culpa del estallido de la burbuja como la tendría cualquiera que estuviese en la Moncloa a día de hoy. A lo mejor tienen mayor culpa, si alguien se empeña en buscarla, los gobiernos del PP que basaron el crecimiento económico español en el ladrillo.

"La política del PSOE ha ido orientada a impedir al ajuste, a subvencionar lo improductivo, a prolongar artifialmente una agonizante estructura productiva que inevitablemente debía transformarse, ajustarse."

Si, pero es exactamente lo mismo que proponía el PP, grosso modo, en 2008: "prolongar artificialmente una agonizante estructura productiva". El final de la burbuja inmobiliaria era una patata caliente. A quien le tocase tendría que enfrentarse a un desempleo del 20% y a un déficit brutal.

Insisto en que no es realista moverse en un marco tan estrecho como el de las teorizaciones "de pleno empleo". No estamos en eso: ni siquiera una drástica reforma laboral (que tendría, por otra parte, unos límites constitucionales muy evidentes) podría evitar el tortazo de que colapse el sector de la construcción. Hablamos de millones de trabajos relacionados directa e indirectamente con ese sector. Quienes se dedicaban a eso tenían poca cualificación. No van al día siguiente a encontrar una labor en tanto hubiese empresarios con bajos impuestos que pagar. El dinero no genera producción sino procesos económicos que exceden, en su maduración, con mucho los efectos inmediatos de una reforma laboral o fiscal. A menos, claro, que propongas volver a la agricultura de subsistencia.

"Muchas empresas con ideas para satisfacer al consumidor podrían haber materializado proectos viables que generasen ingresos recurrentes, pero el gobierno consideró más oportuno cambiar aceras y poner carteles informando."

Ya lo he dicho: que empresarios y empresas de la construcción caigan en la ruina, que el sector colapse, no significa que inmediatamente surjan nuevos mercados y sectores ávidos de dar trabajo a los que pierden el suyo. Que eso sea así puede ser algo fomentado o agravado por las condiciones legales del país y las trabas, en suma, a la libre empresa, pero estamos aquí hablando del aquí y el ahora: de lo que es posible cambiar y lo que no.

"En seis años y medio se podían haber hecho muchas cosas para no haber llegado a este punto, y se han empeñado en mantener un mercado laboral rígido como pocos, una administración hipertrofiada exageradamente y un gasto improductivo creciente."

Esas muchas cosas, insisto, no parecen haber sido siquiera imaginadas por el PP. Porque, insisto de nuevo: de la bofetada al presupuesto de los estabilizadores automáticos no se iba a librar nadie.

Es evidente que se pueden tomar ahora decisiones importantes para salir España adelante. Lo que pasa es que no creo que el PP o el PSOE estén en condiciones de hacerlo por los incentivos a que se someten. De ahí la importancia de opciones como UPyD. De todos modos el PSOE no es particularmente culpable del colapso del ladrillo o la coyuntura internacional. No es una cuestión en la que el PP haya tenido la razón y el PSOE se haya equivocado. Eso es propaganda. Y hoy por hoy, quién se lo iba a decir, el Gobierno de Zapatero está ejerciendo un papel responsable (no tiene otra) mientras el PP juega a los disfraces.

Evergetes dijo...

No sé si has visto mi post.

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

Evergetes: creo que tu comentario/petición tiene una enjundia muy grande. Intentaré responderte mediante un artículo en cuanto disponga de tiempo.

Gracias por seguirme y gracias por preguntarme; me anima a seguir escribiendo.

Un saludo

Anónimo dijo...

De eso nada. El PSOE está gravemente implicado, igual que el PP, en el actual desastre nacional en diferentes esferas. Son corresponsables. Lo que me molesta sobremanera es [...]

Correcto. Gracias por la aclaración.

Evergetes dijo...

O, gracias por tu atención.

Por cierto, te encontré por casualidad en filmaffinity... por si me quieres agregar, yo soy Evergetes.

dmar dijo...

Lo de Rubalcaba como pararrayos, en una cabalgada estilo cadáver del Cid, es una finta exquisita. Lo más sorprendente es que, a pesar de ser tan obvia, ha funcionado inmediatamente. ¿Qué espera ganar el PP sacando trapos sucios de hace 15 años como municicón contra el ministro más valorado en la actualidad?

Cheapsocceruniforms dijo...

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