lunes, enero 18, 2010

Marea baja en UPyD

Cualquier alternativa democrática en España, cualquier "tercera vía", se enfrenta antes que nada al "problema de España". Este problema, como ya he dicho en muchas ocasiones, lo resumió espléndidamente cierto autor anglosajón (Brian Crozier) que, hacia el final del franquismo, exponía que el talante del español era especialmente incompatible con la democracia. Esta sentencia, pese a su dureza, a día de hoy sigue sin distar mucho de ser una más que certera descripción. Y es que el sectarismo del español, como en casi cualquier cosa podemos comprobar, es enfermizo. Tenemos, así, una derecha y una izquierda que se deshacen en mutuas acusaciones de deslealtad mientras, según quién esté en el gobierno, emplean toda la demagogia imaginable para achacar las calamidades públicas al "enemigo". Pero esto no es diferente a lo que sucede en cualquier democracia. El problema, como sin duda señalaría Tocqueville, es que no existe entre nosotros la costumbre de lo democrático: una costumbre que conlleva no sólo el respeto a las mayorías electorales sino el respeto a la ley que limita a dichas mayorías. Siendo esto así, como comprenderá cualquiera, el día a día de la política se hace cuesta arriba y, sobre todo, acaba siendo un vacío griterío del que participan todos.

Contra todo esto surge UPyD y sus propuestas programáticas esenciales son claras: reforma de la ley electoral, mayor garantía de la separación de poderes y, en definitiva, sacar a las dos principales fuerzas políticas del país de ese juego de suma cero en que se contentan en jugar junto con los partidos nacionalistas y separatistas. Estas propuestas sencillas (porque aunque sean complicadas son sencillas) parecen serlo demasiado para muchos de nosotros. Unos muchos que semejan empeñados en recaer en la descripción de Crozier.

El problema de UPyD no es sólo que sus sencillas propuestas sean de complicada aplicación. El problema es que las mismas personas, las mismas mentalidades, que han llevado a España a su situación actual han entrado, entran y entrarán en ese partido político.

En seguida se vió hasta qué punto muchas personas no veían en UPyD algo más allá de una fácil oportunidad de obtener notoriedad pública. Unos buscaban dicha notoriedad para sí mismos, acaso tras muchos años en el "banquillo" de agrupaciones locales de PP o PSOE o peregrinaje por cuanto nuevo partido político surgía, otros la buscaban para sus ideas: unas exóticas, otras bien conocidas. Como producto de semejante cacao de fulanismos y ocurrencias era inevitable una escalada de desengaños. Unos, acusaron a Rosa Díez de "autoritarismo" y llamaron al suicidio de UPyD en favor de lo estético. Otros, acusaron a UPyD de ser una sucursal del PSOE, o del PP, merced a su incapacidad de aplicar sus particulares obsesiones al discurso de UPyD. El proceso de abandono/alboroto protagonizado por unos y por otros tuvo repuntes puntuales durante los períodos electorales pero, más bien, ha sido continuo desde prácticamente las elecciones generales de 2008. La presión a que someten a la estructura orgánica de UPyD estos individuos no es ninguna broma ni, como ya denuncié muchas veces, puede ignorarse.

UPyD cobra 20 € al mes a sus afiliados (5 € en caso de estudiantes, parados o jubilados). Es un partido caro y por esto, entre otras cosas, tiene pocos afiliados (alrededor de 5.000 en toda España). Esto limita seriamente las posibilidades de que UPyD influya en la política del día a día en las múltiples regiones y ayuntamientos de España. Y esto, dado que UPyD ha anunciado que se presentará en las elecciones locales y autonómicas de 2011, es grave. Pero hay algo más grave aún: el escaso número de afiliados de UPyD se distribuye de forma desigual en el territorio nacional. Y es así que un número "desproporcionado" de afiliados de UPyD se concentra en Madrid y alguna otra región mientras que en el resto de comunidades autónomas el número de afiliados (y sobre todo afiliados activos) es muy bajo o testimonial. Algo ésto que es de la mayor de gravedad no sólo porque semejante falta de gente determine una estructura organizativa permanentemente provisional sino porque hace que el peso de personas peligrosas y alborotadoras en esas regiones sea desproporcionado, paralizante. Hablando en plata: en algunas regiones uno puede intentar hacerse con el control de la estructura de UPyD con la anuencia de unas pocas personas. Siendo así, no es de extrañar que el Consejo de Dirección de UPyD expediente a muchos afiliados o monte gestoras aquí o allá. Está tan podrida la situación, por la elevada influencia de personas dudosas o fuera de la realidad, que a día de hoy está seriamente en duda la capacidad del partido para conseguir armar unas candidaturas viables o mínimamente decentes en las principales ciudades de muchas regiones. El riesgo de convertirse en una turbamulta de aprovechados y chaqueteros y, lo que es peor, ser percibidos por el pueblo como tal, es evidente.

En el fondo sabíamos que esto iba a pasar. Demasiados han percibido, como decía, a UPyD como una oportunidad de ganancia fácil. El peaje a pagar, aparentemente, era bajo: oponerse al nacionalismo separatista y denunciar la corrupción. Y lo cierto es que el resultado de esa forma de percibir a UPyD fue un desembarco de no pocos ultranacionalistas españoles y fariseos que se llenan la boca con incendiarias condenas de la corrupción (que no pocos protagonizarían sin remilgos) y a los partidos políticos en general. Que nadie se equivoque: el éxito del pasado Congreso Nacional de UPyD fue el de precisamente parar los pies a esta forma de pensar entre el nacionalismo y el populismo más exaltado, sectario y, en definitiva, hipócrita. Pero ese éxito fue más bien limitado porque se limitó a confirmar que UPyD puede hallar continuidad con el concurso de las regiones donde más afiliados tiene. Allí donde el número de afiliados es dramáticamente bajo (recordemos que en el Congreso de UPyD no hubo delegados por Girona) las estructuras y órganos locales/regionales podrán fácilmente caer en manos de personas que, a la larga, inhiban o destruyan la actividad de UPyD.

Por otro lado, la permanente pugna entre ciertas personas y grupos por ser los reyes de aire (véase "quítate tú pá ponerme yo") tiende no sólo a fomentar que los responsables de los diversos cargos de los órganos territoriales de UPyD tengan un periplo breve sino que tengan un perfil conspirativo que les invalide, en la práctica, para realizar (o dejar realizar) algún trabajo político digno de mención en la zona. Así, menos y menos personas acumulan más y más cargos de los que terminan por ambicionar su mero título aunque sólo sea por tener que defenderlo de una permanente amenaza de usurpación. Es entonces cuando, en el mejor de los casos, se apodera de todo una sensación de paralizada abulia que sustituye a la pasión o sentido común que nos guió en un comienzo: aparece un cinismo que invalida nuestra lucha por los principios. Después de tres años UPyD no puede permitirse seguir en una provisionalidad paralizante. Esa provisionalidad que no se cura haciendo votaciones entre unas decenas de afiliados sino creando partido. Y nadie menos interesado en hacer partido, por cierto, que quienes de entre los cuatro tipos que van a votar es amigo de tres.

No me corresponde a mí, claro, determinar cómo y cuándo UPyD comenzará a recuperarse de lo que sin duda ha sido su hasta ahora más difícil período. Pero la lealtad a las sencillas y ambiciosas propuestas de UPyD debiera obligar a todos a ser sinceros y no dejar llevarse por ninguna fantasía. Como acertadamente dijo Carlos Martínez Gorriarán en cierta Asamblea de UPyD en Galicia "UPyD necesita más afiliados que sean sus votantes". Tamaña aseveración nunca tuvo una más urgente vigencia, una más resonante razón.



"Los golpes de la adversidad son muy amargos, pero nunca son estériles." Ernest Renan

19 comentarios:

Pedro Cuenca dijo...

Chapeau!

Están intentando dañar a UPyD por dentro y por fuera, y eso conlleva un desgate enorme (que se lo digan a CMC). Todos esos iluminados que esparaban ansiosos en el banquillo para dar el salto a un nuevo partido en el que soltar sus proclamas y sermones, no aceptan no tener la cuota de protagonismo que creen merecer.

PD.- Perdón por la anterior entrada. Ha sido un lamentable error.

Anónimo dijo...

No te preocupes porque todas esas toxinas y colesteroles que estamos infectando el partido, o nos hemos ido ya o nos iremos pronto y así os quedará una organización limpia e impoluta.

Isidoro dijo...

Disiento, anónimo: si las cosas no cambian en algunos sitios... simplemente entrarán nuevos tóxicos a sustituir a los que se van o incluso alguno que se precia de anticuerpo se tornará tóxico.

En resumen: chiringuitos no.

JOSEMIGUELBELLA dijo...

He de reconocer que esperaba algo mas de semejante articulo "largo" y tdioso de narices.
Yo estoy militando en este partido y no veo esas cosas que ahi se dicenm claro que soy ciego.-quizas sea por eso-.
Mas bien me parece una proclama revanchista detras de la que seguramente habra alguna razon que ni se ni me interesa. Como hay opiniones para todo, te agradezco el detalle de mardarme tu escrito, pero te agradeceria que no lo repitas ya que creo que se perfectamente donde me meto y donde me encuentro. Ah no tengo ninguna gana de notoriedad. Saludos

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

En primer lugar, don José Miguel, no entiendo a qué se refiere con lo de que no le mande mis escritos. Que yo sepa no se lo he mandado a nadie sino que me he limitado a escribirlo en mi blog. Yo no soy responsable de ulteriores difusiones de mi texto.

Habla usted de revanchismo. No creo que mi texto vaya sobre revanchismo sino más bien de pura y dura crítica de una situación insostenible o sin futuro. Y tal es la de que desde hace mucho tiempo se han hecho mil y una componendas con gente ciertamente indeseable con tal de que UPyD tuviese presencia en Lugo, Orense o sitios similares (por ejemplo). Cuando los chantajes y los numeritos ya pasaron de castaño oscuro vinieron las justas expulsiones y los abandonos. Hay gente que se dedica a limitarse a celebrar que esas gentes se vayan, y eso es lo que yo critico. Que haya orden dentro del partido, como muchas veces he defendido, es un objetivo de primera magnitud pero no tiene ningún sentido concebir un orden en el que el partido desaparece en varias regiones (como tampoco lo tendría el que por tener presencia en esas regiones se tragase con cualquier personaje caciquil que se ponga en alquiler). Y no sólo porque el partido afirma querer concurrir a las elecciones locales sino porque estamos en una situación de estancamiento brutal que, incluso con expulsiones o abandonos mediante, no han cambiado en nada la forma de actuar de algunos. Porque nos hemos acostumbrado a la pugna interna y nada se hace de provecho ni, a lo que parece, algunos tienen pensado hacerlo.

No se derrota a tres o cuatro "críticos" o alborotadores. Se deben remover las causas objetivas merced a las cuales semejantes payasos de feria pusieron (y ponen) en jaque toda la actividad ordinaria del partido. Y eso, como he dicho, pasa por ampliar necesariamente la base de afiliados. Todo lo demás es barajar cartas marcadas.

Anónimo dijo...

Felicito al autor/a de este artículo porque es un análisis muy acertado a mi juicio de las causas que hemos visto cristalizar en los sucesos, expedientes, expulsiones, deserciones y demás sinsabores que se han propagado en UPyD.

La solución que se ha propuesto es la figura del simpatizante. Esperemos que sea la solución. Otra podría haber sido disminuir la cantidad a pagar a 7 euros para todos. De esta manera estoy seguro de que la base se hubiera ampliado rápida y abundantemente. Recuerdo que 5.300 afiliados a 20 euros (aunque como sabemos no todos) dan menos dinero que 16.000 a 7 euros.

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

La figura del simpatizante no es satisfactoria, bajo mi punto de vista.

En el Congreso de UPyD se rechazó, según recuerdo, el que tuviesen derecho a votar sobre las decisiones del partido. Esto, que es lógico porque el simpatizante no paga nada, en la práctica significa que la figura del simpatizante no sirve para remover las causas objetivas de los problemas que he tratado de mostrar. ¿Por qué? Pues porque, obviamente, al haber poca gente para votar el riesgo de que los órganos territoriales caigan en manos alocadas o se genere una pura endogamia (en la que votaciones teóricamente democráticas son en realidad una cooptación) es el mismo con o sin simpatizantes.

Un partido que se presentase sólo a las elecciones generales/europeas tendría sentido que tuviese un número reducido de afiliados y, en tal caso, ningún sentido tendría el fomentar una afiliación mayor. Pero si se aspira a llegar a ayuntamientos y parlamentos autonómicos son necesarios muchos más afiliados que los que a día de hoy tiene el partido y, claro, que su número se encuentre más distribuído a lo largo del país. Y lo cierto es que desde un punto de vista estrictamente electoral no presentarse a elecciones locales o autonómicas es un suicidio, no se puede explicar adecuadamente al público (aunque estuviese, o esté, justificado).

Antonroz dijo...

Coincido en gran parte con tu análisis Isidoro. Yo también estaba a favor de una mayor integración de los simpatizantes.
En parte hay una falta de mensaje o de identidad en el colectivo UPyD, supongo que los dirigentes lo tienen claro. La transversalidad nos dispersa un poco a todos y tenemos que identificar que señalar mejor LO QUE NOS UNE.
Tenemos que aprender a dar respuesta a muchos temas a la ciudadanía.

Rosso dijo...

Excelente excelente excelente articulo. En serio, me deja sin palabras el clarificador análisis de la situación actual de UPyD. Es cierto que existen comunidades más conflictivas por falta de afiliación, pero aún así seguirá existiendo indeseables que intenten destruir desde dentro el partido. Con la figura del simpatizante personalmente estoy de acuerdo porque me considero uno de ellos. No estoy afiliado pero sigo, apoyo y ayudo en lo que puedo al partido. Un saludo

眼淚 dijo...

Everyone fastens where there is gain.........................................

Anónimo dijo...

Creo que es normal que en un partido nuevo, en sus inicios entre o intenten colarse gente que sólo busca "hacer negocio" por decirlo de alguna manera, y si no tienen sitio en otros partidos esperan que en esta nueva y emergente formación política tener el "papel" que creen merecer, y es que en España se ha comprobado que la mejor vía para medrar es estar en política.
Es inevitable que haya indeseables por tanto, unos con ansias de poder, otros con ansias de protagonismo. Lo que debería hacer UPyD es eliminar esas "toxinas" y renovar la ilusión de aquellas personas que se implican y trabajan aunque a veces no vean recompensado su esfuerzo. Es fundamental buscar en estos inicios personas leales al proyecto.
La verdad es que me cuesta entender que personas que desde el principio parecen oponerse a todo, entran en el partido, a no ser que sea por el simple hecho de reventarlo.
Me parece un buen artículo, a pesar de que con algunas cosas obviamente no estoy de acuerdo.

Roebeck

Anónimo dijo...

Esta publicación es una sobresaliente descripción de lo que acaece en UPyD, pero de nada sirve si no lo leen en el Consejo de Dirección. Sienta las bases de los daños acontecidos y propone soluciones.

¿Lo ha enviado usted a Madrid?

Javi

Anónimo dijo...

La figura del simpatizante no es una solución. No se implica lo suficiente, ni carne ni pescado.
Lo que se debe hacer es abrir el partido a la sociedad, y para ello hay que hacer que la cuota sea “popular”, asequible a todos los bolsillos.
¿Cómo piensan captar jóvenes a 7 € al mes?. Yo os lo digo: De ninguna manera, con lo que no tendremos nada similar a las juventudes de los otros partidos. Y sin juventudes no hay futuro.
Pero la tendencia es enrocarse, buscar la endogamia, y como consecuencia subir la cuota.
Eso sí, todos esperan que las municipales y autonómicas sean un éxito, pero gracias a la intervención de la divina providencia.
Disminuir la cantidad a pagar a 7 euros o menos para todos, seguro de que permite crecer la base rápida y abundantemente.
Y jóvenes y estudiantes gratis, que son gente sería y lo devuelven trabando para el partido.

PABLO dijo...

Me parece muy acertado todo lo que dices, por lo que animo a los que de verdad creemos en UPyD a trabajar duro para que se convierta en realidad a corto plazo, porque sin resultados a corto, a largo plazo no se aguantará.

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

No sé si la Dirección de UPyD lee este blog o deja de hacerlo. Yo aquí sólo pretendo desahogarme, tras mucho tiempo en silencio y espera, ante lo que me parece un enorme bache en el que anda metido el partido de un tiempo a esta parte.

Buena parte de la gente dentro del partido en zonas sin muchos afiliados eran auténticos filibusteros, sí, pero una vez sacados éstos fuera del juego (por cierto que no son pocos que se mostraron extremadamente montaraces hace unos meses y en el Congreso, viendo las encuestas electorales, de Noviembre renacieron como corderitos oficialistas) habrá que sustituir cuadros.

No hay que negar que llevamos ya varios años y las campañas se hacen entre cuatro personas aquí, cuatro allá... En las gallegas (donde la candidatura por Orense era una auténtica calamidad, un parche de circunstancias) y vascas se pudo sortear eso gracias a la figura de los voluntarios de otras comunidades. Pero eso no será posible cuando nos enfrentemos a locales y autonómicas nacionales.

Espero de corazón que alguien haga algo para salir de esta dinámica tan peligrosa. Hay quien plantea que la solución sería no concurrir a las locales. Y lo hacen arrojando argumentos muy razonables y con los que, en realidad, estoy de acuerdo. El problema es que en el plano electoral eso no se puede explicar y no será entendido sino como la desaparición de UPyD. Lo dicho: silencian nuestro éxito, amplificarán nuestros fracasos. Y en este sentido me viene a la mente aquella reflexión de un parlamentario durante las guerras civiles inglesas: "Si ganamos al rey él sigue siendo el rey y nosotros sus súbditos. Pero si el rey nos derrota una sola vez todos seremos ahorcados". En esas estamos.

Aunque estoy seguro de que las altas cuotas de afiliación no son un puro disparate, amigos. Éstas cumplieron, y supongo que cumplen en alguna medida todavía, un doble papel: autofinanciar un partido sin dinero y establecer un filtro. Aunque, claro, considero que lo del filtro, a la vista está, no funcionó mucho que digamos. Porque lo mismo que uno puede pensar que pagar 20€ disuade a quien sólo quiere entrar a enredar podría pensar que hay enredadores que pagarían lo que fuese por enredar... De todos modos no creo que la gratuidad sea razonable y soy suspicaz con la idea de las juventudes de partidos políticos: instrumento de captación ideológica de adolescentes, por otra parte, de dudosa constitucionalidad.

Y por cierto que UPyD no debe buscar objetivos a corto plazo en cuanto a sus principios puesto que sus metas son difíciles de alcanzar. De no ser difíciles no se hubiese planteado un nuevo partido para ello. Pero desde luego sí deberían, creo, tomarse medidas lo más pronto posible para impedir que UPyD pierda su implantación nacional.

asetradius dijo...

Coincido con gran parte de lo que dices, Isidoro, pero creo que hay que ser justos y distinguir a los afiliados que van más allá de pagar su cuota y se implican desinteresadamente en las actividades del partido, de aquellos que buscan notoriedad y cargos. Y en muchas ocasiones, me parece, se ha colgado la etiqueta de "alborotadores" y "revientapartidos" a gente perfectamente válida y razonable, con una trayectoria demostrada de compromiso con el partido. Ahora tenemos reglas, tenemos unos estatutos y unas ponencias aprobadas en el Congreso, y es hora de retratarse. Los que estén dispuestos a acatar las normas y a aportar, tendrán pleno derecho, como afiliados, a disentir sin que se les anatemice por ello. Y tienen una magnífica oportunidad en las elecciones a los Consejos Territoriales. Eso es democracia.

Y eso es precisamente lo que hemos demostrado en Asturias; que se puede disentir desde el respeto y criticar de forma constructiva. Presentamos una candidatura alternativa que, sin figuras de relumbrón, y con un mensaje de transparencia y comunicación con el afiliado, no sólo consiguió el 30 por ciento de los votos (con una participación del 65%, creo que bastante legitimadora), sino, lo que es más importante, consiguió que la candidatura continuista reconociera que se han cometido errores en el pasado, revisara sus posicionamientos y sus maneras.
En Asturias, las defecciones son mucho menores que en otras provincias, porque todos hemos hecho un esfuerzo en buscar lo que nos une.
Mario de Echevarría

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

En Asturias se han hecho campañas de afiliación. Y en Asturias, supongo que debido en parte a lo anterior, ha existido siempre una organización con más gente implicada. Y en conexión con ello se ve, también, una política de comunicación muy activa y clarificadora por parte de la Coordinadora Territorial asturiana. En otros sitios, como en el que me muevo de Galicia, la comunicación de las Coordinadoras ha sido cercana a nula: con un ligero repunte en el caso de la última Coordinadora Territorial que hubo. Y eso facilitó, y facilita, mucho las cosas a las fuerzas caciquiles y localistas que desde un comienzo desembarcaron, aquí en Galicia, en el partido. No hay que negar esto.

Yo sólo sostengo que en las condiciones en que se encuentra UPyD en muchas Comunidades Autónomas no hay "masa crítica" para un proceso deliberativo interno. Igual que no hay esa misma masa crítica para hacer una verdadera campaña electoral: ya esas campañas eran muy débiles con la gente que hasta ahora venía colaborando, con las bajas de los autodenominados "críticos" (como usted dice: no pocos de ellos muy activos; claro que con su propia agenda) el partido está virtualmente desaparecido en varios lugares. Y me parece que eso debería llevar a una reflexión sobre la cuota de afiliación de UPyD: que hace imposible crear partido a base de "voluntarismo". Voluntarismo, por otra parte, que parece estar apagándose en los corazones y las mentes de mucha gente que, siendo leal y trabajadora, está comenzando a "pasar de todo" y volverse descuidada.

Anónimo dijo...

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dfadf dijo...

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