Citoyen responde a mi artículo "siracusano" acerca del imperialismo, "El Imperio Legítimo". Tal como me pide él procedo aquí a dar respuesta a sus críticas.
Citoyen cree en el actual concierto internacional. Citoyen quiere creer. Tanto quiere que incluso se consuela pensando que su defensa del statu quo es algo así como incorrecta. No dudo que en algunas esferas se pueda considerar incorrecto defender la enésima reformulación del pensamiento onusiano pero a grandes rasgos podríamos concluir que es falso considerar incorrecto la defensa de lo existente. No, parece, al igual que en los casos del más desnudo pacifismo, que esa defensa del statu quo se corresponde más bien con un conformismo rotundo y, si se quiere, altanero. Lo existente es válido porque existe: incluso cuando en realidad hablamos de ficciones colosales.
De una forma que no termino de comprender Citoyen trata de oponer el presunto utopismo de mis opiniones acerca del posible papel del imperialismo norteamericano en la promoción de la estabilidad y la prosperidad con las opiniones de la escuela realista o neorealista. No comprendo esta argumentación en tanto, conociéndose la obra de Fukuyama a su vez se ha de conocer, ya sea indirectamente, la de Robert Kagan o William Kristol. Éstos, junto con otros autores como Ceaser, Paul Wolfowitz o Donald Kagan, en "Peligros presentes", atacan frontalmente al realismo como doctrina equivocada.
Los valores importan y creer que las instituciones y el "sentimiento del Derecho", por utilizar la terminología de Ihering, de los Estados carecen de significado es un error. Partir de la base de que los estados actúan siguiendo unos intereses claramente delimitados y que carecen de escrúpulos morales de forma sistemática es igualar en lo canalla lo que los wilsonianos igualaron en lo ingenuo o noble. Para los seguidores del realismo poco importa lo que pase fuera de EEUU en tanto no afecte a lo que ellos denominan sus "intereses nacionales". El universalismo que inspiraba a Pericles desaparece: no existe. No se renuncia a la utopía, se dice que las instituciones o valores vienen a dar igual. Y eso no es verdad.
Una vez aclarado esto ha de aclararse que Citoyen parte del error, como señala en su blog Eduardo Robredo, de atribuirme una postura que no defiendo. EEUU no puede ni debe ser un estado mundial. Nadie pide aquí ni siquiera el que proceda a invadir militarmente una sucesión interminable de regiones. No. Lo que se dice es que el papel que presuntamente juegan las "naciones unidas" para el desarrollo, o salvación, de regiones como África lo desarrollarían mejor los EEUU. Unos EEUU que realizasen amenazas creíbles y llegado el momento las represalias que fuesen necesarias podrían pacificar África a bajo coste. No es necesario hacer desiertos para llegar a la paz: basta con que los responsables de buena parte de los actuales problemas de África sepan a qué se pueden enfrentar. Por ahora saben que no se enfrentan a nada.
No se aboga por un sistema de metrópoli y "colonias" sino más bien por un sistema que alterne la dominación directa con la indirecta. Las fórmulas para esto son tan variadas como cualquiera se pueda imaginar. Baste poner de ejemplo la presencia británica en Egipto: donde años después de haberse retirado oficialmente el ejército británico permanecía allí una misión militar de miles de soldados. El caso, como se deduce, es que los bárbaros sepan que EEUU puede volver o llegar en cualquier momento. Sería de tal modo cuando cosas como Rwanda serían imposibles y no mediante la redacción de decálogos e infinita legislación acerca del genocidio.
El multilateralismo, en tanto no se confunda con la apertura a la colaboración internacional, no es necesario para la política de EEUU. Es falso. Los países europeos no tienen la capacidad de representar una verdadera amenaza a una eventual Pax Americana: máxime cuando ellos son gorrones en el proceso. Por otra parte los otros imperios existentes no tienen intereses directos destacables en una zona como África y por tanto una gran coalición antiamericana en su derredor no parece un escenario probable. Del vacío estratégico que supone África es primera y máxima muestra el mero hecho de que a nadie le importe un pimiento que sea una suerte de Marte en la propia Tierra. Todo lo cual no evitaría, por supuesto, que los progres del mundo entero se diesen cuenta de que en la zona del Congo mueren millones de personas en cuanto llegasen allí tropas americanas. En tal momento sin duda se procedería a echar la culpa a los yankees. Demagogia, ciertamente, pero en tanto eso no afecte a la opinión pública norteamericana (verdadero punto clave en contra del imperialismo) sería bastante indiferente. No creo que a los EEUU les deba importar que los acomodados europeos "salgan de manifa".
Por su parte Citoyen insiste en exigir de este nuevo concierto internacional basado en la hegemonía de EEUU nada menos que "checks and balances". Bueno, creo que basta ver unas cuantas fotos, narraciones y hechos acerca de la vida diaria de un africano y algunos asiáticos para comprender lo tremendamente risible del argumento. No creo que dar pasos hacia una mayor implicación en el exterior de EEUU conduzca a éstos hacia el totalitarismo o el autoritarismo, del mismo modo en que opino que tampoco lo hace el "Estado del bienestar". El hecho del imperio tiene sus costes y sus beneficios pero institucionalmente no representa una amenaza para la democracia misma de EEUU salvo en la poderosa imaginación de los libertarios. Pensar, por otra parte, que lo que más necesitan los africanos es una democracia o una constitución garantista es, debo decirlo, alucinar en colores. Donde no hay pan no hay paz y donde no hay paz no hay ley ni república. Como recomendaba Ceaser haríamos bien en no dejarnos engañar por las sutilezas y asunciones optimistas de la diplomacia: demasiado respeto mata.
No creo, en definitiva, que para que EEUU siga siendo una república ejemplar sea necesario que exista una URSS. Asumiendo esto tampoco creo que sea necesario que sea aislacionista para alcanzar idéntico objetivo. En simetría se deduce que no es necesario rechazar el imperialismo. Porque lo que asegura las libertades en el interior del Estado aplicado al escenario internacional podría conseguir exactamente el aseguramiento de la falta de libertad. No, no se puede asumir que individuos de una república y estados del mundo sean identificables. Tal y como dije en el artículo criticado por Citoyen considero que la teoría de los estados "homomórficos" del wilsonismo es, acaso inopinadamente, una amenaza a los derechos humanos.
Rechazar el imperialismo es una necesidad de mentes que se engañan en la complaciente conclusión de que existe una ley internacional más allá de lo que deseen los poderes o de que lo que deseen los poderes, en comandita, es justo o se aproxima a serlo. Pues no. El imperialismo es una forma de abordar el Estado, no un credo satánico. EEUU efectivamente no está en una probeta numerada y por tanto ignorar que es posiblemente la más perfecta república existente pese a tener un poder sencillamente colosal (que excede al de muchos de sus "competidores" juntos) es inaceptable. Además el hecho de que los imperios liberen y hagan progresar a los pueblos, aún sin quererlo, es recurrente en la Historia: no excepcional. Ocurre, como digo, que además de ser un imperio de facto EEUU, con un poder abrumador, es una república en muchos sentidos ejemplar. No ver en ello una oportunidad de progreso para regiones como África no sé cómo calificarlo sino como irracional: puesto que irracional es ver en los Estados-nación una legitimidad indiscutible.
Insisto de nuevo en que cuando aquí se habla de imperio americano no se está hablando de que un señor de bigotes dé un golpe de estado y cambie la constitución, a la forma de Napoleón III. No. Hablamos sencillamente de que EEUU adopte una nueva doctrina merced a la cual determinadas sutilezas de la actual geopolítica sean definitivamente obviadas. Tal forma de actuar no tendría que estar ligada a proclamación solemne, marcha militar o cambio constitucional alguno. El período que llevó al 11S es viva muestra de que EEUU es un gigante somnoliento. Sólo eso. No hay costes de transición dignos de mención, pues, por cuanto dicha transición no es necesaria salvo en la mentalidad y objetivos (en realidad, como señala Niall Ferguson, EEUU es una república universalista, imperialista, desde su misma fundación).
Por otra parte el imperio americano puede colaborar con otros. Y es que, pese a que no se denomine como tal, la misma India es un imperio que abarca diferentes etnias y culturas. Su crecimiento actual hace muy posible que llegue a ser un potente aliado en una pacificación de Asia. Recientes declaraciones de miembros del gobierno norteamericano parecen confirmar esta tendencia hacia una colaboración mucho mayor en un futuro.
No hace falta ser neoprog o neocon para saber que el Estado no lo puede hacer todo. Claro que no puede. Pero entre las cosas que sí puede hacer se incluye el tender a la práctica aniquilación de los bandidos, los terroristas y los tiranos locales. Estos, junto con determinadas políticas comerciales ya señaladas en mi artículo, son los responsables de la situación de África y lugares similares. Removiendo a éstos, cosa de la que un Estado como decimos es capaz, se habrá hecho mucho. Mucho más, por otra parte, que con "sobornos a fondo perdido" y programas internacionales de caridad. El despotismo en África sigue la lógica del terror: es como la tenia, que crece hasta el infinito hasta que cortas su cabeza. El ente que no es capaz de cortar estas dinámicas del despotismo y la miseria es la ONU y sus satélites: desde el mismo momento en que ésta está más ocupada por satisfacer a los déspotas que, por otro lado, la conforman.
No se trata tampoco, por cierto, de imponer la Democracia a punta de pistola, sino la civilización. La Democracia no necesariamente trae la prosperidad. Como medio que es puede ser ineficaz y peligrosa en determinados contextos. El de la barbarie es uno de ellos.
Me acusa Citoyen de ser selectivo. Bueno, toda estrategia ha de serlo. Atacar a China o su esfera de influencia directa sería absurdo, por ejemplo. Es bastante injusto, cuando no delirante, exigir de una política que haga hincapié en los valores el que decida entre no tratar de imponerse en absoluto y el suicidio. Es un dilema ciertamente lamentable diseñado más que por interés en los valores en un interés por escarnecer a sus más realistas defensores. No se defiende desde aquí ninguna cruzada sino sencillamente un sistema, posible, que imponga reformas en un lugar donde mueren millones de personas por vivir en la barbarie. El objetivo del progreso de África requiere de unos medios entre los cuales, debido a su extrema pobreza y cultura, no puede estar en lugar destacado la diplomacia y el "soborno a fondo perdido". Se debe más bien fomentar firmemente un respeto, a nivel global, de los derechos de propiedad y los bienes jurídicos básicos de las personas. En África se puede hacer algo pero no se quiere. Habrá que querer.
Citoyen podrá decir que esperar la viabilidad de cualquier forma de imperialismo (afirma que los imperios caen: bueno, ¿qué hacemos con esos que duraron siglos? ¿Los estados-nación no caen?) es "ingenuo" pero... francamente caballeros: ¿no es acaso ingenuo pensar que EEUU no es ya un imperio?

"Si es necesario dar la más breve definición de lo que es imperialismo, deberíamos decir que es la etapa de monopolio del capitalismo" Lenin dixit.
Salud y libre comercio






4 comentarios:
Creo que Citoyen se refería a algo más general cuando hablaba de defender el "status quo". Yo, al menos, lo interpretaba como una postura hegeliana en este sentido: la teoría política no está para proporcionar "consuelo" (el internacionalismo de la ONU y la multipolaridad sería a mi entender teorías políticas consolantes) sino para justificar y entender lo que existe. El desacuerdo procede de interpretar el dominio realmente existente de EE.UU como "hegemonía" o como "imperio". Pero es que "hegemonía", al fín y al cabo, no parece mucho más que un eufemismo.
Buenas Tardes: hace unos días que he estado mirando su blog y me parece genial. Yo soy Atlantista convencido y he abierto un blog para defenderlo...en inglés y otro en español...porque creo que actualmente tenemos un problema en el liberalismo: la proliferación de una nueva masa de ancaps que si seguimos dandoles carta blanca, destrozarán el liberalismo para siempre.
atlanticstsunite.wordpress.com
liberalismoimplacable.wordpress.com
He escrito una contrarréplica
http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/?p=38
He intentado fundamentar cada punto apoyándome en gente importante o en teorías más o menos aceptadas, así que el post es horriblemente largo. No obstante, he intentado trozearlo y estructurarlo para que sea legible.
"Los padrinos de Jiménez Losantos"
El Blog de Cordura: Búscalo en Google
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