no tendría sentido que no existiesen personas que se presentasen en sus autonomías, por penosas que fuesen las espectativas, ya que dilatar ese ejercicio de "normalidad política" sería perjudicial para la consolidación de una estructura necesaria
Presentarse "a toda costa" o exigiendo un nivel de calidad (tanto en el mensaje como en los candidatos) no mucho más allá de lo amateur es contraproducente. Hay quien piensa que recorrer las calles repartiendo octavillas de UPyD hechas a Word en casa de algún afiliado es un maravilloso ejercicio de poesía política. Pero esos esfuerzos en realidad producen rechazo y desconfianza. Semejante situación podía ser comprensible en las Elecciones Generales de 2008, dado que UPyD tenía meses de vida. Hace mucho que no.
Por otra parte "la estructura necesaria" no existirá hasta que haya un número mínimo de afiliados. Los afiliados de demasiados sitios son tan pocos que la pasada desafección y abandono de pequeños grupos de personas con una muy dudosa adhesión al programa de UPyD plantearon crisis organizativas graves. En ocasiones parecía que la existencia o no existencia de UPyD en tal o cual sitio dependía de cumplimentar los más diversos deseos de grupos minúsculos de personas. Personas que, para más inri, en no pocas ocasiones se demostró que se hallaban ligadas por vínculos de interés o familiares desde antes de su afiliación. Eran pocos, sí, pero en Lugo u Orense, por poner ejemplos que conozco, el partido no existe desde que esos grupúsculos abandonan el partido. ¿Supone esto que odian a UPyD en Lugo u Orense? No. Significa que en Lugo y Orense (lugares no precisamente prósperos en lo económico) se alcanzó hace mucho el techo de afiliación (nadie más pagará 240 euros al año) y los apoyos chaqueteros, cambiantes y localistas hace tiempo que renunciaron a ir con la marca UPyD, abandonando el partido. Sin afiliados no puede haber estructura sino una patética burocracia que nada administra pero que se encarga de hacer nula cualquier actividad partidista para mantenerse en su puesto.
para dar cobijo a tanto ciudadano descontento a nivel local cuyo voto cambia cada cierto tiempo y sobre todo para tratar en cada comunidad no solo la universalidad y libertad sino la regeneración democrática, entedida no como algo que viene de arriba abajo sino que se extiende como las ondas de un estanque a partir de cultura política ciudadana y esfuerzos por mejorar las cosas por parte de cada vez más personas.
Esto sería correcto si UPyD fuese un partido de masas. Como no lo es, se trata irremediablemente de pura retórica. Yo difícilmente veo a UPyD como una opción local cuando las candidaturas serán cosa de cuatro afiliados y una enorme mayoría de afiliados de última hora o familiares/amigos de quienes encabecen la candidatura. Eso es esperar recibir votos para el "quítate tú pá ponerme yo" de toda la vida. Además, al contrario que en el ámbito nacional, en el local las cosas no dependen tanto de las siglas como de las personas. Y, francamente, hay alcaldes del PSOE, PP y otros magníficos y otros que son unos sinvergüenzas. Esto la gente lo sabe. Igual que la gente sabrá, si se presentan candidaturas como las descritas, que UPyD es sólo una opción de voto gamberro sin ninguna relevancia. El mensaje, al nivel local, no es diferencial salvo en lo retórico pues al final lo que se pide es depositar confianza en desconocidos que, en no pocas ocasiones, tienen su propio pasado político en los tejemanejes locales de toda la vida. El discurso en torno a "impulso ciudadano" cae demasiado fácilmente en el ámbito de la demagogia. Y cualquiera debe desconfiar de quien emplea como único argumento la denuncia sistemática de otros como "ladrones", "corruptos" o "tiranzuelos". Un argumento que es lo único que se puede escuchar de parte de algunas personas de UPyD que desde hace tiempo aspiran a ir a las locales.
no debe llevarnos a protegernos "en exceso" de las personas que llegan, so pena de hacernos desagradables, elitistas o paranóicos y no será facil tejer una red sana de personas unidas por vinculos de libertad e igualdad aunque vivan en distintas zonas.
Pero todos esos defectos (que en resumidas cuentas podrían calificarse de tendencias endogámicas) vienen dados por la cuota de 240 euros al año. Automáticamente. No puedes luchar contra el burocratismo regionalista dentro del partido cuando estableces una política de cuotas de afiliación que garantiza la endogamia de reducidos grupos de personas que acaparan todos los cargos casi por pura falta de afiliados. Semejantes conciliábulos terminarán por actuar de forma autocrática y, por estar despegados de cualquier realidad o base de afiliados relevante, sectaria.
Qué podría suponer la presentación de UPyD en una autonomía en algún momento?
Bien podría significar absolutamente nada. En Galicia, que es la situación que conozco de primera mano, nos presentamos a las elecciones gallegas y desde entonces la sucesión de abandonos (el número de afiliados no ha parado de descender), disparates y cacicadas no se ha detenido. Presentarse a unas elecciones no tiene efectos balsámicos ni multiplica el número de afiliados. Bien podría suceder que, es más, presentarse a unas elecciones de cualquier manera frustre intentos futuros. En Ciutadans deben saber bien esto tras su disparatado intento de obtener implantación nacional a costa de tratos con localistas, esperpentos políticos y otras beldades.
Por ultimo es crítico que uno de los mensajes clave de UPyD (expresamos las mismas ideas en cualquier rincón de España) tenga sentido,y sea real, por difícil que sea.
Es un argumento interesante. Pero de nuevo debemos volver al plano realista. Y en ese plano yo veo que acudir a las elecciones en todas partes y sólo conseguir, prácticamente, representación en Madrid es asumible en unas Generales pero absolutamente desastroso en unas elecciones Locales y Autonómicas. Eso no puede venderse como éxito y ayudaría en mucho a tachar a UPyD poco menos que de "partido de la capital". Y esto pesa mucho más que cualquier clase de retórica o sentido que quiera dársele a determinados gestos.
Es importante que se dé sentido pleno y formal a la figura del simpatizante de UPyD.
Esta idea, que está tomada del PSOE fundamentalmente, no se ajusta bien a las necesidades de UPyD. Porque de nuevo debe destacarse que UPyD no es un partido de masas. Sería grotesco, o incluso algo peor, que una campaña electoral fuese llevada por una masa de simpatizantes sin derecho a voz ni voto en los órganos locales o territoriales de UPyD para lanzar a candidatos procedentes de un grupo mínimo de afiliados. Por otro lado resulta inconcebible que esos simpatizantes, sin pagar cuota alguna, pudiesen participar en los órganos locales o territoriales del partido (como se propuso en un primer momento, en parte, en el Congreso de UPyD). Se mire como se mire el problema subsiste: UPyD necesita más afiliados o renunciar a una implantación nacional operativa. Al igual que antes, hablar de la figura del simpatizante para intentar obviar lo anterior es echar mano de la mera retórica.
El voto de castigo que va a ir sufriendo PSOE, PP e incluso IU, necesita recalar en un partido sano de ámbito nacional, y en las distintas autonomías, o grandes ciudades al menos, UPyD es necesario para recoger las inquietudes de muchos de esos ciudadanos.
El voto de castigo es diametralmente opuesto a cualquier significado racional de "las inquietudes de los ciudadanos". Mal camino llevará UPyD si sólo espera, como dije antes, recibir el voto de quien está dispuesto a escuchar incendiarias diatribas contra corrupciones, vagancias y otras hierbas demagógicas. Esa estrategia representa unos pocos votos hoy y, al menor escándalo, ninguno mañana. Pues, como ya estableció Maquiavelo, quien obtiene su poder de forma admirable para el pueblo lo obtendrá, y retendrá, de forma más sencilla que si lo obtuvo merced a inflamar las bajas pasiones de todos.
"Admitimos que somos como los monos, pero rara vez nos damos cuenta de que SOMOS monos" Richard Dawkins.

8 comentarios:
La verdad es que estoy bastante de acuerdo, tras releer tu articulo con algo mas de detenimiento (http://liceodemoinelos.blogspot.com/2010/08/la-arriesgada-apuesta-de-upyd.html)en la duda que reflejas acerca de si es adecuado presentarse a las municipales dada la estructura actual y sin que exista una decisión de caminar con fuerza hacia una masificación (sea esto bueno o malo).
Como no quiero extenderme mucho, porque sólo trataba humildemente con mis ideas abrir vías a tu analisis de estrategia, únicamente quiero aclarar:
-No planteaba "presentarse a toda costa" pero sí hacer un esfuerzo real para que UPyD sea visible en las grandes ciudades como mínimo.
-El voto que reciba de votantes que "vienen de otros partidos" no recibe más encomienda que el trabajar con limpieza, además del legítimo castigo a quien defaudó su voto, y además es anónimo. Tampoco aquí trato de "buscar a toda costa" ese voto de castigo, sino ser consciente de que se va a producir sí y sólo si UPyD "está para recibirlo".
-Es probable como dejas entrever que la cuota de 240 euros sea ya un problema, pasados los primeros momentos, pero me gustaría conocer los argumentos en profundidad de los que lo mantienen en este momento.
-En las capitales de provincia al menos, es clave que UPyD dé una muestra de que continúa su despliegue como partido, y no presentarse sí puede ser "absolutamente desastroso".
-La figura del simpatizante no sabía que "venía del PSOE" y no "la he tomado de ahí" ni de nigun otro sitio, francamente. En zonas especiales donde hay falta de libertad y una presión extraordinaria del nacionalismo, el simpatizante puede ser una vía más que aceptable, pero creo que se debería replantear esa figura en profundidad, buscando su futuro paso a afiliado con algo más de tiempo.
-Por último, sólo aclarar con un poco más fuerza que el voto de castigo que venga no planteaba buscarlo ni con demagogia ni frases incendiarias. En todo caso es razonable pensar que mostrar públicamente lo que otros estan haciendo mal es algo legítimo. El voto de castigo es algo que va a darse en España sólo porque hay partidos que incumplen su programa o son corruptos, y unido al voto de personas que ven a UPyD como una oportunidad de regeneración puede dar alguna sorporesa en ciudades grandes..
Agradezco tus comentarios y respuestas, pero sólo he querido tratar de participar en tu análisis de estrategia que tan interesante me parece.
"hacer un esfuerzo real para que UPyD sea visible en las grandes ciudades como mínimo."
Ese esfuerzo sólo puede consistir en aumentar la base de afiliados del partido. La diferencia entre tener 1 afiliado activo y tener 10 puede ser pequeña. La diferencia entre tener 10 y tener 20 puede ser enorme. Y así sucesivamente. UPyD ahora se encuentra en muchos sitios estancado entre esos 1-10 afiliados activos que, al menor roce o problema, llevan a la parálisis. Y eso, haga uno los rodeos que haga, tendrá mucho que ver con la cuota de afiliación.
"Tampoco aquí trato de "buscar a toda costa" ese voto de castigo, sino ser consciente de que se va a producir sí y sólo si UPyD "está para recibirlo"."
Esto es dudoso porque en las elecciones gallegas, por ejemplo, UPyD consigue menos votos que el número total de votos en blanco emitidos. El votante cabreado puede que vote a UPyD en cierta medida, pero sin duda parece valorar más la revancha inmediata (votar al PP) u opciones como el voto nulo/blanco o la abstención. Mensajes negativos o meramente antinacionalistas no conseguirán romper esto. Tampoco que las campañas electorales se hagan sobre la base de comités locales fantasmagóricos y sin conexión con el pueblo. Comités, además, que como en los casos apuntados de Lugo u Orense, quedó claro que siempre serán de dudosísima adhesión a UPyD.
"pero me gustaría conocer los argumentos en profundidad de los que lo mantienen en este momento."
En todo momento he dicho que, a mi juicio y dando por sentada la buena fe de la dirección de UPyD, la cuota de 240 euros anuales se mantiene con el fin de dar un mensaje de saneamiento financiero del partido. Yo lo que aquí discuto es el valor de ese mensaje si es a costa de no tener implantación nacional operativa. Porque ahora mismo, como ya dije, en sitios como Galicia una campaña electoral bien podría llegar a consistir en el esfuerzo descoordinado de apenas dos decenas de personas.
"La figura del simpatizante no sabía que "venía del PSOE" y no "la he tomado de ahí" ni de nigun otro sitio, francamente."
La figura del simpatizante como protagonista dentro del partido aparece en el proyecto de Estatutos presentado en el Congreso Nacional de UPyD el año pasado. Es una idea heredada del PSOE. Y es, bajo mi punto de vista, una mala idea. El que no paga cuota no puede tener ni voz ni voto dentro del partido. Se darian circunstancias absurdas y se facilitaría la labor de saboteadores y "submarinos" de otros partidos. Luego, el simpatizante no puede ser puesto como objetivo por encima del conseguir afiliados en las actuales circunstancias de UPyD.
"UPyD como una oportunidad de regeneración puede dar alguna sorporesa en ciudades grandes."
No confío tanto en la fuerza que ese mensaje de "regeneración" pueda tener en boca de candidatos desconocidos (o conocidos, que podría ser peor) en las ciudades. Ayer mismo Tomás Gómez, del PSOE madrileño, esbozó precisamente un discurso de "regeneración ciudadana". La gente está harta de oir esas cosas. Yo lo que creo es que muchos se dan cuenta de la inteligente y alcanzable meta nacional de UPyD: ejercer de partido "chantajista" para constituir gobiernos sobre la base de un programa electoral que elimine a los intereses cortoplacistas peligrosos del tablero. En el nivel local la gente va a votar a fulano y a mengano y en el autonómico UPyD hace demasiado poco ruido (de nuevo vemos la falta de afiliados) en casi todas partes y, por esto y los mínimos de porcentaje de voto, el voto útil hace casi imposible conseguir algo.
A mí me parece que el asunto se deja resumir en lo siguiente:
"La gente vota Rosa Díez, pero su partido no interesa."
La verdad es que la ausencia de afiliados además tiene otra razón. El UPyD está atrapado en su ideología de ser "partido nacional" y de "presentar el mismo discurso en todo el país". No me sorprende para nada que semejante "mensaje" (más simplista es casi imposible) no vende en elecciones que no sean nacionales.
Es como decir que sólo existen problemas "nacionales". Pues, no, los hay nacionales, multirregionales, regionales, multilocales, locales, etc etc etc. Los votantes quieren oír soluciones para estos problemas. Normal. Y con tanto esforzarse en ser "partido nacional" al final das la impresión de que te importan un bledo los problemas locales.
Es, además, nada coherente con lo de la "regeneración democrática". Por lo menos a mí me parece que la única manera de "regenerar" un democracia es desde abajo.
"El UPyD está atrapado en su ideología de ser "partido nacional" y de "presentar el mismo discurso en todo el país""
¿Y por qué decir que eso sería "estar atrapado"? Yo creo que UPyD es una opción realmente interesante a nivel de Congreso de Diputados pero que me parece, viendo el escaso número de su afiliación, bastante ineficaz de cara a unas locales. Porque para las locales no se necesitan grandes ideas o principios grandilocuentes tanto como una solvencia personal. En este plano un partido con 5.000 afiliados en toda España no puede ofrecer, o posiblemente no ofrecerá, candidaturas dignas de mención salvo en muy muy contados casos.
"Por lo menos a mí me parece que la única manera de "regenerar" un democracia es desde abajo."
En el país del cantonalismo eso sería muy opinable.
"¿Y por qué decir que eso sería "estar atrapado"?"
"Porque para las locales no se necesitan grandes ideas o principios grandilocuentes tanto como una solvencia personal."
Lo que se necesitan para elecciones no nacionales son ideas prácticas, cosa que el discurso del UPyD no demuestra. Lo que tú dices en la segunda frase, para mí es "estar atrapado".
""Por lo menos a mí me parece que la única manera de "regenerar" un democracia es desde abajo."
En el país del cantonalismo eso sería muy opinable."
No. En cualquier país. Lo que hacen desde arriba se llama imponer y no es precisamente democrático. Por eso, una regeneración democrática siempre tiene que llegar desde abajo.
"Lo que se necesitan para elecciones no nacionales son ideas prácticas, cosa que el discurso del UPyD no demuestra."
UPyD puede conseguir organizar esas ideas y presentarlas sin problema. El problema no son las ideas (le reto a leer los programas electorales locales en un mismo municipio de PP, PSOE, "Independiente" o incluso algún partido nacionalista periférico: dicen prácticamente lo mismo) el problema son las personas. UPyD va a estar en la tesitura de presentar pocas listas íntegramente confeccionadas por afiliados activos. Eso primero. Además, me temo que habrá casos de candidatos que tienen un pasado "por todos conocido" en el mamoneo local y concejil de toda la vida. Y eso inmediatamente manda cualquier llamamiento al voto regenerador o cabreado directamente a la papelera. De todos modos la influencia de la marca UPyD en las locales, como la marca IU, por citar a otro partido que no está en la pugna por gobernar, es mínima. La diferencia está en que mientras UPyD tiene 5.000 afiliados en toda España IU tiene 55.000. Es de cajón: pon de candidato a alcalde a un médico de familia que se lleve bien con la gente a la que pasa consulta y compáralo con un tipo que fue concejal con algún partido hace 10 años o al típico señor que cree que su anonimato es una marca de calidad democrática que todo el mundo comprará. No hay color. ¿Tiene UPyD a muchos candidatos que tengan una posición como la del médico descrito? Por pura estadística... NO. Ergo no tiene nada que hacer en unas locales, con voto de castigo o sin él.
"Lo que hacen desde arriba se llama imponer y no es precisamente democrático."
Eso es históricamente falso. Pero sin entrar en debates acerca de "tradición vs Ley" (¿no fue Luis XVI con sus reformas y dudas el que acabó con la monarquía absoluta mucho antes que ninguna revuelta popular?: por lo demás tan habituales en la historia de Francia antes de 1789) es algo bastante evidente que UPyD surge con el objeto de operar reformas constitucionales merced a una posición de poder. Una posición de poder ejercida desde la minoría: igual que han hecho PNV o CiU todos estos años. Y eso es pensar de arriba a abajo y no de abajo a arriba. Y esa estrategia, a la luz de cómo emplean sus mayorías absolutas PP o PSOE, es la correcta. Organizar un discurso político exaltado en torno a una rebelión cívica no sólo entraría en conflicto con el número limitadísimo de afiliados de UPyD sino con la tradicional actitud del pueblo español. Porque, recordemos, España entra en la época contemporánea de forma imitativa de otros países y con un número llamativo de retrocesos: alguno de los cuales gobernó este país durante 40 años, sin ninguna oposición destacable, hasta hace "históricamente" muy poco tiempo. Es mejor abandonar, al menos en el ámbito del "vamos a tomarnos esto en serio", esa demagogia de rebeliones cívicas, sociedad civil y otras hierbas: por lo demás objeto de ya habitual abuso por parte de las fuerzas antimodernas (ojo: antimodernas) que subsisten en las alcantarillas mediáticas de este país.
Me alegro de que al final hayas caído en la cuenta de lo que es la empresa electoral y el chiringuito de Díez. Espero que el portazo sea fuerte. Se lo merecen.
Al último anónimo:
Yo no estoy en ninguna pataleta ni ataque a UPyD. UPyD no ha desarrollado, en lo fundamental, ninguna actividad que me haga sentir defraudado como afiliado, ni mucho menos. Simplemente creo que el modelo de afiliación y eso de la autofinanciación vía 240 euros anuales es incompatible con mantener una implantación nacional efectiva y, por ende, presentarse a las elecciones municipales o hacer campañas electorales serias. Estrategia.
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