domingo, noviembre 04, 2007

La inofensiva victoria de Educación para la Ciudadanía


Como es sabido yo soy un firme partidario de la rebelión cívica. Bajo regímenes en los que las demandas ciudadanas tienen tan lejos a la política, como es el caso de España, el número de rebeliones tenderá lógicamente a ser mayor y más justificado. Pero la rebelión cívica no guarda un valor en sí misma, huelga decirlo, sino que debemos contemplar las razones que la fundamentan.

Demasiado a menudo se ha dado por supuesta la validez de toda forma de oposición a la celebérrima asignatura "Educación para la Ciudadanía" impuesta por el actual gobierno en los institutos españoles. Y esto es una tontería. Lo cierto es que muchas, si no casi todas, las oposiciones planteadas a la asignatura citada son una suerte de oposición total a la influencia estatal en la educación de los jóvenes ciudadanos, en abstracto. De repente los simples conservadores, los reaccionarios ultramontanos y demás gentilhombres se unen bajo la bandera del anarquismo: ¡que el Estado quite sus garras de la educación!

Se dice pues que el Estado no puede intervenir en los planes de educación, en mayor o menor grado. Esto conlleva aceptar del famoso homeschooling (sistema que, personalmente, me parece atroz) y de básicamente el que cada uno obtenga la instrucción que sus padres determinen: sea esta la que fuere. Como en su día denunció uno de los gurús de la nueva asignatura (el señor José Antonio Marina) la postura de los contrarios a la asignatura dichosa se fundamenta en un relativismo de tal magnitud que no pondrían poner objeción alguna a que alguien educase a sus hijos en el nazismo o que los radicales islámicos educasen a sus bástagos como mártires de la Jihad. ¿Y es esa la educación que se quiere? Yo creo que no, yo creo que más bien muchos de los opositores a Educación para la Ciudadanía son sectarios de tomo y lomo o seguidores fieles del compás marcado por la Iglesia. Personas que, como se sabe, no guardan buenas relaciones con la "señora" coherencia o con el "señor" argumento.

Lo cierto es que la malhadada asignatura no supone un peligro totalitario, ni mucho menos, sino que en el peor de los casos constituye una chorrada o una pérdida de tiempo (yo mismo estudié en 4º de la ESO una asignatura llamada "Ética"). El dramatismo desplegado en su contra es inversamente proporcional a la importancia última de esta asignatura. Además es evidente que el modelo de asignatura no es una rareza totalitaria pergeñada por el actual gobierno socialista sino que es algo muy común en todos los sistemas educativos europeos. Obsesionarse con detalles escabrosos de algunos libros recomendados y manuales diversos no deja de ser, también, notoriamente exagerado y revelador, por otra parte, del puritanismo irrendento de algunos. El problema con esta asignatura será el mismo que en todas: el gobierno controla los índices pero no los contenidos. Y estos contenidos pueden ser horribles, claro, pero como lo pueden ser en otras tantas asignaturas en la actualidad. Y pese a esto que conste que las intenciones de muchos de los promotores de esta nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía es bien bastarda: "acabar con la insolidaridad que fomenta el neoliberalismo en la juventud". Esto echa por tierra eso de que la asignatura es ideológicamente neutra, claro. Mas insisto: esto queda anulado, a poco que se haga, por la labor de centros, profesores y comunidades autónomas (como bien se ve en el caso madrileño). Y esto es algo muy lejano a ese adoctrinamiento tenebroso, inevitable y estudiadísimo que pretenden pintarnos sus más fieros opositores. La realidad es esta: la asignatura es una medida cosmética, una mera bofetada a los sectores conservadores (PP e Iglesia); una débil realidad de esas a las que nos tiene acostumbrado el débil Zapatero y su coro de payasos. La reacción de los sectores conservadores, a la vista de esta realidad, resulta tal vez comprensible pero en su exageración deviene patética.

Y la rebelión es, a estas alturas, verdaderamente patética. Porque la cruzada convocada por unos y por otros, que amenazaba con convocar a padres de media España para inundar calles e inflamar corazones... se ha quedado en nada. Hubo tanto bombo en la convocatoria de tal explosión social que algunos se dejaron arrastrar por un entusiasmo imprudente. Y es que ya lo ha dicho el gobierno: el que objete a la Educación para la Ciudadanía no podrá obtener el título. Basta recordar esta realidad para que las huestes rebeldes levanten el campo o se afanen en un lloroso recuento de "cadáveres".

Con el curso académico ya más que comenzado la verdad es que el número de objeciones efectivas, según los medios, es testimonial e incluso, según las comunidades autónomas, menor al que apuntan algunas campañas de fomento de la objeción a la asignatura. No sabemos cuál es el marco temporal fijado para la campaña iniciada desde CONCAPA, Libertaddigital, UDE, etc, pero habiéndose ésta fijado el objetivo de 100000 objeciones y contabilizándose a día de hoy tan solo 17185 (empezaron a contar desde 15000: y, como se sabe, el número es cuestionable) puede aventurarse que nos encontramos ante un notorio fiasco. No es sorprendente, porque la asignatura contra la que se piden objeciones de conciencia no es el peligro que se dice y en absoluto parece fundamento suficiente para un alzamiento general de nadie. Afirmar que los padres tienen un derecho absoluto sobre la educación y valores de sus hijos, como hace la Iglesia y los promotores de la campaña citada, es una proposición tan radical que está llamada a cada vez concitar menos voluntades y no más. ¡Y máxime cuando el gobierno ya ha exhibido el palo del suspenso!

No dudo, pues, de la estupidez que supone la asignatura de Educación para la Ciudadanía tal como se ha concebido y de la mala intención de sus promotores. Pero no dudo tampoco de la exageración que supone el tenderete que se ha montado en contra de la asignatura: exageración que por su exótico anarquismo y la diversidad de quienes de repente lo han abrazado lejos de suponer el nacimiento de una "FAI" conservadora parece ser una muestra nefasta y colosal de sectarismo. No sólo la asignatura no busca el adoctrinamiento masivo de la juventud sino que, de quererlo, semejante proyecto sería básicamente imposible bajo el actual sistema. Y, por supuesto, considero que el Estado ha de tener la última palabra sobre la obtención de titulaciones académicas y fijar los mínimos educativos: decir que son los padres soberanos absolutos de la cuestión educativa conlleva un "vale todo" que es peligroso para la sociedad en términos de orden y, a la postre, de seguridad colectiva (pensemos en nuestros nuevos conciudadanos bárbaros). Este punto de vista acerca de la educación no es posible verlo como colectivista en tanto se relaciona claramente con las labores básicas de todo estado vigilante. Así que sí, la postura liberal no tiene por qué encontrar problemas en que el Estado fomente los valores del individualismo occidental, de los valores ciudadanos, en las escuelas; tal vez sí encuentra problemas la Iglesia Católica, por sus obsesiones particulares, pero el liberalismo no veo por qué tendría que ser abanderado del absolutismo paterno. La educación supondría más bien una vía de libertad, de escape, para aquellos que viven bajo un régimen paterno de intolerancia y oscurantismo.

En definitiva: la Educación para la Ciudadanía no es un concepto malvado en sí mismo, la reacción conservadora contra ella se debe a razones puramente partidistas y se puede afirmar que ya ha fracasado, con estrépito.

"Sólo los que han sido educados son libres" Epicteto dixit.



Salud y libre comercio

30 comentarios:

Iván Moreno dijo...

La educación supondría más bien una vía de libertad, de escape, para aquellos que viven bajo un régimen paterno de intolerancia y oscurantismo.

Salvo que la educación provenga de un regímen estatal de intolerancia y oscurantismo (de los que no estamos escasos en nuestro país).

Aparte, me parece esta frase tuya especialmente poco afortunada, ya que da a entender que la educación es algo ajeno a los padres. Bien hubiera agradecido un adjetivo a esa "educación". Sinceramente, creo que esa falta de calificativo es más debida a un descuido que a una verdadera apreciación personal, pero creo que es importante cuidar esos detalles.

Así que sí, la postura liberal no tiene por qué encontrar problemas en que el Estado fomente los valores del individualismo occidental

Curiosa forma de fomentar el individualismo occidental, dejando la labor en manos del colectivo.

Albert Camus solía decir, como sabrás, que en política son los medios los que justifican los fines. Defender el individualismo colectivizando, es algo que difícilmente podrá llegar a buen puerto. Más bien porque se dará a entender que el resto de libertades individuales deberán ser controladas de la misma manera por Papá Estado. La propuesta de algo como una Educación para la ciudadanía coloca al Estado por delante del individuo. El Estado deja de ser un garante de la libertad para ser de nuevo el adulto que nos vigila, no de la violación de la libertad individual, sino de la incertidumbre que la libertad individual genera en el colectivo.

Obviamente, los límites del individualismo hay que fijarlos en algún punto (aunque sea la ausencia de él). Pero justamente la educación moral creo que es uno de los puntos claves del individualismo. Si ni siquiera mi moral y la de los míos puede ser propia, privada, no hay razón para que nada lo sea.

Por cierto y para terminar, no sé si realmente piensas, a la luz de la cita de hoy, que realmente en España se recibe una educación de un nivel tal que permita llegar a lo que Epícteto enuncia. Tal vez sea la dejación de responsabilidad que conlleva la existencia de un Papá que todo lo hace por mí.

Un saludo

ISIDORO LAMAS INSUA dijo...

Bueno, el actual régimen político español es oligárquico y no democrático, como ya se ha dicho, pero no creo que fomente la intolerancia o el oscurantismo. Por otra parte la policía, la reglamentación sanitaria y otras cosas pueden convertirse en instrumentos de control totalitario en manos de regímenes totalitarios, pero ese "pueden", que usted aquí aplica a la educación, no puede conducir, además en tareas tan elementales, a la inacción del Estado.

Yo e n ningún momento doy a entender que la educación sea algo completamente ajeno a los padres en tanto no me pronuncio sobre la forma y lugar en que se puedan adquirir los conocimientos: me he limitado a decir que el Estado ha de guardar una capacidad supervisora de unos mínimos educativos que han de estar presentes en las escuelas, sean públicas o privadas. Asimismo, teniendo en cuenta lo que me he extendido explicando mi apoyo a una educación supervisada, decir que es un error no "ponerle adjetivo" a la educación de que hablo... parece uno más de sus numeritos sofísticos (cuidar los detalles, dice), señor Moreno.

Y ahora una frase, con perdón, acojonante: "Curiosa forma de fomentar el individualismo occidental, dejando la labor en manos del colectivo." Claro, también fue curioso que se utilizasen agrupaciones militares, con el autoritarismo que implican, en la defensa del individualismo occidental. ¿Otra contradicción? No. No hablamos de estética, hablamos de liberalismo. Y bajo un enfoque celoso de la libertad individual el que existan autoridades educativas supervisando planes y conocimientos mínimos no tiene, a priori, nada de colectivista (a menos que usted considere que algo como obligar a un niño a acudir a clase, o cosa semejante, sea un acto totalitario y colectivista).

Y dale: "Defender el individualismo colectivizando, es algo que difícilmente podrá llegar a buen puerto." La reglamentación de la educación no es un proyecto colectivista, a priori. El uso y abuso de la palabra colectivismo es ostensible en estos lares, pero no se vuelve legítimo por eso.

"Pero justamente la educación moral creo que es uno de los puntos claves del individualismo. Si ni siquiera mi moral y la de los míos puede ser propia, privada, no hay razón para que nada lo sea."

Bien, soberanía absoluta de papá y mamá sobre la educación del hijo. Incido en lo apuntado por Marina: ¿y si son nazis? Y añado: ¿y si son jihadistas? Todo derecho absoluto eleva mi desconfianza, sobre todo cuando se le rodea de algodones celestiales (y eclesiales).

"no sé si realmente piensas, a la luz de la cita de hoy, que realmente en España se recibe una educación de un nivel tal que permita llegar a lo que Epícteto enuncia."

Bueno, en tiempos de Epícteto créame que la educación básica que reciben los jóvenes españoles sería notoria. Hay algunos que olvidan que hasta hace dos días casi toda la población era analfabeta...

Salud y libre comercio

Iván Moreno dijo...

Uno de los detalles que más me llama la atención es el típico argumento tan usado por el "gran" Marina:

Bien, soberanía absoluta de papá y mamá sobre la educación del hijo. Incido en lo apuntado por Marina: ¿y si son nazis? Y añado: ¿y si son jihadistas?

¿Y si los nazis o jihadistas son el Estado?

No se me hace difícil contemplar a ERC imponiendo sus principios claramente xenófobos y contrarios a toda libertad en una escuela de enseñanza primaria. Sinceramente, ese tipo de educación me resulta más peligrosa que la de un grupo de padres socialmente minoritarios.

Dese cuenta de que si no fueran minoritarios, también dispondrían del control estatal sobre la educación, otorgado por usted mismo.

Puedo interpretar que desde un punto de vista utilitario usted vea que es necesaria esa educación estatal, para evitar los tan extendidos casos de nazismo y jihadismo en España. Pero lo que más increíble me parece es que encima... ¡¡no le vea ninguna utilidad a la asignatura!!

Es decir, se limita aún más el individualismo, la esfera privada y moral de los individuos, ¡¡gratis!! Y aún así le parece irrelevante.

En cuanto a lo demás, en ningún momento he pretendido hacer ver que ningún tipo de colectivización sea aceptable para garantizar nuestro individualismo. Es más, coincido con usted en que nada más necesario y anti-individualista que la fuerza militar, tan necesaria para mantener las libertades.

Lo que critico es que hablara de "fomentar", es decir de "adoctrinar" en el individualismo partiendo de actuaciones contrarias a dicho individualismo. No sé de qué manera pretende adoctrinar en aquello que de raíz se está saltando.

Yo mismo hablé de la necesidad de límites. Y vuelvo a decirle, que no creo que, desde un punto de vista de las libertades individuales, sea la libertad moral (como la de expresión), mientras no conlleven una violación directa de los deredchos individuales, una de las sacrificables.

Un saludo

Iván Moreno dijo...

Y dado que vuelve a citar a Marina, voy a comentar un punto que anteriormente pasé por alto:

la postura de los contrarios a la asignatura dichosa se fundamenta en un relativismo de tal magnitud que no pondrían poner objeción alguna a que alguien educase a sus hijos en el nazismo

Justamente al contrario, porque no quiero que mis hijos sean educados en doctrinas que pueden resultar peligrosas para ellos (y para su sociedad), prefiero ser yo el responsable de su educación moral, tal como, para colmo, defiende la Constitución.

La frase es así una falacia realmente esquizofrénica. Capaz de dar la vuelta para decir lo contrario de lo que cualquier mente razonable ve.

Un saludo

linus dijo...

«¿Y si los nazis o jihadistas son el Estado?»

En este caso, el problema principal sería el estado, no la educación (esta sería un problema derivado del aquel, y no el único, claro).

Por lo visto, según una tendencia liberal que vengo observando, la solución a este problema es la eliminación casi completa del estado como forma de asegurar unas normas en un territorio, en lugar de encontrar una «forma de estado» (o un sistema político defendido por este estado) que asegure la representación de los intereses de los ciudadanos. Es decir, un sistema democrático (de verdad)

De esta forma, el sistema educativo sería decidido en base a este objetivo, y no por el interés de un partido, como ocurre en el sistema partitocrático actual.

Otro error que observo en este tipo de liberalismo, es el de un egocentrismo casi patológico. Si cada familia se dedica a educar a sus hijos como crean conveniente, usted en concreto puede pensar que su forma de hacerlo es correcta, pero nadie sabe como puede ser la de los demás. En muchos casos, los individuos no tendrían porque recibir una educación «relativizadora» pero a nivel social si que podría darse. Es decir, no solo se ingnora la utilidad del estado, sino que también se ignora la existencia del colectivo como forma de organización humana, y la necesidad de que este tenga igualmente unas normas que lo caractericen, precisamente para no fomentar el relativismo en la sociedad.

Esto es un maniqueismo galopante, los liberales niegan la utilizad del estado y la existencia (y necesidad) de un colectivo, y los «otros», niegan la existencia del individuo, o piensan que la defensa de este es negar al colectivo. Y no me extraña que lo piensen con liberales así.

Saludos

Anónimo dijo...

“Lo cierto es que la malhadada asignatura no supone un peligro totalitario...”.

Yo no estaría tan seguro que por parte de quienes han impuesto dicha asignautra de EpC implicase la inexistencia de dicho peligro totalitario. Las amenazas explícitas a los padres y alumnos de suspenso del curso si éstos la rechazan y la falta de consenso previo con la ciudadanía (que ya es contradicción que se imponga a la ciudadanía unos valores sin contar con ella), indican una clara intencionalidad adoctrinadora de las mentes, de aquellos que justamente no tienen criterios para defenderse ante la misma.

“La realidad es esta: la asignatura es una medida cosmética...”.

Toda ética tiene su estética, pero la cosmética tiene como objetivo tapar los defectos de una ética perversa... sobre todo cuando ésta última es de obligado aprendizaje desde la infancia sin el consentimiento expreso de los ciudadanos padres de esos alumnos que ponen en manos del estado la educación de sus hijos.

“Y la rebelión es, a estas alturas, verdaderamente patética...”

Eso no depende de la cantidad sino de la calidad de los criterios, y en la historia de la educación los criterios más cualitativos siempre fueron minoritarios en toda rebelión, que ante toda clase de cosmético adoctrinamiento no respetaba el libre pensar del pensamiento individual.

“Afirmar que los padres tienen un derecho absoluto sobre la educación y valores de sus hijos, como hace la Iglesia y los promotores de la campaña citada, es una proposición tan radical que está llamada a cada vez concitar menos voluntades y no más”.

Yo afirmo que los padres tienen el derecho primario a decidir en que valores quieren educar a sus hijos, y exigo al estado que genere la estructura educativa lo suficientemente diversa para que todos los ciudadanos sean educados ( y capacitados) por dicho estado. Soy yo el que le otorgo poder al estado para educar a mis hijos, y no el estado el que me impone su poder sobre mí. Que el estado preserve la libertad de ensañanza, la libertad de cátedra, la libertad a los padres de elección de centros, los apoyos económicos a las familias necesitadas, no a los centros (cheque escolar).. esa es la mejor manera que instituciones no estrictamente estatales pero poderosas (como las religiosas, por ejemplo, no tengan la oportunidad de pasar por las defensoras del individuo).

En tanto el estado no preserve mis derechos individuales como padre, a que mi hijo sea educado en los valores individuales con los que yo me identifico, estaré a favor de una clara educación diferenciada, por sexos, por nivel intelectual, por valores, etc. No ganaría mi hijo nada (si por ejemplo fuese mongólico) educándose en una clase compuesta por superdotados (éstos últimos seguro que pierden); tampoco gana mi hijo nada en unas aulas en las cuales el profesorado no solamente se ha feminizado, sino feministizado (ahí están los resultados académicos por sexos); y aunque yo no soy nada religioso, tampoco mi hijo gana nada viendo como determinadas religiones son defendidas bajo el concepto de Alianza de Civilizaciones en tanto que otras son tachadas (cosméticamente) como enemigas de la misma.

"Sólo los que han sido educados son libres" Epicteto dixit

De acuerdo con Epicteto, hombre griego, que desde su condición de esclavo romano, supo alcanzar su propio concepto de libertad individual. Tiempo aquel, en el que a pesar de su esclavitud, pudo formar parte de ese escaso 1% de población educada. Educada justamente por unos maestros, para los que en su mayoría los educandos eran sus propios hijos y nietos.

Un cordial saludo y agradecido por traer a la palestra tan interesante tema

Pablo el herrero

Anónimo dijo...

completamente de acuerdo con Iván Moreno; se te ha vuelto a ir la olla Isidoro... vamos ni que estuviéramos hablando de María Blanco.

Lo peor es utilizar para demostrar algo argumentos que dicen exactamente lo contrario.
Marina, simplemente repugnante como de costumbre, pero tiene que defender su pesebre.

bastiat dijo...

La verdad es que leyendote, Isidoro, uno se da cuenta de que en el fondo tienen razón todos aquellos que te calificaban de socialista....

Espero que ahora retires ese falaz saludo suyo de "Salud y Libre Comercio" porque precisamente eso del libre comercio es lo primero que se quiere cargar la doctrina emanada de la EpC.

Anónimo dijo...

Vástago con B? Pero Isidoro....

Iván Moreno dijo...

«¿Y si los nazis o jihadistas son el Estado?»

En este caso, el problema principal sería el estado, no la educación (esta sería un problema derivado del aquel, y no el único, claro).


Linus, no sé si se da cuenta, pero está intentando dar la vuelta al asunto para enfocarlo de manera autoconvincente.

Usted da por hecho que un Gobierno nazi va a tener una asignatura como EpC. Que la asignatura va unida al régimen. La cuestión es justo la opuesta:

¿Si la democracia elige un Gobierno nazi, aceptaría su EpC?

Por lo tanto, con respecto a la educación, que es lo que nos interesa, queda claro que para usted la asignatura depende de los contenidos y no de su necesidad. La asignatura sólo será buena si tiene los contenidos que yo quiero.

Ahora bien dado que cada uno tenemos nuestros contenidos morales propios... ¿Quién pone el contenido?¿por qué debe ser el Estado el que se arrogue la potestad para educar moralmente a los menores?

Más aún... ¿qué hace que sea el Estado mejor que los padres? ¿Qué bases históricas, científicas o empíricas muestran esa verdad?

Entre otras cosas, porque los profesores que den la asignatura no tienen por qué ser ni mejores ni peores que los padres. Es más, muchos serán padres. Y muchos serán reprobables (racistas, machistas, etc).

en lugar de encontrar una «forma de estado» (o un sistema político defendido por este estado) que asegure la representación de los intereses de los ciudadanos. Es decir, un sistema democrático (de verdad)

De esta forma, el sistema educativo sería decidido en base a este objetivo, y no por el interés de un partido, como ocurre en el sistema partitocrático actual.


Eso sí que es vivir en utopía.

¿Qué convención social representa a todos los ciudadanos en el aspecto moral? Más aún: ¿Qué democracia puede serlo sin imposición?

En democracia no tiene por qué haber consenso alguno. Muy al contrario, una de las bases de la democracia es la confrontación de opiniones libres. Cada cual optará porque se imponga su forma de ver el Estado. Lo lamentable es que esa forma de ver hasta lo básico, pretenda ser impuesta como adoctrinamiento a los menores buscando la uniformidad.

Si cada familia se dedica a educar a sus hijos como crean conveniente, usted en concreto puede pensar que su forma de hacerlo es correcta, pero nadie sabe como puede ser la de los demás. En muchos casos, los individuos no tendrían porque recibir una educación «relativizadora» pero a nivel social si que podría darse. Es decir, no solo se ingnora la utilidad del estado, sino que también se ignora la existencia del colectivo como forma de organización humana, y la necesidad de que este tenga igualmente unas normas que lo caractericen, precisamente para no fomentar el relativismo en la sociedad.

Supongo que con esta frase usted está pidiendo la censura en los medios de comunicación, por ejemplo.

Al menos yo veo mucho más factible educar a los menores desde los medios de comunicación que desde una asignatura.

Yo por supuesto que creo que la forma en que yo pueda educar a mi hijo es mejor que la que pueda impartir un profesor cualquiera. Entre otras cosas porque nadie querrá a mi hijo, ni se preocupará por él tanto como yo. Además, mi educación podrá ser personalizada y constante, y no una hora semanal donde las ideas nazcan en su cabeza sin base clara.

Por lo demás, el individualismo no ignora al colectivo. Sólo intenta eliminar la obligación. El problema no está en pertenencer o participar de un colectivo, sino en verte obligado a participar del mismo.

Obviamente la misma defensa de la libertad, por la estructura que desarrolla la violencia, puede requerir autolimitaciones colectivas. Lo importante es distinguir en qué punto pasamos de una defensa necesaria de la libertad individual, a defendernos de la libertad individual.

Y vuelvo a decir, que entrometerse en cuestiones de adoctirnamiento ciudadano, deja de ser una apuesta por la libertad, y pasa a ser una apuesta por el miedo, seguramente inútil y bastante contraria a todo individualismo.

Un saludo

J dijo...

Aunque algunos contenidos,y quizás el propio "espíritu" de la asignatura tal como está planteada, ponen los pelos de punta, habrá que ver si algunos liberales y conservadores no están presos del mismo espejismo "blank slater" que los pedagogos e inspiradores de la EpC. Si el Estado no es capaz de hacer eficientemente tantas y tantas cosas, ¿por qué pensar que puede modelar la forma de pensar de toda una generación con unas pocas horas lectivas a la semana, especialmente cuando no media Gulag ni pelotones de fusilamiento? ¿Han sido particularmente patrióticas o religiosas las generaciones formadas en el franquismo? ¿No cabe esperar incluso una reacción contraria cuando la ideología progresista que hoy se diluye en otras materias y comentarios casuales se haga corpórea en forma de asignatura y de temario?

Creo que la batalla de la educación está en otra parte: exigencia, esfuerzo, disciplina y fomento de la excelencia.

Camarada Stewie dijo...

Que razón tienes camarada Iracundov estos anarcopapistas quieren que nuestros hijos se conviertan en nazis o se enganchen al opio del pueblo, por eso estan en contra de la implantación de una buena educación stalinista.

Ahora que has unido tus fuerzas a las de la Camarada Diez ya nadie podra detener nuestro avance hacia el progreso democratico que este país, dejado en manos de neoliberales como ZP o la derecha cabernaria, necesita.

Los Unionistas progresistas y democraticos de corazón nos felicitamos de la labor de infiltración que has logrado en el seno del movimiento capitalista salvaje. Pronto la amenaza anarquista sera neutralizada para mayor gloria del estado progresista y democratico.

Fuera los prejuicios pequeño burgueses! todo el poder para UPD!

Iván Moreno dijo...

J: El problema no es tanto la importancia de la asignatura en sí (bien mirado todas las asignaturas tienen su aporte adoctrinador), sino lo que implica. El problema es menos lo que de verdad influya dicha asignatura en los menores (realmente poco, a la vista del interés prestado en el resto de asignaturas), como la idea de que sea el Estado (los políticos al fin y al cabo) el que se arrogue la potestad de la educación ideológica.

Es una batalla importante dentro de la defensa de las libertades. Si adoctrinar en la moral es un deber del Estado, ¿cómo aspirar a una libertad de elección de centro? ¿Cómo aspirar a una educación en los valores morales conformes a la moral de los padres? ¿Cómo aspirar a la libertad de expresión?

Afirmar que es el Estado el que debe guiar la moral no es más que afirmar que los padres no deben elegir. Y que si no se limita más su acción educadora, es sólo por incapacidad estatal o incoherencia. Muchas veces el miedo nos hace renunciar a parte de nuestra libertad, si eso limita la de los demás. Hay gente, que rechaza directamente la libertad, por su miedo al diferente (nacionalismo, racismo) o a las consecuencias de las decisiones individuales , especialmente las propias (comunismo). Aceptar toda limitación arbitraria e inútil de la libertad, no es más que alimentar el totalitarismo. Es negar la primacía de la elección individual frente a la estatal en caso de igualdad de resultados. Obviamente, puede ser una opción defendible... pero a mí me tendrá en contra.

Lo lamentable es aceptar limitaciones de la libertad inútiles, sabiéndolas inútiles, y tratar ese hecho como irrelevante.

Un saludo

Eigen dijo...

Yo creo que esta asignatura, como la educación pública, no es incompatible con el liberalismo clásico.

Pero yo soy minarquista y el mínimo es un extremo, soy partidario de la total privatización de la educación porque soy extremista, soy extremista porque soy fiel a mis juicios morales.

Esto no significa que sea partidario de privatizar mañana mismo la educación. Hay medidas más prioritarias.

linus dijo...

Estimado iván moreno:

En primer lugar agradecerle la contestación. Empezaba a tener complejo de ser algo así como un «hombre invisible»

Entrando en el tema, tengo que decir que lamentablemente, no nos hemos comprendido bien.

El primer escollo que creo necesario mencionar, es su pesimismo a la hora de pensar en que la búsqueda de un sistema democratico como por ejemplo Suiza, o los EUA, carece de sentido para usted. Yo por el contrario, creo que si estos paises, cada uno dentro de su idioisincrasia, han construido unos sistemas en donde en uno la participación del ciudadano es casi completa, o donde en el otro los niveles de representatividad son verdaderamente notables (salvando la cada vez más fuerte presencia de lobbies financieros), me hace pensar que podría ser posible que la sociedad española exigiese algo parecido. Con parecernos a Chile o Nueva Zelanda (respecto a sus sistemas políticos), para empezar, me conformaría.

Si piensa que soy utópico por desearlo tal y como están las cosas hoy por hoy, es una opinión respetable. Sin embargo, no es menos utópico desear hoy por hoy la desaparición del estado, sin que se convierta esto en un berenjenal de tres pares de narices, en el igualmente hipotético caso de que se llegará a conseguir.

Pero si suponemos por un momento que es posible alcanzar la democracia, existen respuestas satisfactorias para las preguntas que se plantea.

En primer lugar, el estado no haría nada que no haya sido decidido por el colectivo, o por un grupo de representantes libres elegidos por los ciudadanos y bajo el mandato imperativo de representales a ellos, no a sus partidos (en caso de pertenecer a alguno). Por lo tanto, tanto los contenidos, como la necesidad de la educación, habría sido establecidad de esta forma.

Previamente (esto es importante), se habrían establecido también, que parcela privada o individual correspondería a la familia o al individuo, y cuál al colectivo. Es decir, se respetaría igualmente y entre ellos, individuo y colectivo.

No estámos hablando de consenso, sino simple y llanamente una decisión por mayoría. Esto es democracia, en efecto.

Se trata de que respetando la privacidad y la individualidad, la sociedad pueda dotarse de unas normas comunes de convivencia, básicas e iguales, no para uniformizar, sino para mejorar la relación entre los individuos, estableciendo unos criterios básicos.

No se deduce la censura como método de esto que se dice, sino que se trata de que el colectivo pueda tener una «educación» como tal. Repito, pueda tener. Quiero decir que deseo de un colectivo a dotarse de cosas como lenguas oficiales, símbolos, etc. es un derecho también, siempre y cuando se respeten todos aquellos derechos indiduales que se estimen necesarios.

Por otro lado, tal vez estémos confundiendo educación con formación. La educación, yo también pienso que es responsabilidad de los padres, pero también es responsabilidad de los profesores el de dar una educación de convivencia dentro de un colectivo. Respecto a la formación, sinceramente, dudo que Vd. lo haga mejor que un profesional (salvo que sea uno de ellos)

Naturalmente que el individuo no niega al colectivo. En cuanto a la obligación, el problema es que nos guste o no, al vivir en un colectivo (cosa absolutamnete inevitable, salvo que se desee ser un anacoreta) es necesario someterse a una serie de normas (colectivas). Y la mejor forma para decidirlas es, un sistema democrático de verdad.

Para acabar, una declaración que puede parecerle sorprendente: no estoy a favor de la asignatura EpC.

Lo que ocurre es que, creo que se exagera, y muchos grupos que se han añadido a esta queja reivindicando cosas como la educación en casa, cuando realmente son conceptos que no se corresponden con sus ideologías habituales.

Saludos

Khayman dijo...

El homeschooling es atroz, ya...

Creo que voy a tirar a la basura mis estudios de pedagogia y mi experiencia docente para mayor gloria del estado y su educacion para la sodomia.

Iván Moreno dijo...

Linus:

Cuando hablaba de utopía no me refería al hecho de que pudiera o no existir un régimen democrático. Sino de la posibilidad de encontrar una «forma de estado» (o un sistema político defendido por este estado) que asegure la representación de los intereses de los ciudadanos."

Toda democracia acabará representando los intereses de la mayoría. Pero nunca de todos sus ciudadanos.

Para colmo, que un sistema sea democrático, no garantiza que la moral impartida por él sea aceptable.

Desde un punto de vista individualista, la moral debe quedar fuera de la educación estatal. La moral es lo último que nos queda como individuos, y sea buena o mala (democráticamente decidido, claro, de qué otra forma si no), es mi moral.

Por cierto, un detalle que me parece el colmo de lo que Nietzsche denominaba "moral de esclavos" es la siguiente frase;

Respecto a la formación, sinceramente, dudo que Vd. lo haga mejor que un profesional

Pasando por alto que han existido desde profesionales de la educación pedófilos a asesinos, y sin seguir por los casos extremos (que siempre ayudan a valorar frases como la expuesta)... supongo que no habrás tenido la mala suerte de que todos tus profesores hayan sido mejores educadores que tus padres.

Sinceramente, a pocos de mis profesores les doy un valor educativo no sólo mayor, sino igual (en cuestiones morales) que a mis padres. Y de la misma forma, a pocos de los que he tenido durante mis estudios básicos, les veo mejor formados (ni siquiera en su asignatura) de lo que yo lo estoy ahora mismo. Algunos de ellos ni siquiera tenían facilidad para explicar su tema claramente, o comentían errores de bulto (capaces de ser descubiertos por un niño de 10 años), y para colmo, algunos estaban claramente desequilibrados emocionalmente (depresiones, trastornos, falta de higiene).

Más grave aún resulta todo esto, cuando se limita la libertad de elección de centro, limitando los conciertos a los centros más afines a la moral estatal. Si quieres una educación acorde a tu moral, pagas la pública y luego te pagas otra.

Sinceramente, no creo que nadie, repito, nadie, se pueda ocupar de la educación de mi hijo, con la dedicación, el interés y la prioridad que yo y mi mujer le pueda proporcionar. Eso no quita para que pueda buscar ayuda en profesionales, tanto para mejorar mis técnicas educativas, como para formar al menor, académica y moralmente. Tampoco quita para que deba exisitir unos límites que preserven los derechos del menor (sean estos los que sean).

De todas formas, independientemente de quién tuviera razón: ¿a quien le tocaría decidir si es mejor para la educación de un niño un padre o un profesor? ¿Al padre o al profesor?
¿O al político?¿O a una mayoría normalmente poco preparada en el tema?

Esa es la cuestión.

Un saludo

Lino dijo...
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Lino dijo...

iván moreno:

Toda democracia acabará representando los intereses de la mayoría. Pero nunca de todos sus ciudadanos

Por supuesto, pero no antentará contra el interés individual de nadie. Por ley. La decisiones por mayoría, y en un sistema democrático (que garantice la igualdad), no podrán ir en contra de nadie. De otra forma hablariamos de la ley de la masa. Las decisiones mayoritarias han de estar también limitadas, no se puede decidir cualquier cosa. Para eso está el marco constitucional que la garantice en la práctica (no como una expresión de voluntad, que queda muy bonito pero nada más. Esto lo digo para explicarme, solamente), y en todo caso, siempre existirá la opción de la denuncia y la posibilidad de crear jusrisprudencia (con la correcta separación de poderes, claro).

Para colmo, que un sistema sea democrático, no garantiza que la moral impartida por él sea aceptable.

Naturalmente. Pero ¿quién decide lo que es aceptable o no? ¿Vd. sr. Moreno? Pequeñas bromas aparte, de la misma forma que un sistema democrático (REAL) no debe atentar contra los intereses particulares de nadie (propiedad, libertad, etc, no me refiero a intereses de mercado, en principio, salvo que para defender el interés de uno solo, perjudique los del resto), la supuesta moral impartida por el, tampoco debe ofender ni molestar a nadie.

Habría quie distingir entre la moral de la sociedad, y la moral individual. Si negamos al colectivo a poseer una moral colectiva ¿en que se diferencia del relativismo? Por mucho que cada uno de nosotros tenga nuestra forma particular de ver el mundo, de poco va a servir, si no podemos comunicarnos o convivir adecuadamente con el resto. Cada uno en su casa puede hacer lo que quiera, pero en cuanto se sale a la calle o es necesario contar con alguien más, se ha de decidir.

Todo sistema político tiene una moral implicita, que no tiene nada que ver con la moral individual, pero influye en esta y en la sociedad. Incluso el anarcocapitalismo posee una moral, ya que la prohibición al colectivo de poseer un conjunto de normas de convivencia, es ya de por si un acto con una gran carga de moral.

Por cierto, un detalle que me parece el colmo de lo que Nietzsche denominaba "moral de esclavos" es la siguiente frase;

Respecto a la formación, sinceramente, dudo que Vd. lo haga mejor que un profesional
(la última frase es mia)

Pues yo también sinceramente, no entiendo el origen de esta afirmación. Supongo que se debe a un malentedimiento de lo anteriormente expuesto. No se trata de educar en lo moral, me refería a la formación (historia, poltitica, ciencias sociales en general). En todo caso, si se ha de impartir algún tipo de asginatura como ética (yo también la he recibido), no se trata de que el profesor en cuestión de la suya particular, sino que se impartira las asingaturas y contendos deidios democraticamente y en base a lo comentado al principio. Efectivamente, puede darse el caso de que el alumno, que tenga la desgracia de no contar con unos padres preparados (incluso que sean pedófilos o asesinos, que siempre ayuda a valorar frases como la expuesta), encuentren en la escuela un pozo de sabiduría, convivencia racional, ayuda y entendimiento.

Por lo que veo, Vd ha tenido la desgracia de contar con unos profesores no preparados. De la misma forma que con el estado, (en lugar de reivindicar la democracia, prefiere la abolición de un estado que la permita), en lugar de reivindicar unos profesionales preparados(años de pedagogia y docencia), prefiere mandarlos a la calle a todos.

Admite que puede necesitar la ayuda de profesionales, ¡menos mal!, y que existen unos derechos del menor que han de ser preservados ... Sr. Moreno ¡Vd necesita un estado que se lo garantice! Esa es precisamente la función que se debe reivindicar para la escuela, aparte de todo, para universalizarla y ayudar a los menos favorecidos económicamente.

De todas formas, independientemente de quién tuviera razón: ¿a quien le tocaría decidir si es mejor para la educación de un niño un padre o un profesor? ¿Al padre o al profesor?
¿O al político?¿O a una mayoría normalmente poco preparada en el tema?

Esa es la cuestión.


En un sistema democrático se debería poder decidir que parte es la individual y cual se cede a la institución escolar, así como cuantos recursos se dedican para la ayuda a los colectivos mencionados.

Las mayorias no deben opinar sobre cosas que no entienden, pero si que pueden asesorarse y valorar los resultados. El político no debe decidir absolutamente nada que no sea en representación de los ciudadanos, y en todo caso, debería someterse igualmente a la mencionada valoración. Como en una democracia, por supuesto.

Saludos cordiales

Zhukov dijo...

Pobre Isi, preocupado por el catecismo socialista.
Debes "centrarte" en buscarte un noviete hombre, que van pasando los años...

Iván Moreno dijo...

Linus: con todo el respeto quiero decirle que si hay algo que me incomoda en un debate, son los prejuicios.

Sr. Moreno ¡Vd necesita un estado que se lo garantice!

¿Y quién lo ha negado?

Cada vez me da más la sensación de una creciente obsesión anti-ancap. Y el obsesionarse es malo, porque se pasa de criticar los puntos sobre los que no se está de acuerdo, a criticar todos los puntos que un ancap defiende... por ser defendidos por él... ¡¡o como en este caso, sin ni siquiera ser ancap, sólo suponiéndolo!!

Así, después de su último mensaje, ahora tengo curiosidad por lo que antes pasé por alto:

Para acabar, una declaración que puede parecerle sorprendente: no estoy a favor de la asignatura EpC.

¿Por qué está en contra de dicha asignatura?

Me interesa más esta respuesta que toda crítica que quiera hacer a mi exposición. Es importante en la discusión llegar a los puntos comunes antes de concretar las diferencias (aunque sea difícil en ocasiones).

Con respecto a lo demás, vamos aclarando y concretando:

Las decisiones mayoritarias han de estar también limitadas, no se puede decidir cualquier cosa.

Justamente, lo que yo propongo aquí es una de esas limitaciones a la mayoría: que la mayoría no tenga poder para educar moralmente a mis hijos. Nada más.

Me gustaría así que dejáramos a un lado el debate sobre democracia. El debate que planteamos es sobre derechos, sobre la idoneidad de una educación moral estatal. Sobre lo que votaríamos nosotros en esa democracia y por qué. El cuándo y por qué aceptar una decisión mayoritaria es un tema ajeno al debate, que no nos hace sino evaporarnos en cuestiones secundarias.

Así, puedo aceptar como parte de los derechos del menor, el ser educado en una serie de materias que le serán útiles en su desarrollo vital (aunque este tema daría pie a un debate con muchísimos matices interesantes).

Lo que no puedo ni quiero aceptar es que sea la mayoría la que elija la educación moral de mis hijos. Aquí no hablamos de aportar conocimientos (lo cual siempre suma), sino de aportar una moral y una forma de entender la vida distinta a la que se pretende desde casa. Es usurpar la moral individual por la moral de grupo. Es potenciar el control estatal por encima de la responsabilidad individual. Es socialismo, intervencionismo, paternalismo estatal, en cualquiera de sus vertientes. Paternalismo educativo que desde un punto de vista utilitarista no ha demostrado su valía, y desde un punto de vista individual es completamente rechazable.

de la misma forma que un sistema democrático (REAL) no debe atentar contra los intereses particulares de nadie [...], la supuesta moral impartida por el, tampoco debe ofender ni molestar a nadie.

Pues a mí me ofende el simple hecho de educar moralmente. Porque si se imparte una moral acorde a mis convicciones, se estará dañando la moral de otros padres y viceversa. No se puede educar moralmente sin mojarse. Y no se puede uno mojar sin dejar fuera a alguien.

Habla de que usted dió una clase de ética. La ética, tal como se pretendía ofrecer (otra cosa es como la ofreciera cada profesor), no era más que un estudio filosófico sobre la moral. Una ayuda para iniciarse en el discurso moral, en la reflexión ética. Para colmo, la nota no venía dada (o no debería) por las actitudes, sino por las aptitudes.

Esto cambia en la nueva asignatura. La actitud moral forma parte de la evaluación.

Para finalizar un comentario a una frase suya:

Si negamos al colectivo a poseer una moral colectiva ¿en que se diferencia del relativismo? Por mucho que cada uno de nosotros tenga nuestra forma particular de ver el mundo, de poco va a servir, si no podemos comunicarnos o convivir adecuadamente con el resto.

El individualismo no nos separa del resto. Es más, nuestra moral es moral en cuanto se aplica y se manifiesta frente a los demás. Ya me dirás que importancia tendría conducir borracho si fuera el último hombre en La Tierra. La moral individual es pura apuesta de convivencia. No es nada sin el grupo.

Creo que uno de los problemas de tener el Estado hecho desde que nacemos, y no tener la necesidad de crearlo, es el pensar que el Estado es previo al individuo. Así, nos da la sensación de que si hay relaciones sociales y de comunidad es gracias al Estado. Muy al contrario, las relaciones con nuestros vecinos, los valores sociales, las ayudas, los amigos, son puramente individuales. Las mismas relaciones sociales, necesarias para casi todo fin, obligan a desechar el relativismo. ¡¡Aunque sólo fuera por simple utilitarismo!! En esas relaciones, el estado no es más que una de las formas que los individuos se han dado para protegerse de los indeseables. La minoría de edad política de los hombres a lo largo de la historia ha hecho que, aparte, en él se hayan posado todas aquellas cuestiones sobre los que preferíamos no decidir. Limitando nuestra capacidad y responsabilidad y aumentando nuestra seguridad y dependencia.

Pero ya está bien. Ya no somos niños a los que hay que vigilar. Ya es hora de que seamos responsables, que arrieguemos nuestra vida, y decidamos por nosotros. Y para adquirir esa responsabilidad, lo último que se nos puede quitar es la moral. Sobre todo, porque ni siquiera hay razones para pensar que en una sociedad tan llena de información como la nuestra, de algo sirve una asignatura como la propuesta más que para dejar claro el control del Estado (el poder de los políticos) sobre el individuo, así como campaña de concienciación sobre la irresponsabilidad y dependencia de cada uno de nosotros.

Un saludo

Lino dijo...

Sr. Moreno: estoy de acuerdo con Vd en que esta conversación estaba llendose por caminos cada vez más alejados del punto principal.

En cuanto a los prejuicios, me manifiesto igualmente contrario a ellos, así que le pido disculpas si he cometido alguna equivocación al extraer alguna impresión de esta conversación. No obstante, tengo que decirle que no he supuesto en ningún momento que sea ancap, he utilizado este concepto como caso extremo en un ejemplo.

Veamos. Es posible que no conozca a fondo algunos aspectos de esta asignatura. He leido un informe en Catoblepas, y no es precisamente a favor. Estoy en desacuerdo en algunos contenidos, y fundamentalmente en que no responde a una demanda social, sino a un interés de partido. En concreto, esta asignatura la han puesto para hacer la puñeta, aprovechando el conflicto con la asignatura de religión. Tampoco estoy de acuerdo en que la evaluación sea por actitudes.

Por otro lado, mis primeros comentario iban destinados a resaltar la actitud de un determinado sector del liberalismo en cuanto a una dirección equivocada a la hora de exigir soluciones (en mi opinión), y posteriormente que no se estaba entendiendo bien el artículo de isidoro.

Coincido con el artículo, y entrando en el tema de la educación moral, en que no veo un peligro tan desastroso como para que la educación que le demos en casa a nuestros hijos sea invalidada por esta. Hay cosas equivocadas, pero el concepto en si, no lo es tanto en cuanto una asignatura que explicase (por ejemplo) el uso de las instituciones publicas, cómo hacer efectiva la soberania de los ciudadanos a través de ellas, que es la separación de poderes y para que sirve, que otras formas de sistemas políticos existen, diferencias, etc; no veo que clase de prejuicio o adoctrinamiento podría ocasionar.

Efectivamente, en la medida en que esta asignatura se aleja de estos conceptos y entra y favorece determinados relativismos, se excede en su cometido. Lo que quiero explicar es que en una democracia, todos los grupos podrían dar su voz, y existirían mecanismos de denuncia, en caso de que una decisión de los representantes fuera inaceptable para un determinado sector de la sociedad, reconsiderámdose la misma. Esto no ocurre en el actual sistema, lo que es evidente, aunque hay soluciones para minimizar sus eféctos.

Aprovechar esta desviación entre la acción del gobierno y la demanda social, para pedir el llamado homeschooling, en lugar de pedir mecanismos de control ciudadano (o democracia) es como poco, curioso.

Para que los padres puedan decidir la educación de sus hijos, no es necesario la «educación en casa», sino que exista un sistema político que respete a ciudadano y acate su soberanía. Poder pedir en concreto, que el sistema educacional se complemente con la doméstica, la cuál no va a ser sustituida nunca. El pretender eliminar una educación común es en mi opinión, igualmente excesivo que obligarla en todos contenidos.

Por lo tanto, yo también estoy en desacuerdo en el adoctrinamiento del niño/a, lo que ocurre es que lo que se da en la escuela es fundamentalmente, el funcionamiento mismo de la sociedad, la historia, la ciencia, en definitiva, el conocimiento alcanzado por la humanidad. Por una asignatura no se adoctrina tan fácilmente. Durante la dictadura, el adoctrinamiento no provenía únicamente de la asignatura «educación nacional» (gastando recursos indebidamente en ello), sino de cosas como exagerar el papel de los Reyes Católicos, cuasi-venerar a los reyes visigodos, maestros de corte militar, ignorancia de lenguas locales, etc. En definitiva, el de falsear los contenidos de casi todas las asginaturas sensibles. Y esto está ocurriendo ahora mismo, pero a la inversa, en algunas comunidades.

Para mi lo que es importante, y esto no lo podemos dar los padres, es el aprender a relacionarse con los demás, a trabajar, a compartir un tiempo juntos con otros individuos. Creo que la escuela es el lugar natural a donde se acabaría llendo en todo caso, y es necesario que ese entorno se corresponda con los valores generales que se le desea dar a la sociedad.

la moral individual es pura apuesta de convivencia

De acuerdo. Y esta convivencia y el funcionamiento del grupo, con sus actos colectivos que tendrán una moral implícita superpuesta a la individual, deberán ser decididos en un sistema democrático.

Y para adquirir esa responsabilidad, lo último que se nos puede quitar es la moral

Con lo dicho, es evidente que no se quita esto.

Sobre todo, porque ni siquiera hay razones para pensar que en una sociedad tan llena de información como la nuestra, de algo sirve una asignatura como la propuesta más que para dejar claro el control del Estado (el poder de los políticos) sobre el individuo, así como campaña de concienciación sobre la irresponsabilidad y dependencia de cada uno de nosotros.

Estimado Sr. Moreno, a pesar de tanta información, la ignorancia sobre el funcionamiento de un sistema democratico es abrumador, en general. De acuerdo en que esta signatura deja claro que el gobierno no es democrático, al no dar opciones a los progenitores. El control excesivo por parte del estado es por un mal funcionamiento del mismo, debido a un sistema político partidocrático, que como decía, no responde a las decisiones del colectivo, ni respeta la individualidad al no haber mecanismos para ajustar las acciones del gobierno para que sin modificar la decisión de la mayoría sustancialmente, esta no afecte al individuo, sea cuál sea este.

Saludos

Iván Moreno dijo...

Un detalle:

Tampoco estoy de acuerdo en que la evaluación sea por actitudes.

le copio los dos primeros puntos de la evaluación de la asignatura "Educación para la ciudadanía y los derechos humanos". El resto puede leerlos usted mismo:

Real Decreto 1631/2006, de 29 de diciembre

Criterios de evaluación
1. Identificar y rechazar, a partir del análisis de
hechos reales o figurados, las situaciones de discriminación
hacia personas de diferente origen, género, ideología,
religión, orientación afectivo-sexual y otras, respetando
las diferencias personales y mostrando autonomía
de criterio.

Este criterio permite comprobar si el alumnado, ante
la presentación de un caso o situación simulada o real, es
capaz de reconocer la discriminación que, por motivos
diversos, sufren determinadas personas en las sociedades
actuales y si manifiesta autonomía de criterio, actitudes
de rechazo hacia las discriminaciones y respeto por
las diferencias personales
.

2. Participar en la vida del centro y del entorno y
practicar el diálogo para superar los conflictos en las relaciones
escolares y familiares
.
Con este criterio se pretende evaluar si los alumnos y
las alumnas han desarrollado habilidades sociales de respeto
y tolerancia hacia las personas de su entorno y si
utilizan de forma sistemática el diálogo y la mediación
como instrumento para resolver los conflictos, rechazando
cualquier tipo de violencia hacia cualquier miembro
de la comunidad escolar o de la familia. A través de la
observación y del contacto con las familias, se puede
conocer la responsabilidad con que el alumnado asume
las tareas que le corresponden. Por otra parte, la observación
permite conocer el grado de participación en las
actividades del grupo-clase y del centro educativo.


[...]

Es decir: el papel de los padres se ejecuta en la escuela.

Esto sería aún menos grave si al menos existiera una libertad real de elección de centro. Pero ni siquiera a ese punto llegamos.

Con respecto a las voluntades democráticas vuelvo a decirle que se escapa del debate. Bien podría plantearle para zanjarlo, qué opinaría usted si la democracia eligiera que es aceptable el homeschooling, y rechazase la existencia de un temario común. ¿Sería ello bueno o malo? ¿O daría igual por ser democrático?

Por lo demás creo que quedan ya las posiciones claras. Yo no creo que un sistema político deba poder arrogarse la educación moral de los niños, porque ni siquiera desde un punto de vista utilitario le veo una necesaria mejora, y sí, por contra, veo una intromisión, como poco inútil, y como mucho peligrosa, en la libertad individual.

Un saludo

Lino dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lino dijo...

Muy bien, Iván (supongo que podemos tutearnos ya)

Al decir que no estaba de acuerdo en que la evaluación fuera por actitudes, quería decir que de ser así, como ya has demostrado, no me parecería correcto. Es decir, que estoy contigo en este punto.

Sobre si se eligiera por mayoría el homeschooling, si fuera bueno o no: en primer lugar, me gustaría aclarar que una cosa es mi opinión personal sobre esto, y otra es si es bueno o no, desde un punto de vista ¿objetivo?. Pero sobre todo lo que quería indicar es la necesidad de dejar al colectivo que decida. En 2ª lugar, en caso de salir elegido como opción, pues por lo dicho, no sería ni bueno ni malo, sería la opción de la mayoría, simplemente. La experiencia nos diría los resultados, y los ciudadanos podríamos evaluarlos y obrar en consecuencia, exigiendo un cambio de sistema si se estimara oportuno.

Esto me pasa muchas veces, al defender el derecho de un colectivo a poder elegir sobre una determinada opción, le suele parecer a la gente que estoy a favor de esa opción, cuando en realidad de lo que estoy a favor es de que la gente pueda decidir. Cosas curiosas.

Volviendo al homeschooling, una vez elegido, habría que ver si vulnera algún derecho individual. No estoy seguro, pero creo que en los derechos humanos hay algo de esto. Si el marco legal establecido (democráticamente) hablara de asegurar una educación mínima, esta habría que garantizarla.

En todo caso, y permiteme que vuelva a la democracia, si esta fuera efectiva, la libertad política que nos brindaría permitiría a los ciudadanos un control politico mayor, de forma que estas inquietudes que tienes sobre la educación de los hijos, podrían reivindicarse de formas mucho más eficaces.

Saludos cordiales

Iván Moreno dijo...

Estoy de acuerdo en lo del tuteo ;). A mí me cuesta mucho tratar de usted en este tipo de foros, que suelen tender a ser informales y jóvenes.

Volviendo al homeschooling, una vez elegido, habría que ver si vulnera algún derecho individual. No estoy seguro, pero creo que en los derechos humanos hay algo de esto.

Si ese es el problema. Los derechos humanos también deberán decidirse democráticamente. Y comprenderás que en determinados momentos no es cuestión de defender determinadas resoluciones, por el simple hecho de haber salido de un régimen perfectamente democrático.

Es normal así, que en un debate en el que hay un tema en cuestión, si la postura que tomas es respetar lo elegido democráticamente, acabes por enemistarte con todas las partes ;)-.

Por lo demás, veo que en lo fundamental estamos de acuerdo.

Un placer

Lino dijo...

Gracias Ivan, un placer igualmente.

Solo apuntar un par de cosas:
Respecto a lo de defender el derecho de la gente, la sociedad o conjunto de individuos, a poder elegir en todo lo posible, ya se que es enfrentarse a años de prejuicios y sectarismos profundamente enraizados, pero vale la pena si finalmente se consigue algo.

Y los derechos humanos, este conjunto de derechos son una referencia, pero no son un marco legal. Los paises se acogen a el voluntariamente o los incluyen en sus textos constitucionales, muchas veces para que quede bonito. Una vez más estoy de acuerdo en que el marco legal ha de ser elegido democráticamente. Eso es lo que intentaba decir.

Y comprenderás que en determinados momentos no es cuestión de defender determinadas resoluciones, por el simple hecho de haber salido de un régimen perfectamente democrático

Totalmente de acuerdo. Pero si que ha de ser acatado. Lo exigible es que exista la posibilidad de revisar dicha resolución, por cauces igualmente democráticos (libertad política).

Bueno, espero que otro día podamos continuar debatiendo sobre la democracia.

Saludos cordiales

Anónimo dijo...

"Sólo los que han sido educados son libres" Epicteto dixit.

Qué buena cita.

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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