UPyD es un partido nacional que nace con una estrategia bien clara: ejercer de oportuno freno a la oportunista, y necesaria, intervención de los nacionalismos en la formación de los gobiernos nacionales. La base discursiva de esta estrategia no es otra que la condena del sectarismo y el bipartidismo histérico que en los últimos años se ha desatado en España. El argumento en cuestión no es novedoso pues es innegable la existencia de una muy diversa panoplia de siglas y movimientos políticos extraparlamentarios que defendieron, y defienden, al menos en la teoría, la idea de una superación del bipartidismo o de exclusión parlamentaria de los nacionalismos. Algo en extremo lógico si se afirma representar una "tercera vía". Siendo esto así cabe preguntarse de dónde extrae UPyD su fuerza y su carácter novedoso.
UPyD extrae su novedad y su fuerza precisamente del hecho de haber conseguido representación, sin medios, en el Congreso de los Diputados. Y este logro se fundamenta en diversos factores entre los que se antojan imprescindibles la portavocía de Rosa Díez y el desencanto del socialismo centralista o, como algunos han dado en llamarle, jacobino. No es de extrañar, entonces, que UPyD consiga su único diputado por Madrid y que prácticamente sus únicas buenas previsiones electorales procedan, precisamente, de Madrid.
La estrategia básica ya mencionada de arrebatar a los partidos nacionalistas el poder de decidir los gobiernos del Estado al que aspiran a erosionar es tan ambiciosa como simple. La pura aritmética de unas elecciones reñidas nos da noticia de la simplicidad del proyecto puesto que en ese escenario la posibilidad de gobernar del partido con más escaños pasa por muy pocos apoyos parlamentarios. Y este escenario, el de las elecciones reñidas, es el único que cabe esperar en el actual estado de efervescencia bipartidista: con el elevado grado de apoyo tanto a PSOE como PP en el marco de una alta participación de los electores. La simplicidad del objetivo que se propone UPyD, que abiertamente subordina su existencia a la realización de una serie de reformas institucionales, justifica su aparente falta de progresos. Y se debe hablar de falta de progresos porque a la estrategia básica apuntada en el programa de UPyD se añadieron, y se han venido añadiendo, otra serie de objetivos menos específicos como la "regeneración democrática".
Un objetivo como la regeneración democrática conlleva un componente moral hasta cierto punto indeterminado y peligroso y que muchas veces fue, y es, empleado para emitir pura demagogia o encontrar un disfraz para planteamientos extremistas. Y ciertamente es este punto el que más oportunistas, extremistas y chalados atrajo a UPyD. Pero no es solo este problema el que implica. En el objetivo de la regeneración democrática, tal y como lo ha desarrollado UPyD, está implícita la intención de entrar en todas las instituciones: incluídas las municipales. Hubo quien hace tiempo señaló los inconvenientes de esta decisión. Y en efecto UPyD en el nivel municipal no puede diferenciarse en nada sustancial de cualquier otro partido político. La idea de unos municipios-activistas en España dista mucho de estar amparada por la ley y no digamos ya por la realidad. Una realidad que muestra que en el hipertrofiado nivel municipal español el odio al vecino y otras desgracias tienen mucha mejor prensa que cualquier meta racional a mayor escala. Y como en el nivel municipal los políticos por regla general no se pueden diferenciar mucho de sus electores es de sentido común considerar cuanto menos aventurado el fiarlo todo a las personas que localmente representasen a UPyD. La prudencia haría que se armasen pocas candidaturas a lo largo de España y muy probablemente serían tan pocas que el efecto global fuese contraproducente. Algo así fue, mutatis mutandis, el comienzo del descenso a los infiernos de Ciutadans.
Entre las palabras y los hechos de un modo u otro siempre media una distancia. Y el objetivo amplio de una "regeneración democrática", suponiendo que fuese posible, no está al alcance de los medios de UPyD. Existe una contradicción evidente entre tratar de ser un partido con presencia en todos los ámbitos y no ser un partido de masas. UPyD no es un partido de masas.
El número de afiliados a UPyD es una polémica de larga data. De acuerdo a los datos que viene facilitando el partido UPyD lleva mucho tiempo sin aumentar su número de afiliados. Dicho número se estancó en alrededor de los 5.000 miembros. Si nos fijamos en la tercera fuerza política en España (Izquierda Unida) comprobamos que, como es sabido, tiene una dudosísima implantación nacional a base de enjuagues confederales muy diversos con grupos regionalistas, verdes y localistas. Sea de ello lo que fuere, esa implantación se la facilitan sus alrededor de 55.000 afiliados. Pese a esto IU no se presenta a muchas elecciones locales y su actividad en algunas CCAA es testimonial. ¿Cómo afrontar el escenario municipal, o incluso autonómico, con 5.000 afiliados?
El correlato estratégico de la idea de una amplia "regeneración democrática" por la cual se presente UPyD a las elecciones municipales no puede ser otro que el de la inercia electoral. Si no te presentas no hablan de tí, de ningún modo. Si no te presentas invitas a muchos a afirmar que no existes. Son razones poderosas. El problema es que si dichas decisiones son obligadas no lo serán menos las medidas para asegurar que no sean contraproducentes. Así, si UPyD una vez decide acudir a las elecciones municipales debería haber lanzado la apuesta de convertirse en un partido de masas. Y esto no implica sólo una actividad de captación de afiliados, que es importante, sino más simple y decisivamente el rebajar la cuantía de las cuotas de afiliación: un inconveniente insalvable para conseguir nuevos afiliados. Si UPyD se propone tener una presencia electoralmente relevante en, digamos, los principales municipios del país, no se puede seguir en un modelo de cuota que cuesta 240 euros al año al afiliado ordinario cuando las fuerzas políticas a batir exigen cuotas entre 20 y 50 euros anuales. Esquerra Republicana de Catalunya es el partido que más se acerca a UPyD en cuanto a la cuota de afiliación, pero incluso en este caso UPyD cobra 105 euros más al año. El objetivo de UPyD al cobrar tanto siempre se justificó en aras de alcanzar un grado de saneamiento financiero que asegure una clara independencia. Si tenemos en cuenta que UPyD surge con vocación de extinguirse una vez operadas una serie de reformas en el país el objetivo de un elevado grado de autofinanciación (asumiendo que la autofinanciación plena es imposible) pierde buena parte de su sentido.
Creo que UPyD está por hacer una campaña muy fuerte, y muy intensiva, en Madrid y en algunos pocos sitios donde "espontáneamente" la afiliación ha sido mayor y más seria. Pero estamos, fundamentalmente, ante Madrid: es ahí donde se decidirá el éxito o fracaso del programa electoral de UPyD. La apuesta es alta pero podría ser suficiente. Mientras tanto, sin embargo, esperan desoladores resultados en las municipales y las autonómicas. Y estando muchas de las agrupaciones territoriales de UPyD como están (en Galicia, donde estoy yo, el partido se debate entre la inexistencia y la no-existencia) y siendo algunas previsiones electorales las que son... ¿por qué simplemente no decidió UPyD presentarse "sólo" a las Elecciones Generales? Era eso o apostar por ser un partido de masas en el aquí y el ahora. De todos modos ya es tarde y solamente resta esperar que los daños no sean demasiado graves y los beneficios en Madrid no sean demasiado discretos.
"En ocasiones la Historia necesita un empujón" Lenin


6 comentarios:
En pocas palabras: que como en Galicia no tenéis nada buenas perspectivas electorales (lo cual será sin duda en parte como consecuencia de la situación peculiar de esa región, pero también será en parte por deméritos propios de quienes estáis a cargo del partido allí), entonces UPyD no debería presentarse ni siquiera en los pocos lugares (porque el post "olvida" mencionar que los planes son no presentarnos en la inmensa mayoría de municipios españoles) en que hemos anunciado que nos limitaremos a presentarnos.
Como en Madrid la cosa es patente que va a ser un éxito, el post se "arruga" ahí un poquito y no se atreve a condenar a la inactividad electoral al partido en esa comunidad autónoma; pero no veo ningún argumento para que en otras regiones donde hemos hecho las cosas mejor que en Galicia (en parte por mera fortuna, pero en parte también por capacidad propia) tengamos que sentarnos a esperar a los gallegos en vez de ponernos a influir ya en la política de (en mi región en concreto) cuatro o cinco ayuntamientos significativos; tengamos que esperar a que los gallegos despertéis y no podamos ponernos a difundir ya nuestro mensaje con el gran altavoz que representarán uno o dos diputados en el parlamento regional.
En suma, es una sorpresa que un blog tan inteligente y objetivo como este se vea tan marcado en este post por complejitos subjetivos en un asunto de la enjundia de las próximas elecciones. Cuando uno está en la situación difícil en que se encuentra el autor del blog, lo mejor sería mirarse un poco a sí mismo y ponerse a evaluar los defectos propios, en vez de pretender que todos los demás actuemos como si tuviésemos esos mismos problemas; propósito inane que sólo puede abocar a la más negra melancolía.
Fdo.: Un futuro concejal de UPyD (aunque no en El Ferrol, claro)
Yo simplemente planteo preguntas sencillas, sin acritud. Y una de ellas es si es popsible ir a unas municipales con 5.000 afiliados en todo el país. Yo creo que no. Porque decir que vas a unas municipales para que luego en ciudades de no precisamente pocos habitantes quienes se interesen por nuestras evoluciones comprueben que no existimos... es contraproducente. Mucho tiempo se ha jugado con el tema de los comités y delegados locales al juego de las notas de prensa aquí y allá y a cierta dialéctica rimbombante de parte de núcleos de afiliados demasiado reducidos. Eso no era perjudicial hasta el momento porque no se iba a ninguna elección, ahora sí lo sería. Porque incluso en los casos en que se pueda armar una candidatura in extremis habría que mirar muy bien quiénes van en las listas y eso sería aún peor que no ir a la elección.
En Madrid claro que UPyD funciona. Pero es que, salvo el caso de Asturias o algún otro sitio puntual, es Madrid el único sitio. Y eso tiene bastante que ver con la ley electoral, sí, pero es que además el modelo de afiliación hace imposible que se formen unos cuadros mínimamente numerosos para poder comenzar con las dinámicas expansivas. No se puede presumir que por tener un mensaje atractivo, que lo tenemos, se nos va a afiliar medio país al precio de 240 euros al año. Eso reduce mucho el espectro y, en aquellos lugares donde se suman desventajas de otra naturaleza, lleva a la inexistencia o lo que es peor y ya se vio en el pasado: a depender de gente muy dudosa.
Por supuesto todo esto no se limita a Galicia. Y mi crítica no se circunscribe a Galicia. Repito: 5.`000 afiliados en toda la geografía nacional no son masa crítica, ni de lejos, para siquiera presentarse en "todas las ciudades de más de 50.000 habitantes". Porque de esos 5.000 afiliados prácticamente más de la mitad serán inactivos.
Celebro su optimismo y le felicito por su labor, anónimo, pero será difícil exhibir como un éxito nacional el obtener un puñado de concejalías en sitios dispersos. De hecho será contraproducente. Asimismo, precisamente por la objetividad que aspiro a mínimamente representar en este blog no puedo considerar perfectamente viable afrontar unas elecciones como las locales sin haber tenido el partido una expansión razonable hacia un modelo de partido de masas. No son complejos, no son problemas personales, es la pura realidad.
Fuera de Madrid y quizá País Vasco (más difícil Cataluña) UPyD tiene pocas posibilidades. No me parece desacertada esta entrada Iracundo, aunque ya no tenga remedio.
Parte 1
En el análisis que expones, clarificado por la imagen ajedrecística final, se aprecia claramente las dudas que cualquier estratega en UpyD debería tener, visto “desde arriba" el contexto actual y los objetivos fundamentales de UpyD, a fin de darles una respuesta valiente y convencida. De antemano felicitaciones.
Si consideramos una medida de tiempo, tomado en años.. , tiempo quizas necesario para conseguir acercarse a objetivos tan ambiciosos como los que UPyD se plantea en la vida política española, no tendría sentido que no existiesen personas que se presentasen en sus autonomías, por penosas que fuesen las espectativas, ya que dilatar ese ejercicio de "normalidad política" sería perjudicial para la consolidación de una estructura necesaria, para dar cobijo a tanto ciudadano descontento a nivel local cuyo voto cambia cada cierto tiempo y sobre todo para tratar en cada comunidad no solo la universalidad y libertad sino la regeneración democrática, entedida no como algo que viene de arriba abajo sino que se extiende como las ondas de un estanque a partir de cultura política ciudadana y esfuerzos por mejorar las cosas por parte de cada vez más personas.
Ha de llegar un momento en que se asuma con serenidad que a un partido lleguen personas de todo tipo, y el hecho de que se hayan acercado en algún momento a UPyD cafres y trepas, no debe llevarnos a protegernos "en exceso" de las personas que llegan, so pena de hacernos desagradables, elitistas o paranóicos y no será facil tejer una red sana de personas unidas por vinculos de libertad e igualdad aunque vivan en distintas zonas. (sigue..)
(Parte 2)
Qué podría suponer la presentación de UPyD en una autonomía en algún momento?:
-En parte debería significar que gradualmente el partido "se normaliza" y van conformándose cuadros de personas en esa zona, que expanden ideas, cultura, formación y expresan las mismas convicciones sea la zona que sea de España.
-También eso podría hacer que fase a fase que vaya cuajando un poso sólido de ciudadanos/simpatizantes/afiliados que lleven la voz de UPyD a otros organismos de gobiernos regionales donde sin duda se dan los mismos problemas, inercias e injusticias que a nivel nacional, incluso mayores como el caso de nacionalismos desbocados y brutos bien localizados “en la periferia”.
-Por ultimo es crítico que uno de los mensajes clave de UPyD (expresamos las mismas ideas en cualquier rincón de España) tenga sentido,y sea real, por difícil que sea. No podemos perder esa idea y debemos mostrar valientemente en cada zona que creemos en ellas, independientemente del estado actual de fortaleza de las ideas nacionalistas que se han ido vertiendo desde hace años aprovechando la estupidez de un tratamiento particionado de la educación.
Por ejemplo, en la comunidad autónoma vasca o Navarra (donde vivo), es especialmente difícil ir contra corriente, sea exponiendo la idea de lo injusto del cupo vasco o régimen foral , sea la constante lucha contra ideas nacionalistas que cada dia se vierten emponzoñando el lenguaje y tergiversando conceptos.
Hay otro aspecto que tratas en tu análisis, como es el escaso número de militantes necesarios para ciertas acciones. Es cierto que el "núcleo afiliado" es pequeño y tus razonamientos se pueden entender bien. Echo de menos algunos aspectos que podrían tenerse en cuenta:
- Es importante que se dé sentido pleno y formal a la figura del simpatizante de UPyD. Estas personas podrán legar a ser afiliados, o no, pero además de votantes pueden aportar con gran limpieza un trabajo serio, honesto y de prestigio, lo más parecido a muchos personas que trabajan voluntariamente y gratis en ciertas ONG siguiendo ideas en las que creen. Ese línea de trabajo reduciría el riesgo de tener un freno tan considerable como los 240 euros anuales, claramente disuarorios para una masificación. Esta línea de actividad debería suponer como bien apuntas en el artículo una acción definida de captación, pero desde mi humilde opinión es la busqueda del simpatizante UpyD lo que podría ser determinante si se le da cuerpo a esa figura.
- El voto de castigo que va a ir sufriendo PSOE, PP e incluso IU, necesita recalar en un partido sano de ámbito nacional, y en las distintas autonomías, o grandes ciudades al menos, UPyD es necesario para recoger las inquietudes de muchos de esos ciudadanos.
Me gustaría haber sido más breve pero si alguno de mis comentarios puede aportar algo a un analisis estratégico tan importante como el que muestras en tu post, me daría por satisfecho
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